La cosa ya está para fomentar una rebelión cívica en la Comunidad Valenciana y Murcia, por poner un ejemplo, porque lo que ocurre es una tomadura de pelo al ciudadano que respetuosamente paga sus impuestos y se cree con los mismos derechos que cualquier otro español. Aquí hay españoles que son queridos por el Gobierno de España, otros que son temidos y otros que son odiados. Y el grado de amor marca leyes, presupuestos y consideraciones morales.
¿Por qué en Los Monegros es posible un super invento turístico-hotelero, con casinos, campos de golf y cascadas de agua del Ebro y miles de regalos para el ocio y en Castellón es imposible construir un campo de golf en diez años?
¿Por qué allí hasta el presidente de la autonomía, el socialista Marcelino Iglesias, asegura el apoyo de su gobierno, del gobierno de Zapatero, de toda el agua del Ebro que haga falta, de los acuíferos, de las cajas de ahorros y aquí todo son zancadillas para sacar adelante un simple proyecto turístico? ¿Es pura campaña electoral? ¿Hasta ese extremo estamos llegando?
¿Por qué la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, pone aquí todos los obstáculos del mundo al desarrollo económico y allí calla la boca ante un proyecto de ocio escasamente sostenible que será más grande y consumirá más energía y agua que Las Vegas?
¿Por qué Marcelino Iglesias anuncia este proyecto justo en el momento en el que los tribunales autorizan a la Comunidad Valenciana a utilizar el agua sobrante del Ebro? Un proyecto que acaba con el agua del Ebro, los acuíferos y hasta las desaladoras que construyan a mil kilómetros de esas nuevas Las Vegas.
Y que conste que el inversor británico tiene derecho a jugarse los cuarto donde y cómo quiera. Pero lo que resulta alucinante es que aquí todos los días nos metan en el saco de los malos por pensar en campos de golf, reutilización del agua, hoteles de cinco estrellas o nuevos aeropuertos y en Los Monegros les van a poner hasta una parada del AVE, que aquí no vemos de lo alto que vuela.
Si nuestros proyectos son ambientalmente insostenibles a decir de la ministra Narbona y compañía, ¿cómo calificarán lo del Gran Scala de Los Monegros? ¿O es que allí tienen bula porque el presidente es del PSOE? Y no pido esas monstruosidades para nuestras costas. Pido contar con los mismos derechos que cualquier otro para competir en el mercado del ocio.
Esto es un cachondeo y algún día las gentes de estas tierras se hartarán de tanta tomadura de pelo. ¿Qué dicen ahora todos los que gritan contra el urbanismo y el turismo en la Comunidad Valenciana porque destrozamos la costa? Ahora callan. Debe ser que no les ha llegado la soldada.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla