Esta semana arranca oficialmente el curso en casi todas las universidades. Y en todas ellas se dará el mismo curioso espectáculo mediático. Los rectores repartirán leña a todo el que mande, sea el ministerio o la autonomía de turno. Todos los rectores pidiendo más dinero y más autonomía. Curiosa y contradictoria paradoja.
Porque a cualquier institución que demandará más autonomía y más dinero le reclamarían más responsabilidad y administración del gasto. Pero nadie se atreve con las universidades. Son demasiado correctas. Incluso algo más. Tengo un amigo que incluso dice que el papel que jugaban en su momento los cuarteles lo juegan ahora las universidades. Ni hablar de los de verde. Ni hablar de los sabios. Ocupan los puestos estratégicos.
Pero la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, avanzó el lunes en la reunión del Consejo de Coordinación Universitaria algunas cuestiones sorprendentes. Dijo la ministra que hay que dar más autonomía a la universidad, pero a cambio deben rendir cuentas a la sociedad. ¡Que cosas tiene esta ministra!
Porque es obvio que la universidad debe tener toda la autonomía del mundo. Pero eso conlleva toda la responsabilidad del mundo. Lo que no vale es andar a buscar auxilio ajeno cuando la administración de la autonomía universitaria no da para todo lo que uno quiere. Si uno paga más de hipoteca de lo que gana de sueldo lo más probable es que tenga que pedir más créditos para vivir o esperar que le embarguen el piso. Y pobre del ayuntamiento que se pase de los presupuestos. No hay que alargar el brazo más que la manga, aunque en la universidad cada jefe de departamento quiera nadar en la abundancia de recursos. Alguien tendrá que decir hasta dónde llega la manga en la universidad. Difícil tarea. Si mi departamento se mete con tu gasto, mañana tu te meterás con el gasto del mío. Y si quieren hablamos de oposiciones y becas. En la universidad nadie controla. Y pobre del que se atreva a ello.
Vuelvo a recurrir a las palabras de la ministra cuando aclara que la Ley Orgánica de Universidades que está tramitando tendrá como objetivo vincular la financiación a los resultados. Cubiertas las necesidades básicas, sólo las básicas, cuanto más investigación haga la universidad, cuanto mejor administre sus recursos, cuanto mejor sea la calidad de la enseñanza, más financiación. Al fin y al cabo la autonomía universitaria se nutre de nuestros impuestos.
Sábado, 18 de febrero
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Francisco Rubiales