No todos eran horteras de Massachusetts.
17.01.08 @ 10:57:31. Archivado en Religiosos
Ya lo había escrito. Vi fotografías, que no encontraba después, en las que la presidencia de la XXXV Congregación general de los Jesuitas iba vestida correctamente. El P. Kolvenbach de sotana y sus acompañantes de clergyman. Un lector me envía ahora ésta. Y la reproduzco con sumo gusto.
La persona que se ve al lado del ya exprepósito general de la Compañía es uno de los nombres que suenan para una sucesión de la que nos vamos a enterar enseguida.
Y desde aquí manifestar mi reconocimiento por el generalato del P. Kolvenbach. Que me pareció prudente y eclesial. La crisis era muy grave pero pienso que se empeñó, si no en hacerla desaparecer, al menos en aminorarla.
Quede pues constancia de que al menos la mesa presidencial vestía como debía. Los horteras estaban en los bancos.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/138551
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Creo, que igual de obasurdo es ensalzar a un clérigo sólo por que lleve el traje talar, como vilipendiarlo porque no lo lleve. Al final de todo lo que importa es el amor.
Eso de que los curas no pueden estar en determinados sitios, me recuerda cuando los fariseos decían a Jesús que no podía ir con publianos, prostitutas, gentiles, samaritanos....afortunadamente para la Humanidad no les hizo caso.
El Xtmo, no va a por los sanos, sino los débiles.
Por otro lado considero que ha de haber plena libertad, los sacerdotes que más han influido en mí, han sido de todo tipo, algunos llevan sotana y otros de paisano, pero como personas y ministros de Dios inmejorables.
Finalmente es el clérigo que de acuerdo con su conciencia ha de considerar si es correcta la utilización del traje talar (que algunos llaman horteramente clergyman, olvidandose que estamos hablando en español).
La camisa negra la llevan muchos chicos por moda.
"¡A cuántas cosas se atreverán los clérigos y religiosos si no fuera por el hábito! Esta advertencia, que era sólo teórica cuando la escribía el ejemplar religioso P. Eduardo F. Regatillo, S. I., es hoy una terrible realidad.
Primero, fueron cosas de poco bulto: entrar en bares, sitios de recreo, alternar con seglares, pero poco a poco se ha ido cada vez a más."
Pues eso, si va Vd. a un sitio donde no se pueda saber que es cura NO DEBERIA ESTAR VD ALLÁ.
La sotana
...la turbación en la Santa Sede si el «Papa negro» entrara al palacio apostólico o a la Secretaría de Estado con corbata o cuello de cisne. Y, sin embargo, los hijos de San Ignacio no basan su identidad en el hábito.
La sotana
...algunas cosas cambiarían.
Por lo demás, la congregación general de los Jesuitas elegirá ahora al sucesor de Kolvenbach. Observando fotos de este «cónclave» de los Jesuitas, el agudo e implacable comentarista Francisco José Fernández de la Cigoña mostraba en su blog religioso su sorpresa, porque no veía, no ya sotanas, sino unos míseros alzacuellos en la congregación, de tal modo que le parecía casi una convención de agentes comerciales, o algo semejante. Existe al respecto una anécdota de Kolvenbach, que sí usa una sotana de corte oriental, suelta, sin fajín y añosa. Un jesuita en ropa de seglar se le acercó un día: «Padre general, ¿cómo no retira usted esa sotanilla de una vez?».
Con la ironía demoledora que le caracteriza, Kolvenbach respondió: «Joven, yo uso esta sotanilla para que usted pueda vestir como quiera». Imagínense la turbación en la Santa Sede si el «Papa negro» entrara al palacio apostólico o a la Secretaría de Estado con ...
La sotana
JAVIER MORÁN
Se va el padre Kolvenbach, discreto, tímido, gran oyente, o escuchante, y sumamente asceta. Igual le pasa lo que al enorme teólogo Karl Rahner, que, ya en edad de jubilación y sin docencia, atendía la portería de la casa de Jesuitas en la que residía, mientras seguía produciendo. A Kolvenbach podría sucederle lo mismo y seguro que lo haría con sumo gusto y con convicción de que tanto se sirve a Dios guiando la orden religiosa más importante del catolicismo como abriéndole la puerta al cartero. Quiere esto decir que los Jesuitas desempeñan altísimos cargos de gobierno -piensen en el rector de la Universidad de Georgetown, o en el de Deusto-, pero, llegado el tiempo, descienden a la base de donde surgieron. Esto le sucede ahora a su general, el primero en la Historia que ha renunciado a un cargo vitalicio. Si esta misma dinámica, común a todos los religiosos, se aplicara parcialmente al tácito escalafón de los obispos, algunas ...
Primero, fueron cosas de poco bulto: entrar en bares, sitios de recreo, alternar con seglares, pero poco a poco se ha ido cada vez a más.
Los modernistas quieren hacernos creer que la sotana es un obstáculo para que el mensaje de Cristo entre en el mundo. Pero, al suprimirla, han desaparecido las credenciales y el mismo mensaje. De tal modo, que ya muchos piensan que al primero que hay que salvar es al mismo sacerdote que se despojó de la sotana supuestamente para salvar a otros.
Hay que reconocer que la sotana fortalece la vocación y disminuye las
ocasiones de pecar para el que la viste y los que lo rodean. De los miles que han abandonado el sacerdocio después del Concilio Vaticano II, prácticamente ninguno abandonó la sotana ...
Hoy en día son pocas las ocasiones en que podemos admirar a un sacerdote vistiendo su sotana. El uso de la sotana, una tradición que se remonta a tiempos antiquísimos, ha sido olvidado y a veces hasta despreciado en la Iglesia posconciliar. Pero esto no quiere decir que la sotana perdió su utilidad sino que la indisciplina y el relajamiento de las costumbres entre el clero en general es una triste realidad.
La sotana fue instituida por la Iglesia a fines del siglo V con el propósito de darle a sus sacerdotes un modo de vestir serio, simple y austero. Recogiendo esta tradición, el Código de Derecho Canónico impone el hábito eclesiástico a todos los sacerdotes (canon 136).
Es una cuestión de gustos y yo no soy de los que da una importancia fundamental al hábito, porque hay veces que veo cada cura tan desaliñado, con clergyman, que más le valdría un poco más de decoro al vestir esa ropa. También conozco a uno muy de clergyman replanchado que el pobre habla muy mal, dice tacos para que se me entienda, y a mí escuchárselos a un señor con alzacuellos almidonado pues no me gusta.
Y el tiempo está demostrando que estos símbolos externos no son tan absurdos ni superficiales. Eso se puede ver en algunas congregaciones, como las Hermanas de la Cruz.
Goyo: Juan Pablo II pasaría de roquetes historiados, pero usaba ornamentos de diseño que no eran precisamente baratos. Benedicto XVI en cambio aprovecha vestiduras de los papas anteriores. Cada uno tiene su estilo, no tiene sentido comparar.
Los jesuitas visten como les parece y según el sitio en el que trabajan y eso no significa que no sean tan católicos como el que más. Los hay buenos, los hay regulares y los hay malos, como en todas partes. ¡Ojalá llevar una sotana o un clergyman garantizase que un sacerdote va a llevar una vida santa!
www.pradanosdeojeda.com
La cosa tiene más enjundia de la que aparenta, pues tratamos de la que fue la primera orden de la Iglesia y de su influencia en toda.
Las dos posturas divergentes, esquemáticamente son:
a) Los que creemos que la declaración de la identidad a través de la ropa como manda explícitamente la jerarquía, no solo es una muestra de identidad si no que es una forma de evangelizar y dar testimonio de lo que se cree. Eso no solo lo cree la jerarquía si no que en los sistemas que han odiado a la Iglesia una de sus primeras medidas fue prohibirlo, México, España, países de democracia socialista, etc.. Es más, los jesuitas fueron una de las órdenes más perseguidas verbal y físicamente por los enemigos de la Iglesia, y esos mismos han pasado de las agresiones a las zalamerías y elogios frecuentes, dirigiendo sus tiros a otras organizaciones.
b) Otros parecen creer que la ropa y los símbolos no significan nada e incluso lo justifican con que así se integran más.
...
Habla diez idiomas, nada menos.
Entonces se le acercó un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: "Si quieres, puedes purificarme".
Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado".
En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.
Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:
"No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio".
Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.
Veo la foto sin problemas.
La foto no es visible.
No se si será debido a problemas mios o que realmente no esta colgada.
Recemos para que el Espiritu Santo ilumine
a los presentes en dicha confragación.
Saludos en Cristo.
Joaco.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Francisco José Fernández de la Cigoña
autor
Contacto








