Los diez cardenales más ancianos de la Iglesia.
22.03.08 @ 15:57:04. Archivado en cardenales
El sábado santo es día de pocas noticias eclesiales pues vamos a aprovecharlo para recordar a los diez cardenales más ancianos de la Iglesia y a los diez más jóvenes. Los primeros perdieron hce ya mucho tiempo sus derechos electorales y alguno jamás los tuvo por haber sido creado cardenal con más de ochenta años.
El de más edad es Paul Augustin Mayer, un alemán que, Dios mediante, cumplirá los 97 años el 25 de mayo. Monje benedictino, desempeñó siempre sus cargos en la curia romana. Ordenado obispo en 1972 fue secretario de la Congregación de Religiosos y Prefecto de ls de Sacramentos y Culto Divino. Juan Pablo II le creó cardenal en 1985. Posteriormente presidió la Comisión Ecclesia Dei logrando desde la misma la vuelta a la disciplina romana de varios grupos lefebvristas. Fue persona de mentalidad declaradamente tradicional y muy atacado por el progresismo. Sin duda una gran figura del colegio cardenalicio.
La sigue en edad el italiano Ersilio Tonini, arzobispo emérito de Rávena que cumplirá 94 años el 20 de julio.Fue creado cardenal por Juan Pablo II en 1994 pero ya sin derecho a asistir al Cónclave pues ya había cumplido los 80 años. No ha sido figura de especial relevancia.
Kazimierz Swiatek cumplirá 94 años el 21 de octubre, salvo que Dios dispusiera otra cosa. Nacido en Estonia, fue nombrado arzobispo de Minsk-Mohilev (Bielorrusia) el 13 de abril de 1991 y creado cardenal por Juan Pablo II en el consistorio del 26 de noviembre de 1994 cuando ya no tenía derecho de asistencia a Cónclave. Encarcelado de 1941 a 1954 es una de tantos gloriosos testigos de Cristo en la persecución comunista.
Antonio Innocenti, italiano, cumplirá 93 años (D.m.) el próximo 23 de agosto. Pese a puestos relevantes fue persona de escasa personalidad. En España le conocimos bien pues fue Nuncio en nuestra nación nombrado en 1980. En los mismos inicios del pontificado de Juan Pablo II. Sucediendo a aquella calamidad eclesial que fue Dadaglio. A él le tocó comenzar la restauración de la Iglesia hispana que su antecesor había convertido en un erial. Muy lentamente, cierto, pero tampoco podía hacer más con la práctica totalidad de los obispados en manos de los hijos de Dadaglio. Su gestión es pues de agradecer. Fue atacado por el socialismo de entonces pero eso es más bien una medalla. En 1986 es nombrado prefecto de la Congregación del Clero y ese mismo año Juan Pablo II le crea cardenal. Después presidió las Comisiones para la conservación del Patrimonio y la Ecclesia Dei. Fueron seguramente sus años más grises. Y en la Ecclesia Dei desmerece mucho ante su antecesor Mayer y su sucesor Castrillón. Buena persona, buen eclesiástico y seguramente elevado a puestos que le rebasaban. Y no ciertamente por voluntad. La Iglesia española con él comenzó a respirar y a alentar esperanzas. Pues para agradecérselo en el atardecer de su vida.
Jean Margeot es de esos cardenales que llegan casi por folklore. Nacido en Port Louis, Isla Mauricio, fue nombrado obispo de la ciudad de su nacimiento en 1969. Juan Pablo II le creó cardenal en 1988. ¿Por qué? Yo no lo sé. Acaba de cumplir en febrero 92 años.
Fiorenzo Angelini es otro cardenal opaco. El 1 de agosto cumplirá (D.m.) 92 años. Presidente emérito del Pontificio Consejo para la salud. Nunca he entendido que eso tenga que ser presidido por un cardenal. Pero sin duda el Papa sabe más que yo. Juan Pablo II le creó cardenal en 1991.
Cahan Brendan Daly, arzobispo emérito de Armagh (Irlanda), cumplirá el 1 de octubre (D.m.) 91 años. Irlanda siempre tiene algún cardenal, premio ganadísimo a una historia de absoluta fidelidad a la Iglesia. Juan Pablo II le elevó a la púrpura en 1991. Pienso que no fue una de las mayores figuras de aquella Iglesia ejemplar
Luigi Poggi cumplirá 91 años el próximo 25 de noviembre salvo que Dios disponga otra cosa. Curial de escasa relevancia fue creado cardenal por Juan Pablo II en 1994.
Avery Robert Dulles, de la Compañía de Jesús, es un norteamericano a quien Juan Pablo II quiso reconocer sus servicios intelectuales a la Iglesia con esta nominación ya sin derecho a voto hecha en 2001. Cumplirá 90 años el 24 de agosto. En los últimos consistorios, en estas designaciones puramente honoríficas pues no implican asistencia a cónclave, suele estar, o está siempre, algún jesuita. Reconocimiento sin duda del Papa a la labor de la Compañía de Jesús. Incluso hoy. En el último de Benedicto XVI nos encontramos con el P. Navarrete.
El último de los diez más ancianos es Giovanni Canestri, italiano, arzobispo emérito de Génova. Cumplirá 90 años el próximo 30 de septiembre. Génova ha quedado muy difícil después del paso del cardenal Siri, figura excepcional de la Iglesia. Bertone no tuvo tiempo de acreditarse y quizá fuera lo mejor. Bagnasco lo tiene fácil. Porque vale y porque detrás de él, hasta Siri, hay poquito. Canestri, en mi opinión, tal vez equivocada, es de ese poquito. Pero es que la sombra de Siri era alargada. Juan Pablo II le creó cardenal en 1988.
Pues diez eminencias, no pocos de ellos eminentes. Creo que es de piedad recordar con afecto sus nombres. Y sus personas entregadas a la Iglesia. Con voluntad todas. Entre ellos no hay ningún penoso cardenal. Que haberlos haylos.
Todos ellos, por su edad, también lo estamos quienes tenemos menos años, están próximos a comparecer ante el juicio de Dios. Seguro que todos están tranquilos ante el encuentro. Fueron siervos buenos y fieles. Y si a alguno Dios no le dio más tampoco se lo va a tener en cuenta.
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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