O sea, que el PSOE de la calle Ferraz de Madrid decidirá quién es el candidato del PSPV en Alicante y el PP de la calle Génova de Madrid decidirá quién es el candidato del PPCV. ¿No lo pueden hacer Joan Ignaci Pla o Francesc Camps? Por supuesto. Pero eso les generaría tal cantidad de conflictos internos (más de los que tienen) que la medida salvadora es que resuelva ese ente extraño para los valencianos que es Madrid. Ya saben. Siempre mirando de reojo a los de norte (los catalanes), cuando el mal llegó a Almansa por la Castellana.
Y todo porque por razones desconocidas los dos grandes partidos han abierto el melón de las listas antes de tiempo. ¿Qué necesidad tenían? Pues como no van a ponerse a hablar de cosas más importantes, pues se lían con las listas. Quizá porque quiénes van a decidir el futuro de lo que pase en la Comunidad Valenciana tienen interés por agitar ahora las aguas. Léase Rodríguez Zapatero y Eduardo Zaplanas
¿Qué el problema es sólo Alicante? No. Es sólo la punta del iceberg. Aunque como estamos en esto del calentamiento de la tierra, pues se deshace más rápidamente y deja ver lo que hay debajo. Fíjense. Hasta en Esquerra Unida. Gloria Marcos no quiere saber nada del Bloc de Morera y Joan Ribó ya aventura un pacto. Soberbio. Así está la política en esta tierra.
Pla no se atreve con Blas Bernal. Pero no por temor a las masas que protegen a Bernal, sino por la demostrada capacidad política de su protomor: Angel Franco. Mover un dedo en Alicante sin su anuencia es un suicidio. Sólo otro histórico se le puede enfrentar: Antonio Fernández Valenzuela, que pasa del asunto y lo único que ha propuesto es una asociación de vecinos de ringo rango, por si acaso hay que montar algún lío.
A Antonio García Miralles, encargado de la gestora que debe ajusticiar a Bernal, le pesa mucho la púrpura para estar ahora repartiendo mandobles en la Agrupación. Por eso Pla reza todos los días ante la Santa Faz para que José Blanco se le aparezca en Alicante y le resuelva el conflicto. A estas alturas lo de menos es lo de Rabassa, el Bencantil o Mercalicante. De hecho el propio Pla ya da por resuelto el conflicto de la urbanización. Si ya está firmado en el ayuntamiento, para qué más líos con los promotores y los once mil vecinos que están en lista de espera para tener un piso. Al fin y al cabo el posicionamiento de Pla contra Rabassa fue una cosa más de agradecer la lealtad de Burriel que la eficacia de Bernal. Huevos contra fueros.
El PSPV, pues, espera la aparición de San Pepiño. En el PP no saben a qué santo encomendarse. Cada vez que viene Rajoy a Valencia le dice a Camps que él es el que manda y que Zaplana justito hasta la cumbre pepera de marzo. Pero luego resulta que el ex presidente y Angel Acebes van a salir de la convención como si fueran el propio Aznar (¿O es que así lo ha decidido el propio Aznar?). No se queda Camps muy tranquilo cuando ve lo que pasa en las reuniones del zaplanismo alicantino, no más tarde la pasada semana. Menuda debilidad la zaplanista si le está marcando el candidato a la capital…Y Diaz Alperi se difuminaría si pudiera…
En fin. Madrid decide. Hasta ha decidido que Camps represente a la lengua española como bandera del españolismo del PP. Ya sabemos....para ofrendar nuevas glorias a España hacemos lo que haga falta. Igual se acuerda y mete en su ponencia lo de la Ciudad de las Lenguas que alguien decidió montar en Castellón para el siglo XXII. Aunque en Castellón los del PP bastante tienen con desentrañar por qué el mismo político madrileñizado ha filtrado unas provocadoras historias a El País y El Mundo sobe el futuro de Carlos Fabra y Victor Campos. ¡Que cosas!
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales