La cigüeña de la torre

Un obispo en la cuerda floja y un grave problema de la Iglesia.

16.05.09 | 09:55. Archivado en Obispos

La noticia se refiere a la Iglesia argentina pero podría tener muchas y muy buenas consecuencias para la Iglesia universal. Leo en Panorama Católico Internacional que el Vaticano habría pedido al obispo argentino Melani su renuncia a la diócesis de Neuquén.

Marcelo Angiolo Melani es un salesiano italiano (Florencia, 1938), obispo de Neuquén desde 2002. Antes había sido obispo coadjutor de Viedma (1993) y residencial de aquella diócesis (1995). Un gol que le colaron a Juan Pablo II. Como para que algún necio siga sosteniendo que a los obispos les nombra el Espíritu Santo.

La jerarquía argentina es en estos momentos manifiestamente mejorable. Y entre lo peor de la misma está este obispo de quien los lectores del Blog tuvieron noticia el pasado año por su indignación ante la actitud de unos jóvenes valientes que supieron defender una catedral que el obispo abandonaba. Con lo que esos jóvenes, insultados, agredidos, escupidos, se ganaron la admiración de los católicos del mundo y el Melani su desprecio.

Ello sólo fue una manifestación más del talante entreguista de un obispo vil que mantiene arruinada una diócesis hecha ya trizas por su antecesor De Nevares. Parece ser que en el Vaticano se han percatado, al fin, de su nefasta labor y le han pedido que anticipe su renuncia cuatro años y unos meses.

Desconozco cual será la respuesta de Malani y que hará Roma en el caso de una negativa. Me temo que lo más probable es que se la envainen y se traguen al obispejo hasta que cumpla los setenta y cinco años. Pero tal vez nos sorprendan con un acto de autoridad.

Esto nos lleva a insistir una vez más en que la Iglesia tendría que saber responder con más contundencia ante el hecho, desgraciadamente repetido, de los malos obispos. Una equivocación en un nombramiento la puede tener cualquier Papa. Pero lo normal es que, cuando esa equivocación se compruebe, se corrija. Y no se arruine una diócesis, y las almas de los diocesanos, con el sostenella y no enmendalla. Porque da la impresión de que ni la una y las otras importan nada a la Iglesia.

Melani fue un error y más grave todavía el mantenerlo. Y eso es lo que se hace habitualmente salvo escándalos sexuales públicos. Sin embargo hay cosas tan importantes o más que el sexto mandamiento. Con caballo o yegua.

Si los obispos supieran que una conducta antieclesial podía costarles el solideo se tentarían la ropa antes de embarcarse en ella. Que el miedo guarda la viña. Un acto ejemplificante con Melani seguramente impediría melonadas de otros obispos. Por lo menos parece que le han dado un toque de atención. Creo que dadas las "peculiaridades" del sujeto no servirá de mucho pero algo es algo. Y también es bueno que otros de iguales características se enteren de que no todo el monte es orégano. U orgasmo.

A sus casi setenta y un años Melani es irrecuparable. Cuanto antes desaparezca, mejor. Y si sirviera de lección algo bueno tendríamos que agradecerle.


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