Los Bobos de Coria (IX)
20.03.08 @ 22:37:29. Archivado en
La que dice llamarse Isabel Fernández, que no sabemos si es mujer, mariquitilla proclive a disfrazarse con nombres femeninos o del género epiceno, tuvo la genial idea de matarme. Y de anunciar mi defunción. Le debió parecer que con eso se hacía un hombre, una mujer o un travesti. Pues hay gente pa to.
Por su cretinismo neuronal la debemos condenar y condenamos a tres día de intemperie bajo el ojo que ella, él o lo, elija, ojo del puente cauriense, por supuesto, como Bobo de Coria cum laude y en este caso con lazo de dama a la imbecilidad congénita.
Yo si quiero poner a alguien a escurrir no tengo la menor dificultad en ello. Queda retratado. Y escocido. Sólo los Bobos de Coria quieren hacerle la puñeta a alguien y el tal queda magnificado y ellos hundidos.
Pues ella, él, o nin se sabe, me ha matado. Seguro que pensó que era algo así como la niña de Mariano Rajoy. Con eso arraso. Y la cigüeña no vuelve a volar. Hace falta ser majadero.
En cuanto a mí, puro divertimento. Un imbécil que me mata estando vivo. Pues que todos sus aciertos sean como ese.
He podido comprobar el afecto de muchos, incluso de gente que no comparte tono y opiniones, y ha dado al artículo tal número de comentarios que con unas cuantas operaciones similares esto se va a disparar hasta cifras inimaginables. Todavía más inimaginables.
Algunos amigos se dolieron ante lo que creían era noticia real. Me consta que hubo sacerdotes que hasta dijeron misa por mi eterno descanso. Y otras personas me encomendaron en sus oraciones. Dios nuestro Señor sabe aplicar nuestras súplicas y ninguna queda perdida. Y estoy seguro de que esas oraciones también servirán para el día en el que tenga que comparecer ante Él con todas mis miserias.
Me imagino el dolor de los amigos de Lázaro, descontado el de sus dos hermanas, por su muerte. Y su inmensa alegría al verle resucitado cuando ya hedía. Evidentemente yo no he resucitado. Pero siento el gozo de mis amigos, de mis tantos desconocidos amigos. La pena fue cuestión de tres o cuatro días. Volvemos a estar juntos.
No me cabe duda de que algunos se regocijaron por mi desaparición. Ha quedado poca constancia de ellos pero haberlos los habría. Pues fue una fiesta sin octava. Aquí seguimos. Y las risas apenas duraron. Este imbécil les tomó el pelo.
Casi hasta pagaría por tener enemigos tan necios como este pobre hombre, mujer, o lo que sea. A mí, que tonto del todo no soy, no se me habría ocurrido una promoción como ésta.
Pues, por Bobo con balcones a la calle, y con mi agradecimiento, el ingreso en esta insigne orden de los Bobos de Coria con esa pernoctancia bajo los ojos del puente. El que tú elijas. Del otro ojo yo ya no me ocupo.
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Don Francisco: debe Vd. repudiarle y desheredarle.
Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
Pues nada a abrigarse que las noches están muy frias.
En cuanto a usted, sr. de la Cigoña, todo mi cariño. Un fuerte abrazo en Cristo.
- Los que se fueron y volvieron: Lazaro.
- Los que se fueron, y se dice que volvieron: El cid campeador.
- Los que se dice que se fueron, pero en realidad no se habían ido. (Tú estarías en este grupo)
- Los que se dice que se fueron, pero en realidad nunca estuvieron. (Aqui citaban personajes ficticios)
- Los que se fueron, pero enteros no volvieron.
Dudo mucho que sea un bobo de Coria la que hizo la broma. Sabía cual sería el resultado, y lo bueno es que como relatas ha habido dolor, preocupaciones, etc. Cuando supe que era una broma enseguida pensé en como te estarías tronchando de risa, y lo mejor es que ha mantenido muy vivo el blog produciendo cientos de comentarios.
Estoy pensando en escribir la necrológica, por qué no sé para que le sirven a un difunto si no puede leerlas.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Francisco José Fernández de la Cigoña
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