Siempre que la policía y/o la guardia civil detienen a miembros de ETA hay que alegrarse. El mejor destino de estos asesinos es la cárcel. Pero cuando son aquellos que intentaron sembrar el terror y la sangre entre la vecindad aún hay más motivos para felicitar a las fuerzas de seguridad.
Aunque en el caso de los detenidos que hicieron explosionar la furgoneta en Coves de Vinrromá (Castellón) hay una preocupación que persiste. ¿Dónde y contra quién iban a atentar? ¿Era una zona muy frecuentada para provocar muchos muertos entre el público o era una venganza contra algún empresario de esta provincia que se había negado a seguir pagando el impuesto revolucionario?
Pero hay más interrogantes. Dos pájaros de mal agüero como los etarras detenidos no se aventuran solos por las carreteras de una provincia que desconocen. Alguien más les acompañaba para indicarles el camino y alguien más había hecho la tarea de localización del lugar del atentado y hasta del sitio donde hacer explosionar la furgoneta si la cosa iba mal. No creo que los etarras lleven un GPS tan perfeccionado.
ETA tiene una red de apoyo en Castellón. Y eso también lo saben policía y guardia civil, aunque no puedan llevarlos al juzgado. Pero existir existen y volverán a las andadas apoyando a otro comando a poco que las circunstancias lo permitan. ¿Tienen que seguir libres los colaboradores de los asesinos etarras?
Viernes, 17 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla