Cerramos lo del arzobispo de Santiago.
12.03.08 @ 22:40:48. Archivado en Obispos, Iglesia española
Con inaudita, insólita e insospechada celeridad, el arzobispado compostelano ha salido al paso de lo que acababa de escribir sobre el señor arzobispo. Como soy vanidoso me apetece pensar que es una réplica. Aunque me constan otras protestas además de la mía y anteriores.
Pues felicitar a la organización diocesana, donde debe haber alguien inteligente, por la celeridad en la respuesta. Todas las diócesis deberían aprender que no es bueno dejar que las heridas se enconen. Es mucho más complicado curarlas después.
Ya sabemos algo más. E importante. También comprendo que haya habido que hacer juegos malabares para salvar la cara. Pero ocurre que tales juegos sólo suelen encandilar a gente simple.
Me estoy refiriendo a la invocación del Concilio gallego de los años setenta del siglo pasado. No es Nicea ni Trento pero tampoco es el hoy. Y aquellos definieron el dogma mientras que el galaico fue sólo una respuesta pastoral, acertada o no, a las interpelaciones del momento.
Eran días de fervores linguísticos en los que la Iglesia se embarcó metiéndose, en mi opinión, en corral ajeno. Porque Cristo no instituyó su Iglesia para promocionar una lengua, a FENOSA o al Celta de Vigo.
Pero vayamos a lo importante. Ese mandato galleguista a los sacerdotes de la archidiócesis compostelana no era del arzobispo. Procedía de su vicario general Don Víctor Maroño Pena. Mucho más aguado.
Apenas sé quien es. Me lo presentaron un día en el funeral madrileño por Don Eugenio Romero, o Don Uxío, y me cayó antipático. Creo que hasta lo escribí. Pues, coño, Maroño, en que berenjenal has metido a tu arzobispo. De pena.
Pero, Don Julián, si en esto no tiene usted responsabilidad directa sí la tiene indirecta. Porque el vicario general lo nombra usted. Y lo mantiene usted.
Compromete a su persona. Y en esta ocasión gravemente. Menos mal que tiene gente que intenta lavarle la cara. Con inteligencia y prontitud. Yo ya sé que ese error no es cosa suya. Y mis lectores, muchos o pocos, también lo saben desde ahora. Pero lo del vicario general es su responsabilidad.
No sé si usted, seguramente no, es taquero como un obispo auxiliar muy próximo a Madrid. Pero pienso que cuando le vea, seguramente mañana mismo, no basta un coño Maroño, de pena.
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¡Qué remedio! Es lo que se habla ahí. ¿Lo iban a poner en japonés o qué?
Coño Pepe, que son personas reales de las que hablas. En este caso te equivocas y rectificas, pero en otros no.
En nuestra Archidiócesis tenemos la suerte de contar con buenos profesionales en medios, pero en otras diócesis no, y eso no hay quien lo arregle, pues quod scripsi, scriptum
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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