Construcción: a ver si escampa
05.11.07 @ 10:39:43. Archivado en empresas
Lo peor que puede estar ocurriendo en esta catarsis inmobiliaria que acabará convirtiéndose en crisis económica es que los protagonistas del suceso han optado por esconderse, permanecer agazapados a ver si pasa la tormenta y todo vuelve a la calma: tipos de interés bajos, el público pierde el temor a comprar y la alegría reina en el mercado. ¡Ja! Ese final ya no ocurre ni en la versión edulcorada del cuento de Caperucita Roja. El lobo existe y se come a los niños.
La revista de la Fundación de las Cajas de Ahorros dice que fue el propio Gobierno de Zapatero, ahora llamado Gobierno de España, quien propicio el reventón de la burbuja inmobiliaria. Gran argumento con el que estamos todos de acuerdo. Por aquello de zurrarle la badana a la economía real, desprestigiaron todo lo que olía a cemento y ladrillo, sin separar lo bueno de lo malo, y ahí están las cifras de paro publicadas hoy mismo. No hay quien pare el paro, porque la industria no puede asumir tanto peonaje, sobre todo inmigrante.
Ya lo anunciaban también el grupo de excelentes que se han reunido en el G-14. En 2008 se construirán miles de viviendas menos y hay que contar a dos empleos menos por cada vivienda no construida. Pero lo peor es que eso lo dicen los del G-14 y luego se esconden a ver si escampa. Y como ellos miles de constructores en toda España, que miran al cielo a ver si sigue lloviendo, sin saber tomar una decisión operativa que rompa el ciclo. ¿Si nos salvamos en los 80 y en las dos crisis de los 90, cómo no vamos a salvarnos ahora? ¡Que venga Santa Rita!
Porque algunas de todas esas promotoras y constructoras que menudean a lo largo del litoral podrán aguantar unos años sin vender los pisos, con la ilusión de que se revaloricen. Pero ni siquiera se les ha pasado por la cabeza el riesgo financiero que tienen por la devaluación de sus activos. Entre las campañas por el desastre urbanístico en el litoral mediterráneo y la extensión del pánico a comprar, la cuestión es que los activos que particulares y empresas tengan en pisos o suelo va a caer un buen porcentaje. Y créditos a conseguir pocos. Luego volverán a vender activos, que abaratarán otra vez el proceso y así hasta un momento imposible, porque la obra pública no está por salvar a muchos. Solo los justos.
Pero no hay capacidad de reacción. Demasiado tiempo engordando a la sombra de lo fácil. Aletargados, cuando no debían permitir ni que se colgara el cartel de “Se Vende”. Pero cualquiera que tenía dos duros se metió a promotor y así va la cosa.
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Jesús Montesinos
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