Ciertamente sí, y lo tendrá siempre, como recuerdo de seres queridos que se fueron. No me refiero a eso. Me pregunto si hay un sentido eclesial en este día.
Porque no lo tiene para eso católicos sui generis, que los hay, que niegan la Resurrección de Cristo. Si Él no ha resucitado vana es nuestra fe. No tiene el menor sentido la Iglesia. Y por tanto tampoco el día de los fieles difuntos.
Es absurdo también ese día para aquellos católicos que no creen en el cielo, el infierno y el purgatorio. ¿Para qué encomendar a Dios a lo que ya sólo es polvo sin esperanza alguna? Como mucho una memoria cívica intrascendente si no existe la trascendencia.
Lo mismo cabe decir para los que no creen en la oración ni en la comunión de los santos. Si no sirven para nada es absurdo hacerlas.
Y para aquellos que sostienen el paso inmediato de esta vida al cielo. En buena parte de los funerales uno se pregunta, al oír la homilía, que para qué se estará celebrando el funeral. Si el muerto ya está con Dios.
Tampoco tiene sentido para quienes están convencidos que el Reino es este pobre mundo.
Ni para quienes tienen todo el día en la boca unas Bienaventuranzas de las que han hecho la gran mentira. Porque no es aquí donde seremos dichosos. Aquí no vamos a resultar hartos, no obtendremos misericordia, no va a ser nuestro casi nada, no veremos a Dios...
En esa nueva religión que algunos nos proponen no tienen sitio los difuntos. O no tienen otro sitio que la frialdad de un cementerio.
Con la religión ocurre como cualquier hermosa catedral. Te cargas un pilar sustentador y todo se viene abajo. Y ciertamente los fieles difuntos. Enterrados definitivamente bajo los escombros. Para siempre. Sin la menor esperanza para ellos ni para nosotros.
Nos han hecho a todos los todavía vivos difuntos anticipados. Porque ya estamos muertos. Apenas somos lo que esos enfermos terminales a los que el médico ha desahuciado. Sólo le quedan unas horas. Todo se ha terminado. ¿A nosotros, unos días?, ¿unos años? ¿Qué es eso? Nada.
Frente a todos esos auténticos profetas de calamidades, asesinos de la fe y la esperanza cristiana, hoy les grito a la cara, a todo pulmón, ese consolador artículo del Credo: Creo en la resurrección de la carne.
Y en este día especialmente, aunque lo haga todos los días, encomiendo a Dios, y a los difuntos que ya gozan de él y que ayer conmemoramos en la hermosa festividad de Todos los Santos, rogando que sea misericordioso con todos aquellos que todavía esperan su ingreso en el cielo purgando sus pecados. Mis seres queridos que ya se fueron, aquellos otros que por las circunstancias de la vida no tienen quien ruegue por ellos y uno también mis pobres oraciones a las de tantos que le encomiendan a aquellos a los que amaron.
Recemos hoy por todos los difuntos que necesiten todavía de nuestras oraciones. No sólo por nuestro queridísimos muertos. Por todos los muertos. Iba a decir que también por aquellos por los que nadie reza porque murieron sin que nadie les amara. Pero no es cierto. Hay otro artículo en el Credo también sumamente consolador: Creo en la comunión de las santos. Creemos en ella. Mi madre encomendaba a la ánima sola. Aquella por la que no rezaba nadie. Estaba equivocada. No en pedir a Dios por ella, que en eso hacía muy bien, sino en pensar que estaba sola. Seguro que la madre de esa persona, si está en el cielo, está pidiendo a Dios por el hijo. Aunque en vida le hubiera abandonado.
En mi recuerdo a los difuntos yo me siento con una deuda especial que procuro pagar con oraciones. Por todos aquellos con los que sostuve discrepancias que ciertamente no eran personales sino porque creía que malbarataban la obra de Cristo que es su Iglesia. Que
Él les acoja en su seno. Y si ya están en él, ahora, cuando ya ven todo con absoluta claridad, que también me encomienden a Dios. Seguro que lo harán.
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Dn. Francico, no en vano tiene Vd. 6Millones de visitantes. Ha estado superior; nada hay mas dulce que la caridad catolica.
Un saludo.
sólo las misas de San Jose María??? (porque todo junto, porque San Josemaría???)
que reduccionismo... otras habrá habido, digo yo...
me gusta el fondo de su comentario... ahora va el mío que muchos no van a entender
convendría al habalr de estas cosas tener en cuenta de que el verbo "estar" no significa "estar en el tiempo" y, por tanto, cuando el cuerpo difunto es llevado a la Iglesia... su alma puede perfectamente estar en Dios (habiendo pasado o no por el estado de purgatorio)
quizas esto es lo que algunos con buena voluntad y poco acierto quieren decir en los funerales...
Benedicto XVI, como no podía ser menos, ha defendido la existencia del purgatorio pero ha matizado que la Vida Eterna no es tiempo cronológico...
Gracias, por sus palabras.
Me emociona y me consuela este comentario.-Cuando veo en los cementerios tanta gente, creo que algo tendrá que ver el Espíritu, y pienso que cualquier manifestación o devoción religiosa, a propósito de lo que sea, es semilla que puede caer en sitio bueno o malo, pero lo importante es que la siembra continua.-En mi familia nos reunimos tres generaciones ese día, comemos en la casa de nuestros padres, en la que actualmente no vive nadie, y a ser posible garbanzos con bacalao, que era lo que nuestra madre ponía siempre ese día.- Hay que mantener estas tradiciones: algo quedará.
No existe un Reino de Vivos y otro de Muertos, sólo existe el Reino de Dios, de ahí nuestra obligación de rezar por vivos y difuntos.
"Et lux aeterna..."
En nuestra Andalucía son frecuentes los retablos de ánimas, donde se representan las iglesias purgante y triunfante, los que gimen (incluídos nobles, reyes, papas, obispos) y los que gozan ya de la beatífica visión de Dios. Qué bien supo representar la sabiduría popular este dogma de la comunión de los santos. Es la doctrina de los iletrados, la representación plástica de las postrimerías. Sin embargo, qué difícil resulta que una homilía de hoy explique este punto básico de nuestra fe. Gracias al Sr. Cigoña por recordánoslo.
Muy buen articulo
Creo que hoy mas que nunca tiene sentido esta festividad. Aunque seamos poco serios y no la tengamos muy presentes. Una de las cosas que a mi me dea mas esperanza y me conforta, es saber que la parca coge lo mismo a unos que a otros, nadie se escapa de ella y por supuesto despues esta el Juicio de Dios, que aunque padre misericordios, tambien es un padre justo y a cada cual dara lo merecido
Como siempre digo de él no se rie nadie, ya lo dice el dicho popular Quien al cielo escupe le cae en la cara
Es una festividad muy bien puesta.-Tengo entendido que antaño se celebraba en torno a las tumbas de los muertos grande festejos como un deseo de que ellos participasen en la fiesta, hoy en dia eso solo lo hacen o yo solo se lo he visto hacer a los gitanos que les rinden un gran culto a su muertos
Gracias, Don Francisco. Excelente respuesta para otro blogger "diz_" que católico y cuyo entretenimiento es hacer leña de su Iglesia.
Muy bueno, el artículo. Para quitarse el sombrero que no uso.
No, en serio, lo ha expresado muy bien. Mejor que la mayoría de comentaristas.
Muy buen artículo el suyo. Mi mejor definición: exacto. Gracias.
¿Qué clase de católico es aquel que niega los principios fundamentales de la Fe catolica? Será cualquier cosa menos católico eso es como decir que hay comunistas que defienden la propiedad privada por encima de todo, no quieren la intervención del estado en los asuntos económicos de los paises, no son totalitarios etc.etc. etc.
No conozco a nadie que se considere católico qie niegue esos principios.......
Como me gusta eso de pagar las deudas con oraciones, utiliza un vocabulario hiriente para luego hacer penitencia... ¡Como me gusta el perdón y la compasión cristiana! Se dedican a reparar los males con perdones en vez de evitarlos y no herir, pero claaaaroo aquí sólo hay una verdad y la tienen ustedes.. Lo dicho sólo, que me hace gracia.
Una de las cosas más bellas que haya escrito.
Sin duda.
Paco Pepe: Muy hermoso el comentario. Muy espiritual. Incluso demasiado para ti (para que veas qué malo soy contigo).
Hermenegildo...me temo que la Cruz,y los candelabros,no estaban como a Vd. y a mí nos gusta...
Pero,me reafirmo en que la Celebración fue magnífica!
Y creo que la razón es la siguiente:Cuando el celebrante rezuma veneración por lo que está haciendo,el resto de minucias pasa inadvertido;seamos sinceros:Cuántas Misas celebradas en rito tridentino dejan mucho que desear,atribuible a que el celebrante no irradia ?Una Misa oficiada por S.Josemaría,fuera en el Rito que fuera,resultaba inolvidable...Con la de ayer,pasó algo así.
Muy bien por el artículo D. Francisco José. Hay que decirlo cada día más alto y fuerte: Creo en la comunión de los Santos, en la Resurrección de la carne y en la Vida Eterna. Es el núcleo de nuestra fe
Pacopepe, te ha salido una homilía y de las mejores. Enhorabuena, y gracias por recordarnos los novísimos tan olvidados o desfigurados. Dios bendiga tu labor
Ramblas: ¿en el altar estaban puesta la cruz y los candeleros a la manera tradicional, como defiende el Papa (cruz en el centro y tres candeleros por cada lado?
«la Iglesia, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos» Destaco esta frase del Catecismo que resume todo el tinglado mítico y ritual de los novísimos. Considero que todas estas racionalizaciones son fruto de nuestra falta de esperanza (fe y caridad incluídas). Vivimos en espera de la vida sin tener idea clara (Descartes) de lo que la vida es, ya que nuestra actual-temporal existencia está condicionada por los dos coeficientes negativos (tiempo y espacio) que nos atan a la no-vida incapacitándonos para intuir lo que es la vida a la que estamos llamados. Digo bien: a la que estamos llamados y no a la que estamos situados. La mítica sólo es superable por la mística y entremedio está la poesía.
Bolgger,por favor:
Si puedes,haz algún comentario de la Misa retransmitida ayer por la 2 de TVE.Fue un lujazo,hasta en sus últimos detalles!!!
Y buena foto del cementerio militar de Arlington!
AMÉN,AMÉN,AMÉN!!!
Magistral,blogger...No se puede decir mejor!
Miércoles, 30 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas