No había caído yo en ello hasta que acabo de leerlo en Religión Confidencial. En las canonizaciones de ayer en el Vaticano, en las que por cierto ningún obispo cocelebrante llevaba el pectoral sobre la casulla, en las que fueron declarados santos dos españoles, una francesa, un belga y un polaco, ostentaron la representación de esos países el rey de los belgas, el presidente de Polonia, el jefe del gobierno francés y el ministro de Asuntos Exteriores de España.
A la monja benedictina, perejil de todas las salsas, le han parado los pies. Germinans cuenta hoy, curiosamente con fecha de mañana, que la madre abadesa de las benedictinas de Montserrat ha recibido una carta del cardenal Rodé reclamando que Teresa Forcades menifieste públicamenmte su adhesión a los principios doctrinales de la Iglesia, tan maltrechos en sus declaraciones sobre el aborto.
Jueves, 31 de mayo
Pedro Tarquis
Antonio Aradillas
Juan Fernandez Krohn
Universidad Pontificia Comillas
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo