Hay días en los que se multiplican las noticias. Alguna como la presente verdaderamente indignante. Y me temo que el cardenal de Barcelona va a seguir siendo Nostach.
Un grupo de seglares ha solicitado al obispo de Cádiz la celebración de la Santa Misa según el modo extraordinario y Don Antonio Ceballos ha dispuesto que se celebre todos los domingos y días de precepto en una iglesia céntrica y en una hora magnífica, las 13.30.
El señor de la fotografía, jamás dije que todos los de clergyman fueran buenos y todos los que no lo llevaran malos, es el claretiano Canals, secretario técnico de la Comisión de Liturgia, autor del deplorable artículo contra la Summorum Pontificum, del que hacíamos mención ayer.
Nada menos que ciento cincuenta asociaciones integradas en Redes Cristianas han celebrado en Bilbao su segundo Congreso. Que con tanto grupo convocante era de esperar tendría una asistencia masiva. Pues que no. Bastante menos. Mucho menos que bastante menos.
La contestación eclesial en España apenas ha contado con seglares. Con lo que en un país de ciegos el tuerto es rey. Y eso es lo que le ocurrió a Enrique Miret Magdalena. Y creo que me paso muchísimo al sólo llamarle tuerto. Un solo ojo y además muy averiado.
Jueves, 31 de mayo
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo