No conozco a Don Alfonso Carrasco Rouco, obispo de Lugo. Tenía excelentes referencias de él como sacerdote y me dicen amigos lucenses que como obispo lo está haciendo muy bien. Y en cierto modo es obispo también mío pues en muchas misas del verano me toca rezar por nuestro obispo Alfonso ya que la villa más próxima a mi parroquia compostelana, a la que acudimos con mucha frecuencia, es ya diócesis de Lugo.
Confieso mi asombro ante lo que estamos viendo estos días. Acostumbrados a la impunidad total de todos los que hacían mofa, befa y escarnio de la doctrina de la Iglesia desde ls filas mismas de la Iglesia en muy poco tiempo hemos presenciado muestritas de que ese status suicida comenzaba a cuartearse.
Jueves, 31 de mayo
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo