Dicen que un optimista es un pesimista mal informado. O al revés. Que a estas alturas uno no sabe si resulta políticamente correcto decirle a Baltasar el rey negro o simplemente destacar que es el tercero de los reyes magos. Pero lo cierto es que Zapatero anda pletórico de optimismo por la creación de riqueza que genera el PIB y Rajoy está pesimista porque este PIB tan sabroso distribuye mal la riqueza. En fin, que uno no sabe si al cielo se llega por la izquierda o por la derecha.
Las macrocifras le dan la razón al presidente. Al fin y al cabo los números son muy sufridos. Pero la oposición la goza con la microeconomía. ¿Quién no recuerda aquel paquete de garbanzos que sacó Fraga en plena sesión de las Cortes para denunciar la subida de precios con Felipe González de presidente? ¿Y la naranja que exhibió Vicente González Lizondo para hablar de la crisis citrícola? Pues a eso está Rajoy, a demostrar que andamos con el agua al cuello.
Claro está que ambos creen que el optimismo le da votos al PSOE y el pesimismo al PP. Quizá alguno está equivocado. Porque la gente también piensa que en tiempos de crisis no hay que hacer mudanzas. Y con tanta crisis que genera el pesimismo de Rajoy, pues igual el personal se queda con lo que tiene, aunque no le guste. Y ni Zapatero ni Rajoy tienen a Carla Bruni.
El pesimismo genera mal humor, aunque también es difícil aguantar el tipo cuando la caja de ahorros te dice tres veces al día que no te renueva el crédito aunque lo avales con tu sangre. Pero eso es algo que Zapatero no conoce ni quiere conocer. Por eso es optimista y nos quiere convencer que esto es la República Independiente de Jauja y él presidente de Ikea, donde todo es bueno, bonito y barato.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez