¿Milagros hoy?
11.04.08 @ 11:28:50. Archivado en Iglesia española
Los milagros no están de moda. El homus stupidus no admite lo que no entiende. Y el milagro no se entiende. Porque es una acrobacia de Dios. Por eso se niegan los milagros. Incluso los que realizó el mismo Dios.
Javier Morán es también una especie de milagro en el periodismo. Toca en él, en La Nueva España muchísimos palos. Y todos bien. Entre ellos el de la información religiosa.
Y es una excepción entre los cronistas religiosos. No la única pero ciertamente una excepción. Tiene buena pluma, es inteligente y, sobre todo, tiene notables conocimientos de lo que trata. Y se trabaja los artículos. Por ello en lo que escribe no quedan reflejadas todas esas ignorancias supinas que suelen ser el pan nuestro de cada día en la mayor parte de los informadores religiosos.
Y, sobre todo, es totalmente ajeno al sectarismo. De un lado o de otro. Su imparcialidad es ejemplar. Lo mismo entrevista a un sociólogo ultraprogresista como Houtart que nos narra un posible milagro por intercesión del Beato Rafael, trapense in artículo mortis.
La narración de esa curación incomprensible la encontráis el las páginas del periódico asturiano de los días 25 de marzo y 6 de abril. El primero de los artículos es una biografía del beato al que se le atribuye el posible milagro. No se trata de un refrito de noticias procedentes de agencias de prensa o de otros periódicos. El periodista se vino a Madrid para entrevistarse con la mujer que experimentó una curación extraordinaria cuando los médicos no es que fueran pesimistas sino que la daban por muerta en cuestión de horas. Y también se trasladó a la Trapa de Dueñas, donde está enterrado el hermano Rafael, para hablar con los monjes sobre la extraña curación.
La narración de los hechos es tan precisa que seguimos literalmente a Javier Morán. Una joven madrileña estaba el año 2000 embarazada de su segundo hijo. En el quinto mes del embarazo experimenta contracciones y le imponen reposo absoluto. Entonces comienza a sufrir "dolores de cabeza espantosos". Acude al dentista por si tuvieran que ver con su dentadura y al arreglarle una caries la encía comienza a sangrar de modo anómalo y continuo al tiempo que se le detectaba una intensa presión arterial.
El 25 de diciembre ingresa en el Gregorio Marañón con fuertes dolores de vientre, vómitos y diarrea. El ginecólogo detecta sufrimiento fetal y le practica una cesárea. La niña nació pesando un kilo doscientos gramos. Pero una subida impresionante de tensión hace que el ginecólogo informe a los padres de la joven que no albergaran esperanzas sobre su hija.
Tenía además hemorragias internas que no eran capaces de detener. Después un fallo respiratorio y el encharcamiento de los pulmones imponen el intubamiento.
"Además de la hipertensión, de la disolución de glóbulos rojos, de la pérdida de plaquetas -sangrado importante por mucosas y orina hematúrica", dice el informe-, y junto al fallo hepático, todo ello propio del síndrome de Hellp, llega también el "deterioro del estado neurológico", a causa de los infartos cerebrales. "Se realiza escáner craneal en el que se observan lesiones hipodensas bilaterales en región mesoencefalotalámica, remata el folio". Todo ello acompañado de fiebre altísima. Por lo que, caso de que la paciente llegara a superar el estado crítico seguramente tendría lesiones cerebrales irreversibles.
La información médica era desesperada. Cuestión de horas o de días.
Mientras tanto la familia se encomendaba al hermano Rafael, asociándos otras personas a las oraciones. A fines de enero la enferma era dada de alta tras una recuperación rapidísima y sin ninguna secuela.
¿Estamos ante un milagro? Javier Morán se limita a narrar unos hechos y a decirnos quien era el hermano Rafael. Apenas el título de su segundo artículo parece apuntar algo "Una vida de milagro". Pero hay que entenderlo en lenguaje coloquial y no en el técnico. Como el que dice, no he perdido el avión de milagro o me caí y de milagro no me pasó nada.
La Iglesia dirá. Yo tampoco soy nadie para pronunciarme. Pero creo que los milagros existen y que la oración, en ocasiones, obra milagros. Y siempre consuela.
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Y,qué hace tres cuartas partes de la humanidad cuando se cree,a pies juntillas,la teoría de la evolución,que es un auténtico mysterium fidei?
Anda ya!!!
Enlace permanente Comentario por Melo 12.04.08 @ 02:57
Melo, lo mismo digo, vaya disparate han dicho, yo no contesté por lo absurdo, pero lo hago ahora, suscribiendo cuanto dice Ud.
Eso si sería un milagro!!
Yo le hago una visita mensualmente, y puedo decir que es el tiempo que mejor empleo.
afectuosamente
P.Barrera
"Para aquellos que creen en Dios toda explicacion es inecesaria, para los que no creen no hay explicacion posible.
El Señor dirige nustro caminar en la vida bajo su atenta mirada, es necesaria la oración, ese diálogo con Dios, con uno mismo y con el prójimo...
Allí donde la atmósfera generalizada de fatalismo era reemplazada por una atmósfera de fe, comenzaba a producirse lo imposible. En Nazaret, la ciudad De Jesús, había una general falta de fe y por eso no es de extrañar que no hubiera allí curaciones “prodigiosas”.
Desgraciadamente, muchos de los que se curan de una enfermedad grave se limitan a dar gracias a los médicos, sin acordarse de dar gracias a Dios.
El hace hoy los mismos milagros que hizo ayer, su omnipotencia no menguo, ni su amor hacia el hombre disminuyo. No obstante, dudamos de su autoridad para sosegar tempestades, sanar vidas, transformar corazones, preguntándonos con desaliento ¿Dónde estás Señor? Sin darnos cuenta de su presencia, cubriéndonos con su manto de amor. Pues ya deberíamos saber que no duerme, sólo espera que confiemos en que Él guía nuestra barca y que por muy bravo que este el mar, su voz apaciguara las olas y habrá bonanza
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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