Por ahora solo es una tesis muy comentada, pero no tardará mucho en implantarse como un hecho social de difícil solución, tal como funciona el modelo mental político actual. Es tanto el arraigo adquirido con el supuesto de que debe bajarse el precio de la vivienda de cualquier manera que ya no cabe una fisura donde pueda instalarse otro modelo mental.¿A dónde nos va a llevar este proceso? A la pobreza.
La ministra del ramo dice rotundamente que en unos años el incremento del precio de la vivienda quedará equiparado al IPC, con lo cual se supone alcanzaremos el mayor grado de felicidad soñada, tal como está el paradigma al uso. Aún más: la ministra recibe parabienes y, como mucho, la oposición por la izquierda o por la derecha le acusa de no forzar aún más el precio para que la vivienda baje más de precio. ¡Que barbaridad! No hay manera de cambiar este razonamiento pleno de demagogia y vamos de cabeza hacia el llamado “efecto pobreza” de millones de españoles.
Cualquier estudio comparativo de la situación actual con el precio de la vivienda, renta familiar, tipos de interés, horas de trabajo, etc. de hace veinte o treinta años nos llevaría de inmediato a valorar la falsedad sobre la que se asientan las aseveraciones actuales. Es posible que la vivienda sea más cara actualmente, pero queda complemente compensada con aquella renta familiar, los sueldos, el coste de la vida, los tipos de interés y el consumo suntuario.
Pero no radica ahí la gravedad de la demagogia actual. El problema se plantea con el efecto de la caída de los precios sobre las inversiones en el activo financiero que es la vivienda para millones de familias. Para decirlo más clarito: millones de personas compraron casas en estos últimos diez años e hipotecaron sobre el valor más alto posible. Y a ese precio están formalizando su inversión. Compraron por cuarenta, por ejemplo. Hipotecaron por treinta y cinco, pero aspiraban a que su inversión se revalorizara hasta sesenta en los quince años de propiedad del inmueble, hasta su posterior venta para una nueva inversión.
Con tanta historia alrededor de la vivienda, que ha generado un pánico a la compra y una presión política para la reducción de los precios, esa familia encontrará que su inversión apenas repuntará los treinta y cinco o cuarenta de la hipoteca cuando quiera amortizar la casa en unos años. ¿Qué ha hecho con su dinero? Perderlo en gran parte, que es todo lo contrario a lo ocurrido con la vivienda durante los últimos cien años. No había un lugar mejor donde colocar los ahorros. El mejor activo financiero del español.
Pues con tanta demagogia a cuestas cada familia española “empobrecerá” su renta familiar en millones. Muchos más que si subieran de una tacada cuatro o cinco puntos los tipos de interés. Pero la demagogia montada sobre todo este asunto es de tal calibre que resulta imposible cambiar el modelo mental instalado como correcto. Desgraciadamente cuando pasen unos años y usted siga pagando la hipoteca, se dará cuenta que su piso ya no vale la mitad de uno nuevo subvencionado construido ahí al lado. Usted será mucho más pobre porque su casa vale la mitad. Pero la perversidad política habrá triunfado. Eso si. Continuará hablándose de cien mil millones de casas de VPO por construir.
Lunes, 23 de noviembre
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Javier Vicente Gil
David Millán
Antonio Florido Lozano
Rufino Soriano Tena
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Vicente Torres
JUAN JULIO ALFAYA
Rafa Esteve-Casanova