La cigüeña de la torre

Los colegios de los jesuitas y los cretinos pululantes.

23.01.08 | 11:26. Archivado en Religiosos
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Sé que es inútil, que lo que la naturaleza no da no lo presta Salamanca, que la obra de misericordia es enseñar al que no sabe y no al que es incapaz de aprender, pero como tengo paciencia de Job, lo voy a hacer una vez más.

Yo expongo unas opiniones. Que unos compartirán y otros no. El que no las comparte puede por supuesto rebatirlas. Pero eso es complicado. Porque se necesitan por lo menos algunas neuronas. Y algunos de mis lectores están intentando descubrir si por lo menos tienen una y hasta el momento con nulo resultado.

Entonces recurren al insulto. Cosa que con gran indignación de mis insultadores me la trae tan al pairo que no creo haya ningún artículo mío que no lleve algún insulto. No hay más que leer los comentarios.

Cuando son ya tan repetitivos que aburren hasta a las ovejas, los borro. Y también me quedo tan fresco. Porque en este Blog hay dos derechos. Uno, el decir yo lo que me dé la gana. Y eso va a misa. Vamos, que se queda en el Blog. Y el otro el de decir cualquiera lo que le da la gana. Pero para que ese comentario se quede se necesita que yo lo consienta. Y si no lo consiento, desaparece. Y son lentejas.

Borro a quien me da la gana y cuando me da la gana. Y lo hago poquísimo. A insultadores permanentes y repetidos. Yo les recomendaría que si tienen un prurito incontenible de insultar, y yo no les dejo que lo puedan seguir haciendo aquí, que insulten a sus señoras madres. Que las madres son muy sufridas y perdonan todo a sus hijos. Si les viven, las insultan todas las mañanas un rato y si con eso se quedan bien pues no tengo nada que decir. Y si se han muerto, van al cementerio e insultan a la tumba. Y tampoco tengo nada que objetar. Allá ellos. Yo no lo haría nunca pero hay gente "pa to".

Y ahora, al tema. No ha quedado claro si El Palo de Málaga sigue siendo un colegio jesuítico o no. Tal vez sí, y haya por allí un jesuita o dos, o tal vez no. Me ha dicho alguien que lo han cedido a una cooperativa. Seguro, que si fue así, mediante precio. Y si no es cierto se explica la situación. Y no pasa nada.

Lo que es de imbéciles es achacar la noticia a traumas inexistentes e inventados. Yo nunca intenté ingresar en la Compañía de Jesús. Y como no lo intenté, ni me rechazaron ni me expulsaron después. Los de Vigo ingresaban en el noviciado de Salamanca. A ver si alguien es capaz de encontrar allí una solicitud mía, un rechazo de la misma, o una expulsión.

Hubo en una ocasión un cretino que dijo me habían expulsado de la Compañía porque me habían encontrado, siendo novicio, en un burdel de Alcalá de Henares. Como si los novicios de mi época, que no iban a su casa ni en vacaciones, pudieran frecuentar burdeles. Y, ¿quién me encontró allí? ¿El Padre Maestro de Novicios? ¿El Padre Rector? ¿Lo frecuentaban? Es todo tan estúpido que sólo revela el nivel mental de algunos comentaristas.

Yo, si hubiera querido ser jesuita, era el candidato ideal. Príncipe del Colegio, como el padre Nicolás. Premio Extraordinario de Bachillerato por la Universidad de Santiago. Un auténtico chollo. Pero jamás me dio por eso.

Y resentimientos, ninguno. Me dieron todo lo que me podían dar. Los máximos reconocimientos. Y unos años felices. Además de una formación que les agradeceré toda mi vida.

Después he tenido con muchísimos jesuitas una relación extraordinaria. Que también influyó enormemente en mi vida. Haciéndola tal cual es. En más de una ocasión he citado a numerosos jesuitas con quienes he tenido inmensa amistad. Y todavía mayor agradecimiento. Guerrero, Caballero, Parente, Gómez Hellín, González Quevedo, Alba, Ceñal (Rafael), Bidagor, Pujadas, Criado, Hijosa, Álvarez, Soto... La relación sería extensísima. Y no voy a mencionar a mis amigos de hoy para no comprometerlos.

Mi admiración por lo que ha sido la Compañía de Jesús está reflejada en numerosos artículos y en algunos libros. Si yo soy un enemigo de la Compañía, ya quisiera tener algunos amigos así.

Mi actitud ante el nuevo Prepósito general creo que ha sido absolutamente prudente y respetuosa. No he dicho nada en su contra. Solamente espero. Y con confianza.

En mis tiempos, y en mi colegio, eran jesuitas el rector, el prefecto, socio, el espiritual de los mayores y el de los pequeños, todos los maestrillos y la inmensa mayoría de los profesores. Apenas recuerdo como seglares a un profesor de física, a quien llamábamos Bolita de médula de saúco, a uno excelente de matemáticas, Don Jesús, alias Chucho, a uno de dibujo y a otro de gimnasia. Y al de Formación de Espíritu Nacional, que creo recordar se llamaba Queizán.

¿Ahora en El Palo hay un jesuita o dos? Pues ya me diréis.

Aun no hace un año que estuve en mi colegio de Vigo para celebrar los cincuenta años de la salida del colegio. Un día gratísimo. Nos reunimos unos cincuenta en una conmemoración feliz. De recuerdo agradecido por unos años maravillosos. Eso es lo que hay. Por mi parte ningún resentimiento. Todo lo contrario. Aunque ello no quiera decir que comparta lo que diga cualquier jesuita. Y si pienso que debo criticarlo, lo criticaré.

¿Quieren ahora hacer una Compañía distinta de la que yo conocí y amé? Ellos verán. En eso no me van a tener a su lado. Pero si eso se produjera quienes habrían cambiado serían ellos. No yo. Yo estoy con mis jesuitas. Si ahora llegaran otros no serían de los míos.


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