Un amigo ha encontrado la pócima mágica contra la crisis. Propone que mañana mismo nos inyectemos una medicina especial que nos deje adormilados como mínimo hasta el 2011 y así, cual bellas durmientes, no sufriremos estos años y volveremos a la luz cuando este pesar haya pasado.
Hace años la compresa Tampax realizó una campaña de publicidad que acabó convirtiéndose en un buen chiste de Eugenio. Si te ponías un Tampax podías esquiar, montar a caballo, estudiar ingeniería o desfilar como una modelo. Todo ello aunque no supieras montar a caballo o tu pandero no estuviera para un desfile.
Ayer decía que desde el campanario no se veía ni se sentía la crisis. Por eso Montilla, Chaves, Zapatero y hasta Cospedal ya tenían la cosa arreglada a base de pasarse unos a otros las cuentas de la financiación autonómica. Y por si faltaba poco se añade Esperanza Aguirre y dentro de poco la corte celestial del PP que le querrá arrebatar la gloria a la de Madrid. Zapatero reconoce que hay unos millones más de españoles en Madrid, Comunidad Valenciana o Murcia que antes no existían y ya está todo arreglado. Desde el campanario de las autonomías o de los ayuntamientos se soluciona mejor la crisis y todos contentos porque han tomado café con Zapatero. ¡Socorro!
Andaba ayer en mi campanario favorito preguntándome si lo de Montilla y Zapatero será amor del bueno o solo una querencia. O si el presidente de la Junta de Andalucía consiguió su botín como representante de los andaluces o por ser presidente del PSOE en el que manda Zapatero. Hasta me preguntaba sobre el cabreo de Dolores de Cospedal o el presidente de Asutiras, despechados por no haber sido llamados a tomar café a la Moncloa.
Asisto a una sesión de ideas fuertes resumidas por Alfons Corbella y Antonella Broglia en la que me alegra no escuchar ninguna que tenga que ver con el ladrillo o con inversiones financieras. Los dos expertos ofrecen docenas de ideas sobre negocios que están triunfando por el mundo sin necesidad de recurrir a la obsesión que tienen la gran parte de los empresarios españoles cuando se levantan por la mañana. Y resulta que la mayor parte de estos nuevos proyectos ganan dinero aunque también resulta que entre los asistentes a la sesión organizada por el Centro Europeo de Empresa e Innovación de la Comunidad Valenciana apenas hay empresarios. ¿Será posible combatir la tendencia del ladrillo?
Le voy a mandar una caja de turrones estas navidades a Alejandro Cercs, ese magnífico eurodiputado socialista que ha encabezado la rebelión de los europarlamentarios contra la decisión de los gobiernos europeos traidores que habían decidido ponernos a trabajar 65 horas semanales. Menos mal que el Gobierno de España y de Zapatero ya estaba en contra de esta posición europea que nos dejaba sin tiempo ni para la siesta. Depués de esta decisión a la española le diré a mi jefe que mi tiempo de bocadillo mañanero es de una hora y que necesito cuarenta minutos para mis aseos diarios. Y a las seis a casa.
¿Qué habría hecho el tal Madoff si hubiera encontrado el rechazo de los inversores a sus propuestas de grandes beneficios en poco tiempo? Pues que ni contando con el despiste de los reguladores financieros hubiera podido estafar a algún despistado porque nadie aventuraría su dinero. Pero resulta que todos quisieron, queríamos y queremos ganar mucho dinero en poco tiempo y a costa de lo que sea. Y a eso se llama codicia, no despiste de los reguladores ni debacle del sistema.
El que no se entera es porque no quiere. Y como hay muchos que no quieren enterarse pues ya les llegará el llanto y crujir de dientes. Porque lo que está ocurriendo con las manifestaciones antisistema en Grecia, los fracasos de las campañas mediáticas por el preservativo o el triunfo de Internet frente a la televisión indica que algo está cambiando más allá de los tipos de interés. Y este cambio producirá una modificación del paradigma económico y social, pero también político. ¿Qué puede pensar el ciudadano de unos partidos que andan liados con sus cargos y prebendas mientras los jóvenes ser quedan sin futuro?
A uno le pueden gustar las medidas anticrisis que toma Obama, Merkel, Sarkozy, Brown o incluso le puede parecer bien lo que dice el ministro socialdemócrata alemán de que todo esto es pan para hoy y hambre para mañana. Y hasta le pueden parecer correctas las ochenta decisiones que ha tomado el Gobierno de España y de Zapatero, incluido el Plan de Viviendas aprobado en el Consejo de Ministros de hoy, día 12. Pero lo que no puede hacer es pasarse por el forro lo que dice el Fondo Monetario Internacional respecto a la economía española solo porque no me gusta lo que dice. Y eso es precisamente lo que hace el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, cuando no reconoce la gravedad de la situación económica española que plantean los expertos del FMI.
Todos andamos admirados de las cifras de empleo anunciadas por Obama por la aplicación de su millonario plan de renovación de infraestructuras en Estados Unidos. Falta les hacía porque tiene carreteras que están sin tocar desde que se inventó el Ford modelo T. Lo curioso es que sabido lo intensivo que para generar empleo suponen las infraestructuras esta es la fecha que aquí no se anuncia nada al respecto, pese a que en muchas provincias españolas hay baches que no se arreglan desde que por allí cayó un seiscientos.
Mientras la crisis avanza incluso en este puente desabrido y con olor a naftalina, me quede expectante ante lo que ocurre en el fútbol español. No porque me interese una higa quién gana o quién pierde, sino porque como en los años del imperio es el fútbol donde se encuentra el alma de los pueblos. Ahí tienen el Madrid del establiment que avanza renqueando hacia la victoria final, frente a un Barça hijo de los telares que forjaron la potente burguesía catalana y orillados por un Valencia a caballo entre la imaginación mediterránea y el típico pelotazo urbanístico.
Cuando Trichet anunció ayer que el Banco Central Europeo bajaba los tipos de interés algunos políticos respiraron. Algo hará esto, aunque llegue tarde, mal y nunca. Pero todos los analistas coinciden en destacar que servirá para poco porque tardará en llegar al Euribo y no dinamizará el consumo y porque los bancos y cajas continúan con el grifo cerrado. Bueno: tienen una parte de razón. Como que los dineros para los ayuntamientos no generarán más empleos que parados en los mismos meses. Una parte de razón porque esta crisis ya no es solo financiera, real o municipal. Es una crisis de confianza. Nadie se fía de nadie.
Tenemos vocación de funcionarios. Todo español nace con un deseo oculto que evidencia apenas le es posible: quiere ser empleado del gobierno o de una caja de ahorros. Durante los últimos años estos eran trabajos aparentemente despreciadas porque cualquiera se sacaba unas comisiones millonarias vendiendo pisos, coches o cobrando de la Unión Europea las vacas que le sobraban. Pero con la crisis a cuestas todos queremos ser funcionarios o lo que está más de moda: todos queremos un plan de choque. Todos queremos ser subsidiados. ¿Quién habló alguna vez del neoliberalismo?
A las navidades de este miserable 2008 llegaremos en España con más de tres millones de parados registrados más unos cuantos miles más que no constan en las estadísticas, como son el caso de los autónomos o los estudiantes que están matriculados y no encuentran empleo. Triste panorama.
Andan los fabricantes y los concesionarios de coches asustados por la caída de las ventas. No es para menos, porque en noviembre se han vendido menos coches que nunca y para el 2009 todavía va a ser peor.
Paso el fin de semana en la cama en la compañía de un resfriado creciente que se agudiza a medida que van pasando las horas. Con tantas horas de pasividad leo periódicos a mansalva, escucho todas las radios del mundo y veo todos los canales de TV. Y cuando llega el fin de semana mi resfriado se complicado con una depresión creciente producto de la negrura que me traducen tanto periódico, tanta radio y tanta TV.
Ceno con unos amigos en el “Enópata” de Valencia donde dan bien de comer y mejor de beber. Y mientras nos sacrificamos con unos vinos de Ribera del Duero el tema de conversación es la crisis y las enésimas medidas anunciadas por Zapatero en la sesión de Cortes de este jueves.
En la mesa de al lado otros hablan de lo mismo. Y en la de más allá algunos se chillan desde posiciones adversas: “¡es que no puede hacer más porque la crisis no es para tanto!” En otra mesa unos se levantan a ver si hay pobres en la calle durmiendo en un cajero.
El relativismo engañoso en el que vivimos sumergidos provoca que nunca las cosas sean lo que aparentan. Más bien aparentan lo que quieren ser. Por eso se da doce cuartos al pregonero para que alarde de laicismo a la francesa con el argumento de quitar los crucifijos de las aulas en Valladolid, que igual podía haber sido Murcia o Albacete, aunque aquí mande Bono y no esté dispuesto a soportar herejías ortodoxas. ¿Si quitan los crucifijos de las aulas van a dejar de asistir los niños a clase de religión?
Cuando el gobierno de Zapatero se enamoró de Repsol compré un centenar de acciones de la empresa energética con el ánimo de que la cosa iba a ser tan solvente que seguro me daría buenas plusvalías. Y en efecto así es. Si se confirma la llegada de Lukoi pienso ganar unos buenos euros. Pero de repente me atenaza la duda de si será patriota vender las acciones a unos rusos. Rajoy dice que no las venda, pero si no lo hago perderé mis dineros y una oportunidad de oro. Al final me salva Pepiño Blanco que es partidario del mercado libre y punto.
El Diccionario de la real Academia dice que infinitivo es el modo de un verbo, pero en Wikipedia dicen que es una forma de decir algo en general sobre algo. Esto es. El recurso al infinitivo se hace cuando el autor no tienen nada en concreto que decir y recurre al modo verbal como exclamación que asiste la improbabilidad de la acción. Concretando: todas las recetas y medidas urgentes formuladas por el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Jose Luis Rodriguez Zapatero, ante el Comité Federal de su partido el pasado sábado están hechas en modo infinitivo. Ninguna concita la acción. Son pura referencia retórica que se trasladara a la economía real, como hemos comprobado en todos los anuncios anteriores.
Más pronto o más tarde saldremos de la crisis. También estoy seguro que con el nuevo paradigma serán otros los sectores económicos dominantes. E incluso habrá cambios de color político en los próximos gobiernos y hasta en un largo futuro puede cambiar la Constitución, el modelo de Estado y los formatos autonómicos. Todo a mejor. Pero estoy seguro que seguiremos siendo un país sin bases sólidas para nada porque estamos inmersos en una perversidad política a la que no estamos dispuestos a renunciar. Es nuestro vicio capital al que ahora dejamos airearse quizá porque el 11-M está políticamente abierto o porque nos da pereza incorporarnos al Siglo XXI.
El presidente del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, se tiró al monte sin permiso de Rodríguez Zapatero y dejó a todos temblando al pintar un panorama más que sombrío para el 2009. Ya no es solo recesión, que ya estamos en ella; es el claro planteamiento que hizo sobre la necesidad de cambiar las estructuras de producción para salir de esta crisis. Sin mejorar sustancialmente la competitividad no hay nada que hacer ni en 2009 ni en el 2001. Estamos tocados y hundidos.
Mientras debatimos sobre el gotelet de Barceló, los fantasmas de Baltasar Garzón o la irremediable eficacia política frente a la crisis, el prestigioso think tank Lisbon Council dice que la universidad española es un fracaso y está a la cola de todas las universidades de los países avanzados. Nosotros aquí ajustando el pan nuestro de cada día, los empresarios buscando a quien vender lo qué sea y los trabajadores recogiendo la cartilla del paro y va y nos sueltan que nuestros hijos universitarios están condenados al hambre porque no saben hacer la o con un canuto. ¡Menudo futuro! ¿Para eso tanto discurso con Bolonia y tanto viajar a la Casa Blanca?
En política el vacío es inmediatamente ocupado por alguien. Por eso como en la Comunidad Valenciana hay un vacío estratégico frente a la crisis el Institut Ignasi Villalonga ha ocupado el espacio con unas jornadas a celebrar en la Cámara de Comercio de Castellón bajo el título “La crisi: conjuntara económica i estrategias de futur”.
Leo en un periódico que una asociación de usuarios de la comunicación defiende la incorporación de una asignatura audiovisual para que los niños aprendan a manejar los aparatos que tienen en sus casas. Craso error. Lo que debe hacerse es incorporar estos aparatos a la enseñanza para aliviar el treinta por ciento de fracaso escolar que registran los alumnos españoles. ¿Cómo van a aguantar los niños de hoy a un señor/a frente a una pizarra hablando de matemáticas o lengua cuando juegan al Brain Age 2 con sus Nintendo?
Estoy confundido, hecho un lío. A estas alturas ya no se si los miles de millones que el Gobierno de España y de Zapatero van a dedicar al plan de rescate son para bancos con inversiones tóxicas, para bancos o cajas saneadas, fabricantes de coches, constructoras quebradas, PYMES o las familias. Aunque la cuestión es que pasados casi dos meses desde que el tsunami de la crisis despertó a Zapatero no ha llegado un euro a la calle. Mientras tanto baja el consumo, sube el paro y cierran las empresas y comercios. Más que un plan parece un timo.
Mientras Zapatero y Obama nos salvan de la crisis mundial y planetaria (nunca española) y se inventan un nuevo paradigma, las cosas de la vida siguen su trámite aunque solo las veamos de reojo. En una misma semana dos familias, una italiana y otra inglesa, han decido dar por finalizado el sufrimiento de sus hijas enfermas e interrumpir el tratamiento que les mantiene artificialmente en vida. Me pregunto si en medio de la crisis hay tiempo para valorar lo que esto significa.
Pues que se sepan que a mi el presidente del Gobierno de España y enviado europeo especial a la cumbre de Busch para reconstruir el Muro de Berlín, el señor Rodríguez Zapatero, a mi no me ha preguntado sobre qué decir en esa cumbre. Le ha preguntado a los grandes bancos, a los grandes patronos y hasta a Bibiana Aído. Pero a los millones de españoles que tenemos pequeñas empresas o somos autónomos y estamos en el paro; a nosotros nadie nos ha preguntado. ¿Qué es lo que debe decir Zapatero ante los jefes mundiales?
La incomodidad política que genera llamar las cosas por su nombre alcanza el extremo de que algún gobernante español ha llamado a los dos soldados muertos en Afganistán víctimas de la ayuda humanitaria. Nunca, jamás, reconocerá la ministra Chacón y su presidente que el ejército español ejerce una simple tarea de ocupación, tal cual la de Irak. Y como no le quieren llamar a las cosas por su nombre pues no sabemos si liberamos oprimidos, colonizamos pueblos o estamos en una nueva cruzada laica.
Mientras Zapatero encuentra su silla en la cumbre de Washington, Leire Pajín pide a los suyos que le informen sobre cómo va la crisis y Rajoy descubre que eso de la economía es un muy entretenido, el resto de los mortales le damos vuelta a cómo apretarse el cinturón sin que lo note el vecino y sin perder al disfrute hedonista que ha caracterizado nuestra vida en los últimos años. Yo ya tengo una pista de esos recortes: los militantes de los partidos políticos no beneficiados por un cargo están dejando de pagar las cuotas.
Rodríguez Zapatero está buscando por toda España una abuela que debió tener Obama o su familia en algún momento de su larga trayectoria desde Kenia. Es lo único que le queda al presidente español para demostrar su amistad con el nuevo emperador del imperio. Si le encuentra una abuela antes de enero, Zapatero ya tiene seguro salir en una de las holografías que monta la CNN. Y es que si la actitud general respecto a las elecciones en USA era pueblerina, provinciana decía un experto en el Imperio Romano, lo de Zapatero es patético.
De repente me encontré a las cinco de esta madrugada escuchando la radio para ver si Obama había ganado. Me asomé a la ventana y observé docenas de luces en casas donde sus inquilinos debían estar viendo la televisión para conocer el resultado de las elecciones en Estados Unidos. Me miré en el espejo y me pregunté: ¿Qué hacemos los españoles asistiendo como embobados a las decisiones que toman los votantes norteamericanos? Una vez desvelado intenté escuchar una emisora de radio que no hablara de Obama o una televisión donde no dieran en directo lo que pasaba en USA. Pero ni la teletienda ni los 40 Principales.
Imagino la escena esta mañana del 4 del 11 de 2008, el primer martes del mes de noviembre, en la cola de parados del INEM. Uno de los afortunados con cartilla de desempleo le dice al otro:
El sábado el correcto periódico El País publicaba un magnífico informe de Silvia Blanco explicando el cansancio ciudadano frente a lo políticamente correcto. Pero al día siguiente, el domingo, el mismo periódico se cebaba en las declaraciones de la Reina sobre los matrimonios homosexuales o sobre el aborto. Dos páginas el sábado para evidenciar las estúpidas situaciones que genera lo políticamente correcto y dos páginas el domingo para juzgar a la Reina desde una visión políticamente correcta. Esquizofrenia pura.
Aunque semánticamente vengan a decir lo mismo coloquialmente hay una gran diferencia entre una posición social dominante y la acción dominadora por parte de la misma minoría. El ejercicio dominante de las minorías ha sido clave en los procesos evolutivos de la sociedad, desde las feministas a los nacionalismos. El problema surge cuando estas minorías asumen una representación totalitaria e impiden el ejercicio de la libertad a quienes están fuera de sus fronteras. Para esa es la clave de lo ocurrido con las opiniones de la Reina Sofía sobre el matrimonio de los homosexuales. ¿Es que en este país ya no se va a poder disentir de las opiniones de las minorías dominantes?
A estas alturas de la película está claro que la dimensión mediática y global de la crisis provoca más efectos que la propia situación económica. En un país sociológicamente estructurado como España este tipo de procesos convocan inmediatamente percepciones extremas. Por una parte la dimensión mediática provoca una desconfianza total en la capacidad política para resolver la crisis. Y por la otra la dimensión global exorciza la responsabilidad individual para convertirla en algo fruto de una conspiración mundial.
La cara oculta de los llamados medios de comunicación es su dependencia de la publicidad. Estamos muy acostumbrados a señalar si este periódico o aquella radio es un instrumento del Gobierno, el PSOE, el PP o el alcalde de turno y se nos olvida que de quien verdaderamente dependen todos los medios de comunicación es de la publicidad. ¿Ha visto alguien a cualquier medio hablar mal de El Corte Inglés o de la Renault?
Posicionarse a favor o en contra de una corriente política o de un político en concreto no es negativo si esta vinculación es reconocida. Así lo hacen miles de medios en todo el mundo y en la propia campaña electoral norteamericana, donde está claro quienes juegan por los demócratas y quienes por los republicanos. Y cada lector o espectador elige el medio que quiere. Otra cosa es en España donde todos se proclaman independientes aunque tengan simpatías ideológicas, adscripciones doctrinales o cordones umbilicales. Pero lo perverso es la dependencia publicitaria.
Es perverso para el medio, aunque al fin y al cabo consigue su real objetivo que es ganar dinero. Y es un desastre para el anunciante cuando no consigue mantener la inversión publicitaria que le dio tan buenos amigos y mejor trato mediático. Así se está demostrando con esta crisis. Martinsa era divino mientras repartía dinero por un tubo. Ahora es reo de muerte. Crédito y Caución ha tenido que inventarse una patética campaña de publicidad llamada “travesía del desierto” para que evitar que le empezaran a caer encima los pedigüeños: “O pagas o empiezas a salir como culpable de la crisis”. Y Marina d´Or, que invirtió dinero a raudales, se encuentra con que sus mejores amigos, como son la SER y otros beneficiados de sus campañas de publicidad, ahora se revuelven en contra porque no hay reparto.
Y esto es solo el principio. Las casas de automóviles mantienen a duras penas la inversión publicitaria aunque saben que no por ello van a conseguir ventas. Pero hay que seguir dando de comer a los leones porque de lo contrario muerden la mano que les daba de comer. De las promotoras inmobiliarias no se salva ninguna. A poco han dejado de hacer publicidad ya salen sus hazañas a relucir. Antes héroes ahora villanos. Los anunciantes creían que hacían amigos para siempre y solo eran matrimonios de conveniencia.
Pepiño Blanco es un genio como lo demuestra todos los días con sus acertadas y lacerantes frases que despiertan a la sociedad española del sopor en el que vive. Es el azote de herejes. Y como cada día tiene que quemar a alguien ayer lo intentó de nuevo utilizando el argumento de la ideología para alertar al personal ante el riesgo de que vuelva un PP que nos quitará las pensiones. Utilizó el argumento de la ideología como instrumento de confrontación, sin siquiera darse cuenta que esa es parte de la clave que ahora está en el fondo de ese invento que han llamado refundación del capitalismo. Un adivino además de genio.
Un directivo de marketing de una gran empresa española me comentaba el otro día su preocupación por la irracionalidad en los comportamientos de los consumidores, que han decidido aprestarse el cinturón aunque tengan seguro el puesto de trabajo. “Hay un cambio de hábitos y de productos deseados. No se ha perdido el hedonismo dominante en los últimos años. Pero hay una gran desconfianza. Y no sabemos como recuperarla.”
Mi madre me repetía una y otra vez: “hijo, haz unas oposiciones y te haces funcionario, que es lo más seguro.” Pero no lo hice caso y aquí estoy metido en la crisis como todo hijo de vecino menos los funcionarios. Porque resulta curioso que mientras la crisis (esta y las anteriores) recorre la espina dorsal de familias, jóvenes, viejos, emprendedores, mujeres, hombres y clases pasivas, quienes no temen por el futuro son los funcionarios. ¿Por qué hay unos españoles con más privilegios que otros?
Resulta patético ver las idas y venidas de los líderes mundiales o de los aspirantes a serlo para estar presentes en Estados Unidos para la refundación del capitalismo mientras se les quema la casa y no saben actuar de bomberos. ¿Para qué refundación si cuando lleguen ya no existirá nada? Mejor que monten un bing-bang y lo fabriquen todo de nuevo porque no quedarán ni las cenizas. Por eso Sarcozy presiente una revuelta mundial porque nadie apaga el incendio.
En los últimos meses todos los gobiernos del mundo han anunciado hasta la saciedad que meten miles de millones de euros para salvar a los bancos y otros miles de millones de euros para que los bancos salven los activos y ayuden al circulante de las empresas. Incluso el ICO ha puesto en marcha líneas directas para las Pymes y las familias e institutos como el Valenciano de las Finanzas y otros autonómicos comparables han hecho lo propio. ¡Que bonito! ¡Todos salvados! Pues vaya usted a un banco o caja y verá lo que le dicen: que no saben nada, que tienen que esperar al mínimo un mes o más para hacer realidad esos minicréditos o cualquier operación dependiente de esas decisiones.
Los bomberos no funcionan porque no apagan el fuego, quizá porque no saben como funciona este asunto. Ya pueden dar dinero y hasta crear comisiones para el control finalista de los créditos que no sirve para nada. Los bancos y cajas tienen mil recursos para entretener la perdiz y dejar para Navidad las ayudas para el circulante.
Y como tampoco nadie les ha dicho nada a los Crédito y Caución o Mapfre estos no aseguran el crédito porque no reconocen los avales, aunque en ellos pongas las joyas de la Moreneta o la Virgen de los Desamparados. Las empresas siguen sin poder funcionar porque los proveedores no les venden porque no pueden ni fabricar y los clientes no compran porque no tienen crédito. La morosidad alcanzará el cielo y el paro el infierno.
Y mientras tanto todos esos supergobernantes ya dan por resuelta la primera fase de la crisis y están a recrearse en un Bretton Woods que nos llevará al modelo chino de intervencionismo político en el capitalismo. Y para colmo no hay un Keynes que llevarse a la boca. Solo tenemos a Paul Krugman y las ideas que Zapatero pondrá en una pancarta frente a la sede donde se celebren las reuniones, ya que a los pedigueños no les dejan entrar en los salones. ¡Qué poco sentido del ridículo hay que tener para arrastrarse de esta manera por una foto!
Hace meses que leí el libro de Václav Klus “Planeta azul (no verde)” y la verdad es me impacto por dos cosas: por sus argumentos científicos normalizando los efectos del proceso de cambio climático y porque de una vez por todas alguien denunciaba el fanatismo talibán que ha convertido el ecologismo en religión. Las posiciones de Klaus podían haber arraigado en sectores de opinión españoles, porque sus tesis son muy acertadas y cuanto menos aceptan el debate y la discusión, pero la elección de José María Aznar como presentador lo ha mandado al corner de los malditos.
A mi no me da miedo la crisis. Ya he superado la desconfianza que tenía como los comunes de los mortales. Tenía y tengo desconfianza ante el devenir de los acontecimientos, las medidas que se adoptan y desconfió de un futuro continuista del presente. Pero ahora tengo miedo. Mucho miedo. Y ese miedo no me lo provoca la situación de crisis. El mal está hecho, todos somos responsables por nuestra codicia y excesos y a lo hecho pecho. El miedo me lo provoca ver la cuadra de mediocres que nos están asegurando un final de película romántica.
El gobierno francés acaba de hacer público que dedicará dos de las frecuencias analógicas de TV a dos redes nacionales de Internet de banda ancha. Si lo hace es porque quiere impulsar las TIC y porque hay demanda. ¿Qué pasa en España con todos los intentos privados o públicos por promocionar la televisión en Internet o, simplemente, por dinamizar la incorporación de las TIC? Que los intentos fracasan o van a paso de tortuga.
La verdad es que me he pasado el domingo entre tres frentes enormemente interesantes. Le he tenido que dedicar un buen rato a leer el artículo del Premio Nobel de Economía, Paúl Krugman, y en el suplemento negocios de El País, para concluir que a fecha de hoy Keynes tenía más razón que Milton Friedman. Pero al final me he dado cuenta que en el mismo suplemento hay una entrevista con el especulador financiero George Soros que aún es más claro que Krugman. Hay un cambio de paradigma y la economía real debe ponerse por encima de la financiera. Lo peor está por ven ir porque solo estamos pendientes de los bancos y no de las empresas.
Más de 5.000 médicos de Atención Primaria están reunidos estos días para reclamar contra el marco normativo que constriñe su trabajo y denunciar la burocratización en la que ha derivado la práctica de la medicina pública. Me parece muy bien la denuncia y aún mejor las alternativas que propone, de caminar hacia la incorporación total de las TIC a la relación del médico de familia con su paciente y fomentar la responsabilidad del propio individuo con su salud. Magnífico.
Anda muy revuelto el patio educativo porque las emociones y la política se han impuesto sobre cualquier racionalidad a la hora de generar la enseñanza de valores. Importa más la instrumentalización de la educación en uno u otro sentido que el conocimiento a impartir. España tiene el 40 por ciento de tasa de fracaso escolar y mientras aquí andamos discutiendo si son galgos o podencos.
En este país de despropósitos y exagerados hemos llegado a valorar la marcha de la economía real por las caídas y subidas de la Bolsas y no por el crecimiento de las rentas, el PIB, el paro o cualquier otro indicador que tenga que ver con la realidad. Por ejemplo, como ha subido la Bolsa ya nadie se plantea el efecto real de las decisiones monetarias tomadas por Europa y Zapatero en los últimos días. ¿Ha cambiado de criterio Crédito y Caución? ¿Van a segurar el riesgo y los avales que necesitan las empresas para operar?
Resulta curioso comprobar como cada día amanecen unos cuantos sabios que ya habían pronosticado la crisis o que se relamen los labios porque van a hundirse unos cuantos ricos. Y es que con ese afán tan humano de limitar las responsabilidades a los demás nadie quiere darse cuenta que esta crisis afectará a protagonistas y espectadores. Todos fuimos avariciosos y todos sufriremos las consecuencias de la crisis. Para bien y para mal, como dice el especulador George Soros, aquí nadie se salva del cambio de paradigma.
Los economistas que en los países del Este soviético tuvieron que enfrentarse a las tesis oficiales que fijaban el futuro sobre la base del magnífico presente concluyeron en la necesidad de aplicar una tasa de descuento sobre los teóricos beneficios sociales y económicos adquiridos en la gloriosa etapa comunista. De ahí salió toda una teoría sobre la tasa de descuento que determina que el valor de futuro es siempre subjetivo. Si introducimos una tasa de descuento sobre lo que ahora disfrutamos dejaremos de sobrevalorar como negativos los efectos que los cambios devenidos hoy tendrán sobre el futuro. Es decir: ¿por qué tenerle miedo a la crisis? ¿Por qué el empeño y los gastos millonarios por mantener un status que solo han estado vigente los últimos veinte años?
Andan los egregios rectores de las universidades de Catalunya (Autónoma y Pompeu Fabra) y las de Madrid (Carlos III y Autónoma), las de la Comunidad Valenciana (Valencia y UJI en Castellón) y los de otras universidades muy preocupados porque ven venir y con razón un recorte de la financiación universitaria por parte de sus respectivos gobiernos autónomos. Están a un paso de iniciar movilizaciones en defensa de sus dineros, pero todavía no han dicho ni una sola vez que están dispuestos a apretarse el cinturón como el resto de los mortales en esta época de crisis.
Una de las ventajas que va a traer esta catarsis revestida de crisis, recesión o llámenle como quieran es que también va a acabar con las seudo religiones paridas en los últimos años a la sombra de la bonanza. Ahora los médicos del seguro y los privados no se atreven a recetar ni Prozac ni Platón a los miles de pacientes que acuden a sus consultas víctimas de la sicosis de los impagos o del paro. ¿Cómo aliviar la depresión?
Una de cal y otra de arena. Pero al Cesar hay que darle lo que es del Cesar y Zapatero, haciendo causa común con la consigna europea, ha acudido al rescate de los bancos para hacerlos más ricos y seguros y ha metido directamente en vena entre 30.000 y 50.000 millones de Euros para disposición crediticia de las empresas, que es justo lo que debía haber hecho hace meses si no se hubieran empeñado en negar la crisis. La primera decisión es una barbaridad como las que están cometiendo otros muchos países. La segunda es un acierto si ahora se ajusta su implementación.
No se me aturullen señores. La clave para la solución de la crisis en España no es cuestión de garantizar los depósitos bancarios más allá de los veinte mil o cincuenta mil euros (¡que maravillan si me garantizan lo que no tengo!). La clave es tener fe en lo que diga, haga y prometa Zapatero, el señor del Gobierno de España. Lo de los depósitos es una artimaña de los propios bancos para evitar una estampida de gente con las cartillas a las sucursales bancarias.
Andan los ministros, los banqueros y los bancarios con rictus sonrientes porque en España tenemos el mejor sistema bancario del mundo. Puede ser cierto, pero esto se produce a costa de generar la mayor paralización empresarial de Europa y como resultado el mayor crecimiento del paro. Bancos ricos y seguros y hombres pobres. ¿Es esta la mejor solución?
Me encuentro con el escritor Vázquez Figueroa y me devuelve el ánimo al descubrir que hay mucha más gente harta de lo políticamente correcto, visto desde la izquierda o desde la derecha. El escritor, como el cantante Alfred Pla, dice a gritos aquello de “no quiero saber lo que piensan lo demás”, porque tiene sus ideas muy claras y no necesita ya discutirlas con nadie. Por eso en los primeros minutos de conversación ha destruido todas las teorías en defensa de las acciones correctas contra el cambio climático.
Zapatero nos impactó a todos esta semana con la grandilocuente afirmación de que “el sistema bancario español es el más sólido de la comunidad internacional”. Las carcajadas se escucharon en China, Alaska y Torrelodones, pero en una semana ninguno de los afectados por la risoterapia ha osado desmentir al presidente. Y es que con los bancos y las cajas españolas ocurre como con El Corte Inglés. Hay una complicidad mediática para no jugar con las cosas de comer.
Acudo a Murcia desde trecientos kilómetros a ser testigo de un juicio entre dos empresas. Y lo hago de forma voluntaria porque aunque las dos partes me dicen que he sido citado a mi no me ha llegado una notificación oficial. Pero no quiero que me manden la guardia civil. Y a poco de estar en el juzgado “ de la Mercedes” , como les llaman en Murcia porque están ubicados al lado de la concesionaria, me llevo la primera sorpresa: por fin he encontrado donde están todos los aparatos de video VHS que el DVD ha retirado de las casas españolas. Esta antigualla está en los juzgados.
Decía Nietzsche que no hay hechos sino solo interpretaciones. Pero por muchas vueltas que le doy no encuentro al día de hoy hechos que me demuestren una voluntad y/o una capacidad del Gobierno de España y de Zapatero por aportar alternativas a la crisis económica que padecemos por méritos propios y ajenos. La única es la de montar un paraguas con Rajoy para que las banalidades de a y b queden más difusas y sin responsabilidades. Por eso me tengo que quedar en las interpretaciones de lo que veo: este Cesar no es Adriano.
Hay dos intenciones claras cuando se ocupa el poder. Conseguirlo para cambiar la sociedad hacia los fines comprometidos en la ideología o la propuesta electoral que se haga o alcanzar el poder para ocupar un sillón. El poder como instrumento político y el poder como ostentación y modo de vida. A la vista de lo que está pasando en España durante los últimos años ese es el gran debate y no el de Ibarretxe, el de la ministra Aido o la ansiedad mediática del PP de Rajoy. ¿Qué va a solucionar quién solo le preocupa la pirueta mediática para conquistar voluntades?
La lectura de lo ocurrido este fin de semana en el congreso del partido socialista del País Valenciano (PSPV-PSOE) no puede quedarse en la simple contabilidad de los votos que recogió el nuevo secretario general Jorge Alarte ( 282 ) frente a los de Ximo Puig (262). Eso es simplemente el resultado de la presión adecuada sobre los votos necesarios. Este congreso hay que leerlo como el definitivo entronamiento de José Luis Rodríguez Zapatero como Cesar de las Españas.
Los presupuestos generales del Estado que presenta el Gobierno de España y de Zapatero son todo lo austeros que pueden ser desde la óptica de un gobierno socialista. Esto es, van a generar más gasto y un mayor déficit, sin generar en la parte contraria más empleo y mayor dinamismo económico. Mala receta y veremos a dónde nos llevan.
Unos ayuntamientos de todos los colores y algunos gobiernos autónomos de cualquier sigla política explicitan estos días claramente que hay que apretarse el cinturón. Simplemente hacen lo que familias y empresas están haciendo en España desde hace unos meses. Menos gastos diarios (cafenito, visita a Zara y cortinas nuevas) y retraso o eliminación de inversiones tangibles (cambio de coche, apartamento en Andorra o en la playa o un horno nuevo en la fábrica).
Al Gore amenaza con volver a España el día 18 de octubre para anunciar que el 4 de junio de 2009, coincidiendo con el Día del Medio Ambiente, se propone movilizar dos millones de personas en doscientos municipios españoles para concienciar a la gente en la lucha contra el cambio climático. Habrá hasta un superconcierto musical como el que hicieron en la India.
El plan de rescate bancario anunciado por Busch para salvar a los bancos y apurar la crisis financiera hasta que acabe con unas cuantas entidades más tiene de todo: bancos y promotoras que quisieran ver a Zapatero y Solbes haciendo lo mismo, pese al intervencionismo que ello supone. Otros que niegan al Estado su derecho a intervenir en un mercado libre. Y por mi parte que pienso que esta iniciativa impide por un milagro político la necesaria catarsis económica y empresarial.
Los procesos psicológicos colectivos generan percepciones que nacen de la visión particular de los individuos. No hay una campana de Pavlov que permita deducir que la desconfianza ante la crisis se produce a partir de esta u aquella decisión, sino a partir de cuando los individuos pierden uno a uno la confianza en algo o en alguien. Ahora se habla todos los días de desconfianza y hasta Mariano Rajoy exclama gozoso que la piedra filosofal está en recuperar la confianza. Vamos, que espera un milagro que Zapatero sería incapaz de hacer ni con la ayuda del Santo Cáliz.
Dice Fernández Urbaneja, presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa, que percibe en la sociedad una queja por el partidismo de los medios de comunicación y la falta de reconocimiento de la línea editorial de cada uno. Me parece una afirmación notable, que ayer ratifique cuando vi el programa Caiga Quien Caiga en la Sexta, tratando la movida de un pleno de la Diputación de Castellón y la figura de su presidente, Carlos Fabra.
Ya hemos superado todos los topes de desconfianza ante la incapacidad política del Gobierno de España y de Zapatero para encontrar caminos que enmienden en algo la crisis que padecemos. Normal. Uno no puede curarse un cáncer si niega que lo tenga. Ahora entramos en la etapa de resignación tenebrosa porque los llamados poderes civiles también son incapaces de ejercer la presión suficiente para obligar al Gobierno de España y de Zapatero a tomar medidas o demostrar que las quiere tomar, si saben y pueden.
Y el currito le preguntaba ayer por la noche a su mujer delante de la tele: “¿Qué hacemos? Esto va muy mal y nos va a tocar más pronto o más tarde.” Y la mujer le miraba mientras en la Uno seguían desgranando lo de ese banco americano que ha caído en bancarrota. Al verano llegaron con la sensación de que eso de la crisis era una cosa de los políticos y los ricos. Pero ahora…
Yo quiero ser Lehman Brohthers y Martínsa y El Pocero. Y quiero ser Colonial, Llanera y Astroc. Quiero poder declararme en quiebra sin que mis hijos dejen de comer y que la Reserva Federal Americana o el ministerio de Hacienda del Gobierno de España y de Zapatero acudan prestos en mi ayuda, poniendo a mi disposición una “harta” de millones.
Los atletas físicamente disminuidos que compiten en los Juegos Paraolímpicos de Pekín se quejan que desde los medios de comunicación hasta la sociedad en general no les hacen ningún caso. Como mucho lloran cuando ven a los ciegos competir en una carrera ciclista. La sociedad está tan cauterizada que ni siquiera el esfuerzo de estos hombres y mujeres le interesan. Prefieren a Madonna.
El franquismo duró tanto que creo una cultura política y hasta la liturgia de la contracultura franquista. Y pasados los años las dos actitudes se han convertido en “tics”, especialmente entre periodistas y la izquierda dominante. Al menos así lo percibo en las reacciones frente a la elección de los miembros del Consejo del Poder Judicial o en el debate para la elección a la secretaría general de los socialistas valencianos.
Las fábricas de automóviles dieron a conocer el martes su caída de ventas y las consecuencias inmediatas que ello tiene en el empleo. Peor no tardarán mucho a conocerse los mismos datos de los fabricantes de muebles, electrodomésticos y azulejos, pese a ser este uno de los cluster más emprendedores de la economía española, con buenas inversiones en I´D, según dicen los catedráticos Albos y Hervas y su libro “Dinámica de innovación en una región intermedia”.
Peor que la crisis económica, peor que el incremento de la lista de parados y mucho peor que la guerra fría que quieren iniciar Rusia y EE.UU son los datos que ponen a España en la cola de la educación de los treinta países más desarrollados del mundo. Eso es muy grave. O al menos a mi me obsesiona.
Uno va por la calle y le pregunta a otro: ¿Sabes dónde está fulano, que hace días que no lo he visto? “Si. Está en Dubai”. Y al día siguiente vas a Madrid y te cuentan que aquel banquero que estaba agobiado al principio del verano se está montando un viaje a Dubai. Y un fabricante de azulejos y uno de zapatos y una cooperativa de aceite de oliva. Dubai y los Emirátos Arabes. Hay cola de españoles en Dubai.
Andan las comunidades autónomas con competencias estatutarias en educación inaugurando colegios, cursos y barracones. Y anda el ministerio del ramo intentado convencer a todos el mundo de que la asignatura esa de la Convivencia es el colmo de la bondad. Y como mejor prueba de ello hasta el sin par Pepiño Blanco, vicesecretario del PSOE (¿qué tendrá que ver con el ministerio de Educación?), insulta a todo dios que no esté conforme con el modelo de convivencia preconizado.
Dicen los estudiosos de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología que los españoles compramos o copiamos patentes de otros mil veces más que investigamos y desarrollamos nuestras propias ideas. Debe ser por eso que Zapatero y Rajoy, Camps o Fernández de la Vega, Esperanza Aguirre o Montilla copian miméticamente en la simplicidad de sus discursos políticos los que exhiben Obama y McCain en la campaña electoral de Estados Unidos.
Ya saben que para hacer frente a la crisis lo mejor es hacerse artista o alquilar tu casa a una productora que pague por filmar a una modelo haciendo sofrito en la encimera comprada con la última hipoteca. O apuntarse a las páginas de anuncios por palabras, proponiéndose como marcho ibérico dispuesto a contentar viudas. Somos un país de artistas.
Cada día estoy más convencido que el Think Tank de marketing y agit-prop (agitación y propaganda) de la Moncloa es el mejor que ha tenido nunca España y uno de los mejores que hay en el mundo, casi rayando al que ha relanzado a Obama hacia la presidencia de EE.UU. Tienen una imaginación portentosa y un mejor buen hacer. La última: conseguir que todos en España desmientan que Aznar es el padre del hijo que va a tener la ministra francesa Rachida Dati. ¡Genial! Ni Alfonso Guerra ni Miguel Angel Rodríguez consiguieron estos perfiles de brillantez mediática.
El otro día creía que una editorial había descubierto un nuevo negocio al sacar cada semana el rosario de una Virgen como nueva colección para el otoño. Es una operación tan bien hecha, de clientes tan seguros y fieles que resulta toda una lección de marketing. Pero luego me he dado cuenta que estaba equivocado. La colección de rosarios es una propuesta más para plantearse alternativas frente a la crisis. Todas ellas son artículos de fe y ninguna argumentos de razón.
Aquí quien no vuela es porque no quiere. Porque mientras hay gente que es incapaz de plantearse otro futuro distinto del que ha comprado o vendido durante los últimos quince años, hay otros que con un pan dan de comer a un colegio. ¿Han visto ustedes el anuncio de la colección de rosarios?
Aquí la cosa es buscarse alguien que haga de malo. Esa es el único marketing político que funciona. Da lo mismo lo que uno haga o diga: sino lo hace contra alguien el proceso de ideación de la propuesta política no funciona. En lo que Joan Costa llama la geometría de las deformaciones en la creación de las ideas hemos puesto un malo al final el semantograma. ¿Tiene usted ya su malo? No valen la mujer, el marido o la suegra.
Obligado comentario en el reencuentro posvacacional es hablar de la cantidad de carteles que hay con el “se vende”, “se alquila” o “se traspasa” en cualquier ciudad española. Y eso que nadie anuncia lo que le dice al banco: “pues quédeselo regalado porque no quiero la tienda o el piso para nada.” Lo que se veía venir está ocurriendo, aunque Zapatero siga sin enterarse. Suerte que tiene.
Este fin de semana cayeron cuatro gotas en varias localidades mediterráneas y los turistas corrieron presurosos a sus coches para volver a sus ciudades y países de origen. Una semana antes dieron por terminadas sus vacaciones y todos exclamaron al unísono: “¡Para esto compramos el apartamento!” Y ahí es donde está la crisis del modelo turístico español, no en el sol y la playa.
Hay que ver la rapidez con la que trabaja el departamento de marketing de la Moncloa. En la anterior legislatura en dos meses percibieron que las negociaciones con ETA eran malas para la salud electoral del gobierno y le dieron la vuelta al calcetín de la mano de Rubalcaba y pese al deseo íntimo de Zapatero de consolidar un cambio del modelo constitucional en España. En esta legislatura ya llevan dos procesos de modificación de anteriores criterios muy sólidos, pero deben adaptarse a la noche de los tiempos.
La tragedia de la T-4 en Madrid es angustiosa. Hasta donde llego, condolencias para los familiares. Pero me preocupan especialmente las miles de personas que tienen pánico a volar y que ahora estarán en un aeropuerto estrujándose las tripas para decidir subirse a un avión. Los he visto sudar y familiarmente he tenido que acoger a quienes subían sin alternativa a un avión y padecían el pánico a volar. Esta gente debe estar pasándolo muy mal en cualquier lugar del mundo donde se encuentren.
Regresan unos amigos de Nueva York, donde pasar diez días de vacaciones es más barato que llevar la suegra a Marina D’Or o comprar un apartamento en Polaris Golf, y cuentan que desde el USA Today hasta el gratuito El Diario, que es un periódico latino de gran influencia, tienen relegada a la segunda página la campaña de Obama y la guerra en Georgia para estar todos los días con los efectos de la crisis económica en la bolsa, en las subvenciones sociales o en los cambios estructurales que se les vienen encima a los americanos.
Conmigo ya deben ser tropocientos mil los que este año no vemos la manera de volver de vacaciones. Y no es por el síndrome acostumbrado, ni por dejar el botijo olvidado. Es que en septiembre ya no hay más alternativa que enfrentarse a lo que hay. El primer semestre España sobrevivió entre engaños de Zapatero y la excusa del efecto de la crisis global. Pero septiembre amanecerá con un frío terrible y sin una manta que tirarse encima.
Esto del verano da tiempo para darse unas grandes panzadas de leer y escuchar a otros sobre cómo va el mundo. Políticos, dirigentes empresariales, tertulianos “escuchapedos”, como les dice una variante del castellano, y hasta en directo las heridas de la crisis que te cuenta un vecino de playa que no consigue el consiguiente préstamo bancario. Y tras sucesivas panzadas y reconfortadoras siestas te queda la sensación de aquí nadie quiere darse por enterado de que esto no es una crisis, es la Gran Crisis, la tormenta perfecta de todas las crisis, que dice Don Tapscoott (Economía Digital).
No entiendo nada de fútbol, especialmente porque no me gusta. Pero siempre he reconocido que en los últimos cien años es uno de los mejores escenarios donde analizar sociológicamente el mundo que vivimos.
Escuchaba anoche una entrevista de Antonio San José en CNN con Victor Pérez Diaz sobre el último libro del pensador “El malestar de la democracia” y me parecía entrar en el túnel del tiempo. Pero es algo que me ocurre con frecuencia últimamente cuando leo un periódico, escucho las tertulias radiofónicas (escuchapedos les llaman en América a los tertulianos) o asiento ante las aseveraciones del José Blanco, Fernando Martín o el González Pons de turno (¡por cierto! ¿dónde está el portavoz del PP?) Todo huele a rancio.
Ya es gordo que en este país nos enfrentemos a la crisis en base a dos teorías económicas tan primitivas como la de la rana o la de Tarzán. Y a no ser que los sabios que el jueves reunirá Zapatero en la Moncloa opinen lo contrario el conocimiento político-mediático de la crisis no da para más.
Más de un millón de Euros puede pedirte un despacho de abogados tipo Garrigues, Cuatrecases o Broseta por ordenarte los papeles si prefieres presentar un concurso de acreedores (suspensión de pagos) para no ahogarte en esta crisis que nos invade sin permiso de Zapatero.
Un millón por salvarte la empresa, aunque tu empresa facture solo medio kilo al año. Pero es que eso de saber colocar los números para que el juzgado valore los activos por encima de los pasivos y no declare la quiebra total de la empresa suspensa es todo un arte. Ponga a su hijo a trabajar de pasante en una empresa de esas y verá como no sufre la crisis.
Porque en toda España los despachos de abogados mercantilistas ya no saben qué hacer con tanta petición de asesoramiento. “¡Oiga! ¿Presentó la suspensión de pagos o vendo a mi mujer y a mi suegra? Es que ya no me admiten otro activo. El millón de metros que tenía para el PAI dicen los del banco que no sirven como aval, porque son rústicos y un montón de viejos algarrobos.”
Y ahí andan Cuatrecasas, Broseta, Garrigues y muchos otros menos afamados haciendo caja con las precariedades ajenas. Esta semana, por ejemplo, en Madrid o Alicante han pasado por un par de despachos varias empresas con las piernas temblando por la suspensión de pagos de Martinsa y los efectos que ello tendrá sobre todo tipo de proveedores habituales de la construcción. Y para qué contar los que tienen unos miles de euros en Ibersuizas.
En Castellón las azulejeras van en romería a la Virgen de la Magdalena cuando han visto temblando a la todopoderosa Roca. Están en crisis hasta las fábricas de retretes, justo ahora que la ministra Bibiana Aído pensaba en colocar unos urinarios públicos a cuatro puertas: mujeres, hombres, gays y lesbianas.
Por mi parte insisto que esto además de una crisis muy gorda acabará también en catarsis, porque limpiará la mitad de las empresas del registro. Aunque se sumarán otras nuevas. Primero los bancos tenían industrias y empresas hasta que Mario Conde fue a parar a la cárcel. Después las constructoras compraron bancos y estos se han vengado. Y ahora los despachos de abogados comprarán media España asesorando expedientes de regulación de empleo, leyes concursales y como huir de Hacienda cuando no hay ni para pagar la renta.
Dicen que en un barrio deprimido de una pobre ciudad de la Gran Bretaña, el líder conservador británico, David Cameron, que le saca 18 puntos a los laboristas que en su tiempo Tony Blair llevó al poder, ha dicho que está más que harto de la corrección política. “El silencio, la complicidad por exceso de corrección ” son los responsables de todo lo que está ocurriendo en nuestra sociedad.
Usted es un padre residente en España que recibe el domingo por la noche una llamada de la guardia civil para decirle que su hijo murió esa tarde en un accidente de tráfico. Una víctima de la carretera, iba a mucha velocidad, demasiada fiesta o mil excusas más para justificar la muerte de su hijo: la mayor tragedia que pueden vivir unos padres.
Hace más o menos un siglo en las ciudades españolas las plazas de toros, los teatros, incluso hasta los puertos los hacían arriesgados emprendedores que tenían un dinero para apostar por estas aventuras emocionales o porque les apetecía ver una vicetiple o un torero que solo actuaban en escenarios de alto copete.
Mariano Rajoy, Francesc Camps o la flamante Maria Dolores de Cospedal andarán relamiéndose de gusto con la presunción de la torpeza con la que el PSOE ha resuelto su Congreso. Con dos congresos más de este tipo Rajoy ya está sentado en la Moncloa. Y encima la crisis económica los acabará de hundir, dirán.
Manuel Azaña era un político republicano y de derechas que el franquismo irredento se empeño en revestir de republicano de izquierdas por las conveniencias del guión. Cualquiera que lea sus escritos concluye claramente en su posición ideológica, a la vez que debe admitir que toda su acción política estaba encaminada a sacar a España del siglo XIX donde se había instalado por culpa, precisamente, de la derecha caciquil.
Antes se decía que de un Congreso del PSOE se sabía como se entraba pero nadie era capaz de saber cómo se salía. O aquello de que un congreso de este partido era la política en estado puro. Grandes verdades que han quedado en agua de borrajas cuando el motivo de debate en el inicio congresual era si había que ir o no con corbata.
Por eso este Congreso del PSOE de Zapatero va a ser la cosa políticamente más aburrida del mundo, aunque mediáticamente sea un sin fin de grandes titulares que pasarán de las corbatas a descubrir que en alguna extraña ponencia aparece la palabra crisis. ¿Alguien es capaz ahora de valorar lo que significó que en un congreso socialista de los años 70 se planteara borrar la palabra marxista de los estatutos fundacionales de un partido de izquierdas? Nadie es capaz de ello. Ahora el debate es cómo hay que disfrazar la cosa para alcanzar más cuotas de poder. Y el poder lo reparte Zapatero, aunque nadie sepa a estas alturas con qué propósito, al margen del ejercicio puro del propio poder en si mismo.
Pero arrancó ayer el Congreso y de entrada aparece una diferencia sustancial respecto a muchos anteriores. En su momento fueron los socialdemócratas alemanes quienes alentaron la ideología que emanaba de los congresos. Luego fueron los franceses de Miterrand quienes aportaron la idea del “cambio” que tan buen resultado le dio a Felipe González en las elecciones del 82. La palabra sintonizaba plenamente con los sentimientos de la ciudadanos.
Y a este congreso llegamos inspirados por Obama, el candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos. Obama marca una línea en la inmigración, en el debate energético y hasta en su propuesta personal. Martín Luther King o Kennedy hablaban del sueño americano. Obama habla de su compromiso. ¿Cuál es el slogan del congreso? “El Compromiso”. Aún más. Obama hizo de un deseo una orden para llegar a la victoria: “¡Si, podemos!” ¿Cuál era la aspiración marcada por la Cuatro durante los partido de la Eurocopa: ¡Podemos! No me extraña, por la relación ideológica que hay entre Prisa y la Moncloa.
Solo falta que los congresistas asuman como lema los del libro “El Secreto”, de Rhonda Byyrne, editado por Urano, que te dice cómo conseguir, amor, felicidad y todo lo que quieras solo con desearlo. Es lo que llaman la Ley de Atracción. Solo con desearlo y atraídos por el talismán de Zapatero el Congreso del PSOE conseguirá que desaparezca la crisis. Ahora, pues, toca Obama.
Lo demás son zarandajas. Pero lo son por la perversión en la que ha entrado el PSOE. Los programas electorales no guardan relación con las decisiones del gobierno. En 2001 no existía la conexión con ETA y al final se iban de copas hasta para comentar lo malos que eran cuando cometían un atentado. En el programa electoral de 2008 no costaba le eutanasia y ahora aparece como propuesta congresual. Una cosa es lo que es el PSOE y otra lo que dice que es. Por eso las conclusiones de este Congreso son papel mojado.
Servirá el Congreso para decapitar a los barones que quedan en beneficio del poder absoluto de Zapatero. Servirá para decapitar al PSPV y dejar el PSOE como única marca de referencia con Ana Noguera u alguna otra discípula de Leire Pajín al frente del partido. Todo lo que huela a baronías, lermismos varios o aspiraciones ideológicas para ejercer el poder será barrido del mapa este fin de semana o en el congreso del PSOE valenciano en septiembre. El poder uno y no trino.
Vamos a ver para qué dan las ponencias, pero estoy seguro que la ponencia más interesante será la de la añoranza. Esa ponencia donde alguien piense que todavía puede haber una ideología progresista con finalidades más reales que el mero ejercicio y utilización del poder.
El miércoles entraban ganas de llorar y emigrar incluso al Caribe, tras escuchar el debate sobre la crisis que nunca existió. El problema principal es, por supuesto, la incapacidad ( quizá maldad) del presidente del Gobierno para enfrentarse al problema más grave que se ha enfrentado este país desde tiempos de Franco, incluido el 23 de febrero. Pero escuchar a los llamados líderes de la oposición era aún más deprimente.
Esto del fútbol es tan singular que cuando pasa lo de esta Eurocopa destapa un sin fin de efectos que nadie podía pensar que estuvieran ahí, justo debajo del balón. Creo que desde la firma para la entrada en la Unión Europea, nadie como los españoles la pasada semna se había sentido más orgulloso de ser español. Ni en tiempos del capitán Alatriste.
¿Quién es el antipatriota que esta noche siente la crisis? ¡Cabrón! ¡Vendido! Esta noche hay que sentir la alegría de ser campeones de Europa. ¿Algún Problema? Ninguno. Tiene usted toda la razón. Esta noche hay que ser campeones. Supercampeones. Y, además, lo más importante hay que ser jóvenes campeones, porque si alguien ha ganado la Eurocopa en Viena, las Ramblas o la Plaza de Colón son los de menores de 30 años, esos que dicen que nadie sabe para que están en la vida. ¡Coña! Están para ganar la Eurocopa sin Marcelino, con la afición de Bilbaó o Barcelona a tope!
¿Quién es el antipatriota que esta noche siente la crisis? ¡Cabrón! ¡Vendido! Esta noche hay que sentir la alegría de ser campeones de Europa. ¿Algún Problema? Ninguno. Tiene usted toda la razón. Esta noche hay que ser campeones. Supercampeones. Y, además, lo más importante hay que ser jóvenes campeones, porque si alguien ha ganado la Eurocopa en Viena, las Ramblas o la Plaza de Colón son los de menores de 30 años, esos que dicen que nadie sabe para que están en la vida. ¡Coña! Están para ganar la Eurocopa sin Marcelino, con la afición de Bilbaó o Barcelona a tope!
Esta semana es el Congreso del PSOE y en septiembre el del llamado todavía PSPV-PSOE. En el primer caso las guerras son menores comparadas con las viviendas por el PP, pero en las segundas filas hay lanzadas como si fueran cargas de caballería. En el segundo caso hay mucha bronca, pero la sangre no llegará al río. Todos saben que Pepiño Blanco pondrá a quién le de la gana y acabará de una vez por todas con eso que llamaban Partido Socialista del País Valenciano. R.I.P.
No es cosa de ricos o de pobres. Es cosa de los que se espabilan o por casualidad encuentran a tiempo el camino para salir de la crisis y de los que no saben por dónde está la puerta de salida. Díganselo a Telefónica que para el día 4 de julio ya tiene una demanda de 120.000 teléfonos “iPhont” de Apple y todavía no lo ha colgado de los escaparates. O a o Audi, que de repente se han encontrado con millones de impactos publicitarios porque España llegó hasta las semifinales de la Eurocopa. O a Iberdrola Renovables que está tan de moda que la citan como negocio con futuro hasta los más importantes “gurús” de la economía mundial.
No es cosa de ricos o de pobres. Es cosa de los que se espabilan o por casualidad encuentran a tiempo el camino para salir de la crisis y de los que no saben por dónde está la puerta de salida. Díganselo a Telefónica que para el día 4 de julio ya tiene una demanda de 120.000 teléfonos “iPhont” de Apple y todavía no lo ha colgado de los escaparates. O a o Audi, que de repente se han encontrado con millones de impactos publicitarios porque España llegó hasta las semifinales de la Eurocopa. O a Iberdrola Renovables que está tan de moda que la citan como negocio con futuro hasta los más importantes “gurús” de la economía mundial.
Hoy tengo que pedir perdón a millones de españoles que el domingo por la noche fueron castigados por otros quince millones y medio de españoles que vimos los penaltys del partido España-Italia. ¡Toma ya, macarroni!
Puta coincidencia, pero Rajoy en el PP y Aragonés en la Selección estuvieron pendientes hasta el último minuto para ver si salían a flote. Cada uno tuvo su Casills y cada uno su Italia.
Para dentro de un mes la universidad Jaume I de Castellón ha montado un debate con tres artistas del alambre como Miguel Angel Villena, Juan José Benlloch y el autor de esta bitácora para debatir ni más ni menos cuál es el futuro de la izquierda, qué es la izquierda o a lo mejor porque existe la izquierda si todos queremos conservar lo que exhibe la derecha. No se cuál será el enunciado de la cosa, pero la cosa amenaza con acabar siendo entre una reunión clandestina de exiliados políticos o una asamblea de antiguos alumnos de una renovada Marta Harnecker.
Ahora entiendo que Zapatero diga que no hay crisis. Está muy atareado con la realidad. La crisis no cabe en la mesa de su despacho de la Moncloa con toda la faena que tenemos acumulada los españoles entre el sofá, el bar y la televisión.
Desde los europeos progresistas hasta las amantes de Berlusconi andan todo el tiempo renegando de esta Unión Europea capitalista que ha puesto en 65 horas semanas las que tenemos que trabajar a partir de ahora. Menos el invencible Zapatero que mantendrá oficialmente el Plan Concilia e incluso aspira a bajar a las 35 horas semanales de curro por español, todos los demás se han pasado al enemigo y han elevado las horas a 65. ¡Por Santiago y por España! ¿Para eso hicimos la revolución?
Lo llevaba pensando desde hace años, pero con la crisis y tras el resultado negativo del referéndum de Irlanda ya lo he decidido. Ya no quiero ser europeo, pero no porque no piense en el ideal del proyecto Europa, sino porque voy a hacerme chino, hindú o americano. Todo lo demás son tontería, tal vez por eso los irlandeses, hartos de whisky o de café irlandés, han tomado la decisión correcta: no les gusta Europa.
No tengo la menor duda de que el presidente del Banco Central Europeo estará pensando todo el día si debe llamar o no al presidente del Gobierno de España, Rodríguez Zapatero, para preguntarle si sube el precio del dinero, como ayer recomendaban sus más íntimos colaboradores.
Llega Carlos y dice que en Mercadona ya no queda leche, pero que en El Corte Inglés hay de todo. Llama Nayra y pregunta dónde puede encontrar gasolina y otro le dice que en las gasolineras de Al Campo y Correfour seguro que hay, porque allí no dejan entrar los piquetes. Y al final del día aparece Rubalcaba en la tele y dice que van actuar sin contemplaciones contra quienes se porten mal en la huelga.
Anda media España mirándose al espejo por ver si leer a Platón o se hincha de Prozac, pero el Gobierno de España y de Zapatero ponen cara de felicidad y nos remiten a futuras medidas profilácticas que van a solucionar la cuestión de los transportistas, los pescadores, los vendedores de pisos y hasta los de Mariano Rajoy. Zapatero ha encontrado la felicidad y nos la traslada. Nosotros somos quienes no sabemos reconocer ese valor.
Una docena de los hombres más listos del mundo imparten estos días en Madrid unas Jornadas de ExpoManagement que es una excusa para explicar el pasado y anunciar como será el futuro. Lo curioso después de escuchar tanta buena idea es que coinciden en tres cosas: España ha perdido la fuerza para enfrentarse a la crisis, estamos atascados hace años en lo que se llama la economía digital y no sabemos muy bien que es eso del negocio sostenible.
Cualquier marciano o un estudioso de las hemerotecas del año 2100 quedarían pasmados ante las idas y venidas en el PP, las fugas de la realidad del PSOE o la nomenclatura que circula todos los días entre los grandes dueños del dinero y de las deudas. ¿Cuál es el lío?
Ojo al dato. La crisis ya tiene nombre: se llama estaflacción. Suben los precios, baja el PIB, el paro se dispara, el euribor también y el personal no tiene confianza alguna en que el Gobierno de España y de Zapatero le vaya a sacar las castañas del fuego. Pero el que baja en intención de voto es Rajoy y su PP. Y la encuesta del CIS con este dato está hecha en abril.
Rajoy se está liando tanto con el debate precongresual de Valencia que todos lo dan como perdedor aunque salga elegido presidente vitalicio del PP. Y mientras tanto Zapatero dale que dale al yunque, sin que en la oposición levanten la voz porque todos andan con el reparto de las miserias, porque se sepa poder no reparten.
Otra vez vuelve a hablarse de la necesidad de que España tenga una derecha europea, como si esto fuera un concepto ideológico marcado por Keynes, Berlusconi o anthony Giddnes. Imaginen que bajo el mismo diccionario se hablara de una izquierda china o de una izquierda a lo Obama.
¡Como debe estar la cosa para que hasta empresas como Sacyr-Vallehermoso se atrevan a enfrentarse a sus propios clientes solo porque no pueden devolverles ni el dinero de lo que adelantaron por la compra de un piso! ¡Como debe estar el patio que una empresa de estas dimensiones prefiere el juzgado y la mala imagen de vender una vivienda más antes que cumplir sus compromisos contractuales! Por eso Solbes dice que ni un euro para promotores y constructores hasta que ellos mismos dejen claro quién mete la mano y quién está de verdad apurado.
Cuando nació la Ley de Dependencia le llamaron la tercera pata del Estado del Bienestar, formado hasta ese momento por la Seguridad Social y las pensiones. Pero pasados los meses la mesa se ha quedado coja porque ni hay dinero para tanto dependiente como existe en España ni siquiera están claros los varemos que deben marcar la dependencia y la asistencia adecuada.
La novela de moda “El sueño del angel”, de Carlos Ruiz Zafón, es al fin y a la postre una magnífica disertación sobre el bien y el mal, algo que está muy de moda en las duras batallas por el poder.
El Banco de España y el ICO son de las mejores fuentes para observar la marcha de la economía española y hasta del mundo. Y si uno mira el informe del primer trimestre de 2008 de ambas instituciones lo mejor es arrancar y que “el último que apague la luz”.
Me han liado. Escucho en la radio que Castellón es la provincia de España donde más sube el paro y acto seguido escucho que Acebes ha dimitido de secretario general del PP. ¿Pero si este señor es de Avila? ¿Por qué sube tanto el paro en Castellón? ¡Aquí ningún político se va al paro!
Y es que los nombres de los parados no son de políticos. Son de gente que han puesto en la puta calle porque han parado la obra en la que trabajaban, ha presentado suspensión de pagos la empresa o, simplemente, aligeran la plantilla. Y como la psicosis se extiende cual paranoia muchos aprovechan para formalizar una catarsis interna.
Quizá ahora se entere el señor Zapatero de que hay una crisis como una catedral. Y que quizá también se entere que esto no se soluciona con 400 €uros al año para unas cervezas. Esto va en serio. Y, como decía Keynes, la única solución es invertir en reactivar la economía.
Y con malo que esta lo del paro a la zaga le va decirle a la constructora que ya no quieres el piso. Aunque como con la crisis, el Gobierno de España ni el de la Generalitat mueven un dedo al respecto. Diga lo que diga el contrato te tragas el piso o pierdes lo entregado a cuenta. ¿No se dan cuenta las constructoras que así aún crece más la desconfianza a comprarse una vivienda?
Ya les puedo dar lo nombres de dos o tres empresa de las grandes, Vallehermoso, por ejemplo, que se ha negado a devolver los pisos cuando el comprador acude a la cláusula de rescisión, que incluye penalización para el comprador. Pero la gran empresa permite que el arruinado deje de pagar, aplica entonces su propia ley y vende otra vez el piso, al que puede reducirle lo que ya recibió del anterior pagano arrepentido. Timados, parados y arruinados.
Un día y el del medio sabemos de una suspensión de pagos en una empresa de cualquier parte de España. A veces no llega ni a realizarse el concurso de acreedores porque el juzgado no lo admite o porque el demandante recibe un cheque a tiempo. Pero ahí andamos todo el día con el asunto, que siempre lleva detrás un Expediente de Regulación de Empleo y el paro consiguiente. Vean los datos de abril y ahí tendrán el ejemplo.
Durante los próximos tres días madrileños y españoles en general gozaremos de crisis y adyacente. Es decir: unos de viaje en Canarias, otros en Malta y aquellos en Marina D’Or. Zapatero no se si irá este año a Doñana o a celebrar que los franceses fueran expulsados de Madrid hace doscientos años con revolución industrial a cuestas. Rajoy que jugo hace unos días a afrancesado fue llamado al orden de inmediato por las fuerzas del bien, para que acudiera a rendir pleitesía a los sensatos contrarrevolucionarios. Y mañana cumplirá su papel. Faltaría más.
El anuncio de un contrato para la integración de los inmigrantes en la Comunidad Valenciana ha levantado ampollas. Los diputados socialistas en las Cortes valencianas se pusieron de inmediato a repartir leña, mientras el ministro del ramo, Celestino Corbacho, pidió hablar con el conseller Rafael Blasco para ver lo qué podía hacer juntos. Y es que Corbacho viene de Hospitalet, donde ya han tenido que hacer algo al respecto. Amen de que en Catalunya andan resolviendo lo de los inmigrantes estudiantes.
Mientras los piratas asaltan nuestros pesqueros y un buque de guerra patrio acude presto a la liberación de nuestros hombres allá en tierras del moro africano, surge de nuevo el gran asunto pendiente de nuestro ser. ¿Somos liberales? ¿Conservadores? ¿Acaso socialdemócratas? ¿Socialistas de nuevo cuño? Un día invadimos Perejil y ahora los cañones apuntan a los piratas de Somalia. ¡Que país!
La ministra de la Igualdad fue parida para tratar de equilibrar a hombres y mujeres, como ocurría en el patio de “La Verbena de la Paloma”, pero descubierto el pastel de que la igualdad es un valor a incorporar al Gobierno de España, esta joven ministra va a tener más faena que Maria Antonia Iglesias cuando actuaba de Urdaci en TVE. Los gobiernos toman valor por sus decisiones, nunca por sus nombres.
Políticos y periodistas andan poniendo titulares a sus propias palabras sobre el lío montado tras el trasvase del Ebro a Barcelona. Y como es normal, lo fácil es poner muchas veces “la guerra del agua” como si fuera una cosa única en la vida. Ignorantes.
La cuestión no es si Barcelona tiene sed. Ni siquiera si tiene derecho a una cantidad de agua del Ebro por causa de la sequía que asola España. La cuestión tampoco es lo que diga el Gobierno de España o lo que diga el Estatuto de Catalunya. O el de Aragón, que se ha apropiado del Ebro y sus afluentes leridanos.
Suena bien el nuevo Gobierno de Zapatero. Y suena mejor cuando lo comparas con la rancia discusión que hay en el seno del PP, sea real o amplificada mediáticamente por amigos y enemigos con derecho a pernada. Pero suena bien porque parece que en la cabeza de su hacedor ha aparecido una brillante idea: ha cambiado el paradigma y debe cambiar el perfil de quienes gestionen ese paradigma.
Millones de personas no tienen otra obsesión en la vida que conocer los nuevos ministros de Zapatero y dónde han metido la antorcha olímpica para que no la queme un monje budista. La sociedad está obsesionada con estos asuntos y el pago de la hipoteca, el paro, la inflación y el fracaso escolar les tiene sin cuidado.
Cada día viene alguien con la noticia de que ha cerrado esta o aquella inmobiliaria o de que esta o aquella empresa está inmersa en un proceso de suspensión de pagos y los consiguientes parados. En la Feria SIMA de Madrid no se habla de otra cosa. Lo de vender pisos ha pasado a segundo plano.
El milagro económico de Zapatero no nos va a costar un duro. El dinero de más que tiene en caja lo necesita el Gobierno para atender las necesidades de gasto que originan las llamadas medidas sociales, que son la oferta a la izquierda que hace el nuevo presidente para acabar para siempre con las clases medias.
Los empresarios de la Comunidad Valenciana, reunidos bajo el paraguas de la CIERVAL, han planteado muy claramente una lista de fórmulas concretas para aliviar la crisis. Hay que felicitarlos por que, por vez primera, no recurren al consabido victimismo del que suele hacer gala la sociedad civil cuando pide de comer a la nobleza política.
Alucinado estoy de comprobar como toda la troupe mediática de la izquierda zapateril ha descubierto de repente que hay una crisis en la economía española, cuestión que aún estoy por creer. Sigo definiendo la cosa como una catarsis.
Si quedaba alguna duda que fue un error garrafal derogar parte del Plan Hidrológico Nacional (PHN), todas las escaramuzas que se libran en esta nueva guerra del agua lo demuestran.
Tiene que pasar lo ocurrido con el fallo administrativo, policial o judicial que dejó en la calle a Santiago del Valle para que pudiera asesinar a la niña Maria Luz, para que despierte la conciencia pública, la publicada y la política sobre el desgobierno que existe en España en ese gran mundo que es la administración y sus gestores, los funcionarios.
Esto no lo aguantan ni en Senegal ni en Suiza. Al contrario, el Papa lo debería haber puesto en la lista de los nuevos pecados. Y, por supuesto, Zapatero debo tratarlo con su nuevo Gobierno de España apenas tome posesión y previa consulta con el conseller del ramo de la Generalitat Valenciana, Alejandro Front de Mora.
Es inconcebible que los niños valencianos tengan unas vacaciones de quince días a solo tres meses de terminar el curso. ¡Alucinante! Por eso salen los índices de fracaso escolar que salen. A las razones ya sabidas se suman días y días de vacaciones, a cuenta de sumar fiestas patronales, falleras, santeras y el cumpleaños del primo hermano. Así no sacas provecho de nadie. Solo los profesores que disponen de quince días más tomar el sol. Y que no se ofendan.
En esta Comunidad arrancaron las vacaciones el día 14 porque ya estaban plantadas las fallas en todas las plazas menos las de Alicante y Castellón capitales, que ya toman su respiro en otro momento. Luego vino la santificada Semana Santa, luego el puente escolar hasta San Vicente (31 de marzo) y quince días sin dar un palo al agua desde los tres a los veinticinco años, en infantil o en la universidad.
¿Qué pedagogo puedo explicar esto? ¿Por qué pasan los consellers de cualquier color y condición y nadie le mete mano a semejante barbaridad. Porque además la cosa se repite en Navidad y, si me apuran, aprovechando cualquier viento festivo: quince días para olvidar hasta como se coge el lápiz.
Y si es malo para los escolares ya me dirán para los padres. ¿Que hace una familia trabajadora que tiene dos niños y esta semana no los puede mandar a la escuela? ¿Los manda a casa la abuela? ¿Y si no tiene abuela? ¿Y si no tiene recursos para pagar una cuidadora? Pues ya se sabe. Uno de los padres debe tomarse unas vacaciones, pedir un favor a una vecina o dejar los niños en la esquina. ¡Glorioso nuestro sistema escolar!
Solo ha hecho que comenzar el baile de estrellas, pero ya está casi lleno el firmamento. En solo dos días ya ha aparecido el mejor líder parlamentario de la historia de la democracia, Juan Antonio Alonso, a la sazón ministro de Defensa y pronto portavoz del grupo parlamentario socialista en el Congreso. Hace solo unos meses era a lo mucho un brillante amigo de Zapatero. Ahora ya es el mejor fichaje del presidente para fomentar el diálogo. Una estrella.
El PP ha perdido las elecciones en España y le costará caro hasta límites insospechados. Y el PSOE ha perdido las elecciones en la Comunidad Valenciana, lo que le costará más caro todavía. ¿Y por que unos y otros han perdido las elecciones? Muy simple. Porque los electores no están convencidos de que Rajoy debe ser el presidente de España y que Zapatero es un mal presidente para la Comunidad Valenciana. Más claro agua y AVE. Ya lo he comentado varias veces, pero hay que insistir, porque de lo contrario los aires llevan a Rouco, Federico Los Santos o Iñaki Gabilondo. El que pierde, pierde porque no convence y el que gana, gana porque conquista al personal.
El PP ha perdido las elecciones y el PSOE las ha ganado. ¿Por qué Rajoy pierde y el PSOE gana? Por una razón muy sencilla. Porque hay un segmento central de votantes que no acaba de confiar en poner el futuro en manos del actual PP, cosa que no pasa en la Comunidad Valenciana o en Madrid, donde Camps o Gallardón o Aguirre consiguen concitar esa confianza.
Cada día un ciudadano normal recibe unos mil impactos publicitarios. Si estamos en campaña electoral, los mensajes que recibe nuestro celebro entre la Coca-cola, el mitin de Zapatero y las últimas declaraciones de Javier Bardem alcanzan los mil quinientos. ¿Hay algún ser humano que se entere de algo?
De entrada resulta patético que este país ande como loco por un debate televisivo entre los dos líderes políticos del momento. Desde Alaska a Chile o desde Reino Unido a Malta la utilización de la televisión como medio político es algo tan normal como el resto de los medios. Aquí está en un altar a derribar. ¿Por qué no le hacemos el mismo caso a las muertes de las mujeres?
Para mi que los dos partidos han intercambiado los programas o las campañas a propósito, porque de otra manera no se puede entender la confusión creada en esta campaña electoral. Zapatero está diciendo las cosas que le corresponden a la derecha y Rajoy es el adalid con sus propuestas y lemas del discurso que debería venir por la izquierda.
Dice el sociólogo Gil Calvo que, como esto siga así, los españoles pasarán cada vez más de los políticos, que no de la política. El lo atribuye al clima de crispación, que sitúa en fracciones heredadas de la guerra civil. Para mi la cosa es mucho más reciente y simple. Es que los políticos se han encelado con su propio juguete con el poder y ya no recuerdan que este poder está creado para defender y representar a la sociedad. No al contrario: para defender y representarse a si mismo.
Durante los últimos años se ha dicho y abusado en demasía del término España se rompe, en alusión al apoyo prestado por el Gobierno de España a todos los movimientos nacionalistas e independentistas, que han provocado una acción centrífuga y, aun más, fraccionaria. Pero a medida que va pasando el tiempo resulta que esa siembra dislocante trae unas consecuencias en extremos no previstos.
Con o sin malversas intenciones, el coordinador del Libro Blanco Universidad-Empresa, Rafael López Lita, le gastó el viernes una mala pasada al rector de la UJI, Francisco Toledo.
La historia se repite porque alguien abrió una herida que estaba cerrada. Ahora, en 2008, los del PP de Aragón y de la Comunidad Valenciana andan medio a la greña por el trasvase sobrante del agua del Ebro. ¿De qué me sueno esto?
Ahora que Jaime I se pasea otra vez por los campos de su Reino no está mal echar una mirada a las últimas conclusiones que manejan los maestros en geopolítica del futuro. Que conste que hay catedráticos y empresarios que piensan en este escenario. Los políticos están solo pendientes de las elecciones. Ni siquiera miran las cifras del paro y de la bolsa.
Siempre he defendido que esto que vivimos no es una crisis a la manera clásica, sino una catarsis para limpiar el mercado, aunque haya un intento gubernamental por esconder el polvo debajo de la alfombra. Y la mejor prueba es que en sólo un mes hemos pasado de hablar de incertidumbre a buscar la solución en el mero hecho de recuperar la confianza mirando a las elecciones y en el balance de los bancos.
Por suerte hay vida más allá de los políticos y de los partidos políticos. Y por mucho más suerte hay mejor vida más allá de la religión. Porque de lo contrario esto se parecería cada vez más a la Edad Media, donde solo valían las opiniones y dispensas de clero y nobles, hoy convertidos en Conferencia Episcopal y nomenclatura de los partidos. Tal vez por eso celebramos el aniversario de Jaime I como si la vuelta atrás fuera la solución.
La UJI pudo licitar por fin las obras del llamado Parque Científico y Tecnológico donde piensan poner en marcha un sin fin de semilleros empresariales alrededor de la innovación en el conocimiento. La Generalitat le mandará pronto los dineros.
Los pasada semana el PSOE de Valencia montó una magnífica conferencia sobre la nueva cultura urbana para mayor gloria y triunfo de su candidata Maria Teresa Fernández de la Vega. Pero los conferenciantes, la flor y nata del pensamiento de la izquierda mundial, olvidaron al patrocinador y pusieron en sus diferentes discursos unos cuantos pensamientos contrarios a las tesis oficiales del Gobierno de España.
Demasiadas coincidencias juntas, fin del ciclo o el agotamiento de un modelo, pero por unas causas o por otras hay una conclusión clara: cambia el paradigma. Ya nada volverá a ser como antes. La pregunta es cómo serán las cosas a partir de ahora, qué hay que hacer para ajustarse a los nuevos tiempos y qué se hace con lo que uno tiene en las manos.
Para esta semana hay prevista en Valencia una gran conferencia de sabios sobre la cultura urbana. De la mano del SEPES, que es una entidad pública para asuntos del suelo, pasarán por el púlpito desde Jeremy Rifkin hasta José Miguel Iribars, que son como los más sabios globales y locales para la visión sociológica de izquierda.
La polémica por la suspendida visita del Papa a la universidad romana de La Sapienza ha tenido una repercusión en toda la opinión publicada europea menos en la española. Solo esta semana, cinco días después de que un amplio colectivo de profesores rechazaran la visita de Benedicto XVI, aparece alguna nota en los periódicos españoles. Somos tan laicos que ni siquiera nos preocupa la razón en la ciencia, que era el motivo de la conferencia del Papa. Solo debemos tener fe.
Anda hoy todo el mundo abotargado con la conmoción política que ayer sufrió Alberto Ruiz Gallardón, la esperanza blanca de Rodríguez Zapatero para presidir la futura oposición a su gobierno. ¡Que desastre de partido! decían unos tertulianos. Rajoy caerá en picado el 9 de marzo, aseveraban otros. Y hasta ya había quien pronosticaba que Pizarro se irá a casa antes de final de mes, harto de Aguirre, Gallardón y Aznar.
Debe ser cosa de la cuestión esta que unos llaman crisis, otros ajuste y los más desaceleración. Pero de repente lo antiguo se pone de moda. Al triunfo de “Cuéntame” le sigue un programa llamado “Peta-Zetas” que saca a pasear el baúl de los recuerdos. Y hasta, como en tiempos de Pemán, le quieren poner letra al llamado himno nacional.
Al candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno en las elecciones del 9 de octubre de 2008, José Luis Rodríguez Zapatero, se las están poniendo a huevo. Desde ETA hasta los obispos todos confabulan para hacer posible su reelección, sin que el candidato del PP, Mariano Rajoy, puedan hacer algo más que sumarse a la causa. ¡Que bueno es el PSOE montando el agit-prop electoral!
Al candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno en las elecciones del 9 de octubre de 2008, José Luis Rodríguez Zapatero, se las están poniendo a huevo. Desde ETA hasta los obispos todos confabulan para hacer posible su reelección, sin que el candidato del PP, Mariano Rajoy, puedan hacer algo más que sumarse a la causa. ¡Que bueno es el PSOE montando el agit-prop electoral!
Siempre que la policía y/o la guardia civil detienen a miembros de ETA hay que alegrarse. El mejor destino de estos asesinos es la cárcel. Pero cuando son aquellos que intentaron sembrar el terror y la sangre entre la vecindad aún hay más motivos para felicitar a las fuerzas de seguridad.
Dicen que un optimista es un pesimista mal informado. O al revés. Que a estas alturas uno no sabe si resulta políticamente correcto decirle a Baltasar el rey negro o simplemente destacar que es el tercero de los reyes magos. Pero lo cierto es que Zapatero anda pletórico de optimismo por la creación de riqueza que genera el PIB y Rajoy está pesimista porque este PIB tan sabroso distribuye mal la riqueza. En fin, que uno no sabe si al cielo se llega por la izquierda o por la derecha.
Se ve venir sin remedio. Tanto jugar con la construcción al final los sabios de la progresía están consiguiendo lo que no esperaban: sube el paro en toda España y, sobre todo, en Andalucia y Comunidad Valenciana ¿Qué pasará cuando los parados se cuenten por miles? Pues no tardará mucho en ocurrir y se concluirán varias cosas:
Terminado el efecto Papa Noel y escrita la carta a los Reyes Magos uno se queda en medio del vacío pensando que hasta San Valentín ya no tocan más regalos. Ni las rebajas que decretará El Corte Inglés tienen pinta de subirnos la moral este año. ¿Quién nos recrea la ilusión de una noche mágica? Ni con la resaca del 31 de diciembre se alivia la desilusión.
Lunes, 23 de noviembre
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Antonio Gázquez
Vicente Torres
Rufino Soriano Tena
Juan Fernandez Krohn
JUAN JULIO ALFAYA
Jesús Montesinos
Pedro Fernández Barbadillo