Continuamos dando "argumentos". No haberlos pedido
Como Setién continuaba haciendo caso omiso de sus hermanos obispos y seguía contando con el apoyo incondicional de algunos, ABC (6.11.97) nos decía lo siguiente: “En medios eclesiásticos se reconoce que monseñor Setién ha escandalizado a muchos buenos católicos, incluidos no pocos de sus feligreses, con sus declaraciones sobre el diálogo con ETA y que “ante sus palabras, cabía esperar una reacción crítica por parte de otros obispos”. Lo que ha ocurrido, según estos medios, sin embargo, ha sido justamente lo contrario. El presidente y el secretario del Episcopado se han apresurado a defenderle, dando la impresión de que todos los obispos están con él. De hecho, el diario Egin titulaba en primera página en su edición de que “la Iglesia respalda al obispo Setién”. “Tanto monseñor Yanes como monseñor Sánchez, presidente y secretario general del Episcopado respectivamente, se han apresurado a mostrar su apoyo al prelado vasco y a responsabilizar a los medios de comunicación de la supuesta tergiversación que ha sufrido sus palabras. A este respecto, en los referidos medios señalan que muchos se preguntarán ¿qué ha funcionado en esta reacción episcopal? ¿Se trata de un claro ejemplo de corporativismo? ¿Son Yanes y Sánchez representativos del común sentir de todos los obispos españoles, los cuales estarían, como ellos, absolutamente de acuerdo con Setién?” “Y la respuesta –agregaron- hay que buscarla en la división que existe en la Conferencia Episcopal”. “La jerarquía española está dividida en, al menos, dos grupos. Uno de ellos se identifica más con la línea de Juan Pablo II mientras que el otro prefiere considerarse a sí mismo como “progresista”. A este último grupo pertenece la mayoría de los obispos españoles, razón por la cual el presidente y el secretario de la Conferencia son de esa tendencia. Si el corporativismo es grande entre los obispos, dentro de cada grupo es aún mayor. Por eso será muy difícil que los “colegas” de Setién se manifiesten en contra de éste, para lo cual tendría que decir cosas aún más provocadoras que las pronunciadas hasta ahora”. “En cuanto a los demás, desautorizados de alguna manera por el presidente y el secretario, no se atreven a hablar públicamente contra el prelado de San Sebastián, aunque sí lo hacen entre ellos o en círculos de amigos. Su discrepancia se manifiesta en declaraciones contra el terrorismo, que suelen hacer públicas con rotundidad, especialmente cuando en sus diócesis se produce algún atentado de ETA”.
Y más insistencia ciertamente digna de mejor causa con otras declaraciones que ABC titula del siguiente modo: “Monseñor Sánchez: Al prelado donostiarra se le ha “demonizado” (6.11.1997) y “El portavoz de la Conferencia Episcopal califica de “injustas” las críticas contra Setién” (8.11.1997)
Por si fuera poco el volcarse en defensa de su amigo, Tribuna (17.11.1997)sigue recogiendo los amores de Sánchez bajo un título que, pese a ser una obviedad, decía no poco en aquellos momentos: “Sólo el Papa puede desautorizar a Setién”. O, para buen entendedor, ojito hermanos obispos si os atrevéis a criticarle. Estamos ante una nueva estupidez porque Setién se había desautorizado solo muchísimas veces y además cualquiera, obispo, sacerdote o laico, podía desautorizar sus palabras. Lo único que sólo podía hacer el Papa era deponerle. Cosa que haría, aunque endulzando la palabra, dos años después.
No es de extrañar que, ante tanta insistencia de Sánchez, verdaderamente lamentable y vergonzosa, Alfonso Ussía escribiera (ABC, 9.11.1997): “Hace unos años me hubiera divertido comentar las palabras de monseñor Sánchez, tan contradictorias, tan alejadas del sentido común, tan corporativamente necias. Hoy no me divierte nada y para no caer en la irritación huyo de ellas, y apenas busco la sonrisa que disfraza el desprecio. Monseñor Sánchez, tan vertiginoso y célebre por desahuciar a monjas de clausura de sus conventos con la mayor dureza, nos invita a ser “justos” con su colega Setién. Muchos hemos sido injustos con el pobre Setién. Sólo ellos –los obispos- están capacitados para interpretar las intenciones y los mensajes del crucificado Setién. Me aburre tanto mi injusticia con Setién, mi sensibilidad herida por Setién, mis veinte años de estulticia por no comprender a Setién, que le doy la razón a Sánchez. Lo que su ilustrísima diga, Sánchez”.
Muy pocos días después le encontramos, de nuevo al lado del Setién de sus amores, reclamando el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco (ABC, 18.11.1997).
En este permanente empeño de justificar lo que irritaba tan profundamente a tantos católicos españoles hasta el punto que a no pocos les alejó de la Iglesia, ahora defiende la ausencia de los obispos vascos en los funerales por las víctimas del terrorismo (El País, 28.1.1998; 29.1.1998)) porque “puede suponer un elemento más de profundizar en la división, de enconar la herida y romper más todavía la comunidad” (ABC, 29.1.1998). A lo que Ussía, tras alabar al arzobispo de Sevilla, Fray Carlos Amigo, por presidir los funerales por el concejal y su mujer asesinados por ETA en aquella ciudad, añade: “El arzobispo de Sevilla no necesita que el inefable, tortuoso y antipatiquísimo monseñor Sánchez haga pública su comprensión por sus palabras y actitudes”.(ABC, 1.2.1998).
Ussía, que debe sentir por Sánchez la misma simpatía que yo, insistía en la crítica al obispo (ABC, 7.1.2001): “Hace pocos años, cuando la ETA “sólo” había asesinado a 870 inocentes y herido, mutilado, chantajeado y secuestrado a otros tantos, estos 226 sacerdotes permanecieron callados. Y un obispo, José María Setién, decidido defensor de los terroristas desde sus pastorales y sus posturas, recibió todo el apoyo de otros prelados de la Conferencia Episcopal Española, preferentemente de Yanes y Sánchez. El primero criticó a los familiares de las víctimas del terrorismo por “pedir demasiado” –nada habían recibido- y el segundo nos dedicó toda suerte de improperios y descalificaciones a quienes denunciábamos la cobarde complicidad de la Iglesia española con su arzobispo de San Sebastián. ¿Pedirán perdón públicamente monseñor Yanes y monseñor Sánchez?”
Ni siquiera la anticipada renuncia que se le admitió a Setién, evidente desautorización por Roma de su pontificado, detuvo a este lenguaraz compulsivo que salía en elogio del defenestrado pocos días antes: afirmando que “su labor se ha caracterizado por su “entrega generosa” y por “un sentido del derecho, la ley, la moral y la ética mucho más acendrado de lo que muchos creen”” (ABC, 24.1.2000). Supongo que lo de “su entrega generosa” debió indignar a todos aquellos que jamás la conocieron: los familiares de las víctimas del terrorismo.
Y así continúa inasequible al desaliento aunque ya nadie compartiera lo que ha venido repitiendo hasta aburrir a las ovejas (El País, 21.2.2001): Sánchez “dijo no explicarse como nos han maltratado de esta manera, sacando tan injusta y calumniosa conclusión”. “Quienes” han sacado de quicio” este asunto “tendrán que dar razones”, añadió”. Pues la razón es evidente para todo el mundo menos para él. Su defensa reiterada y pesadísima de Setién era infumable.
La defenestración de Setién no hizo caer del guindo a Sánchez que continuaba repitiendo (El País, 12.4.2001): “No hay derecho a que a la Iglesia se le haya puesto como se le ha puesto de una manera injusta y calumniosa por algo que no ha hecho. Cuando se cuentan las cosas como no son es frecuente que al pueblo se le confunda. Esa es la gran responsabilidad que tienen los políticos y los informadores, explicó Sánchez”. A lo que se ve sus explicaciones no convencen a nadie. ¿Será que no son convincentes?
Poco después era Alex del Rosal quien señalaba el final, por fin, de esa repugnante luna de miel de los obispos españoles con el de San Sebastián (La Razón, 29.4.2001): “Cuando Elías Yanes ejercía como moderador de los obispos españoles, y José Sánchez, de obispo-secretario de la Conferencia Episcopal, se dio una curiosa actitud con respecto a ETA y la posición de la Iglesia : quien llevaba la voz cantante en estos asuntos era monseñor Setién. Cualquier declaración suya era inmediatamente avalada y refrendada por la cúpula del episcopado.Así pues, la opinión de Setién era la tesis que prevalecía en la Iglesia. Aunque el obispo Setién dijera barbaridades, el tándem Yanes-Sánchez, -con muy buena fe, eso sí-, acogían benévolamente las salidas de tono del prelado vasco. A eso se le llamó “corporativismo episcopal”. Parecía que la Verdad evangélica estaba por debajo de la defensa del hermano obispo”.
Una pastoral de los obispos vascos contraria a la deslegalización de Batasuna vuelve a colocar a Sánchez bajo los focos al alinearse como es habitual con aquello (La Razón, 5.6.2002; ABC, 7.6.2002; La Razón, 8.6.2002; La Razón, 9.6.2002; ABC, 25.6.2002; La Razón, 26.6.2002; ABC, 26.6.2002; El Mundo, 26.6.2002).
Ya no es secretario de la Conferencia episcopal, ya a su amigo del alma el Vaticano le dio la patada en su episcopal trasero, ya apenas tiene apoyos entre los obispos, pero él sigue insistiendo. Jaime Ignacio del Burgo le dirige una carta abierta (La Razón, 27.6.2002) criticando su apoyo a los obispos vascos y la pastoral de estos.
Antonio Villacorta entra también en la polémica y no precisamente con algodones (La Razón, 27.6.2002): “No es la primera vez que el ilustre obispo de Sigüenza, monseñor Sánchez, saca a la palestra la sutileza analítica, más propia del obispo Setién. No es lo mismo la persona víctima (del terrorismo) que la corporación víctimas, son dos cosas distintas porque esta asociación tiene un ingrediente corporativo, nos dice el ilustre obispo. Esta diferencia conviene que se haga, es bueno hacerla, sigue diciendo. Claro que no nos aclara para que. He ahí lo poco honorable del obispo. ¿Insinúa que es mejor que la víctima individual del terrorismo quede desvalida y que cuando se asocia se hace abominable…?¿Insinúa el obispo que una corporación de víctimas del terrorismo se forma por razones políticas y que por esa razón hay que descalificarla…? La opinión de Arzallus, al que el propio obispo califica de ejemplar, es justamente esa, nos lo ha dicho de muchos modos. Pues que los fieles católicos de la diócesis de Sigüenza analicen con las palabras “ejemplares” de su obispo, nada menos que jefe de Comunicación del Episcopado (español). Y que sus compañeros de episcopado sopesen sus palabras”.
Juan Bravo (La Razón, 27.6.2002): “La mayoría de los obispos vive en un sobresalto permanente en las últimas semanas por los desmanes políticos de algunos de sus compañeros. A los delirios nacionalistas de losw prelados vascos, se han unido, como traca final, las alabanzas al “jesuita” Arzallus y al abertzale Setién del jefe de Comunicación del Episcopado. Monseñor Sánchez. Y eso, mientras la Conferencia prepara un documento de expresa condena al terrorismo y pleno apoyo a las víctimas, reclamado por muchos prelados para despejar cualquier sombra de duda y borrar imágenes de tibieza y ausencia del suficiente compromiso . Que alguno pretenda subirse al monte con sotana es una imprudencia, una torpeza o ambas. En cualquier caso, una zancadilla a la buena voluntad de la mayor parte de los obispos.
Jaime Campmany (ABC, 27.6.2002): Se está dejando de poner la cruz en la declaración de la renta, de ir a misa el domingo y de dar dinero a la Iglesia por el descontento de los fieles “y ahora sale de la Alcarria monseñor Sánchez con los piropos a Arzallus, “jesuita ejemplar• y “político combativo”, y dice que lo de Víctimas del Terrorismo es una asociación ideológica. A veces, como ahora mismo, son los propios curas los que hacen todo lo posible para que algunos dejen el cirio y cojan la tranca”.
“La Fundación Gregorio Ordóñez rectifica a José Sánchez” (La Razón, 28.6.2002): “La Fundación Gregorio Ordóñez expresó ayer su indignación, contrariedad y perplejidad tras manifestar el obispo de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez, que nunca se ha negado al PP una misa en recuerdo de Ordóñez”.
Alfonso Ussía (ABC, 28.6.2002): “Del obispo Sánchez de Sigüenza-Guadalajara no pueden sorprender ni actos ni palabras viles. Basta y sobra para ello el buen uso de la memoria. A finales del pasado siglo, que es lo mismo que escribir trasanteayer, fue el portavoz más agrio y distante de la Conferencia Episcopal. Sus posiciones políticas son más conocidas que las religiosas, y deambula por la llamada ala izquierda del episcopado, lo cual nos parece muy bien siempre que no olvide que su principal función es la pastoral. Fue el gran intérprete de Setién, el único que entendía a la perfección sus perversas pastorales, el elegido para saber interpretarlas de manera diferente al resto de los que las leíamos. Sánchez nos demostró a todos que no sabíamos leer, o al menos, que no tan bien como lo hacía él. De sus actos heroicos destaca el desalojo violento de una decena de monjitas de clausura que se negaron a obedecer sus órdenes de abandonar su convento. Con todos los fieles en contra, Sánchez reclamó la presencia de las Fuerzas de Seguridad del Estado –en su derecho estaba- y éstas se vieron en la obligación de expulsar a la fuerza a las religiosas de su casa, de su convento, de sus raíces. Uno de los guardias civiles que intervinieron en el desalojo confesó, pocos días después del desahucio, que jamás había sentido tanta tristeza y rabia como cumpliendo aquella orden , tan inhumana e injusta. Y ahora, cuando la tormenta del miserable escrito de los obispos vascos parecía amainada, y el cardenal Rouco, a título particular, redactaba una pastoral clara y diáfana, libre de exégesis ambiguas o malintencionadas, sale Sánchez del armario donde guardaba sus ropas el Doncel de Sigüenza, y nos anima a distinguir entre las víctimas del terrorismo y la Asociación de Víctimas del terrorismo, por el “componente ideológico” de dicha Asociación. Previamente Sánchez, el que trata a las religiosas de clausura como “okupas” de sus conventos, elogió con devoción y desmesura a Javier Arzallus, de quien dijo que fue un jesuita ejemplar y es hoy un político muy luchador y combativo que defiende con una contundencia sin paliativos sus opiniones. Que a Sánchez le satisface la contundencia es algo que no se puede negar, pero aquí sí existe un posible abanico de interpretaciones de sus palabras cuando se refiere a Arzallus como un político “combativo”.
Pero la vileza viene en la distinción. Mire, Sánchez. Las víctimas del terrorismo anduvieron en el olvido más absoluto durante décadas. La propia Iglesia ha reconocido su culpa, responsabilidad y falta de calor cristiano con quienes sufrieron la peor de las injusticias y la mayor de las atrocidades. Se unieron para defender sus derechos, reclamar la acción de la Justicia y apoyarse los unos a los otros. A dicha asociación no puede ingresar nadie con carga ideológica alguna porque su única ideología ha sido, es y será la del dolor. A ella pertenecen los familiares de los asesinados, los supervivientes de los atentados, los heridos, los mutilados, los torturados en secuestros, los huérfanos hurtados de padres y madres, y sólo ellos. La Asociación y las víctimas son la misma cosa, y sólo una mente turbia y perversa puede dudar de la limpieza y fuerza moral que dicha asociación tiene. Han sufrido y sufren a espaldas del consuelo, de la caridad cristiana y de la comprensión de obispos como usted, de felones como usted, de fariseos como usted.
Se ha convertido, Sánchez, en el guardián de la fosa. No de la común y bendita que guarda la memoria de todos los inocentes asesinados, de los españoles de la muerte adelantada por rl terrorismo. Usted es el guardián de la fosa séptica del episcopado, y hora es de que se amortice su bajísimo puesto de trabajo”.
Luis F. Utrera-Molina en La Razón (30.6.2002): “Sólo unas líneas para hacer pública mi más absoluta repugnancia por las provocadoras e impresentables declaraciones del obispo de Sigüenza, monseñor Sánchez, en relación con el problema vasco. Lo de menos es calificar a Arzallus como “jesuita ejemplar”, aunque no estoy seguro de que la mayor parte de los miembros de la Compañía de Jesús lo hayan tomado como un elogio. Lo más importante es que, si para el obispo Sánchez los que no viven en las tres provincias vascongadas no son capaces de entender bien el problema, no sé que autoridad tiene el Sr. Obispo para aconsejar a un matrimonio, a una pareja de novios o a nadie que no sea un sacerdote sobre nada. No sé cuando se va a enterar la Conferencia Episcopal de que actitudes como las del obispos Sánchez no sólo producen una enorme tristeza y desazón en los fieles al comprobar el nivel de soberbia al que han llegado algunos de sus pastores, sino también una indignación creciente de todos los españoles ante la ambigüedad calculada de la Iglesia a la hora de pronunciarse sobre el fenómeno separatista y excluyente del nacionalismo vasco. Es muy fácil condenar el terrorismo, pero ¿para cuando señores obispos una condena de las ideas que lo amparan? Sepa Sr. Sánchez, que resulta miserable amparar o justificar a los que están haciendo la vida imposible a los que se siguen llamando, con toda legitimidad, y con mayor orgullo, españoles y vascos, a los que se resisten a abandonar la tierra que les vio nacer dejándola en manos de fanáticos racistas y enanos crecidos a la sombra de los miserables, a los que se resistirán cada vez más, con todo el dolor de sus entrañas, a pisar las iglesias de su tierra en las que, gracias a declaraciones como las suyas, Sr. Sánchez, se sentirán extraños, pues sólo ven crecer en ellas la semilla del odio y la disgregación”.
Pero creo que lo más demoledor de este triste episodio, uno más en su ya largo historial, son estos dos titulares: “La AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo), indignada, recuerda a monseñor Sánchez que no les ha llamado “ni una vez”” (La Razón, 27.6.2002). “Monseñor José Sánchez recibe duras críticas de la AVT por no haberse interesado “jamás” por las víctimas” (La Razón, 27.6.2002).
En un próximo artículo concluiremos los argumentos por los que este obispo no me es nada simpático. Quise ser caritativo y limitarme a decir que me parecía un mal obispo y que me alegraba de que hubiera presentado la renuncia. Pero algunos amigos de Sánchez me reprocharon tan moderados sentimientos y me retaron a ver si era capaz de demostrar algo contra este prelado tan ejemplar. Pues ya ve el obispo de Sigüenza-Guadalajara que con amigos así no necesita enemigos. Callados habrían estado mucho más guapos. Y el obispo también.
Aunque no tiene que ver con el tema, menciono esta noticia porque habla de alguien que SÍ QUE FUE de veras un mal obispo, porque a juzgar por lo que cuenta Alcarreño don José Sánchez mejoró estos últimos años.
Hablo de Fernando Lugo, el ex obispo presidente de Paraguay, que cuando era obispo metía mucho (y no precisamente la pata), y que ya le han salido dos hijos bastardos. Pues bueno: ahora resulta que LE HA SALIDO UN TERCERO.
Esto sí que es un mal obispo y no monseñor Sánchez.
(CONTINUACIÓN Y FINAL)
Y otra cosa buena de D. José, ha sido el Obispo que por fin se ha decidido trasladar la curia a la ciudad de Guadalajara, ciudad en la que entre ella y su entorno más cercano (corredor del Henares), vive al menos el 90% de la población de la Diócesis. Ha sido capaz de llegar a acuerdos con las autoridades, del PSOE y del PP, para proceder a restaurar el tesoro artístico de la diócesis (principalmente templos), y se le puede catalogar de "buena persona" en el trato informal (ya dije en el primero de los 3 comentarios que no puedo "calificar" la hospitalidad de D. José, puesto que no la he conocido).
En fín, que seguiré rezando por él, porque es mi obispo, igual que rezo por D. Jesús y por D. Laureano, que son los otros obispos de mi diócesis que he conocido.
Y ya me callo.
(CONTINUACIÓN)
decía que a esos curas no los veo.
Sí es verdad, y eso le honra a D. José, que dentro de la diócesis nos ha reconocido que le duele mucho pensar que va a ser recordado por ser el Obispo que cerró el Seminario de Siguenza.
Y siguendo con los curas jóvenes, todos los últimos años, pero todos los últimos años, y cuando digo todos los ultimos años es desde hace 5 o 6 años, se ha tenido que enfrentar con el problema del cura jóven (a lo mejor el único que fue ordenado en su promoción), que le ha pedido año sabático, para posteriomente abandonar el ministerio y ponerse a trabajar en lo civil, o directamente abandonarlo.
Tiene sus cosas buenas, espedialmente ahora al final de su pontificado. Las cartas de estos últimos años son bastante mejores que las del principio, y en las visitas pastorales insistía últimamente en que la Iglesia no es una ONG, sino que tiene el tesoro de la buena notica y evangelizar es su misión principal. Ha insistido mucho en ello
Sólo tengo que decir que no he sentido, en ningún momento de su pontificado, que fuera el Obispo de mi diócesis, sino mas bien el secretario de la conferencia, y cuando dejó de serlo, afectado del síndrome del ex-. Hay grupos en esta diócesis, de las nuevas realidades, que llevan los mismos días que D. José lleva de Obispo de la diócesis, esperando a que les reciba, y no para pedirle nada, sino simplemente para presentarse, y siempre les remite a su secretario.
Lo digo porque he leído en algún comentario que es un hombre hospitalario y acogedor. Yo no diré que es un hombre distante, pero lo que he dicho antes lo mantengo, porque ha sido mi experiencia, y esa no me la quita nadie (nadie me va a decir a mí, que lo he vivido en 1ª persona, y de modo consciente y activo, que no lo he vivido).
También he leído en otro comentario que hay una especie de resurgir del seminario, y que los curas jóvenes van vestidos de curas. Por favor dónde están esos curas porque vivo aquí y no los...
Por último propongo una solución util para don José Sánchez, si me lee. En la diócesis de San Sebastián que ocupó su repulsivo amigo Setién durante tantos negros años, hubo centenares de víctimas del terrorismo. ¿Por qué no reconoce que se equivocó?¿Por qué no dedica el tiempo de su jubilación a llamar y visitar a los familiares de las víctimas pidiéndoles sincero perdón por el inmenso dolor que provocó con su comportamiento de amparo a Setién?
Demostraría así que algo le queda de cristiano.
Por favor, hablar en estas críticas de agresión está fuera de lugar. Y de venganza más todavía, porque nadie está amenazando físicamente a José Sánchez, ni se le extorsiona, ni se le impide expresarse, cosas que si les ocurrió a los perseguidos por los amigos de Setién. La venganza y la justicia son asuntos muy diferentes. Que algunos renuncien a la justicia, que no denuncien de manera particular al asesino de su padre o al violador de su madre, no significa que el resto tenga que hacerlo. Sinceramente, como católico opino que ni es bueno ni es necesario.
¿Pobre hombre todo un obispo que ocupó elevados cargos en la Conferencia Episcopal durante muchos años? No, por Dios, reserva eso para los jornaleros sin trabajo o para centenares de familiares de víctimas anónimas del terrorismo que tuvieron que marcharse de Guipuzcoa con el ataud de un ser querido y la pena infinita provocada por el injusto desprecio de los pastores de la Iglesia que deberían haberlse amparados.
Yo estoy de parte de las víctimas: memoria, dignidad y justicia. Y se de algunos que han renunciado a vengarse.
Estas actitudes equivocadas de algunos clérigos, supongamos que descerebrados, por decirlo suavemente, no tiene porque movernos a la agresión y a la venganza; y efectivamente, no debe callarse. Pero uno es callar y otra cosa es sacar todo lo negativo de un pobre hombre, que algo bueno habrá hecho. Y después de los comentarios en los que se cuentan muchas actitudes negativas, creo que no procede otro más, aunque haya munición para ello. No caigamos en el mismo exceso que criticamos. La misericordia tiene que estar por encima de la ofensa.
Está muy bien que el Señor lo juzgue con toda misericordia y aquí nadie desea que tras el purgado necesario este obispo no alcance la gloria eterna; pero también está muy bien que nosotros ejerzamos nuestro derecho a la crítica, que recordemos errores gravísimos con el fin de que no se repitan y que hagamos todo lo posible para que ningún eclesiástico vuelva a servir a ideologías que nada tienen que ver con Jesúcristo que tantísimo nos escandalizaron y que provocaron sufrimientos tan enormes en los perseguidos, mutiliados, heridos, y sus familiares.
Porque el problema es que curas como el obispo Sánchez siguen existiendo. Conozco a alguno que todavía no se ha caído de la burra.
¿Era necesario sacar ahora todo esto sobre monseñor Sánchez, aunque sea cierto?. ¿No habrá picado ante la provocación que le hayan hecho malévolamente?. ¿No sería mejor dejarlo estar?
El Señor en su infinita misericordia le demandará lo que crea justo. Dejemos que sea él quién actúe. Esto ya está adquiriendo caracteres de venganza, y la venganza no nos pertenece si somos cristianos.
Sr. José.
Ud., mejor dicho su cura deberían dejar el cristianismo. Al menos deberían saber que no pertenecen a él, sino a los mecanismos del instinto sádico que ya no pertenecen a la humanidad.
Cigüeñon,
eres un impresentable y un sinvergüenza, ya que el que escribe así de Sánchez, no puede ser otra cosa que un sinvergüenza.
Sr. Fernández de la Cigoña, al hilo de la critica, que muy acertadamente hace del Obispo Sánchez, no podemos dejar en el olvido la penosa declaración del Cardenal Cañizares en la reciente entrevista realizada en El País. Recordará que al final de esa entrevista, en la relación de preguntas cortas que le hace el entrevistador, a la pregunta de ¿que le dice el nombre de María Teresa Fernández de la Vega? el Cardenal contesta, sin inmutarse, que nunca la Iglesia agradecerá bastante los mucho y bueno que ha hecho por ella.
Me parece vergonzante esta declaración con todo lo que estamos pasando los católicos de este pais. No ha sido contestada ni criticada debidamente, a pesar del daño echo. Me da que pensar, fijese.
Pacomio: no sólo es el apoyo de Sánchez a Setién. También, por ejemplo, sus declaraciones muy favorables a Hans Küng (El País, 20.3.1980) en las que decía que los obispos alemanes y Roma deberían tener más paciencia con el teólogo contestatario.
Si uno lee en el blog de José Manuel Vidal y lo compara con nuestro "grajo", vemos donde hay una visión más respetuosa y equilibrada y donde está la sesgada... Y es que el integrismo siempre es "anti" y no suele entender la comunión eclesial. Por sus obras los conoceréis. Espero que nuestro vetusto grajo marche a otros lugares a seguir vomitando por su boca denuestos e insultos
A Loma del Pabellón
¿Como se puede decir que el señor Sánchez apoyó a los desfavorecidos mientras que como aquí se demuestra jamás apoyó a las víctimas del terrorismo como se merecían?
Dígame quienes eran más desfavorecidos en España que los centenares de asesinados por ETA, sus familias y los miles de heridos causados por esta banda asesina que tanto apoyó tuvo por parte de algunos eclesiásticos. ¿Cuando este indecente obispo se ofreció para estar a su lado, en lugar de estar al lado del repulsivo Setién?
El señor Sánchez nunca tuvo que llevar escolta ni sufrió persecución injusta como tantos miles de amenazados por ETA. Está claro quienes eran sus amigos
Hermenegildo: gracias por tomarse la molestia de citarme. Esto es lo que digo:el apoyo de mons. Sánchez al obispo Setién, de cuyos detalles reconozco que no me acordaba,es sin ninguna duda un borrón en la hoja de servicios pastorales del "encausado"; sólo eso y nada menos que eso. Atenuante: no estaba solo en esa lamentable solidaridad corporativa. ¿Recuerda usted, por ventura, alguna declaración profética del entonces arzobispo de Santiago (mons. Rouco) que con evangélica clarividencia se distanciara sin equívocos de los disparatados enfoques de Setién? ¿Fue Don Marcelo -entonces cardenal Primado y de Toledo- líder de alguna facción episcopal para oponerse públicamente a los desmanes del donostiarra? Muy mal Sánchez en eso, muy mal; pero junto a todo el episcopado español que, con tristísima cobardía corporativista,miraba para otro lado. El resto de la actuación episcopal de D.José Sánchez arroja un balance sumamente positivo, y los argumentos de Cigoña son muy endebles y viscerales.
No puedo resistirme a escribir unas líneas.
Recuerdo aquellos años de funerales ocultos, de clérigos que no querían oficiar el funeral, de obispos pidiendo comprensión para los asesinos...
Y comprendo la postura de aquellos que no han vuelto a pisar una iglesia porque la Conferencia estuvo a favor de los que pisoteaban la Cruz y el Vaticano no dijo ni pío y aquello era muy grave, tan grave como para que el Papa hubiera sido informado y hubiera puesto las cosas claras. Silencio, sólo silencio y comprensión para los de siempre.
Y si después de aquello, que era uno de los síntomas de la enfermedad terrible de la Iglesia española, aún quedan católicos es porque, como decía el del cuento, es la verdadera y Dios la cuida.
lo de fiel a la iglesia no se discute, pero conflictivo en las relacions personales si que lo es. Lo de cercano no sé pero por lo que tengo sabido y distante con quien no conoce.es bastante antipatico
Mons. José Sánchez, un hombre cercano y amigo, acogedor, con una gran sensibilidad hacia los menos favorecidos, fiel al Iglesia y en sus ministerios, a la lobor encomendada. Sin necesidad de revestimientos suntuosos y mayestáticos para darse importancia, un hombre de Dios y para servir al pueblo de Dios. Tantos españoles recibieron su ayuda diligentemente cuando era capellán de emigrantes en Alemania. Un obispo, luego, sin nostalgias franquistas, consciente de vivir en una sociedad democrática y plural, anunciando y nunca imponiendo los valores del evangelio. Esperamos que le prorroguen su servicio a la Iglesia como obispo.
No me dirán Vds. que este artículo, independientemente de lo que diga y en qué sentido, es mucho MENOS ECUÁNIME y ECLESIAL que el de J M VIDAL...
Estimo que se ha pasado Vd., y que es ofensivo que para sus argumentos utilice a "nuestros contrarios naturales", porque entre los enemigos de quienquieras encontrarás siempre ARGUMENTOS CONTUNDENTES contra quien no piensa como tú y quieres desbancar. Pero eso se llamaría DEMAGOGIA...
¿No lo creen Vds.?
Por favor, si son Vds. CATÓLICOS, trabajen por la comunión, que habrá quien se aproveche también de estas DIATRIBAS para darnos a todos donde nos duele ... Miren lo que ha pasado con los GRUPOS PRO VIDA... ¡Y es que no aprendemos...!
Ultimamente es tal el cumulo de disparates y mal ejemplo que observamos en algunos de los miembros del clero y la Vida Consagrada, que siento la necesidad de expresar por si sirviera de acicate para un cambio y reforma: QUE EL DAÑO QUE INFLIGE CUALQUIERA DE ESTOS MIEMBROS A UN INOCENTE, ES EL TRIPLE DE DAÑINO Y PERVERSO QUE EL QUE PUDIERA COMETER CUALQUIER SEGLAR, SEA CRISTIANO O NO. Y a veces ese daño a las víctimas, infligido gratuitamente por esos personajes, es irreparable. Como muchos de ellos no creen, piensan que no habrá juicio a sus desatinos. Están equivocados si piensan que Dios es tonto. Me apena por ellos, pero más por las víctimas diana de sus fracasos miserables. Ojala se arrepientan viviendo en su alma el dolor que han provocado como medio de reparación. Gracias Don Francisco, aunque algunas cosas me producen nauseas. Pero es la realidad.
Realmente es una buenisima noticia la jubilación de este señor , a ver si nos olvidamos pronto de él aunque para las víctimas del terrorismo va a ser muy difícil
Estimado Paco Pepe: ¿qué dirá ahora Pacomio, que afirmó que Vd. descalificaba al Obispo Sánchez sin argumentos, sólo con afirmaciones grandilocuentes?
Gracias, blogger, por hablar tan claro.
El obispo Sánchez ha hecho mucho daño a la Iglesia. La basura no debe esconderse debajo de la alfombra, sino que deba sacerse fuera: hay que abrir las ventanas y ventilar el ambiente enrarecido por tantos Sánchez, progres, y dinosaurios del 68, que por desgracia aún vegetan en la Iglesia.
Al parecer Sánchez (No merece el título de Monseñor) es un lobo vestido con piel de oveja.No me extraña. Hay tantos malos pastores e indignos de calificarse de cristianos ¡Que el Señor no le tenga en cuenta su maldad! Pero que le quiten de en medio rapído, cuanto antes, para mayor bien de la Esposa de Cristo. Las víctimas tienen todo el derecho a repudierle. El mismo derecho que una esposa tiene a no recibir en su casa al cónyuge adúltero, que ha violado la fidelidad de su promesa. Pues eso ha sido Sánchez, al cohibitar con los cerdos de la pocilga, en vez de con sus ovejas. De paso que nos expliquen el fundamento teológico de ese invento que se ha dado en llamar Conferencia Episcopal.
Lo peor no es todo lo que dicen los bloger sino el perjuicio que ha ocasionado a la diócesis que gobernaba: las monjas de pastrana, idem de espinosa, el desmontaje de la sede de la diocesis y el empeño en trasladarse a GU, él y todo lo que le rodea, el gasto que ha requerido la gran casona que se ha construido en GU para dejar hunidr el antiguo y precioso palacio que tiene en Sigüenza, el derrotismo que practica, el seminario cerrado por la mala gestión de algunos y sobre todo LO MAL QUE LE HAN ASESORADO SUS ASESORES, el edificio del antiguo seminario como si hubiera sufrido un bombardeo; Sus adláteres le han llevado a practicar el sectarismo, el nepotismo y el odio a algunas zonas de la diocesis, por cierto bastante deprimidas. Que le acepten su marcha YA por su bien y el de sus diocesantos.
Si después de todo lo que he leido, en sus tres artículos, y falta uno! Sigue recibiendo cozes y insultos de algunos, definitivamente, no hay solución. La división será de por vida.
Yo dije en su día que no ponía en duda que Sánchez fuera una buena persona pero que eso no quitaba que fuera un mal obispo y ponía como ejemplo lo que ha pasado con el seminario de su diócesis: que está al borde de la desaparición. Parece que estaba equivocado en lo de que fuera una buena persona.
Y otra cosa: Comparaba su caso con el de Tarancón, que era buenísima persona y malísimo arzobispo de Madrid y Toledo. Espero que don Vicente desde el cielo me haya perdonado esta insultante comparación. Pues Tarancón fue una buenísima persona, sí, y que además "los tenía muy bien puestos", como prueba su actitud frente a los energúmenos que le vociferaban aquello de "Tarancón, al paredón". Sánchez, no. Por lo que usted cuenta, don Francisco, era un mal bicho.
Muy bien don Francisco José. Una cosa es el perdón cristiano y otra muy diferente es el olvido de quien fue cada uno; esto es historia, repugnante y triste, pero que sirve para comprobar que comportamientos negros y moralmente corruptos de la Iglesia también se dieron entre el siglo XX y XXI. José Sánchez fue por lo que que se comenta y por muchos asuntos más un obispo ruín y miserable. Con muchísimas declaraciones como las que se señalan causó un dolor inmenso a miles de víctimas del terrorismo, a cientos de mutilados y heridos por ETA; provocó un sufrimiento vergonzoso indigno de un eclesiástico. Que Dios le castigue por ello.
Monseñor Sánschez ha aupado al episcopado a buednos sacerdotes: Monseño Asenjo. Coloca bien a buenos sacerdoltes, el actual director de Ecclesia y otros muchos.
Buen trabajo, blogger, pero esto se hace a la primera y no a la de tres. Ahora la cosa queda clara.
De todas maneras si es verdad, que lo será, el Comentario por José María 01.11.09 | 00:45:
"Por cierto, a los canónigos antiguos gustaba de calificarlos abiertamente de ser como gorriones (pardales), porque comen mucho y cantan ma", D. José tiene cierto ingenio volteriano :¿Hay "dignidad" más pomposa y más inútil que un canónigo?
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