Me envían de Roma, para evitar susceptibilidades digamos que el cardenal Ottaviani, un escrito que en estos momentos circula por la Curia, redactado por el abbé Claude Barthe, sacerdote francés de reconocido renombre y en plena comunión con la Iglesia. La batalla está siendo encarnizada entre distintos organismos de la Curia y entre relevantes personajes de la misma. Creo que las tesis del sacerdote francés son muy dignas de consideración y pienso también que Su Eminencia, al trasladármelas, desea que las haga públicas.
La “no aceptación del Concilio” por la Fraternidad San Pío X : una cortina de humo
Nota del Padre Claude Barthe
Después de la instrumentalización del deplorable affaire Williamson, los que se oponen a una reconciliación de la comunidad de Monseñor Lefebvre instrumentalizan ciertas torpezas para re-excomulgarla in aeternum. Ahora bien, su tema es un montaje de falacias.
1°/ La cuestión fundamental : rechazar o aceptar ¿Cuál Vaticano II?
Quiérase o no, “la aceptación del Concilio” se ha vuelto un tema ideológico bajo el cual se han hecho pasar gravísimos abusos durante 40 años. El discurso del Papa a la Curia del 22 de diciembre 2005 recordó oportunamente que desde el comienzo existen dos hermenéuticas excluyentes acerca de Vaticano II, una de “ruptura”, otra de “continuidad”. Para ser breves, la primera es aquella de Rahner y Congar, la segunda aquella de la Nota praevia agregada por Paulo VI a Lumen Gentium. Los actos del pontificado actual (Summorum Pontificum, decreto del 21 de enero 2009) dan cuenta de una tercera hermenéutica, la de la minoría conciliar, continuada por la oposición lefebrista, transformada y revitalizada hoy alrededor del Papa por una “nueva escuela romana”. De suerte que -y tomando un solo ejemplo, el número 3 de Unitatis redintegratio que parece decir que las comunidades cristianas separadas pueden ser medios de salvación en cuanto tales-, sería injusto (y paradójico) transformar en crimen contra la unidad de la Iglesia :
a)Sea el hecho de estimar en consciencia que, prout sonant, las expresiones de UR 3 no pueden ser aceptadas como magisterio de la Iglesia;
b)Sea el hecho de releerlas diciendo que son elementos católicos contenidos en comunidades separadas que pueden ser instrumentos de integración in voto a la Iglesia de Pedro.
Más generalmente, ¿se puede pretender congelar para siempre la tradición viviente de la Iglesia en expresiones manifiestamente corregibles, enunciadas hace 40 años? ¿Se puede tener miedo a priori de hacer una teología (y mañana un magisterio) actualizada, teniendo en cuenta no sólo los aportes de Vaticano II, sino también las respuestas a las “cuestiones abiertas” por este Concilio?
2°/ Ya hubo “coloquios” teológicos con la Fraternidad San Pío X sobre estas cuestiones
Además, cuando el decreto del 21 de enero abre el camino para los “coloquios” sobre de las “cuestiones todavía abiertas”, no innova de ninguna manera. Las discusiones acerca de las dificultades señaladas, entre otros por la Fraternidad San Pío X, tuvieron lugar varias veces, bajo la égida del “Groupe de Rencontre entre Catholiques”, GREC. Al fin, una sesión pública, el 21 de febrero 2008, sobre el tema : “¿Revisar y/o interpretar ciertos pasajes de Vaticano II?” mostró una convergencia que no es otra que la del sentido común : el representante de la FSSPX postulaba la pertinencia de una crítica sana y positiva de los puntos doctrinales nuevos de Vaticano II para ofrecer elementos a una futura elaboración de textos más claros, el teólogo romano estimaba que una recepción de Vaticano II fundada vigorosamente sobre el estado del magisterio anterior tenía su lugar en la Iglesia.
Sería irrealista hacer del resultado de este tipo de coloquios (cuyo resultado es evidente que reside, para comenzar, en la manera de abordar los problemas, y esto no sólo para la FSSPX), una condición previa a una reintegración canónica. El sentido común –que se acerca del sentire cum Ecclesia- quiere al contrario que sea la reintegración canónica previa de la FSSPX la que permita hacer éstos y otros coloquios, los cuales podrán aportar su piedra a la reflexión teológica, en la medida que permitirán útilmente ad intra la expresión de un pensamiento decididamente tradicional.
3°/ ¿Por qué pedir a la FSSPX más de lo que ya aceptó?
Entre otras cosas, porque todo esto ya fue virtualmente adquirido. En efecto, el 5 de mayo 1988, al comienzo de un “protocolo de acuerdo”, Monseñor Lefebvre había firmado una “declaración doctrinal” que nunca contestó. En ella declaraba aceptar la doctrina del n° 25 de Lumen Gentium sobre la adhesión proporcional al magisterio según sus diversos grados (en ningún momento se le pedía decir, cosa que nunca fue precisada por la Santa Sede, que tal o cual pasaje determinado de Vaticano II relevaba de la infalibilidad solemne u ordinaria). Reconocía también la validez de la liturgia en su nueva forma, cuando era celebrada según los libros aprobados por la Santa Sede. Finalmente, se comprometía (en el 3° de los 5 puntos de la declaración) “a propósito de ciertos puntos enseñados por el Concilio Vaticano II o concerniendo las reformas posteriores de la liturgia y del derecho, y que [le] parecían difícilmente conciliables con la Tradición, a tener una actitud positiva de estudio y de comunicación con la Sede Apostólica, evitando toda polémica”. El compromiso se basaba en “la ausencia de polémica” y de ninguna manera sobre un absurdo “nivel cero de crítica”, que después de todo no se pediría más que a los tradicionalistas.
Si se lee bien el reciente reportaje concedido por Monseñor Fellay, el 25 de febrero 2009 a Rachad Armanios, lecourrier.ch, no es un reconocimiento del Concilio lo que Monseñor Fellay rechaza; lo que niega es que este inasible “reconocimiento” le sea pedido por la Santa Sede. Todo el mundo puede verificar que, desde hace 20 años, el acto de adhesión pedido a los miembros de la FSSPX que quieren recibir una regularización canónica, individual o colectivamente (como el grupo de Campos) reproduce la declaración de Monseñor Lefebvre de 1998. Dicho de otro modo, la Santa Sede no pidió nunca al conjunto de las comunidades más tradicionales de la Iglesia, en lo concerniente a Vaticano II, más que esta declaración de sentido común.
***
El problema que perduraba con la FSSPX, hasta la decisión generosa del Papa, era el resultado de la decisión de su fundador, tomada en razón de motivos que había calificado “de estado de necesidad”, de anticipar la consagración de obispos para su instituto y de realizarla sin mandato pontifical. Pero es de una manera falaz, de parte de opositores externos, haciéndose “aliados objetivos” tanto de ciertos elementos como de ciertas malas o desmañadas costumbres en el interior de esta comunidad, que fue fabricado el nuevo obstáculo de una “prerrequisito” doctrinal.
¿Porqué pretender que la tradición viviente de la Iglesia se haya detenido, no tan sólo en el Vaticano II, lo que sería ya absurdo, sino en un cierto Vaticano II?
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Con respeto, Dr. Alvear, aunque no lo parezca por el comentario que voy a realizar:
¿Cómo se arreglar la crisis? ¿Con la resurrección del Dr. Plinio?
(continuación) Si esta es la hermenéutica de la continuidad, que alguien por favor tenga la amabilidad de explicarme rectamente las cosas, pues a la lógica no puedo renunciar.
- No hemos de olvidar que existen en el magisterio de Juan Pablo II alabanzas explícitas a Congar, a quien antes de morir otorgó la púrpura cardenalicia. Y la influencia de Rahner en indudable en algunos aspectos de la enseñanza de Juan Pablo II, y del pensamiento del Cardenal Ratzinger como doctor privado, tema que sería arduo tratar acá. De cualquier forma, llamar a estos “faros” de la teología posconciliar “rupturistas” al lado de un magisterio “continuista” me parece una distorsión, aun cuando, insisto, con la mejor de las intenciones queramos ver el cielo azul cuando nos azota la tempestad.
- El discurso de Benedicto XVI del 22 de diciembre del 2005, en el que distingue la hermenéutica de la ruptura y de la continuidad no me parece que pueda ser interpretado sin tomar en consideración lo que el mismo Pontífice define como “hermenéutica de la continuidad”, que a mí por lo menos me causa una gravísima perplejidad. La “continuidad” para Benedicto XVI no parece ser lo que nosotros creemos, o lo que la palabra buenamente nos sugiere en su sentido natural y obvio. El Pontífice sostiene no la hermenéutica de la continuidad consiste en un “conjunto de continuidad y discontinuidad en diferentes niveles”. Agrega además, y sigo citando textualmente: el Concilio debía determinar de modo nuevo la relación entre la Iglesia y la edad moderna (...) El concilio Vaticano II, con la nueva definición de la relación entre la fe de la Iglesia y ciertos elementos esenciales del pensamiento moderno, revisó o incluso corrigió algunas decisiones históricas"...
La nota del Padre Claude Barthe es interesante como intento de salvar lo que uno tendría deseos de salvar, pero no es realista. La hermenéutica de la “ruptura” no es, por un lado, la de Rahner y Congar; y la hermenéutica de la “continuidad” por otro, la de (sin entiendo bien) el magisterio posconciliar: El Magisterio posconciliar, especialmente el de Juan Pablo II, no se condice con la tradición de la Iglesia especialmente en dos aspectos: el ecumenismo y su promoción de una libertad religiosa en la que se incluye por vía de consecuencia la renuncia práctica al derecho público cristiano y al Reinado Social de Cristo, y su alabanza a la laicidad del Estado y su promoción de una nueva “Civilización del amor”. Sería sin duda un arduo trabajo que el Padre Barthe nos dijera en que tipo de perfecta continuidad con el Magisterio Pontificio se encuentra la Encíclica “Ut unum sint” sobre el Empeño Ecumenico, del 25 de mayo de 1995 o la Carta de la Laicidad, también de Juan Pablo II.
¿Que los conceptos de sustancia, naturaleza, persona, nada le dicen al hombre de hoy? ¿Está seguro? ¿Desespera, pues, de poder convertir al hombre moderno, dado que estos conceptos, tengan los términos que tengan, son parte esencial de la doctrina catolica?
Efectivamente don Ramón, se pensaba que el hombre moderno no podía entender el mensaje de la Iglesia en sus formulaciones clásicas y tradicionales. Se hablaba del "aggiornamento" de la Iglesia. Y se vaticinaba una esplendorosa "primavera", Concilio mediante, que permitiría una prometedora "apertura al mundo".
A título personal me animo a sospechar que subyacía la convicción de que los grandes problemas pastorales requerían grandes deliberaciones y solemnes declaraciones. Y que el hombre moderno no rechazaba por malicia a la Iglesia, sino sólo porque ésta se expresaba anacrónicamente.
Lejos de mí emitir juicios de valor sobre el Concilio, que ya bastante tenemos con los "partidos" que se han armado a favor y en contra del mismo, todo ello muy lamentable. Solamente diré que a mi juicio, los problemas pastorales se encaran evangelizando, oportuna e inoportunamente.
Un ejemplo: a los musulmanes que Dios manda a Europa, ¿quién los evangeliza?...
Los dogmas y la tradición, en general, se reviste de un ropaje lingüístico y simbólico en diálogo con la cultura de cada sociedad a la que evangeliza. Éste tiene que evolucionar y adaptarse según los "signos de los tiempos". Conceptos como physis (naturaleza), ousia (esencia), hypóstasis (persona), trasubstanciación, etc. se presentan en formulaciones dogmáticas. Sin embargo, estos conceptos de la filosofía griega nada dicen al hombre de hoy. Si estas formulaciones las dejamos inamovibles, petrificadas en el tiempo, corremos el riesgo de transformarlas en una mitología: la verdad última expresada con un lenguaje oculto, simbólico. Se debilita así el carácter objetivo y real de la dogmática. En esta línea trabajó el Vaticano II. La segunda línea es la de completar la reflexión sobre la Iglesia que quedó truncada en el Vaticano I, que por motivos políticos tuvo que terminar apresuradamente la Pastor Aeternus. Esto lo hace en la Lumen Gentium, constitución dogmática.
¡Caramba!
No definió ningún dogma
No condenó ningún error.
No solucionó el problema pastoral que motivó su convocatoria.
Fue usado como excusa para los abusos progresistas.
Fue ocasión de una división que aún perdura.
¿Es para pensarlo, no?
Es una buena pregunta. TODOS los Concilios, hasta el Vaticano II, fueron convocados para precisar el dogma preexistente y condenar los errores. Además y complementariamente, dictaban medidas pastorales y disciplinarias.
El Vaticano II no condenó ningun error, ni definiò ningun dogma. Algo "sui generis", como lo aclaró Pablo VI. Por lo tanto, poner en pie de igualdad con los restantes concilios a este, es complicado.
Pero si no se pueden aceptar ideas nuevas o establecer criterios modernos,, ¿cuál sería entonces la razón para convocar un concilio?
El CVII entiendo que fue convocado ante el grave problema de la "apostasía silenciosa" de multitudes de fieles que, luego de la IIGM, abandonaron la Iglesia para caer en las sectas o en el "todo me da igual". Era una situación muy difícil e inédita. No había un problema doctrinal sino pastoral, ya que la Iglesia no era capaz siquiera de retener a sus propios fieles, y menos aún de formar a los hijos de éstos.
Estimado Ricardo, el error, a mi ver, es tomar el magisterio como una fuente de doctrina autonoma de la tradicion. Un poco como aquella declaracion de Pìo IX "La tradicion soy yo" (un disparate dicho como doctor privado). Pero es que esa no es la funcion del magisterio, que debe limitarse a explicitar el deposito de la fe. En ese orden, la posterioridad temporal de un Concilio no tiene mayor importancia, porque no se le ha dado autoridad a la Iglesia para inventar doctrinas, aceptar ideas nuevas o establecer criterios modernos. Maritain, acertadamente, llamó a la posicion contraria "cronolatría", la pretension tan típica de la década de los sesenta de que "ahora se entiende todo".
Sr. Lopez Quintana, en primer lugar no lo he llamada mentiroso en ningun momento. En segundo lugar, sabrá que lo que afirma un doctor privado no es doctrina catolica formal, porque la fuente de la doctrina catolica es la Tradicion y las Escrituras. En tercer lugar, decir que una doctrina no es doctrina catolica no implica decir que es herejía.
Me he limitado a decir que el criterio hermeneutico por el cual un Concilio debe ser interpretado a la luz del siguiente no es regla de interpretacion ni tradicional ni escriturística. No aparece en los Padres, no tiene el respaldo de ninguna autoridad con fuerza de obligar dogmaticamente, como por ejemplo sí la tiene la regla de San Vicente de Lerins, "quod ubique quod ab omnibus quod semper". De modo tal que la interpretacion correcta de cualquier declaracion magisterial debe hacerse a la luz de la Tradicion y no al revès. Por eso discrepo con el criterio del Cardenal Ratzinger, lo que no tiene nada de peculiar.
Y no sé alemán. Last...
Luis y Lopez Quintada ¿me permiten un aporte, modesto y privado, casi? Modesto porque no se ni alemán ni siquiera teología o metafísica. Privado porque debemos ser sólo los 3 que aún leemos este post.
Hay algo irrefutable: los padres de Trento no conocieron Vaticano II, en cambio los Padres del CVII sí conocían Trento. (digo éste y quiero decir todos). Todos los concilios fueron vinculantes para quienes redactaron CVII y no a la inversa. Por lo tanto, entiendo que esto da la razón al Prefecto Para la Doctrina de la Fe y a Lopez Quintana.
El CVII no puede refutar un ápice de Trento, y´entonces éste debe verse -ahora- a la luz de la espiritualidad del CVII. La auténtica espíritualidad, la de la "hermenéutica de la continuidad", y no la de la "hermenéutica de la ruptura" que informa al famoso y nefasto "espíritu del Concilio" inventado y defendido por los progresistas.
LUIS, no suelo entrar en polémicas estériles, pero por lo que veo Ud. ha leído muy poco del Papa actual. Y nuestro Papa no se ha referido al Concilio sólo desde que es el Sucesor de San pedro. Tiene muchas intervenciones, muchísimas en artículos, yo lo he sacado de uno de ellos. Le ruego, pues, no me llame mentiroso, sino que busque e indague y eso de que no es doctrina católica, eso no se lo cree nadie medianamente formado. Tiene razón en que es opinión de un doctor, pero cuando dijo eso ya era Prefecto de la Doctrina de la Fe. En fin, que según Ud. era en aquel momento ya un hereje. Le doy una pista: Zur Theologie des Konzils: Espero sepa alemán. Un respetuoso saludo
Lopez Quintana, pues la doctrina que usted expresa no es doctrina catolica a traves de ninguna fuente formal. No tiene nada que ver con el discurso de SS Benedicto XVI sobre la hermeneutica de la continuidad. Es pues, la opinion de un doctor privado, que ni siquiera coincide con la de la misma persona como Papa.
No tiene nada de particular esta discrepancia, ha ocurrido ya en la vida de la Iglesia que un Papa contradiga lo que dijo como doctor privado, incluso durante su pontificado y en temas de dogma (Juan XXII entre otros).
a mi me parece que no se debió abrir esta caja de pandora... aunuqe estoy seguro de la buena y santa intención del Papa
los fundamentalistas religiosos son como los nacionalistas políticos... cuanto más les das, más te piden... los excomulgados bien excomulgados estaban... tuvieron muchisimos años para volver a la comunión de la Iglesia y no quisieron, provocaron su excomunión por el Papa Juan Pablo II, prontamente canonizado (esperemos... si los tradicionalistas no interfieren en este deseo del pueblo)
"Simplemente, que si la tradición se comunica y actualiza por medio de los diversos hitos conciliares, cada uno de ellos irá vivificándola y, en la misma medida, cada concilio aportará, desde su óptica, algo nuevo que afectará no sólo a la tradición en sí sino a toda la secuencia de concilios que, a su vez, ya supusieron novedad vital en su momento. Con ello estamos afirmando, en definitiva, que no es Trento o el Vaticano I los que nos han de ayudar a comprender el Vaticano II (por muy emparentados que estén por la tradición o por mucha continuidad que exista entre ellos) sino más bien lo contrario: Trento y el Vaticano I han de leerse desde la aportación del concilio del siglo XX. Es lo que exige la vitalidad de la tradición"
Como ve etá entrecomillado, el autor es nada menos que JOSEPH RATZINGER, búsquelo, esa tarea se la dejo a Usted y verifíquelo. Claro, a lo mejor el Papa es también hereje, como seguramente no quiso definir...
Sin entrar en mucha polémica, esto y el que sigue es para LUIS:
"El Vaticano II es hijo de una tradición. El Concilio no es un acontecimiento ajeno al despliegue del dilatado movimiento conciliar anterior. Por eso, y dado el dinamismo de la historia magisterial, se ha de hablar siempre de la tradición viva a la que sirven los concilios. Justamente, un nuevo concilio no hace sino reflejar la vitalidad de la propuesta doctrinal y orientadora de la Iglesia. De ahí que a la hora de confrontar los contenidos de los diferentes concilios y, más en concreto, de los concilios precedentes con el Vaticano II haya que tener en cuenta el lugar que ocupa el último Sínodo Ecuménico dentro de la tradición de la que todos forman parte. ¿Qué queremos decir?"
Claro que sí Eugenio. Ahí está por caso el P. Abrhamowicz, judío convertido que regenteaba un priorato en Trento, sedevacantista confeso que apoyó a Williamson en sus declaraciones holocáusticas y que llegó a decir del Papa que "un excomulgado no puede desesxcomulgar a nadie". Felizmente fue rápidamente expulsado de la Fraternidad, lo que dejó una positiva impresión de la rectitud de intenciones de la conducción lefebvrista.
Comentario por Ricardo de Argentina 09.03.09 | 17:02
Ricardo, pienso lo mismo que Vd., es de sentido común cuanto dice.
Ya no dicrepamos pues en nada.
Los recalcitrantes y carentes de sentido común y eclesialidad se quedarán obviamenrte fuera de la Iglesia.
Diego que cardenal fue rehabilitado por Benedicto XVI?
Respecto al Cardenal Fray Yves Congar y el Rev. Karl Rahner, algunos "tradicionalistas" se les olvida que Joseph Ratzinger e Yves Congar fueron colaboradores en la Comision Teologica Internacional (ya para estar en este organismo, pues es clara el catolicismo de ambos)
Luego a quien juzgara este abad desconocido, como "fuera de la Iglesia"?? al Cardenal Lubac? a Von Balthasar?
Maritain, en el Paisano de la Garona, lo llamaba con un buen termino: "Cronolatría"
Yo también creo que el lefebvrismo se reintegrará, lo deseo y rezo por ello. Si en esto estaba su discrepancia, pues verá que no discrepamos.
Que quizás no todo el lefebvrismo retorne, también lo creo. Pienso en el sector de los recalcitrantes, los que siguen a Mons. Williamson, que bien conocemos aquí en Argentina. Que a Dios gracias son minoritarios y están manejados enérgicamente por Mons. Fellay.
Sr. Lopez Quintana, su criterio de que el ultimo concilio en el tiempo es la clave hermenéutica de interpretacion de los anteriores, es, para decirlo benevolamente, extremadamene pintoresca y no encuentra apoyo ni en la tradicion ni en la doctrina catolica
Comentario por Ricardo de Argentina 09.03.09 | 00:56
Bien, no soy lefebvrista, pero discrepo de su percepción sobre Lefebvre.
Pienso que pronto estarán con Pedro, en plena comunión con la Iglesia.
No hay que confundir los documentos del CV II, como en los anteriores, con la praxis posterior, que unas veces es acertada y otras no. Igual pasó en la Iglesia postridentina y en la nuestra también. El "extra Ecclesiam nulla salus", con la aclaración "vel in re vel in voto", "aquellos que te buscan con sincero corazón" del canon, la recoge la LG 14: "El sagrado Concilio [...] enseña que esta Iglesia peregrina es necesaria para la salvación", añadiendo en el nº 16: "los que inculpablemente desconocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, y buscan con sinceridad a Dios, y se esfuerzan bajo el influjo de la gracia en cumplir con las obras de su voluntad, conocida por el dictamen de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna". El ecumenismo bien entendido es entre los cristianos reafirmar lo común para a partir de ahí atraer a los hermanos separados a la plena comunión, inciendo en lo fundamental y transigiendo en detalles accesorios que no forman parte del depósito de la fe.
Con todo el respeto hacia, Vaya vaya, bocadillo de caballa, creo que no sabe leer bien. Lo que estoy diciendo es que no seria tan malo Congar cuando Juan Pablo II, el gran artífice de la aplicación del Vaticano II, lo creó cardenal y cuando puso al frente de la Doctrina de la Fe al actual Papa. Le pregunto si ha leído, yo lo he hecho, la totalidad de la obra de Congar o la de Ratzinger, ninguno de los dos se desvía del Concilio. Por otro lado el P. Barthe, dicendo que "Sea el hecho de estimar en consciencia que, prout sonant, las expresiones de UR 3 no pueden ser aceptadas como magisterio de la Iglesia", eso es simplemente herético, el Concilio es todo él Magisterio, ha sido sancionado por el Papa y con ello basta, no es el Concilio de Trento la clave hermenéutica del Vaticano II, sino al revés, como el de Trento es clave de comprensión de los anteriores y no al revés. Hay que ser menos ligeros en las opiniones.
Una pregunta: ¿se le exije a todos los tontoprogres de turno la aceptación íntegra de TODOS los Concilios de la Iglesia? A ver si estamos pidiendo cosas a estos señores (a los que, por cierto, he criticado en numersas ocasiones por las miras tan cortas que se gastan) que dispensamos a cientos y cientos de profesores de seminarios que se pasan por el arco del triunfo la Fe y la moral católicas y están sembrando la confusión en miles de sacerdotes jóvenes que no podrán predicar la verdad de fe íntegra. ¿No es acaso esto un cisma peor del que aquí estamos hablando? ¿En qué quedamos? Dureza, perfecto. Pero para todos, ¡eh!
A don Ramon: Los Papas anteriores, los concilios y los santos proclamaron el ¨Extra eclesiam nulla salius¨
y el cardenal Lefebvre no se nego a aceptar partes del Concilio V 2, pero con el ecumenismo comenzo
el problema. Aquello fue tremendo, al grado de que en Assisi tuvieron que sacar todos los crucifijos, cruces
y todo lo que ofendiera a las otras religiones. Usted prefiere quedarse en una iglesia vacia de Cristo o
seguir la cruz? El Papa Benedicto XVI ha reconocido este hecho y ha tenido a bien rehabilitar al Cardenal,
en la persona de los obispos que el ordeno. Hasta donde yo se, todos son de intachable reputacion y
no encubrieron a violadores, homosexuales o pederastas. Eso ya es decir mucho.
Ramón de la Campa: ya que Ud. recordó la autoridad papal, me permito transcribirle una parte del Motu Proprio Summorum Pontificum. El texto es el siguiente:
"Por eso es lícito celebrar el Sacrificio de la Misa según la edición típica del Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII en 1962, que no se ha abrogado nunca...".
Como Ud. verá, el Papa dice que el Rito Tridentino nunca perdió vigencia.
López Quintana se ha despistado, me temo. Que Juan Pablo II sea un santo no convierte automáticamente todas sus obras o acciones en santas y venerables. El culto de latría sólo se lo debemos a Dios. Se puede opinar que el Cardenal Congar estaba más que equivocado y eso no tiene nada que ver con la santidad de Juan Pablo II. ¡Qué disparate!
Plúmbeo, con una redacción y una sintaxis horripilante, espantosa, quizás debido a la traducción.
El texto aquí presentado es un conjunto de falacias. Si se aplicasen estas mismas reflexiones a otros textos conciliares, v. gr., al decreto sobre la justificación del Concilio Ecuménico de Trento, producirían el más absoluto rechazo, y con razón. Las argumentanciones tradicionalistas muestran una progresiva tendencia a la emisión de "hipotheses ad hoc" con el fin de evitar el reconocimiento del magisterio de la Iglesia. No es posible llamarse católico sin aceptar la validez y la autoridad de todos y cada uno de los concilios ecuménicos.
He leído el presente y los posteriores artículos y la verdad es que estoy triste, la nota del P. Claude Barthe, además de ser pobre es insultante, arroja a las tinieblas exteriores al P. Congar, perdón, al cardenal Congar, creado cardenal por Juan Pablo II, en una decisión personalísima, al menos que también ese papa, al que pronto veremos en los altares, sea un hereje también, se le está insultando de forma grave. Creo que este Blog se está prestando a ese tipo de barbaridades.
Porque otra barbaridad es enjuiciar la decisión, no del Nuncio ni del Sr. Mendoza, sino de la Santa Sede (léase Cardenal Bertone) después de consultar a la Presidencia de la Conferencia Episcopal. No puedo ni debo hablar demasiado, pero ¿a nadie se le ha ocurrido que para el Obispo Reig es un alivio irse de Murcia? La situación es dura y él la ha endurecido más.
Eugenio, entiendo que ningún obispo que divide a la Iglesia aún más de lo que está, puede llamarse íntegro, ni "fiel a la Tradición". Ni falta que hacen obispos así. Lefebvre es de esos que el Papa ha definido como defensores de la hermenéutica de la ruptura, porque no pudo aceptar que el CVII pudiese integrarse dentro de la continuidad de los anteriores concilios.
Castellani sufrió más que Lefebvre, incluso fue suspedido a divinis y fue combatido despiadadamente por la progresía más desalmada, pero jamás de los jamases consideró la pertenencia a la Iglesia como variable de ajuste de sus ideas. Cosa en la que sí cayó Lefebvre, para librar a sus seguidores de la jurisdicción romana y darle continuidad a SU obra.
A los lefebristas recuerdo, 'Tu es Petrus et super hanc petram aedificabo Ecclesiam meam'.
Mr. Lefebvre: el más integro de los obispos, fiel a la Tradición y a la recta doctrina.
Obispos como Mr Lefebvre hacen falta, así lo diría el P. Castellani, Chesterton, y cualquier persona de buena voluntar que ame a la Iglesia: Madre y Maestra.
Diego, me ha entusiasmado tu relato pro-Misa Tradicional. Es bien sabido que, aunque no frecuento la Misa de la Hermandad, sí les tengo creciente simpatía desde que han emprendido el camino de la vuelta a Roma. Por mi parte, prefiero al Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote, que lo tengo más a mano, pero para la cuestión, que es la misa, son equiparables.
Solamente quiero decirle que, si conoce usted una Misa nueva en alguna parroquia donde se celebre bien, no le ponga ud. mala cara. Un ejemplo: las misas del Opus Dei. Algunas en latín, Novus Ordo en su gran mayoría (las cosas están cambiando...). Su celebración es sobria, digna, y la doctrina es clara. Cuando se quiere obedecer al Santo Padre, en suma, se puede hacer muy bien. Y lo mejor de todo es que tampoco estoy vinculado al Opus ;)
Por mi parte, los protestantes pueden dar servicios nudistas si asi les place, pararse de cabeza y
bailar la danza apache alrededor de una fogata. El emocionalismo no es mas que histeria colectiva
y mucha sugestion. Vean los programas de Benny Hinn. El cardenal Suenens de triste memoria fue
el introductor del pentecostalismo en la Iglesia Catolica, asi como el promotor de la comunion en
la mano. Otra vez, hay que entender lo que es la Sagrada Misa. Estamos otra vez en el Calvario, en la crucifixion, estan presentes todos los santos, los angeles y la Santisima Virgen y la Iglesia triunfante.
Cristo esta presente, por respeto a El no podemos estar aullando, con tambores, panderetas y castañuelas y toda la parafernalia carismatica. Haganlo en buena hora a la salida, en el atrio o en otros lugares. Respeten
el Templo de Dios vivo. Vox populi, vox Dei.
No cabe duda que la forma más primitiva de la misa fue en latín y de espaldas. Durante la estancia de san Pedro en Roma así celabraba en roma, asistían los emperedaores y los prefectos romanos todos ellos vestidos de semi Poncio-Pilatos. Hay que volver a las andadas, lo importante es que nadie entienda nada y así todo resulta mucho más mágico.
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas