Bien por Don Francisco Cases, obispo de Canarias.
25.01.08 @ 10:18:41. Archivado en Obispos, Iglesia española
Ayer decíamos que no se entendían unas declaraciones del obispo de Canarias. Pues con velocidad del rayo salió a aclararlas. El periodista o no le entendió o le hizo decir lo que no dijo.
Como era de esperar el obispo Cases no es un Godayol enfrentado a la inmensa mayoría de sus hermanos. Aclaró la cuestión y se terminó el problema. En veinticuatro horas.
Deberían aprender todos los obispos. Si les hacen decir lo que no han dicho, si retuercen sus palabras hasta darles un sentido distinto del propio, inmediatamente nota aclaratoria y se ahorrarán muchísimos problemas.
Incluso puede ocurrir que en el curso de una conversación uno llegue a decir algo contrario a lo que quería expresar o darse después cuenta de que dijo algo que no debió decir. Pues lo mismo. Se señala el lapsus, el despiste o la equivocación y tampoco pasa nada.
Aunque hay que tener cuidado con las conversaciones grabadas. Porque queda muy mal el obispo que asegura no haber dicho una cosa y a quien luego se la sacan con su propia voz. Un obispo tiene que ir con la verdad por delante. Lo dije pero eso no responde a mi pensamiento. Fue un error de expresión o una equivocación.
Saben los obispos que están en el punto de mira de muchos. Y que ya nada queda oculto o en silencio. Pues todo lo explicable mejor hacerlo cuanto antes. Porque la bola de nieve es muy fácil de detener cuando es pequeña pero cuando ya es un alud puede sepultar al propio obispo.
Con las palabras es muy fácil. Se desmienten o se desautorizan. Ya es más problemático con las actitudes. Cuando se prolongan en el tiempo. Porque ahí no cabe el desmentido o la desautorización si no van seguidos de actos convincentes.
En estos momentos tenemos a dos cardenales en boca de muchos. Por su tolerancia de hechos que no se entienden bien. De hechos repetidos y multiplicados. Podríamos incluso incluir a un tercer cardenal pero a ese sólo se le achaca Entrevías.
Barcelona ampara a la calleborroka clerical y a los sacerdotes responsables del hundimiento del catolicismo en Cataluña. Esos son los amigos o, por lo menos, las personas a quienes el cardenal Martínez encomienda el gobierno de la archidiócesis. No voy a nombrar ahora al buque insignia de los amores cardenalicios porque todos lo conocen. A mí me parece todo una vergüenza y el empeño en sostener a ese individuo más.
Y ahora, con la firma de los sacerdotes que protestan contra el acto de Madrid del pasado treinta de diciembre, se está revolviendo Sevilla. Su Centro de Estudios Teológicos y anexos, el Seminario...
Seguro que habrá exageraciones e incluso alguna falsedad. Pero que hay un problema serio y consentido, cuando no alentado, parece más que evidente.
Un sacerdote no puede sostener tesis contrarias a lo que es la fe de la Iglesia, no puede ser el cabecilla de algaradas contra su propio obispo o contra otros obispos próximos o lejanos, no puede ser apoyo de partidos políticos y menos si estos son contrarios a la Iglesia.
Y sus obispos no pueden hacer el Don Tancredo. Y eso en el mejor de los casos pues en otros parece que incluso animan y sostienen esas conductas.
Yo, en mis ya muchos años de vida, jamás he tenido que prometer obediencia a mi obispo. En lo que diga estaré de acuerdo o no con la doctrina de la Iglesia. Y si alguna vez profesara alguna herejía agradecería muchísimo que mi obispo me lo dijera para rectificarla desde ese mismo instante. Respeto se lo tengo muchísimo a la sucesión apostólica. Ya el personal a cada uno según entienda que ellos respetan esa sucesión.
Cierto que me puedo equivocar en ello. Como todo mortal. Pero mi obligación no es perinde ac cadaver pues yo no he profesado eso. Hubiera sido arriano en aquellos días, cismático, si viviera en Grecia, en los de Focio, hereje si hubiera seguido a los obispos ingleses cuando Enrique VIII, o amparador de pederastas, de Maccarones o de Podestás en estos tiempos.
Bien sé que los obispos lo tienen muy complicado en estos días. Pero son ellos quienes aceptaron cargo y carga. Con sus anejos. También sé que santos son pocos. Buenos obispos, bastantes. Corrientitos una gran cantidad. Y malos, algunos.
Eso es lo que hay. Y eso es lo que pienso. Tampoco es mi obligación ser infalible. Sólo tengo la de seguir mi conciencia. Mi conciencia católica.
Por seguirla jamás he logrado poder o dinero. Ni los he buscado. He vivido siempre feliz mi fe y mi pertenencia a la Iglesia. Si a algunos les fastidia es su problema. No el mío. A estas alturas no voy a godoyalizarme.
Desde que he tenido uso de razón mis obispos fueron López Ortiz, Delicado, Morcillo, Tarancón, Suquía y Rouco. Jamás discutí su jurisdicción. La acepté siempre. ¿Ayuno eucarístico una hora antes? Pues una hora antes. ¿Concilio? Pues Concilio. ¿Misa nueva? Pues misa nueva.
Ya sobre otras cosas he opinado siempre lo que me ha parecido. ¿O es que soy el único que no puede opinar?
Tras tanta declaración personal concluyo felicitando a Don Francisco Cases por su nota aclaratoria. Se ha ahorrado una polémica. Ojalá le imiten sus hermanos cuando se encuentren en situaciones parecidas. Con la misma celeridad.
Cierto que Don Francisco tiene ya muchas más escamas que el tinerfeño. Se aprende con los años episcopales. Pero a Don Bernardo, a quien desde aquí le expreso mi simpatía y solidaridad, decirle que si su declaración última hubiera aparecido antes se hubiera ahorrado muchos disgustos.
Señores obispos, si nos lo ponen fácil será mucho más fácil para ustedes. Y no estoy hablando de transigencias, contemporizaciones o claudicaciones. Que no llevan a nada. Y que antes o después se tendrían que envainar si quieren seguir siendo obispos católicos.
Don Francisco: lo he hecho usted muy bien. Qué el Señor le siga iluminando.
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Monseñor Cases es el obispo de Canarias,y hace su trabajo y no está ocioso, lo pueden comprobar como yo.
y come y bebe con pecadores y santos y pasa de "racas", como Cristo.No veo qué ha hecho para que se le abofetée
Cases debe ser mucho obispo para que ladres así de él. Efectivamente parece que Toledo lo mandó allaaaaá.Y allá está,cumpliendo como Dios manda no como quieres mandar tu ,ni "otros". ;-))).
Tere me entero,me entero,me voy enterando ,gracias.
Es cuestion de pensar qué chuleta asamos. :-D Leed al Papa, qué opina de ciertos medios de comunicación, ¿le vais a crucificar a él por ser honesto?
Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer.
Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: "Es un exaltado".
Cases lleva solo dos.Ni la purga de Benito entre tanto masón ,loco, mariquita borde,corrupto y población por metro cadrado...
Y comoparto sus tesis si le han interpretado mal rectificacion al canto todos nos evitariamos disgustos y malos entendidos.
Hay quien le gusta dejar las cosas correr Yo no, yo soy partidaria de aclaralas en la medida que se pueda
Pues buenas noches a todos
Ha sido muy valiente. Siempre ha sido claro, incluso demasiado, lo que tiene sus riesgos.
Es difícil que un católico pueda estar de acuerdo con el estilo hiriente de Federico. No sólo un obispo. Otra cosa son los contenidos. Algunos extraordinarios.
La Iglesia debe respetar la libertad de expresión de los empleados de la Cope. Cosa que no hacen muchos que se llaman progres y demócratas. La verdad es que los progres de hoy son los inquisidores de ayer. No toleran que se piense diferente.
Yo creo que la Ser es mucho peor. Un católico no puede estar de acuerdo ni con el estilo ni con tantos de sus contenidos...
Más bien la norma es la contraria, cuando el "mundo" aplaude, malo, malo, malo... significa que es una acomodaticio, que busca el aplauso facilón del mundanismo.
"Nadie es más que su Señor, si a mí me han perseguido, a vosotros os perseguirán".
Son palabras proféticas del Señor. El cristiano se distingue no por su deseada santidad, sino porque combate. Caída tras caída se levanta y combate a los Hijos de las Tinieblas. Con Caridad y con Verdad.
Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas;
podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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