Los Bobos de Coria (VII)
03.03.08 @ 22:12:28. Archivado en
No quiero decir su nombre. Tampoco le voy a otorgar de entrada este acreditadísimo título de Bobo de Coria. Ni mandarle a pernoctar debajo de un ojo del puente. Creo que de momento todavía no se lo merece.
Pero tiene bemoles que si yo titulo un artículo "Don Agustín García Gasco" se me diga que "ese titular una vez más es tendencioso"
Pues no. Será tendencioso o no el contenido del post. Pero el titular en absoluto.
Y luego viene ya lo aperplejante. Es tendencioso, una vez más, el titular porque "no es verdad que los jesuitas estén contra el Papa". ¿Qué tendrán que ver los jesuitas con García Gasco, la Compañía de Jesús a la que ni siquiera mencioné con el artículo, el párroco de Caná que si lee esto se quedará asombrado ante tanto dislate, y la inquina no sabemos de quien ni hacia quien.
"Ya está bien de mentir" nos dice el andova. ¿Qué hemos mentido? ¿A qué viene esta sarta de sinsentidos, ininteligible y estúpida?.
Me he ido calentando conforme escribía. Don Goyo, o se aclara usted, porque no se le entiende nada o como Bobo de Coria a pasar una noche de pernocta bajo un ojo de tan afamado puente. Que le sea leve.
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¿DE quién esa esa frase lapidaria?
DE SUS ARMAS HACE SUS DIOSES. CUANDO VENCEN ELLAS, ÉL ES EL VENCIDO.
Gracias.
clásico
Y asunto terminado. De nada, Blogger, lo que me preocupa es que mi correo no funcione. Un abrazo.
Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.
Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos.
Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.
Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?".
El respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes".
Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina".
En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado,
y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: "Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla"...
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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