La cigüeña de la torre

Homilía del obispo presidente de la Comisión Episcopal para la vida consagrada en la misa de apertura de la XVI Asamblea General de la CONFER.

12.11.09 | 01:59. Archivado en Obispos, Religiosos,
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Concluye el mandato de Barrajón en el más absoluto descrédito. El pulso que han querido echar a los obispos, que sólo se podía ocurrir a un insensato, era un suicidio. Hoy se mira al jesuita Royón como a la persona capaz de recomponer lo que nunca se debió fracturar.

Las palabras de Don Jesús Sanz a los religiosos en la homilía de la misa de inauguración de su Asamblea dicen no poco y traslucen mucho más. La nefasta era Barrajón ha concluido. Ojalá sepan volver a la sensatez y a la eclesialidad.

Queridos hermanos y hermanas: mi más cordial saludo de Paz y Bien en este comienzo de vuestra XVI Asamblea General. Saludo con todo afecto al P. Alejandro Fernández Barrajón, Presidente nacional de Confer y a toda la junta directiva, en especial a la recién elegida Secretaria general, Hna. Julia García Monge. Al P. Eusebio Hernández Sola, que nos acompaña un año más en nombre de la Santa Sede (CIVCSVA). Y a todos vosotros, que como superiores y superioras mayores representáis a la vida religiosa en la Iglesia española.
Siempre me resulta gozoso venir aquí, como quien vuelve a casa. No sólo como hijo de San Francisco, sino también en nombre de la comisión episcopal para la vida consagrada que presido. Os traigo el saludo del Presidente de la CEE y el de todos mis hermanos Obispos.
El lema que habéis escogido para esta XVI Asamblea General es particularmente evocador para nosotros religiosos: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud” (Jn 10,10). Esta frase es la conclusión que introduce Jesús como colofón de su enseñanza sobre el buen Pastor que identifica con Él mismo. Acaso para nosotros resulta lejana esa metáfora del pastor que era tan familiar para Israel, pueblo nómada y peregrino. Pero a la luz del salmo 22 en el que esta metáfora evangélica se inspira, no nos resultaría complicado, adivinar cuáles son las cañadas oscuras por las que tantas veces caminamos, los senderos angostos, o las sombras sombrías que nos dejan inseguros y asustados, o los lobos que so capa de cercanía nos muestran siempre tarde que no eran hermanos, o los pastores que en el fondo no lo eran y resultaron ser mercenarios. Es entonces cuando surge como alivio lleno del mejor consuelo, la inmerecida pero secretamente esperada presencia de un pastor bueno, alguien que no nos usa, que de verdad nos quiere, alguien que se aprende nuestro nombre y hasta lo tatúa en la palma de su mano; que nos lleva con su cayado firme por los lances más aventurados hasta que lleguemos una y otra vez a los prados de yerba fresca y tierna que representa la Iglesia del Señor, en donde se vive y se retoza en la llamada recibida y con los hermanos que Dios mismo nos ha dado.
Si pudiésemos poner nombre, fecha y domicilio a esas oscuras cañadas, a esos lobos y a los mercenarios, entenderíamos –como de hecho entendemos- que nuestra vida religiosa está siempre necesitada de la compañía bondadosa, cercana y tierna, del Pastor por excelencia. Por eso, cuando Jesús explica el perfil del buen Pastor y desmantela el de los pastores malos, termina diciendo ese colofón: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud”.
¿De qué color es esa vida y en qué consiste su plenitud?
Hace unos meses en esa especie de meditación que a modo de editorial escribo para la famosa Revista Tabor, hablé de las cuatro estaciones. Quizás por sensibilidad franciscana y por atenerme a nuestra mejor teología de la creación con el gran San Buenaventura, hice un guiño al imparable paso del tiempo que nos va dejando mes tras mes su embrujo y su mensaje. Se queda atrás la explosión de vida que nos lanzó la primavera con sus meses floridos; también pasa el verano agostador con sus sofocos y holganzas; y antes de meternos en un nuevo invierno en donde aprender a valorar la vida yendo a las raíces, nuestra travesía surca los meses del período otoñal. Allá en mis diócesis, nuevamente vestidas de novia en sus cumbres con las primeras nieves que acaba de caer, el otoño tiene ese toque de especial magia, cuando se alfombran los caminos de la última ofrenda de las hojas humildes, que hace tan poco nos seguían brindando su mejor clorofila y la bonanza de su sombra.
No me estaba refiriendo en esas líneas a una composición musical como si la vida fuera descrita del mismo modo que el maestro Antonio Vivaldi nos cantó en su pentagrama las célebres Cuatro Estaciones. Tampoco es un lienzo en donde el talento de los pintores impresionistas dejasen plasmados los colores de cada tramo dibujando la luz como Auguste Renoir o Claude Monet. Ni siquiera los maestros de la palabra que con su pluma nos han contado estremecidos los rincones de cada paisaje como hicieran nuestro Juan Ramón Jiménez o Marcel Proust o Antón Chéjov.
La vida es mucho más. La vida de cada año y los años de toda una vida, se dejan mecer por esta fiesta cromática de tantos momentos que se asemejan a los inviernos, las primaveras, los veranos y los otoños que nos han cantado o contado los artistas. Pero efectivamente, la vida de cada año y los años de toda una vida en lo que se refiere a las personas y a las comunidades, caminan en ese vaivén del tiempo con sus horizontes más abiertos y dilatados, al igual que con sus más secretas celosías.
La vida religiosa tiene esas fases propias de estación que suponen el inicio novicio de un comienzo, los primeros pasos adultos en la profesión temporal, la acendrada fidelidad cotidiana que se hace perpetua profesión de un verdadero sí, y finalmente la serena y humilde llegada de esa tercera edad como tiempo de la sabiduría. Hay cuatro estaciones cada año y hay también cuatro estaciones a través de toda una vida. Saber vivirlas con serena gratitud es aprender a dejarse llevar rindiendo libremente nuestra libertad a Dios y a su iniciativa. Sólo así, en este acompañamiento del Señor a nuestra vida, somos verdaderamente libres, libres de verdad.
Y en esta confidencia de deseos, pidiendo a Dios que nos dé esa vida abundante siendo nuestro Pastor bueno, puedo deciros –permitidme esta licencia- que cada año que vengo aquí a vuestra Asamblea General, me viene de pronto la necesidad mientras os miro, de desmentir palabras que otros ponen en mis labios, o intenciones que otros colocan en mis manos. Y tanto a mí como a mis hermanos Obispos, nos dibujan como si fuéramos una especie de caciques conspiradores que tienen en el punto de mira a la vida religiosa a la que ni aprecian ni la dejan vivir, cuyo máximo objetivo es tenerla bajo control.
No niego que esto me apena, como seguro que os apena a vosotros, porque es demasiada la mentira calculada, los desencuentros inducidos, y las batallas inventadas. Por alguna razón se pretende escenificar un perfil nuestro como Obispos, que al igual que se dice de la Iglesia entera, somos anacrónicos, enemigos del progreso, temerosos de la libertad y amantes sólo de la gran disciplina. Obviamente, los mismos dibujantes a vosotros os dibujan con los colores contrarios, en cuyo contrapunto definido como profético, audaz, valiente, comprometido, periférico e indomesticado, y así nos enfrentan para jalearos diciéndoos que no os arrodilléis ante nosotros, que no cedáis, que sigáis siendo el reducto de la libertad.
Pero en lugar de desmontar lo que increíblemente otros inventan desde sus plumas envenenadas, desde sus mentes calenturientas, desde sus guerras y barricadas, me parece más sencillo deciros una vez más que la Iglesia en los ojos de los sucesores de los Apóstoles os mira con esperanza, con gratitud, sabe brindar con vuestros gozos y sabe entristecerse por aquello que os daña. La ayuda que podáis necesitar para superar dificultades o aguardar pacientemente el don de Dios, no pasa por desmarcaros de vuestros pastores, de mirarnos con recelo como si fuéramos sospechosos del síndrome del gran gendarme.
Con vosotros, hermanos y hermanas, queremos buscar a Dios en las encrucijadas de este momento de nuestra historia, con vosotros queremos reconocerle en las infinitas veces que Él se hace encontradizo en nuestras vidas, queremos amarle en escucha y adoración, queremos compartirle en la comunión que nos hermana, queremos testimoniarle de mil modos allí donde Él nos espera en las heridas y contradicciones de nuestra generación.
Decía el gran poeta Rilke que “Dios espera siempre en las raíces”. No somos nosotros quienes con nerviosa ansiedad nos empeñamos en solucionar con herramientas humanas lo que tan sólo en Dios tiene su arreglo. Un arreglo que pasa por volver nuestro corazón a Dios, hacerlo con el Fundador del carisma al que hemos sido llamados, con la adaptación requerida por tiempos cambiados y cambiantes, dejándonos mover por el Espíritu del Señor, y en comunión real y filial con la Madre Iglesia. Estos son los cinco pasos con los que ya el decreto Perfectae Caritatis (nº 2) cifraba la verdadera renovación de la vida consagrada. Y este es el itinerario en el que queda plasmada la fidelidad creativa a la que nos invitaba la exhortación postsinodal Vita Consecrata (nº 37). Sólo quien entra en esa dinámica puede vivir sin miedo ni rencor el mensaje del tiempo como tiempo de Dios.
Porque podemos hacer mil cábalas, organizar tantas otras estrategias, inculpar a no sé cuántos culpables, para no mover un ápice el gran reto a nuestra estéril mediocridad, a nuestras pretensiones refundadoras o a nuestras nostalgias restauradoras. Y no es infrecuente que dentro de nuestra vida religiosa la infecundidad apostólica, la tremenda crisis vocacional, o el desaliento de tanta gente, termine por escapar por el camino a ninguna parte aliñando esta fuga con el disenso eclesial. Pero no todo es así.
Aunque haya agoreros de penurias que estigmatizan la vida religiosa y la acorralan con sus juicios condenatorios o con su implacable designación de una fecha de caducidad, hemos de decir que hay mucha vida consagrada que vive serenamente sus cuatro estaciones como antes decíamos, que tiene gozo y tiene paz. Una vida religiosa a la que el Señor bendice con muchas y santas vocaciones, y que están obteniendo con humilde belleza un admirable fruto apostólico en tantos surcos pastorales. Sí, hay una vida consagrada que está viva, que es joven sea cual sea su edad. Y esta vida consagrada que entiende sus primaveras, sus veranos, sus otoños y sus inviernos, que vuelve su mirada al Señor, que lo hace en fidelidad al carisma sin trucarlo ni traicionarlo, que sabe sabiamente adaptar lo que corresponda, que se deja mover y conmover por el Espíritu de Dios, y que lo hace con la Iglesia, como ella y para ella, esta vida consagrada es la única que tiene futuro, la que enciende esperanza y la que sabe acrecentar con su vida la santidad cristiana en el mundo.
Creo profundamente en la comunión entre nosotros. Creo en la fidelidad a vuestros carismas y a vuestro lugar en la Iglesia, sin autonomías inadecuadas que terminen en disidencia. Y creo en nuestra responsabilidad como pastores con nuestro lugar en la Iglesia, sin solicitudes extrañas que terminen en injerencia. Creo en la comunión que nace del amor a Dios en el corazón de la Iglesia.
La Iglesia como pueblo de Dios que peregrina, tiene muchas estancias, son diversas las vocaciones y distintos los ministerios. Vivir la comunión es aprender a mirarse y descubrirse como lo definía Juan Pablo II: “capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como "uno que me pertenece", para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad. Espiritualidad de la comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios” (Novo Millennio Ineunte, 44).
¿No es acaso esto lo que verdaderamente nosotros deseamos como Obispos y consagrados en la Iglesia del Señor? Cada uno con su lugar en esta Iglesia de Cristo, ayudémonos recíprocamente en esta pasión de amor, esa que sabe tener el oído en el corazón de Dios y las manos en el pulso de la historia. Sería el más precioso testimonio de que hemos recibido del Señor, el buen Pastor, la vida en abundancia, la vida en plenitud.
Hermanos y hermanas, el Señor os bendiga y os guarde.

+ Jesús Sanz Montes, ofm
Obispo de Huesca y de Jaca
Presidente de la C.E. para la Vida Consgrada

Sede nacional de Confer. Madrid.
10 noviembre de 2009


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por el tamiflú de la vereda 19.11.09 | 23:48


  • Comentario por el tamiflú de la vereda 19.11.09 | 23:16


  • Comentario por Sólo pregunto 18.11.09 | 00:40


  • Comentario por Cleo 16.11.09 | 12:31

    Un diez para el obispo y un cero al penoso Bujarrón.

  • Comentario por dehuesca 15.11.09 | 00:33

    la literatura no es lo suyo, cumbres nevadas= novias ¡patético! no sigo leyendo. Ahora a por la cátedra de homilética.
    Ni el discurso lo asemeja al joven trovador Francisco. No a los obispos de salón. lo quieren en Madrid. Vayan a buscarlo. Poco os queda, migajas, seguid alargando vuestra agonía. Iglesia= mentira. Dixit.

  • Comentario por Síngulis 13.11.09 | 23:51

    A pesar de que el comentarista -reo- más bien parece un troll, pues de lo contrario habría qe pensar en una descomposición hedionda de frailes y monjas, bueno será copiar y guardar el comentario que deponía el comunicante. Para comparar lo que vaya ocurriendo con la tropa de exaltados clericantes ( de los que vayan dando el cante):
    Comentario por reo 12.11.09 | 13:45
    Este obispo -y otros- pretenden amedrentarnos a los religiosos. Nada va a cambiar en la libertad y responsabilidad con las que actuamos y sinceramente, Monseñor, pierde Ud. el tiempo. Nadie le escucha ni hace caso, y sus consignas no las escuchamos y poco tenemos que aprender de discursos trasnochados y controladores como el suyo. Siga así.
    Está claro que ellos aman el descontrol para campar a sus anchas irresponsables.
    rar lo que vaya ocurriendo con la tropa de exaltados clericantes:

  • Comentario por Josemari Lorenzo Amelibia [Blogger] 13.11.09 | 13:58

    A nuestros queridos obispos: Es verdad que por el hecho de ser obispo no se es santo. Brota entonces en el alma un dolor al verse tan limitado que los santos llamaban compunción de corazón. Dentro de esta compunción por haber sido "siervo inútil", creo firmemente que Dios Santo puede santificarme, puede santificar a todo hombre. Jesús nos hace participar por la gracia de su vida divina. Pero no se nos va a olvidar nunca lo que solía decir San Agustín: cooperar a la gracia de Dios, porque el que te creó sin ti, no te salvará sin ti. Si somos santos, sobre todo los obispos y sacerdotes, el mundo cambiará. Si somos más santos, el mundo cercano a nosotros va a cambiar a mejor. ¡Pobre del obispo que no tiene en su programa de vida de una manera muy especial ser santo! Ver la página: http://web.jet.es/mistica

  • Comentario por Maria 13.11.09 | 10:53

    Reo : os habeis convertido en fábricas de ateos , ! que digo fábricas ! en multinacionales del ateismo

  • Comentario por descaníjate ya, maracuyá 13.11.09 | 01:17


  • Comentario por Hermenegildo 12.11.09 | 23:35

    "Porque podemos hacer mil cábalas, organizar tantas otras estrategias, inculpar a no sé cuántos culpables, para no mover un ápice el gran reto a nuestra estéril mediocridad, a nuestras pretensiones refundadoras o a nuestras nostalgias restauradoras".

    ¿Estas palabras quieren decir que Monseñor Sanz está contra las pretensiones refundadoras y restauradoras de la vida religiosa? Yo creo que una buena refundación es lo que necesitan muchas órdenes y congregaciones.

  • Comentario por Remo 12.11.09 | 22:53

    ¿A que escribe y habla bien monseñor Sanz? Este tiene letras. Si además tiene experiencia y aspira a la santidad, tenemos lo que buscaba santa Teresa de Jesús. Va a ser un gran arzobispo de Oviedo. ¡Vaya suerte la de los asturianos!

  • Comentario por Gelasio 12.11.09 | 22:23

    Reo:Ud. es un perfecto imbécil en sentido etimológico.

  • Comentario por Real 12.11.09 | 20:57

    Muy bien Monseñor, enseña mucho a pesar de tanta crítica que le hacen por estos blogs.

  • Comentario por luis 12.11.09 | 19:48

    Me quedo perplejo. No sospechaba tanta mar de fondo. En medio de tanta lírica de arte y ensayo echo de menos las sontas de Valle Inclán. No parece que la homilía sea tiempo y lugar adecuado para tal sermón.
    Hay ponencias, mesas de debate... Estos problemas se llevan al altar de otra manera. Las relaciones entre Ordinarios con gorro y Ordinarios a pelo, entre exentos y seculares siempre hubo su quid pro quo, sobre todo cuando los "Presidntes de la Caridad" tienen poco que presidir. PAZ y BIEN

  • Comentario por Hermenegildo 12.11.09 | 17:52

    No entiendo por qué los obispos se han sumado al lenguaje de género: "hermanos y hermanas", "superiores y superioras".

  • Comentario por Bajarse de "Tabor" 12.11.09 | 17:27

    Lo de la "famosa" revista Tabor, es de risa. Una revista innecesaria y oficialista promovida por D. jesus Sanz y a la que han "obligado" a suscribirse a muchos conventos de monjas para intentar hacer sombra a otras revistas con muchísima más solera y con mejor teología y plumas acerca de la teología de la Vida Consagrada. Gracias a Dios la operacion no ha salido bien y los religiosos españoles no se han dejado llevar en masa al huerto del "Tabor" de D. Jesús Sanz. El autobombo promocional del futuro obispo de Madrid (según algunos visionarios del blog) habla muy alto de su sencillez franciscana.

  • Comentario por un cura 12.11.09 | 16:53

    Qué buen arzobispo de Oviedo va a ser Mons. Sanz Montes, y qué magnífico arzobispo de Madrid será cuando se retire el Cardenal Rouco.

  • Comentario por raro 12.11.09 | 14:10

    Vicencio:
    “Todo es según del color del cristal con que se mire, ...” Me parece que teniendo en cuenta el tono más bien gris o mediocre, de la Iglesia en España, D. FJ se ve obligado a mirar con buenos ojos a religiosos, sacerdotes o miembros de la jerarquía que en otras circunstancias pasarían desapercibidos. Incluso a veces hace oídos sordos a comportamientos y actuaciones impresentables desde el punto de vista católico, salvo cuando alcanzan una publicidad y escándalo que haga recomendable su denuncia ante el fiel de “a pié”. Me parece que hace como los profesores que tienen una clase de bajo nivel, que le dan una matricula a quién sólo merece un aprobado.
    Creo que somos muchos los que consideramos la labor de D. Francisco José impagable y esta visión es compartida por muchos enemigos de la Iglesia a juzgar por la forma en que se retuercen.
    Ruego a Dios que le de fuerzas para continuar su labor y que esta sirva de ayuda a muchos y para su propia santificación.

  • Comentario por El León de Cártama 12.11.09 | 13:55

    DÍA DE LUTO: Día de luto para muchos. El P. Elías Royón, SJ, ha sido elegido presidente de CONFER y aparece con clergyman en la foto de RD... ¿A quién vamos a insultar ahora? Se les ha acabado el chollo-Barrajón, que les permitía vestir de ortodoxia su odio a la VC como a todo lo que no controlan y explotan (económicamente, por supuesto). Sus ladradores ¿qué harán? Es un gran día para la VC.

  • Comentario por Joaquín 12.11.09 | 13:50

    Reo: seguid así vosotros los religiosos y veréis cómo dentro de poco tendréis que echar el cierre a las órdenes religiosas porque no tendréis vocaciones. Allá vosotros.

  • Comentario por reo 12.11.09 | 13:45

    Este obispo -y otros- pretenden amedrentarnos a los religiosos. Nada va a cambiar en la libertad y responsabilidad con las que actuamos y sinceramente, Monseñor, pierde Ud. el tiempo. Nadie le escucha ni hace caso, y sus consignas no las escuchamos y poco tenemos que aprender de discursos trasnochados y controladores como el suyo. Siga así.

  • Comentario por Joaquín 12.11.09 | 13:27

    Cuando monseñor Rouco Varela presente la renuncia dentro de dos años, quiero a monseñor Sanz Montes para arzobispo de Madrid.

  • Comentario por Chimpón 12.11.09 | 13:12

    Relig. Digit. va por vos:
    "..me viene de pronto la necesidad mientras os miro, de desmentir palabras que otros ponen en mis labios, o intenciones que otros colocan en mis manos. Y tanto a mí como a mis hermanos Obispos, nos dibujan como si fuéramos una especie de caciques conspiradores que tienen en el punto de mira a la vida religiosa a la que ni aprecian ni la dejan vivir, cuyo máximo objetivo es tenerla bajo control.
    No niego que esto me apena, como seguro que os apena a vosotros, porque es demasiada la mentira calculada, los desencuentros inducidos, y las batallas inventadas. Por alguna razón se pretende escenificar un perfil nuestro como Obispos, que al igual que se dice de la Iglesia entera, somos anacrónicos, enemigos del progreso, temerosos de la libertad y amantes sólo de la gran disciplina. Obviamente, los mismos dibujantes a vosotros os dibujan con los colores contrarios, en cuyo contrapunto definido como profético, audaz, valiente, comprometido, periférico e ind...

  • Comentario por Vicencio 12.11.09 | 12:38

    Creo que un texto como este no tiene su sitio en el blog de la Cigüeña, le viene grande, pues aquí cuando se habla de obispos y religiosos es para ponerlos verdes..., casi siempre.

  • Comentario por más bien equilibrado 12.11.09 | 12:35

    Pues yo creo que la homilía es mucho más equilibrada o equidistante de lo que apunta el inicio del artículo. Si bien es cierto que la alusión al "disenso eclesial" es una advertencia para las posturas "progres", hay otra frase que más bien descalifica a los que desde posiciones más tradicionalistas dan caña continua alos religiososos: "Aunque haya agoreros de penurias que estigmatizan la vida religiosa y la acorralan con sus juicios condenatorios o con su implacable designación de una fecha de caducidad..." Saludos y buen día a todos.

  • Comentario por faneca 12.11.09 | 11:34

    Blogger:

    Bien conoce Ud. que pertenezco más al mester de juglaría que al de clerecía. Leo con atención casi todo lo que es escrito en su Blog de Ud. Lo rubricado por Ud. es considerado por mí, como un ejercicio mental de obligado cumplimiento.
    Es cierto que, en ocasiones, pudiera parecer que arrojamos unos a otros el agua bendita y salada a los ojos. Que utilizamos la naveta para pillar de improviso los dedos del discordante, o que nos servimos de la genuflexión para zancadillear al discrepante. Ni tanto ni tan calvo.
    Monseñor Asenjo ofreció al Sr. Amigo tres hogares: un apartamento muy digno aquí. (Palacio Arzobispal). Otro en el seminario y un tercero en la casa de Ejercicios de Betania. Y añadió: siempre será bienvenido. Tal cual está la vivienda, considero que el Sr. Asenjo se mostró muy generoso.
    Y monseñor Sanz, tampoco peca de tacaño: "Sí, hay una vida consagrada que está viva, que es joven sea cual sea su edad".
    Ni una palabra a los dino...

  • Comentario por Elías 12.11.09 | 10:37

    Bellísima introducción, y realista y valiente desarrollo de la homilía.
    ¡Enhorabuena Monseñor!

  • Comentario por timorato 12.11.09 | 10:11

    Una declaración pública del señor obispo Sanz y una exhortación para enseñantes religiosos a reconducirse. Un texto muy propio para un "encuentro" profesional, pero más bien inadecuado en sus términos en una homilía de una santa misa si ese es el marco en el que se pronunció. Bien que se muestre enterado de autores profanos, pero esas citas en un oficio litúrgico no tienen razón de ser como no sea por complacencia a la laicidad. Una homilía no debiera ser un discurso de circunstancias, pienso. A Barrajón y sus votantes más vale no mentarlos nominatim en una celebración sacral litúrgica. Deberíamos ser algo más consecuentes. Ya se relamen quienes aseguran que no hay que descalificar nada y que todo activismo moral o religiosos debe ser acogido caritativamente. Confundir personas con actividades y actitudes no aptas.

  • Comentario por El León de Cártama 12.11.09 | 09:52

    "Y en esta confidencia de deseos, pidiendo a Dios que nos dé esa vida abundante siendo nuestro Pastor bueno, puedo deciros –permitidme esta licencia- que cada año que vengo aquí a vuestra Asamblea General, me viene de pronto la necesidad mientras os miro, de desmentir palabras que otros ponen en mis labios, o intenciones que otros colocan en mis manos. Y tanto a mí como a mis hermanos Obispos, nos dibujan como si fuéramos una especie de caciques conspiradores que tienen en el punto de mira a la vida religiosa a la que ni aprecian ni la dejan vivir, cuyo máximo objetivo es tenerla bajo control". Esto dice, ciertamente, no poco del blogger y de tantos otros.

  • Comentario por raro 12.11.09 | 09:39

    denadela:
    El artículo se estructura con la lógica del objetivo que normalmente debe tener:
    - Antecedentes. Que son un hecho su trayectoria negativa según el objetivo que se supone tiene una asociación de religiosos católicos.
    - Actualidad. La estupenda homilía del Obispo de Jaca y Huesca.
    - Futuro. La esperanza de que la asociación cumpla los fines para lo que ha sido constituida.
    Podría haberse limitado a reproducir la homilía, pero en ese caso no sería un artículo que a su vez podrá elogiarse o criticarse, pero que carece de sentido señalar al autor lo que debería decir, pues para eso lo escribe usted.
    En cuanto a las condenas del Jesús, no vendría mal una frecuente lectura del Evangelio, para comprobar que son frecuentes.

  • Comentario por Federico Arturo 12.11.09 | 09:35

    ¡Qué tremendo contraste entre el "introito" desabrido del blogger y la enorme belleza y profundidad del texto del fraile-obispo!

  • Comentario por CICUTA 12.11.09 | 09:34

    Creo que nuestro "Grajo" particular no se ha leído bien la homilía, y se ha equivocado al subirla completica a su blog-basura. Acostumbrado a leer aquí todo tipo de descalificaciones sobre la vida religiosa al blogger y sus comentaristas integristas, leo un texto , el del Obispo, ponderado y valioso sobre los religiosos, nada de confrontación ni divisiones. Y así se tienen que hacer las cosas con espíritu de diálogo y respeto al otro. ¡Aprenda Sr. Grajo y aplíquelo en su blog!

  • Comentario por lin 12.11.09 | 09:01

    D. Fco Jos´´e podría hablar del gran trabajo que está haciendo D. Carlos Osoro en Valencia. Muchos decían que esto o lo otro pero aquí en Valencia está haciendo muy pero muy gran trabajo.

  • Comentario por denadela 12.11.09 | 07:52

    La introducció -que, naturalmente no es del obispo, sino del repartidor de carnets de "buenos" y "malos"- sobra; todo lo demás es cierto. Y no hay en las palabras del obispo -como nunca las hubo en las de Jesús- descalificaciones ni condenas. Todos los que estábamos presentes y escuchamos de viva voz al obispo (y luego escuchamos también al presidente saliente) estábamos en sintonía con las del obispo; y con las del P. Alejandro.
    Por eso, el comentario no sólo sobra, sino que es tendencioso, falso y hecho con mala voluntad.
    O, tal vez, con la única voluntad de asegurarse el garbanzo como "analista religioso".
    ¡Menudo análisis!

  • Comentario por Gelasio 12.11.09 | 06:50

    Textos como éste me hacen pensar que el entrar en este blog no es prueba de que yo sea masoquista. Gracias por el favor.
    A veces los "mitrados" del sr. canali-¡Qué no daria el tal por serlo!- lo son de verdad y demuestran que están ahí por "mérito y capacidad"-conceptos "liberalotes y masonzuelos"-, además de por gracia de Dios.
    He aquí un franciscano que sabe serlo siendo obispo,¡Qué no es poco! y que sabe leer a Jn. leyendo el AT y la mejor literatura, cultura, civilización y sensibilidad de la mejor modernidad: véanse esos paisajes oscenses vividos y bien vividos.
    He aquí la mejor muestra de lo que puede dar de sí lo mejor del más legítimo catolicismo.
    Ahora tendré que ver cómo algunos "enanos" me lo ponen a parir. Es lo natural y previsible.

  • Comentario por Raquel 12.11.09 | 02:15

    Olé, olé, olé!
    Dios nos bendiga en nuestros obispos pastores. (Qué "kiko" me ha quedado!)
    Este franciscano pluriempleado va a poner orden, alegría, entrega, fecundidad, ... en la vida religiosa que quede.
    Es un gustazo leerle y escucharle. Es un regalo para la jerarquía y para todo.

  • Comentario por Sólo pregunto 12.11.09 | 02:10


Viernes, 18 de abril

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Abril 2014
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930    

Sindicación