La oposición a mons. Iceta ni llegó al parto de los montes.
13.04.08 @ 09:45:14. Archivado en Obispos, Iglesia española
El nombramiento de Don Mario Iceta como obispo auxiliar de Bilbao desató una escandalera en la diócesis. Magnificada por los medios de comunicación daba la impresión que un importante sector de la Iglesia vizcaína se oponía al obispo auxiliar que el Papa había nombrado. Se podían esperar incluso incidentes que enturbiaran la consagración.
Pues no hubo absolutamente nada. Sólo afecto al joven y nuevo obispo. En aquel famoso parto de los montes, anunciado con estruendo y temblores de la tierra sólo se alumbró un mísero ratoncillo. Pues ayer en Bilbao ni ratoncillo. Los contrarios a monseñor Iceta no existían. En la catedral sólo estaban un nutrido conjunto de obispos, muchos sacerdotes y numerosos fieles que acudieron a testimoniar a Don Mario su afecto y su comunión eclesial.
Y tengo la impresión de que muchos de los fieles acudieron a la catedral militantemente. Por si acaso.
La ceremonia fue muy digna. Y a Don Ricardo Blázquez se le veía, y se le oía, enormemente satisfecho. El nuevo obispo en sus palabras, muy breves y muy medidas, con algunos párrafos en vascuence, estuvo también muy bien.
La pusilla grex a que ha quedado reducida la Iglesia vasca ha demostrado que está viva y que desde ella cabe la esperanza.
Y Roma ha comprobado que no debe asustarse por nombrar buenos obispos. Que no son sólo los que la Iglesia necesita. Son, además, los que el pueblo de Dios quiere.
Los de siempre, los que viven en la marginalidad eclesial o incluso más allá, tuvieron la "genial" idea de organizar un referendum para decidir que obispo se quería. No se votaba a personas sino a tipos de Iglesia. No recuerdo bien cuales eran pues no presté ninguna atención a tamaña estupidez pero más o menos había que elegir entre Don Ultra, Don Moderado y Don Progreso. A esa patochada apenas respondieron doscientas personas. La gente tiene más inteligencia de lo que a veces se piensa.
Pues ese número es, más o menos, la peor Iglesia de Vizcaya. Lo malo es que todo él está incrustado en las estructuras eclesiales. En el presbiterio, en los Consejos diocesanos, en los cuadros directivos de las comunidades de religiosos de ambos sexos, en los laicos con cargos en la Iglesia.
Cuando se barra todo ese lastre la Iglesia de Bilbao volverá a mostrarse con el brillo y la hermosura de la verdadera Iglesia de Dios. Como ayer en la catedral de Santiago de Bilbao.
Don Ricardo Blázquez tiene un joven y excelente auxiliar. Con Don Mario, con el clero que ayer quiso testimoniar su comunión con sus dos obispos, con los fieles que llenaron gozosamente la catedral ojalá pueda volver a su diócesis a lo que antaño fue.
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Lleva muchos años en Roma trabajando en estos menesteres.
Es sacerdote numerario del Opus Dei.
Creo que D. Ricardo y la diócesis de Bilbao están de enhorabuena, y brota la esperanza. Sé además que será bueno para la Iglesia este episcopado de Iceta, y que varios obispos esperan mucho, mucho, de Iceta en el futuro. Y yo también.
Rojobilbao y Kepa: reclamo vuestra presencia y la vivencia de la ordenación. Hacednos el favor de iluminarnos.
"Nadie que pone la mano en el arado..." Si usted ha puesto la mano en el arado tiene que seguir adelante hasta desgastarnos. Seguimos a un crucificado, más vigor apostólico y menos desengaños.
Hablando de montes, los sindicatos de progreso exigen la readmisión del Dr Montes en el servicio de Urgencias de Leganés. Como para echarse al monte.
Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint John 10,1-10.
Amen, amen, I say to you, whoever does not enter a sheepfold through the gate but climbs over elsewhere is a thief and a robber.
But whoever enters through the gate is the shepherd of the sheep.
The gatekeeper opens it for him, and the sheep hear his voice, as he calls his own sheep by name and leads them out.
When he has driven out all his own, he walks ahead of them, and the sheep follow him, because they recognize his voice.
But they will not follow a stranger; they will run away from him, because they do not recognize the voice of strangers."
Although Jesus used this figure of speech, they did not realize what he was trying to tell them.
So Jesus said again, "Amen, amen, I say to you, I am the gate for the sheep.
All who came (before me) are thieves and robbers, but the sheep did not listen to them.
I am the gate. Whoever enters t...
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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