04.07.08 @ 14:00:45. Archivado en política
Antes se decía que de un Congreso del PSOE se sabía como se entraba pero nadie era capaz de saber cómo se salía. O aquello de que un congreso de este partido era la política en estado puro. Grandes verdades que han quedado en agua de borrajas cuando el motivo de debate en el inicio congresual era si había que ir o no con corbata.
Por eso este Congreso del PSOE de Zapatero va a ser la cosa políticamente más aburrida del mundo, aunque mediáticamente sea un sin fin de grandes titulares que pasarán de las corbatas a descubrir que en alguna extraña ponencia aparece la palabra crisis. ¿Alguien es capaz ahora de valorar lo que significó que en un congreso socialista de los años 70 se planteara borrar la palabra marxista de los estatutos fundacionales de un partido de izquierdas? Nadie es capaz de ello. Ahora el debate es cómo hay que disfrazar la cosa para alcanzar más cuotas de poder. Y el poder lo reparte Zapatero, aunque nadie sepa a estas alturas con qué propósito, al margen del ejercicio puro del propio poder en si mismo.
Pero arrancó ayer el Congreso y de entrada aparece una diferencia sustancial respecto a muchos anteriores. En su momento fueron los socialdemócratas alemanes quienes alentaron la ideología que emanaba de los congresos. Luego fueron los franceses de Miterrand quienes aportaron la idea del “cambio” que tan buen resultado le dio a Felipe González en las elecciones del 82. La palabra sintonizaba plenamente con los sentimientos de la ciudadanos.
Y a este congreso llegamos inspirados por Obama, el candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos. Obama marca una línea en la inmigración, en el debate energético y hasta en su propuesta personal. Martín Luther King o Kennedy hablaban del sueño americano. Obama habla de su compromiso. ¿Cuál es el slogan del congreso? “El Compromiso”. Aún más. Obama hizo de un deseo una orden para llegar a la victoria: “¡Si, podemos!” ¿Cuál era la aspiración marcada por la Cuatro durante los partido de la Eurocopa: ¡Podemos! No me extraña, por la relación ideológica que hay entre Prisa y la Moncloa.
Solo falta que los congresistas asuman como lema los del libro “El Secreto”, de Rhonda Byyrne, editado por Urano, que te dice cómo conseguir, amor, felicidad y todo lo que quieras solo con desearlo. Es lo que llaman la Ley de Atracción. Solo con desearlo y atraídos por el talismán de Zapatero el Congreso del PSOE conseguirá que desaparezca la crisis. Ahora, pues, toca Obama.
Lo demás son zarandajas. Pero lo son por la perversión en la que ha entrado el PSOE. Los programas electorales no guardan relación con las decisiones del gobierno. En 2001 no existía la conexión con ETA y al final se iban de copas hasta para comentar lo malos que eran cuando cometían un atentado. En el programa electoral de 2008 no costaba le eutanasia y ahora aparece como propuesta congresual. Una cosa es lo que es el PSOE y otra lo que dice que es. Por eso las conclusiones de este Congreso son papel mojado.
Servirá el Congreso para decapitar a los barones que quedan en beneficio del poder absoluto de Zapatero. Servirá para decapitar al PSPV y dejar el PSOE como única marca de referencia con Ana Noguera u alguna otra discípula de Leire Pajín al frente del partido. Todo lo que huela a baronías, lermismos varios o aspiraciones ideológicas para ejercer el poder será barrido del mapa este fin de semana o en el congreso del PSOE valenciano en septiembre. El poder uno y no trino.
Vamos a ver para qué dan las ponencias, pero estoy seguro que la ponencia más interesante será la de la añoranza. Esa ponencia donde alguien piense que todavía puede haber una ideología progresista con finalidades más reales que el mero ejercicio y utilización del poder.