La cigüeña de la torre

Pablo VI

09.09.09 | 09:52. Archivado en Papa

Las simpatías aon muy personales. Y no son universales. Creo que se deben respetar. Hay excelentes católicos para quienes "su" santo es Ignacio de Loyola y no San Francisco de Asís. O viceversa. Sin que ello signifique menospreciar a otro.

No entro pues en simpatías. Para un católico su Papa preferido puede ser Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II o Benedicto XVI. Sin que ello reste nada a su catolicidad. El paso del tiempo diluye sin duda las simpatías. Hoy nadie las siente por grandísimos Papas de la la Historia. No creo que haya nadie que preguntado hoy por su Papa preferido nos diga que Benedicto XIV o Clemente XIII. Y en el siglo XXII seguro que nadie citará como a "su" Papa a Juan XXIII o a Juan Pablo II. La vida es así.

Sobre la sucesión petrina no voy a decir nada. Es tan indubitable que sólo la niegan mentes perturbadas. Pablo VI fue un Papa tan legítimo como cualquier otro.

Le tocó vivir una gran crisis de la Iglesia que fue el primero en lamentar. Con palabras durísimas. Seguramente como no pronunció iguales ningún otro Pontífice contemporáneo. El humo de Satanás... Evidentemente lo rechazaba.

Todo Papa hace cosas discutibles. Y es lícito discutirlas. Desde el respeto. Por ejemplo los nombramientos. No hayn Papa que haya tenido un pontificado de alguna duración que no haya nombrado malos o pésimos obispos. Todos. Se equivocó o le equivocaron. También Pablo VI. O han creído que determinadas actuaciones iban a producir unos frutos que luego se comprobaron contraproducentes. La infalibilidad no cubre eso.

Y con las crisis se suele responsabilizar de las mismas al gobierno. Sin detenerse a pensar que podían estar incubándose desde mucho antes. La del posconcilio ya en los días de Pío XII. Y era un rebrote, más generalizado, del modernismo.

Pablo VI pasará a la historia como el gran Papa de la Humanae vitae y del Credo del Pueblo de Dios. Creo en cambio que ante la espantosa amenaza para la humanidad y para la Iglesia del comunismo intentó una cierta conciliación que era imposible para salvar algo de lo mucho que parecía iba a perderse. Pero entonces nadie podía suponer que aquel gigante tenía los pies de barro y no tardaría en desmoronarse. Juan Pablo II en cambio, seguramente por sus orígenes, le plantó cara. Y acertó. Pero es muy fácil juzgar una vez producidos los hechos.

Tuvo sus luces y sus sombras, como todos los Papas. A mí lo de Asís me parece una sombra de mi admirado Juan Pablo II. Y hoy sabemos que también lo fue su apoyo al degenerado Maciel. Aunque no me cabe duda de que desconocía su depravada conducta. Y sin duda puede hablarse de ello. Sin perder la compostura. Como la pierden, y todo crédito, quienes sin fundamento alguno tachan a Pablo VI de masón o le atribuyen propósitos de destruir la Iglesia.

Yo no sé si algún día veremos a Pablo VI en los altares. Si llegara su canonización, en el tiempo que me resta de vida, quien escribe este Blog se encomendaría inmediatamente a él como a un santo de mi Iglesia. Sin el menor problema y con gozo. De todos los Papas que me ha tocado vivir no es "mi" Papa favorito. Pero siempre fue mi Papa. Como lo fueron Pío XII, el Beato Juan XXIII, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Y esa es la posición oficial de este Blog. Si otros lo consideran un pésimo Papa o un malvado, creo que están muy equivocados y lo lamento. Dudo además muchísimo de su catolicismo. Me parecen unos protestantes más. Y si alguno pensara que fue el mejor Pontífice de la historia de la Iglesia o del siglo XX creo que exagera.


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