Los nuevos iconoclastas.
15.03.08 @ 13:23:33. Archivado en Iglesia española
Hay dos tipos de iconoclastas. Los ateos, que no creen en nada religioso, todo les irrita y quisieran destruirlo y los católicos estúpidos.
Entre los primeros, generalmente zafiedad de zafiedades, véanse por ejemplo todos aquellos que destruyeron cumbres de arte en 1936, hay algunos, escasos, que respetan la belleza y piensan que debe conservarse, como el busto de Nefertiti o la Venus de Milo.
Entre los católicos, o que se dicen tales, responden también a dos tipos. Los metafísicos y los sociales. No podría decir quienes me parecen más equivocados.
Los primeros van de sabios por la vida y es difícil encontrar a alguien más memo. Se les cae de la boca aquello de que a Dios hay que adorarle en espíritu y en verdad. Nada de imágenes. Todas son falsas, Todo es pura superstición. Como el becerro de oro.
No niego que alguien sea capaz de adorar a Dios desde la pura idea. Pero los humanos, en nuestra mayoría, necesitamos mediaciones. Y unas de ellas son las imágenes. De nuestros Cristos y nuestras Vírgenes. ¿Que hay excesos? Son excesos de amor. En ellas vemos a Cristo, a María y a sus santos. Les tocamos. Nos llegan al alma. Nos acompañan siempre.
Cuantos andaluces en Cataluña o en Alemania tienen en su casa una estampa de la Macarena, de la Esperanza de Triana o del Señor del Gran Poder. El hijo de un vecino mío, hombre que no frecuentaba la Iglesia, tuvo un gravísimo accidente. Todos pensábamos que se moría. Pasé a su casa a interesarme por él y me dijo: Tiene encima de su cama al Señor del Gran Poder. Si sale de ésta lo primero que haremos será ir a Sevilla a darle gracias. Y salió. Y fueron. Para irle a esa gente con metafísicas y sin imágenes. No entenderían nada. Ni se acordarían de Dios. Tal vez es eso lo que se pretende.
El Rocío, la Maredeueta, el Pilar, Montserrat, el Cristo de la Victoria de Vigo, la Santina, Santiago... Son asideros de nuestra fe. Esperanzas de la misma. Amores entrañables mamados desde el nacimiento. Tal vez altos profesores de teología, tal vez herejes, no compartan esas "vulgaridades". Pues yo, absolutamente vulgar. Con mis Cristos y mis Vírgenes. Y a quien le moleste que le den morcilla.
Los "sociales" son todavía peores. A los primeros les guía una inteligencia desencarnada y utópica pero inteligencia al fin. Estos son bobos de solemnidad y de una cortedad notable. Y además con un alma seca porque desconoce el amor.
No tengo ni idea de lo que puedan valer las joyas de la Macarena. Si las vendemos tal vez podamos comprar dos pisos o tal vez cuatro, para unas familias necesitadas. Que al día siguiente ya no tendrían para comer. Mientras que el amor a la Virgen, quererla la más guapa del mundo, permite mucho más auxilio a los necesitados. La Macarena sin palio, sin manto, sin procesión, sin nada, sería una imagen más, en una iglesia más y sin nada más. Seguramente eso es lo que se busca.
Aprovechémos el amor de la gente a sus Vírgenes y a sus Cristos para hacerles más vinculados a la Iglesia, más piadosos, más caritativos. Pero no matemos ese amor a cambio de nada.
Quienes piensan que son un trozo de madera, alguien lo ha dicho, peponas vestidas con mantos, no me preocupan nada. Se reconcomen en su propia frustración. Odian a la Iglesia y a todo lo de la Iglesia. Qué se les indigeste el odio.
Los que me duelen son los tontos que se creen católicos y abominan de la Iglesia. Celebremos las misas en chozas, no haya imágenes y los propiciadores de todo eso dando conferencias alojándose en hoteles de cinco estrellas.
Pues a mí me encanta la Macarena con sus joyas y su fajín. Me es igual que sea de Queipo, de Prim o de Miaja. Alguien que mandaba mucho se lo ofreció pensando que Ella mandaba mucho más. Y que los efímeros honores que a él se le rendían, quedaban para siempre para Ella. Sabiendo que no mata a nadie. Que ama a todos. Y que le rinden los máximos honores que un pueblo puede rendir. Porque Ella es la Reina de las Reinas y Él es Señor de los Señores. Los que nunca en gusanos se convierten.
Cuando la Virgen de la Fuencisla llega en su día a la plaza del Azoguejo y suena la Marcha Real se les ponen los vellos de punta a los segovianos y a los que no siéndolo están presentes entre la multitud. Y seguro que lleva también un fajín de capitana general.
Es absurdo hacer de la anécdota la categoría. Ella no manda ningún ejército. Sólo es la Madre de todos. Caben también otros cánticos y otros himnos. Benditos sean. Pero a quienes la amamos nos parece que los mayores honores que se le rindan son pocos.
Cuando nuestras madres, en fiestas solemnes, se ponían su mejor traje, se acicalaban más y se ponían, en el caso de la mía, las pocas joyitas familiares, la pulsera de pedida, los pendientes que con sacrificio un día le regaló mi padre, todos nos sentíamos felices. Y nunca ninguno de los hijos pensó que ella, tan católica como era, debía venderlas para dar de comer un mes a un pobre. A los que por otra parte atendía en lo poco que podía.
La iconoclastia fue una herejía de la Iglesia. Como el arrianismo. Ahora parece que renacen. Pues ya hace falta estupidez para que en el siglo XXI renazcan viejas herejías que todos suponíamos superadas.
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Norabuena.
Menos mal que la fe permanece en el pueblo a pesar de los curas, bastantes obispos y algún papa.
En Barcelona mismo, según leía en Germinans han estado a punto de liquidar las procesiones, hasta el punto de organizar procesiones laicas.
Vivir para ver. ¿Dónde estaban esos párrocos, esos obispos, qué alternativa daban, la del cero patatero?.
Más sorprendente aún es aquello de "soy ateo gracias a Dios".
Denunciemos desde este foro a los curas iconoclastas (con el visto beno de algunos obispos), que tanto daño han hecho a la gente sencilla, fulminando con artillería ligera, pesada y de todo tipo la religiosidad popular, que tanto bien ha hecho y hace a muchos.
Es un texto precioso, nuestra Madre, seguro te ha inspirado, se nota el cariño, fluidez y elegancia con que está escrito.
Muchas gracias.
Laus Deo Virginique Matri.
Muchas gracias.
Cuando beso el crucifijo no beso un metal le mando un beso a El. Cuando en navidad beso al niño no beso la escayola, lo beso a El.
De hecho el arte sacro es, en cierto modo, el rasgo más distintivo del ser humano, nuestra conciencia proyectándose sobre el más allá.
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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