Llegó lo que se venía esperando. Con una velocidad insólita se ha aceptado la renuncia del arzobispado de Sevilla al cardenal Amigo. Apenas dos meses y unos días de prórroga. Menuda desautorización de su pontificado.
Un amable lector me envía el siguiente comunicado:
No era normal lo del cardenal de Barcelona. Siempre riendo cuando lo de su diócesis era de llorar.
Cuando no se cura bien una enfermedad termina deviniendo crónica. Y eso es lo que ocurrió con la parroquia de Entrevías. El cardenal de Madrid no supo o no quiso curar las dolencias de aquella parroquia y ahí sigue en su contestación permanente.
Jueves, 16 de febrero
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Vicente Luis García
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes