Un querido y admirado amigo me envía, traducido`por él, el discurso que el cardenal Rodé, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica ha dirigido a los religiosos de Estados Unidos. Me parece tan importante que, pese a su longitud, os lo transcribo. Ni que decir tiene que me encuentro en total sintonía con el cardenal Rodé. Y mi agradecimiento al religioso que me lo ha enviado.
La correcta hermenéutica para una nueva vida religiosa
En los últimos cuarenta años, la Iglesia ha pasado por una de las mayores crisis de la propia historia. Todos nosotros sabemos que la dramática situación de la vida consagrada no ha sido marginal en este asunto. Prácticamente en todos los países de Occidente, los observadores notan que la mayoría de las comunidades religiosas está entrando en la fase final de una prolongada crisis, cuyo resultado –dicen – está ya establecido por las estadísticas.
En muchos de estos países occidentales, los religiosos han perdido la esperanza. Están resignados a la pérdida de vitalidad, de significado, de alegría, de atractivo, de vida. Pero América es diversa. La vitalidad, la creatividad, la exuberancia que denota la floreciente cultura de los Estados Unidos, se reflejan en la vida cristiana y también en la vida consagrada. Basta pensar que, desde el Concilio Vaticano II, más de ciento nueve comunidades religiosas han brotado de este fértil suelo.
Éste es el país que el Papa Benedicto ha visitado en abril con el fin de traer el mensaje de la esperanza de Cristo. Pero cuando él volvió a Roma, dijo: “He encontrado una gran vitalidad y la voluntad firme de vivir y testimoniar la fe en Jesús”. Con gran alegría, ha confesado que él mismo ha sido “confirmado en la esperanza por los católicos americanos”.
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El estado actual de la vida religiosa
No obstante este pasado grandioso y la actual vitalidad, nosotros sabemos – y ésta es una de las principales razones por las que estamos reunidos aquí hoy – que no todo va bien en la vida religiosa en América. Hoy, mis observaciones están dirigidas especialmente a los religiosos de vida activa.
En primer lugar, hay numerosas nuevas comunidades, algunas más conocidas que otras, muchas de las cuales son florecientes y sus estadísticas indican lo contrario de la tendencia general. En segundo lugar, hay comunidades más antiguas que han actuado para preservar y reformar la genuina vida religiosa en el interior del propio carisma; también éstas están en fase de crecimiento, contrariamente a la tendencia general, y la edad promedio de sus religiosos es inferior a la general de los religiosos. Ninguno de estos dos grupos ve acercarse el “fin” en el sentido que los observadores de las tendencias generales suelen decir; por el contrario, su futuro se presenta prometedor si continúan siendo lo que son y cómo son. En tercer lugar, están aquellas que aceptan la actual situación de decaimiento como -dicen ellos – el signo del Espíritu en la Iglesia, el signo de una nueva dirección a seguir. En este grupo, están aquellos que han simplemente aceptado la desaparición de la vida religiosa o, por lo menos, de sus comunidades, y se esfuerzan para que esto ocurra de la forma más pacífica posible, dando gracias a Dios por los beneficios del pasado.
Además, debemos admitir la existencia de aquellos que han optado por caminos que los han alejado de la comunión con Cristo en la Iglesia Católica, si bien puedan haber decidido “estar” en la Iglesia físicamente. Estos pueden ser individuos o grupos en institutos que tienen una visión diferente, o pueden ser comunidades enteras.
Por último, quisiera distinguir a aquellos que creen fervientemente en su vocación personal y en el carisma de su comunidad, y buscan medios para invertir la tendencia actual o, en otras palabras, realizar una auténtica renovación. Estos pueden ser instituciones enteras, individuos, grupos de individuos e incluso comunidades en el seno de un instituto. Me dirijo hoy especialmente a estos últimos grupos, con la intención de ofrecerles ánimo e ideas para seguir. Pero mis reflexiones pueden ser útiles también a los primeros dos grupos para que no pierdan aquello que ya tienen, como advierte San Pablo a los Corintios: “El que esté seguro, cuídese de no caer” (1 Corintios, 10, 12).
Con este fin, será muy importante examinar las raíces de la crisis. Aquí nos tropezaremos con una pregunta necesaria y brutal: ¿”renovación” no ha sido exactamente lo que hemos hecho después del Concilio? ¿Esto no debía conducirnos a una nueva era? ¿Y no ha sido exactamente esta “renovación” que nos ha hecho llegar a donde estamos hoy?
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La hermenéutica de ruptura y discontinuidad
El Concilio, en realidad, ha ofrecido claras y abundantes directivas para la necesaria reforma de la vida consagrada. La cuestión crucial es: ¿cómo han sido interpretadas y aplicadas estas directivas? Globalmente, el Concilio ha sido interpretado y aplicado, en su conjunto, en dos formas muy diversas y opuestas que nosotros debemos analizar más de cerca si queremos comprender qué ha ocurrido y trazar un camino a seguir en el futuro.
“¿Por qué la recepción del Concilio, en grandes zonas de la Iglesia, se ha realizado hasta ahora de un modo tan difícil?”, ha preguntado Benedicto XVI en un importante discurso, tres años atrás. La respuesta por él ofrecida es cristalina: “todo depende de la correcta interpretación del Concilio o, como diríamos hoy, de su correcta hermenéutica, de la correcta clave de lectura y aplicación”. Hay un excelente equilibrio en los documentos conciliares pero, llegado el momento, dado que el mandado ha sido para la “actualización”, ha sido más fácil justificar los cambios que defender la continuidad.
En el segundo parágrafo de Perfectae Caritatis se lee: “la renovación de la vida religiosa comprende, a la vez, el continuo retorno a las fuentes de toda vida cristiana y a la inspiración originaria de los Institutos, y la acomodación de los mismos, a las cambiadas condiciones de los tiempos” (2). Leídas en la hermenéutica de la ruptura y la discontinuidad, “el continuo retorno a las fuentes de toda vida cristiana y a la inspiración originaria de los Institutos” ha tenido la tendencia a ser interpretado a la luz de “la acomodación a las cambiadas condiciones de los tiempos”, en lugar de lo contrario.
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Las consecuencias en la vida religiosa
Debemos comenzar con reconocer que había, seguramente, mucho para corregir en la vida religiosa y mucho para mejorar en la formación de los religiosos. Debemos también admitir que la sociedad ha propuesto desafíos para los cuales muchos religiosos no estaban preparados. En algunos casos, se necesitaba sacudir la rutina y las incrustaciones de costumbres superadas. En este sentido, debemos afirmar categóricamente no sólo que el Concilio no se equivocaba en su impulso a la renovación de la vida religiosa sino que al hacerlo ha estado verdaderamente inspirado por el Espíritu Santo.
La vida religiosa, siendo un don del Espíritu Santo a cada religioso y a la Iglesia, depende especialmente de la fidelidad a sus orígenes, fidelidad al fundador y fidelidad al carisma particular. La fidelidad a este carisma es esencial ya que Dios bendice la fidelidad y “resiste a los soberbios” (Santiago 4, 6). La completa ruptura de algunos con el pasado va, por lo tanto, contra la naturaleza de una congregación religiosa y, en sustancia, provoca el rechazo de Dios.
Apenas el naturalismo fue aceptado como el nuevo camino, la obediencia se ha convertido en su primera víctima porque ella no puede sobrevivir sin fe y esperanza. La oración, especialmente la oración comunitaria y la liturgia sacramental, ha sido minimizada o abandonada. La penitencia, el ascetismo, y lo que ha sido denominado como “espiritualidad negativa”, se han convertido en cosas del pasado. Muchos religiosos se han sentido a disgusto vistiendo hábito. La agitación social y política se convirtió en el centro de su acción apostólica. Todo se ha convertido en un problema a discutir. Rechazada la oración tradicional, las genuinas aspiraciones espirituales de los religiosos han buscado formas más esotéricas.
Los resultados no se han hecho esperar, bajo la forma de un éxodo de miembros. En consecuencia, los apostolados y ministerios que eran esenciales para la vida de la comunidad católica y de su radio de acción caritativa - sobre todo las escuelas – han desaparecido velozmente. Las vocaciones se acabaron rápidamente. A pesar de que los resultados comenzaron a hablar por sí mismos, estaban aquellos según los cuales las cosas no andaban bien porque no se habían hecho cambios suficientes, el proyecto no estaba completo. Y así el daño ha ido aumentando. Se debe notar, además, que muchos responsables de las decisiones y de las acciones desastrosas de estos años postconciliares, luego han abandonado ellos mismos la vida religiosa. Muchos de ustedes se han mantenido fieles. Con inmenso valor han cargado con el peso de remediar el daño y reconstruir vuestras familias religiosas. Mi corazón y mi oración están con ustedes.
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La hermenéutica de la continuidad y de la reforma
El verdadero espíritu del Concilio ha sido descripto en su inauguración por el Papa Juan XXIII, cuando ha afirmado que el Concilio "quiere transmitir la doctrina en su pureza e integridad, sin atenuaciones ni deformaciones". Y ha continuado: “"Nuestra tarea no es únicamente guardar este tesoro precioso, como si nos preocupáramos tan sólo de la antigüedad, sino también dedicarnos con voluntad diligente, sin temor, a estudiar lo que exige nuestra época (...). Es necesario que esta doctrina, verdadera e inmutable, a la que se debe prestar fielmente obediencia, se profundice y exponga según las exigencias de nuestro tiempo. En efecto, una cosa es el depósito de la fe, es decir, las verdades que contiene nuestra venerable doctrina, y otra distinta el modo como se enuncian estas verdades, conservando sin embargo el mismo sentido y significado". Estas palabras permiten interpretar el Concilio de un modo muy diferente al descripto anteriormente. Aquí tenemos, en esencia, la hermenéutica de la continuidad y de la reforma.
La continuidad suscita un armonioso diálogo entre fe y razón. La razón iluminada por la fe no caerá en la trampa del secularismo moderno. El auténtico profetismo en la Iglesia quiere rectificar los comportamientos y no cambiar la revelación apostólica.
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Los frutos
Hoy miramos con gratitud al Concilio Vaticano II, por habernos provisto de directivas claras para distinguir entre la sustancia del depósito de la fe y sus manifestaciones circunstanciales. La continuidad con lo que es esencial en la vida religiosa no suprime sino que anima la reforma de cuanto es obsoleto, accidental y perfectible. Esto se hace evidente cuando leemos los criterios y las directivas, atentamente equilibrados, de Perfectae Caritatis (1-18), a los cuales ya hemos hecho referencia hablando de la ruptura y la discontinuidad.
Si estos mismos números son interpretados en términos de continuidad, se nota que los cambios no están nunca separados de las raíces. Cuantos buscan la continuidad en la renovación notarán que el Concilio ha llamado a una renovación que es eminentemente renovación del espíritu, enfatizando la centralidad de Cristo como se encuentra en los Evangelios, siguiéndolo en el camino trazado por el fundador, a través de los votos (cfr. Perfectae caritatis, 2).
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Buscar la renovación
Debemos ahora afrontar la cuestión: ¿en qué dirección podemos ir? ¿Hay una nueva vida para las comunidades religiosas de Norte América que aspiran a una auténtica reforma? Aquí debemos notar que, si bien el fondo del problema es el mismo y hay problemas y desafíos comunes para los religiosos y las religiosas (la ingeniería del lenguaje, la tendencia al relativismo, la pérdida del sentido de lo sobrenatural y, en algunos casos, dudas sobre la relevancia y centralidad de Cristo), es también cierto que cada grupo debe afrontar los propios desafíos particulares. Las religiosas, en particular, tienen necesidad de esforzarse críticamente en relación a cierto tipo de feminismo, actualmente fuera de moda pero que, a pesar de esto, continúa ejerciendo mucha influencia en ciertos ambientes. Permitan que me concentre en algunos de los elementos comunes. Si la ruptura y la confusión son lo que caracteriza las recientes dificultades en la vida religiosa, entonces el camino a seguir debe ser una mayor búsqueda de continuidad y claridad. Como el escriba que ha sido instruido en el Reino de los Cielos, debemos tener en nuestro tesoro “cosas antiguas y cosas nuevas” (cfr. Mateo 13, 52).
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Continuidad con la fe católica
Podría parecer superfluo hacer esta observación ya que sería justo imaginar que sobre este punto no hay discusión. Por el contrario, todo hemos experimentado la presencia de grupos o personas que, bajo la propia responsabilidad, “han ido más allá de la Iglesia”, aunque permaneciendo exteriormente “en el interior” de la Iglesia. Seguramente, una existencia así ambivalente no puede traer frutos de alegría y paz (cfr. Gálatas 5, 22), ni para ellos mismos ni para la Iglesia. Oramos para que el Espíritu Santo los ilumine para que vean el camino de la verdadera paz y libertad, y tengan el valor de seguirlo.
De acuerdo con el Concilio, “la misma autoridad de la Iglesia, bajo la guía del Espíritu Santo, se preocupa de interpretarlos, de regular la práctica y también de establecer formas estables de vida”. La autoridad y la tradición de la Iglesia han hablado, en el curso de los siglos, de la sustancia de la vida consagrada. Benedicto XVI la ha formulado de este modo: “Pertenecer al Señor: he aquí la misión de los hombres y de las mujeres que han elegido seguir a Cristo casto, pobre y obediente, para que el mundo crea y sea salvado”.
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Continuidad con el carisma del fundador
Este punto es de capital importancia, y es la clave para renovar y revitalizar nuestras congregaciones, para atraer vocaciones y realizar nuestras obligaciones en relación a los jóvenes que eventualmente entran en nuestras familias religiosas. El Concilio insiste sobre este punto. Debemos garantizar que, en nuestras congregaciones, la vida sea plenamente católica y enteramente alineada con el carisma del fundador o de la fundadora. Sobre esta materia, no puede haber contradicciones ya que el carisma ha sido dado a los fundadores en el contexto eclesial y ha sido sometido a la aprobación de la Iglesia. Muchas congregaciones están haciendo vigorosos esfuerzos en este sentido.
Sin embargo, algunos superiores religiosos han descubierto que esto no es suficiente. Están haciendo grandes esfuerzos para reavivar la figura y la centralidad de sus fundadores; están renovando la observancia religiosa y la vida en su comunidad; pero dicen que las vocaciones aún no están llegando. Hay otros dos elementos, ambos muy importantes, que deben ser tomados en consideración.
En las actuales circunstancias, ofrecer un programa de formación adecuado y fiel es un desafío particularmente significativo. Ofrezco algunas consideraciones al respecto: vale la pena hacer cualquier sacrificio para dedicar a la formación los mejores miembros. Ellos deben estar plenamente en comunión con la Iglesia. Deben ser prudentes, eminentemente espirituales y prácticos. Deben amar su congregación e identificarse con el carisma del fundador, poseer un amor espiritual por sus deberes, ser conscientes de las fuerzas y debilidades de los jóvenes de hoy, y tener la completa asistencia de los superiores.
Los programas de postulantado y noviciado son más fáciles de realizar, pero el desafío es mayor en lo concerniente a los estudios de filosofía y teología u otras carreras universitarias necesarias para el apostolado desarrollado por los miembros. Cuando son necesarios estudios religiosos en centros de fuera de la congregación de pertenencia, estos deben ser elegidos con prudencia de modo que la doctrina que los jóvenes religiosos reciban sea segura y profunda, y las circunstancias externas permitan que ellos vivan una auténtica vida comunitaria y religiosa, y continúen cultivando todas las áreas de su formación, incluidas las dimensiones espiritual, sacramental y humana.
Las nuevas vocaciones deben ser educadas a la luz de las ricas contribuciones de Juan Pablo II y de Benedicto XVI respecto a la comprensión de la dignidad de la persona humana, la naturaleza de la libertad, la naturaleza de la dimensión religiosa de nuestras vidas, la necesidad de la formación humana. Ellos deben estar imbuidos de amor por su fundador, la historia, las tradiciones, las contribuciones, y de un saludable deseo de servir a las almas.
La fidelidad al espíritu de la vida religiosa y a un instituto no debería ser despersonalizada o estática. Por el contrario, debería ser creativa, capaz de encontrar caminos innovadores para desarrollar y aplicar el carisma y para llegar a las nuevas generaciones de católicos y los potenciales miembros del instituto.
Distingo dos modos diferentes y complementarios para promover las vocaciones: a uno lo llamaría indirecto, y al otro directo. Y, al contrario de lo que se podría intuir, considero que la llamada promoción indirecta es la más importante en el actual contexto de la Iglesia, porque cada uno de nosotros puede empeñarse en ella, todo el cuerpo eclesial se beneficia, y sin ella la promoción directa de las vocaciones permanece, en gran medida, estéril. Promoción indirecta es todo lo que construye la vida de Cristo en la Iglesia y puede ser sintetizada en tres dimensiones de vida: espiritualidad, catequesis y apostolado o ministerio. Nosotros debemos centrar la atención sobre estas dimensiones de la vida cristiana en los dos lugares que más influencian la vocación a la consagración: la familia y el corazón, mente y alma del joven. Muy frecuentemente, en nuestras vidas y comunidades, la semilla no da frutos no porque el suelo sea rocoso o mediocre sino porque muchos otros intereses reclaman nuestro tiempo y atención. Quiero decir que hoy nosotros estamos inquietos y preocupados por muchas cosas, como Marta (Lucas 10, 41). Reuniones, conferencias, debates sobre la justicia social, comunicados de prensa y cosas de este estilo, llenan nuestro calendario. Pero hay una cosa y una sola cosa que, en última instancia, cambia el mundo: la íntima transformación de la persona por medio del contacto con la gracia de Cristo.
La espiritualidad no está centrada en el vago sentimiento religioso de estar bien con Dios y el prójimo y tener experiencias agradables en la oración. Su esencia es la continua conversión, alimentada por los Sacramentos y la realización del plan de Dios para la propia vida. Ella tiene una dimensión objetiva.
La catequesis no se limita a una instrucción inicial sino que es la continua profundización de las riquezas de nuestra fe católica que, sola entre todas las religiones y versiones del cristianismo, ofrece un sólido y plenamente satisfactorio alimento tanto para el intelecto como para el alma. Es esencial que la catequesis vaya a la par con la espiritualidad y sea capaz de justificar nuestra esperanza, como ha dicho San Pedro (cfr. Pedro 3, 15). Como testimonia el Papa Benedicto.
La tercera dimensión es la acción: vivir externamente la caridad de Cristo que nos lleva más allá de las fronteras de la propia comodidad. Para la persona, ésta es una nueva experiencia de Cristo. Normalmente, Dios planta la semilla de una vocación en las familias y en la vida de las personas. Y esto nos lleva al próximo punto: la promoción directa. La promoción directa de las vocaciones se realiza cuando hemos empezado a encontrar y animar a aquellos jóvenes que Dios está llamando a nuestras comunidades. Esto supone que nosotros realmente creemos que Dios está trabajando en aquellas almas y, por esta razón, nos esforzamos con confianza y no nos desanimamos si el éxito no llega inmediatamente.
Hacemos promoción directa de muchas formas: hacemos propaganda, hablamos en escuelas y universidades, escribimos, invitamos, ofrecemos retiros y experiencias, y así sucesivamente. Esto debe y puede continuar y aumentar si es posible, utilizando todos los medios que hoy tenemos a nuestra disposición.
Yo creo que hay tres elementos que contribuyen a hacer efectiva esta promoción directa: primero, la preparación indirecta mencionada anteriormente (realizada por medio de un apostolado o ministerio de una de nuestras comunidades, o de otra comunidad o movimiento eclesial, o también en la parroquia de la persona). Segundo: lo que nosotros ofrecemos debe ser genuino. En otras palabras, la vida de la comunidad y la formación a la cual yo invito a este joven, debe reflejar el carisma particular de mi familia religiosa y estar en plena y alegre comunión con la Iglesia. Por último, los promotores de vocaciones deben poseer una preparación humana, intelectual y espiritual adaptada a su delicada tarea.
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Conclusión
No debe sorprendernos el hecho de que el camino a seguir esté erizado de dificultades y desafíos. Sin embargo, deseo que estén seguros de mi total apoyo a cualquier esfuerzo sincero de renovación de cada una de las familias religiosas en la línea de la fidelidad a la Iglesia y al fundador. Se necesitará mucha honestidad, humildad, valor, apertura de mente, diálogo, sacrificio, perseverancia y oración, como nos ha recordado el Papa Benedicto. En el Evangelio, Jesús nos ha advertido que dos son los caminos: uno es el camino estrecho que conduce a la vida, el otro es el camino amplio que conduce a la perdición (cfr. Mateo 7, 13-14).
Permítanme concluir con una oración tomada de la oración Colecta y Post-Comunión de la Misa por los religiosos del Misal Romano: “Oh Dios, que inspiras y llevas a feliz término todo propósito bueno, guía a tus siervos y tus siervas en el camino de la salvación. Concede a quienes dejaron todo para consagrarse totalmente a ti que siguiendo a Cristo y renunciando a las cosas de este mundo, te sirvan fielmente y amen a los hermanos con alma de pobre y corazón humilde. Concede a los consagrados y consagradas por los consejos evangélicos que, congregados en tu amor y alimentados con un mismo Pan, se animen mutuamente a progresar en la caridad y en las buenas obras, para que por su vida santa den, en todas partes, un auténtico testimonio de Cristo. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.”
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Fuente: L’Osservatore Romano
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¿LE DUELE A LOS DIOCESANOS LA PRESENCIA DE LA VIDA RELIGIOSA? ¿CUÁNTOS GOLPES OS QUITAN LOS RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS (sobretodo estas)? ¿NO ES LA MANO ACTIVA DE LA IGLESIA LA DE LOS RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS QUE ESTÁN A PIE DE CALLE, CON LOS QUE MAS NECESITAN DE DIOS? ¿NO SON LOS RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS LOS QUE HAN BAJADO EL ESCALÓN PARA ESTAR CON LA GENTE?
(SIGUE) ...reafirmarse en su identidad.
Ruso: insisto en que en un país de trescientos millones de habitantes tiene que haber católicos que defiendan a la Reina Isabel y católicos que defiendan a Agustina de Aragón. También hay mucho que se creen a pies juntillas la leyenda negra sobre España.
En un país donde coexisten casi todas las razas de la Tierra, lógicamente, la Iglesia Católica tiene que tener fieles de todas esas razas.
Lo de los donativos no tiene nada de particular, teniendo en cuenta que se trata del país más rico del mundo. Lo meritorio sería que la cuarta parte de los donativos que recibe la Iglesia Católica procedieran, por ejemplo, de Polonia. Polonia sí es para mí un ejemplo de país católico, aunque, como ocurre en España, el catolicismo en Polonia está disminuyendo desde la implantación de la democracia.
Y, en fin, el fervor de los americanos por las banderas es característico de quienes carecen de una identidad inveterada y necesitan recurrir a los símbolos externos para reafirmarse en s...
¿Donde hay catolicos que defienden con mas firmeza a la reina Isabel que los mismos españoles?.
En USA.
¿Que iglesia y en que lugar, esta consiguiendo de verdad que pertenecer a ella, este por encima de raza, etnia y cultura?.
La Catolica en USA.
¿Que pais aporta la 1/4 parte al menos de los donativos a la Iglesia catolica en el mundo, aunque sean menos del 7% de la poblacion catolica mundial?.
USA.
¿En que pais, muchos catolicos colocan la bandera del Vaticano en su casa o en su jardin, sin ningun tipo de complejo?.
En USA.
Ademas te recuerdo Hermenegildo, que alli los catolicos no llegan a la 1/4 parte de la poblacion, aqui se supone que de palabra al menos, somos mas del 80%.
Es el documento más esperanzador que he leido desde hace mucho.
Por fin veo algo que aterriza y no es sutil de interpretacion a medida. Al pan ,pan.
Dios le bendiga por ponérmelo a tiro, por que ya tiraba la toalla. Es descorazonador ver que ni en casa te entienden. Cómo desenredar el moño no será tan dificil como tener conciencia clara de su enredo y mala gestión. Labor inapreciada y desconsiderada del Espíritu Santo, al que se le obvia con filtros deformantes
A Dios le doy LAS GRACIAS POR ESTA VISIÓN DE LA JERARQUIA.
atentamente. rosa
Es el documento más esperanzador que he leido desde hace mucho.
Por fin veo algo que aterriza y no es sutil deiterpretacion a medida. Al pan ,pan.
Dios le bendiga por ponérmelo a tiro, por que ya tiraba la toalla. Es descorazonador ver que ni en casa te entienden.
A Dios le doy LAS GRACIAS POR ESTA VISIÓN DE LA JERARQUIA.
atentamente. rosa
Le oí decir a un sacerdote "Lo mejor que pueden hacer algunas ordenes Religiosas es morir dignamente"
La España católica acabó, pero no me habléis de la Norteamérica católica porque me da la risa.
Al "Manu" se ha lanzado a la yugular y se le ha ido la "manu". Con estilo didáctico y profesoral, como "imperator" dominador de la Historia de la Iglesia, me aconseja que me informe, cosa que le agradezco. Pero también le agradecería que leyera con más sosiego lo que he escrito, pues me acusa de cosas que no he dicho (por ejemplo lo del ¿vacio religioso?). No obstante, ya que "sabe tanto" de historia, le solicitaría que me indicara en el breve resumen histórico del proceso que describí, sobre el origen de la vida consagrada,y apartada del mundo, donde está el atrevimiento y la ignorancia. Si no lo hace, la tarjeta roja de "ignorante y atrevido" se la tendrá que tragar Vd, con ajo y altramuzes.
¿ Y a mí qué? los primeros que reniegan de San Ignacio y Santa Teresa son sus propios sucesores. La España católica acabó.
A la España de San Ignacio y de Santa Teresa no la atacaban por inmoral.
¿ Es qué acaso la Fe de un pueblo se mide por el número de pecados? Y eso de que yo he venido a por los enfermos y no los sanos ¿dónde se deja?.
Comprendo que le pueda parecer lamentable que el mayor país de producción pornográfica sea la reserva espiritual de Occidente. Pero en estas estamos. No es tampoco nuevo ya en su época Antioquía también era atacada por inmoral.
Sí, claro, los católicos americanos son fidelísimos. Por eso hay tantos divorciados, tantos que mantienen relaciones sexuales prematrimoniales y que son partidarios del aborto. Y no me vengan con que tambien los hay tradicionalistas, porque ya he dicho que en un país de trescientos millones de habitantes tiene que haber de todo.
En la TV, hemos vivido un catolicismo clerical y nauseabundo, cuando nuestras curas eran nacional-católicos nosostros lo éramos cuando viraron al marxismo (proceso que debió de durar un par de años), hicimos lo propio y así un largo etcetera.
Hermenegildo,
¿ Qué tienen que ver con las churras con las merinas?, USA es un país libre, además a diferencia de aquí, ahí el cine es de capital privado, o sea si va en contra de tu moral no lo financias. Aquí los católicos tenemos que financiar anualmente películas que nos ponen a caer de un burro, pero eso sí somos el país de San Ignacio, San Isidoro, Santa Teresa...¡qué "honol", qué "honol", duermo ya más tranquilo.
¿Catolicismo, novedad? pues será para los amerindios, ¡y menuda novedad, de por lo menos tres siglos!.Le recuerdo que los católicos americanos son de origen polaco, alemán, checo, húngaro, irlandés, italiano...o sea que de novedad nada. Y lo que habría que preguntarse es porque los católicos americanos continúan en la Fe de Cristo, mientras sus primos europeos han abjurado de ella.
Yo se lo diré, el catolicismo europeo acabó derivando en los meapilas, en las novenitas, en la represión sexual, en el asustarse por ver un coito en la ...
Para Louison:
por favor consulte un libro de historia de la vida religiosa antes de escribir. Ni la vida monastica es la mas aútentica, ni existio un vacio de unos cuantos siglos sin nuevas formas de vida religiosa. Decia San Pablo quela ignorancia es atrevida. Por favor informese
En este último comentario mío, donde dice "Holliwood", léase "Hollywood".
No me hagas reir tú, Ruso. ¿Ahora va a resultar que Holliwood es es un pía unión? ¡Venga ya!
La diferencia entre EE.UU. y España está sólo en que allí el catolicismo es novedad, y aquí venimos de vuelta. Allí tienen el fervor del converso, y aquí nos dejamos más de la cuenta. Es lo mismo que pasa en España con los Testigos de Jehová o con los evangélicos, pero al revés.
Y en cuanto a la cultura, no me hagas reir Hermenegildo, bueno si, aunque sea para no llorar si comparamos la cultura catolica de alli con la de aqui, aqui estamos viviendo de las rentas, alli esta todo vivo, sobre todo lo mas popular, el cine con peliculas como "Bella", por poner la ultima que ha llegado, obras maestras como "La pasion de Cristo" y "La Mision". La musica, con grupos catolicos que abarcan desde el heavy metal, pasando por el rap y acabando en el pop, aqui tenemos al padre Jony y poco mas.
¿Les compran los padres aqui a los chavales camisetas como estas?;
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Quizas no te gusten, pero alli se las compran los mismos chavales catolicos.
Creo que fueron las Misioneras Oblatas Maria Inmaculada en el 2001, por aqui no se lanza nadie desde hace años, ni particulares, ni obispos, nadie, salvo los Misioneros Oblatos para crear su rama femenina y por que se lanzaron ellas con mucha ilusion. Ademas todo se aclaro mucho cuando las congregaciones mas fieles al magisterio, rompieron con CONFER de alli, fundando la suya propia, adivina donde va el 90% de las vocaciones.
Incluso los progres de aqui deberian aprender de los de alli, aqui mucho blablabla, mucho progre de salon y mucha publicacion, alli se mueven de verdad, no como aqui que montan una mani. convocada por 60 organizaciones y acuden 40 personas, organizan protestas y se movilizan, contra la pena de muerte, por los inmigrantes e incluso ante el aborto muchos de ellos , coincidiendo tambien con los catolicos mas fieles al magisterio en estos temas y con los obispos, aqui esos progres rancios son todo blablabla y rechazan cualquier aproximacion con los obispos.
Eres muy injusto con los catolicos de USA Hermenegildo, actualmente nos ganan por goleada todos ellos, los de todos los sectores si comparamos.
Si miras a los tradicionalistas de alli, estan subiendo como la espuma, claro que tambien cuentan con el apoyo de los obispos y si no los apoyan del todo, como el cardenal Mahoney, por lo menos no les incordian, el obispo Burke ha dejado San Luis de tal modo, que ahora la llaman "la Roma del oeste. Incluso los grupos sedevacantistas van volviendo poco a poco a la Iglesia.
Los que somos fieles a la Iglesia y no tradicionalistas, tambien deberiamos ver como se esta moviendo todo, ya esta quedando bien claro lo que es catolico y lo que no, aqui todavia salen muchos bramando, cuando se dice que lo de Castillo o Pagola no es doctrina catolica, haciendolo muchos de ellos por su completa ignorancia. Ademas se fundan nuevas congregaciones religiosas, algunas con solo 10 años de vida ya estan totalmente asentadas, ¿cual fue la ultima por aqu...
Este texto del Cardenal Rodé es muy bueno: firme, ponderado, caritativo (y bien informado, por cierto). Al final, siempre se topa, en cuestiones de crisis eclesial, con el tema de la hermenéutica del Concilio. Y la idea de conservación en pugna, o difícil ensamble, con la de adaptación a los tiempos. Están muy bien expuestos, también, los modos en que se han cometido errores en muchos Institutuos y órdenes religiosas, precisamente por el difícil ensamble de conservacción y aggiornamento. El primer párrafo de la conclusión es estupendo, con ese "lo que nosotros ofrecemos debe ser genuino".
http://tabernafindelmundo.blogspot.com/
Lee bien lo que he dicho Con Habito. Nunca que afirmado que se haya perdido la religiosidad en Melilla. He hablado de cómo se ha reducido a algo casi residual. Las procesiones se suspendieron entre 1973 y 1981. Puedo habalarte de pasos que se quedaban tirados en la calle porque nadie los regresaba a los templos. O el caso de este mismo año, en el que La Dolorosa tuvo que ser porteada por el público, incluso por sarracenos. Hay 10 figurones que viven muy bien de aparentar, Van a todas las misas importantes y siempre se dejan ver en las comilonas.
Iglesias activas quedan La Arciprestal, San Agustín, Sta Mª Micaela y La Castrense.
San francisco Javier es la de los kikos, solo para ellos.
La Asunción se usa como almacen. Está deshabilitada
Bateria Jota solo abre el sábado y Domingo a la hora de Misa.
La de Cristo rey está cerrada.
El Templo Patronal es ya casi sólo Museo y para ritos ocasionales institucionales
No hace mucho... menos de dos meses estuve celebrando una eucaristia de Accion de Gracias en Melilla por mi Profesión Perpetua, y me puse el Hábito... entonces, modifica tu comentario y pon desde el mes de septiembre no desde 1960.... Creo que la religiosidad de Melilla no se ha perdido como tu dices... hay gente de comprometida con la Iglesia, con los mas necesitados... en parte puede que lleves razón , pero no es tan extremo como me ha parecido leer en tu comentario...
Todo se entenderá mejor con un ejemplo. Si se quiere, más adelante, ofreceré una lista detallada de lo destruido, lo eliminado y lo robado.
CRISTO DE LIMPIAS:
En 1920 se inicia en Melilla una extraordinaria devoción al Cristo de Limpias. El asunto se refleja en la prensa (1922). Ese año se matricula un barco con ese nombre en Melilla. En 1930 se instala la imagen en la Iglesia de San Agustín. Todos los viernes centenas de personas recorrian las calles de la ciudad para acudir a la iglesia, que estaba llena durante todo el viernes. En 1989, un párroco, Jesús Hurtado, decide que el Cristo le sobra y lo elimina. Se recogieron firmas, se entregaron al Obispo Buxarrais, que sólo dijo que no podía hacer nada contra el párroco.
Sólo en 1954, el Cristo recaudó 54.000 ptas de la época.
Ya he publicado 4 artículos sobre el asunto. Nunca he encontrado la imagen. Nadie quiere saber nada. Nadie pudo impedirlo y la gente dejó de ir a La Iglesia. Hicieron mucho daño
La supresión de lo accesorio llevó a las catastrofe "iconoclasta" que se abatió sobre las iglesias de Melilla, y ya he visto que sobre toda España. Se eliminaron imágenes, se deshicieron púlpitos, se arrancaron altares y lo que es peor....se acabó con la religiosidad de las gentes sencillas, las devociones personales.. Habrá quien diga que con Sagrario y oración es suficiente, pues no. O mejor dicho ¿porqué hay que conceder mayor trascendencia a la Fe intelectual del Sagrario y despreciar la sencilla devoción a San Nicolas?.
Fue un error inmenso y a riesgo de que una mente simple vuelva a intentar corregirme, las iglesias de Melilla quedaron como sinagogas/mezquitas o templos protestantes. Esto es vacios. Es una metafora pero la franquista Francha , entendió lo que quiso.
Lo peor de todo es que esos sacerdotes que se emplearon como servidores del demonio, luego colgaron los hábitos y se casaron. En Melilla quedan solo 5 iglesias abiertas.
Sigo:
Suscribo hasta la última coma del escrito del Cardenal Rodé. Por ejemplo, el decreto el Decreto “Perfectae caritatis”, está clarísimo, sobre la fidelidad y “retorno constante a las fuentes de toda vida cristiana y a la primigenia inspiración de los institutos y una adaptación de estos a las cambiadas condiciones de los tiempos” subrayando incluso”fomentar en ellos las virtudes, señaladamente de la humildad y obediencia, de la fortaleza y castidad” y “cultivar con asiduo empeño el espíritu de oración y la oración misma”. Incluso las referencias al uso de hábito y a la continuidad de la vida contemplativa. Está muy claro que lo que se pretende es desprenderse de usos y costumbres que siendo secundarios, e incluso que se iban acumulando, carecían ya de sentido en 1965.
Sin embargo como lo que se pedía era difícil se tomó en casi todos los casos por el camino más fácil de tomar lo accesorio como principal retorciendo incluso su interpretación.
Josafat:
Su discurso ilustra perfectamente la confusión entre lo accesorio y lo esencial que afecto a muchas órdenes e institutos religiosos.
Habla usted de los cambios del Medievo respecto al presente. Incluso sin necesidad de referirse al tercer mundo: ¿han desaparecido los necesitados?; seguramente hay más que en los peores momentos de la edad Media. ¿Ha desaparecido la ignorancia?; ahora ha empeorado. ¿Han desaparecido las enfermedades?; son distintas, se prolongan durante más tiempo y a más gente pues la vida se ha prolongado. ¿Ahora no es necesario el recogimiento y la vida de oración?; mucho más que antes. ¿Ahora no hay sectas y herejías?; ahora muchas más. ¿Ya no es necesario predicar el Evangelio?; mucho más que hace 1000 años. ¿Ahora no es necesario dar testimonio?; más que hace 500 años, con signos y palabras, etc.
Naturalmente ahora hay que emplear ordenadores en lugar de pluma de ave y tinta, se puede ir de un lugar a otro en automóvil o avión, etc.
Este pronunciamiento del Cardenal Rodé es excelente. Lo había leído yo en la revista de los Heraldos del Evangelio del mes de noviembre.
El purpurado esoloveno tiene una visión muy clara de la situación de la vida consagrada en el mundo actual. Ve los problemas y enuncia las soluciones.
Enhorabuena Pacopepe por publicarlo.
A Hispania:
Gracias Hispania. Todo esto demuestra que nunca estamos enteramente solos y nunca lo suficientemente acompañados. Siempre hay alguien que piensa como nosotros. Eso le ha pasado al blogger. Que se ha dado cuenta que en las alturas tienen su misma linea de pensamiento. Eso reconforta mucho.
Al final, lo que nos importa, es sentirnos comprendidos, Sentir que no estamos solos
Totalmente conforme contigo Hospitalario, en mi ciudad si se ven uniformes sacerdotales, aunque el chico que regenta mi parroquia viste de esas marcas que señalas. Las rencillas entre los grupos muchas veces son propiciadas por los propios párrocos, que en lugar de ser PARA TODOS Y PARA NINGUNO, son PARA LOS QUE MAS LES INVITAN, LES REGALAN, en una palabra SON PARROCOS QUE SE VENDEN AL MEJOR POSTOR. Actualmente los sacerdotes treintañeros son unos auténticos arribistas, no todos, tienen como objetivo los puestos altos o de renombre de las diócesis, y las parroquias más rimbombantes.
Si tengo que ir yo a evangelizar, limpiar, leer, cursillos, etc, mientras ellos están en restaurantes o viajes y cobrando el sueldo, ME SOBRAN TODOS.
Es normal que en un país de trescientos millones de habitantes como tiene EE.UU. existan personas de todas las sensibilidades religiosas; también católicos coherentes con su fe, pero vamos, que la imagen que Estados Unidos proyecta en el mundo no es ni mucho menos la de ser faro de la Cristiandad, sino más bien del paganismo consumista. "El american way of life" no tiene precisamente como punto de referencia "La imitación de Cristo" de Tomás de Kempis.
Por favor D. Fco. José, haga lo imposible por sacar de aqui la asquerosa publicidad que con toda mala intención le estaan metiendo.
En Melilla no se ve una sotana desde 1960. Ni un cleriman. Actualmente sólo lo usan dos sacerdotes. El resto van a la última, de Máximo Duti, Springfield o Zara.
La reforma que se necesita es de fondo y de forma, porque al final, todo depende del cura que dirige la parroquia. En Melilla habia una religiosidad popular intensísima, que he investigado y publicado en prensa. Todo lo abatieron de modo inmisericorde. Ahora no queda nada. sólo la parroquia de los kikos y la Arcipestral. Todos los curas que hicieron eso son hoy hombres casados.
El párroco/el cura, sólo reciben y apoyan a los grupos que les doran la píldora. Observo que en este mundo de los grupos parroquiales hay demasiadas rencillas, envidias y que muchos pobres hombres utilizan esto para medrar, ser socialmente alguien, etc, etc.
Al final todo eso desactiva la Fe de la gente, hace que se alejen de la parroquia. Es duro ver que el mal triunfa casi siempre.
Apoyemos al Duque de Luxemburgo. Si hubieran unos cuantos como él, los enemigos de Dios se lo pensarían dos veces, antes de imponernos las leyes de la "cultura de la muerte".
Pienso que Josafat con lo del "carpe diem" ha pretendido decir algo importante. Tal como dice el Génesis, toda la Creación es buena y al crear al hombre dice que "fue muy bueno". Es decir, los cristianos hemos de saber disfrutar de la vida dentro de las leyes naturales y de acuerdo con nuestra dignidad. Hemos de ser felices y alegres, gozando con las cosas que Dios ha puesto en nuestras manos y todo aquello que el ser humano con sus inteligencia ha ido realizando. Saber compartir y relacionarnos con nuestros amigos. En el Evangelio, aparecen varios banquetes en el que el Señor participabacon sus conocidos. El Reino de Dios es comparado con un gran banquete. Y como la eternidad ya ha empezado desde el momento que nacemos, hay que pregustar la plenitud que poseeremos en la vida eterna. Por supuesto, que el sufrimiento es muy fructífero si le damos un sentido, de lo contrario sería una patología masoquista.
Aunque no tenga relación con el tema.
Permitidme que os informe de esta campaña a favor del Duque de Luxemburgo, por su oposición a la eutanasia.
http://www.zenit.org/article-29437?l=spanish
Se puede dar su apoyo aquí:
http://www.liberte-politique.com/soutien_au_Grand_Duc_du_Luxembourg/php/appel.php
Estoy de acuerdo en gran parte con lo que dices, salvo con lo último. Disfrutar la vida y gozar de la libertad que nos ha dado será así en la medida en que cumplamos Su voluntad. No es sólo vivir "bien", sino dar la vida por Él, de la manera como nos lo pida. Esto puede implicar a veces no "disfrutar" en el sentido común del mundo. Cristo en el huerto no estaba disfrutando de la vida por decirlo de alguna manera, pero sí estaba siendo plenamente libre por estar cumpliendo con el Plan de Dios. Creo que ese es un paso por dar en mucho religiosos, que por su estar "bien" con Dios, hacen lo que quieren, y se olvidan de hacer o buscar lo que Él quiere. Lo mismo nos pasa a los laicos. Cosas buenas para hacer y vivir hay muchas, pero cuál escogemos y por qué? Optar por lo que menos exige dentro de lo bueno, es totalmente opuesto a lo que Jesús hizo. Lo demás como dices, fuera de la Iglesia. Saludos cordiales.
De todas formas no creo que llegemos a la situación de los primeros tiempos. La Iglesia no estará compuesta única y exclusivamente por clérigos seculares y laicos, las órdenes religiosas tanto activas como contemplativas seguirán jugando un papel, aunque quizá más atenuado al que han tenido hasta ahora.
Por otra parte a raíz de quien menciona cuál es el Plan de Dios para nosotros. Es simple que disfrutemos de la vida y de la libertad que nos ha dado, el carpe diem y creo que quien niegu esto, se puede considerar fuera de la Iglesia.
A raíz de lo que comentan Louison y gibiemme, señaló que creo que los dos tienen razón. Me explico, está fuera de duda el papel que han de seguir jugando las órdenes religiosas en el futuro, pero no hemos de olvidar la gran transformación social, técnica, económica, política...en los últimos 50 años, muchas de las respuestas que los católicos hemos de dar a los grandes interrogantes contemporanéos no pueden venir de instituciones fundadas en del Medioevo para adelante.
Los apóstoles que irán a evangelizar a sus oficinas, aulas universitarias, comunicación, política, en el pensamiento....no serán religiosos sino laicos, porque los primeros en razón de su vocación no pueden acceder a bastantes lugares que son propios de los laicos. Y al igual que muchos nos quejamos de la excesiva clericalizacíon de muchos laicos también hemos de estar en guardia ante una posible laicización de los religiosos.
De todas formas no creo que llegemos a la situación de los primeros t...
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas