Ya los titulares de la noticia contribuyen a ello: "Obispo de Tenerife, contra los gays". ¿Cómo osará? Luego uno lee el texto y se encuentra con que lo que dice Don Bernardo está mucho más matizado: "Yo creo que lo primero que hay que hacer es distinguir a las personas del fenómeno. Las personas son siempre dignas del mayor respeto". Pues, ¿qué más se quiere? ¿Qué un obispo diga que el ideal de la humanidad es ser homosexual? Pues, respeto y no beatificación. Añade: "Si una persona, por una razón fisiológica elige esta forma de vida me merece el mayor respeto". Aunque también afirma: "Otra cosa es que la homosexualidad sea o no una virtud". Pues sigue siendo comedidísimo. A mí tampoco me parece una virtud. Simplemente una tendencia.
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