Para mi que Francesc Camps abusa demasiado de culpabilizar al gobierno de Rodríguez Zapatero de todos los males valencianos. Es obvio que la estrategia del PSOE pasa por ahogar políticamente a la Comunidad Valenciana para que todos nos demos cuenta que con el PP no vamos a ningún lado. Todos en brazos de los socialistas. Hasta han estado a punto de darle carrete al Bloc y a Esquerra Unida con tal de fulminar al PP. Y eso que a Morera y Gloria Marcos no los quieren en la sede de Blanquerias (PSPV-PSOE) ni en el recuerdo de una noche de verano, cuando empezó a fraguarse lo del 3 por ciento.
Por eso un día Malena Alvarez aprieta por el zapato del AVE. Otro la ministra de Medio Ambiente, Cristina Carbona, se trae un par de cántaros de agua. Y el fin de semana Cipriano Ciscar y Jordi Sevilla se traman un par de movidas orgánicas para alentar a sus masas. Artistas, que son unos artistas. Una de cal y una de arena, para tener todo el tiempo a Camps y sus chicos en un sin vivir en mi permanente. Siempre pendientes de la contraprogramación. Y es que al PP lo que le gusta es la propaganda de los tiempos de Arias Salgado.
¿Y cuál es la contraprogramación? El victimismo. Buena fórmula. Pero cuando no se exagera. A los catalanes de Pujol les funcionaba muy bien culpar de todo a Madrid, pero eso con la derecha, mientras con la izquierda podaban bonsáis con Felipe González. Francesc Camps no utiliza la mano izquierda para nada. No tiene. Responde a todas las agresiones. La ultima: comparar el AVE con el atasco que sufrieron las obras de la A-3. Ojo, que algún deslenguado le puede recordar como desatasco el asunto su antecesor Eduardo Zaplana. ¿Se lo preguntamos a Bono? ¿O como Lerma tuvo que desatascar el desvío de Castellón contra su ministro Borrell? Pura política.
Ya sabemos que Madrid nos maltrata porque aquí manda el PP. ¿Y si de repente el personal empieza a pensar que para eso mejor que en la Generalitat también mande Zapatero? Recordemos lo que decían los expertos en los años 90. El Partido Socialista empezó a perder las elecciones cuando comparecía ante los ciudadanos más pendiente de lo que hacían otros y de sus conflictos internos que de resolver los problemas de los ciudadanos. A la gente no le gusta que al final la culpa la tenga siempre otro. Lo que quiere son soluciones. El político que huye de enfrentarse al problema pierde el favor de los suyos. Si no sabe como arreglar lo del AVE o lo del agua, pues que venga otro, llegarán a decir los indecisos.
Además, buena es esta tierra para jugar a eso del victimismo. Ayer mismo ya había una diputada socialista que culpaba a Vicente Rambla de invertir en la nueva Fe de Valencia en lugar de hacerlo en centros de salud de Castellón y Alicante. Y a Carlos Fabra raro es el día que no se le escapa aquello de que con el IVA de la Ciutat de les Ciencias se paga toda la actividad cultural de Castellón. Y si le preguntan a José Joaquín Ripoll por Valencia es capaz de decir que eso es otra nación.
Mucho tarda el PP de Camps y el de cada ayuntamiento en preocuparse por empezar a hacer política. Conociendo como funciona la máquina del PSOE en un año le dan las vueltas a las encuestas a base de forzar el tio vivo hasta lo inimaginable. Son expertos en convertir al ciudadano en consumidor del producto que vendan. Ahí está la movida sobre la corrupción del PP. Todos los días un caso, venga o no a cuento y sea verdad o media mentira. Y, mientras tanto, los peperos sólo hablan de costruir pantanos. Señores, son políticos , no consejeros delegados de una compañía de pompas fúnebres.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla