Las memeces del profetismo.
26.12.07 @ 13:58:21. Archivado en
He buscado como ilustración de este artículo dos verdaderos profetas. Tan lejanos a estos que hoy nos pretenden hacer pasar por tales. Generalmente personas de pensamiento único y limitadísimo. Tan elementales que posiblemente hasta se creen lo que dicen.
Hemos conocido últimamente infinitos profetas. A un determinado sector del pensamiento, o mejor del no pensamiento, no sabiendo como ensalzar a los suyos les llama profetas. Aunque no profeticen nada. O aunque lo que profetizan nunca se cumpla.
Se creen, en su estulticia, que por llamar profeta a alguien le valoran. Aunque nadie se lo crea. Pero ellos felices en su sueño. Que nunca llega a ser realidad. Y aunque los profetas de ayer hoy ya nadie sepa quienes fueron.
En el vaciamiento de la palabra, y en la incultura ambiente, profeta es todo contestatario o protestón. Pero sólo de un determinado sector. Yo he asegurado numerosas veces que muchas órdenes y congregaciones religiosas se suicidan. Y los hechos parecen darme la razón. Pero yo no soy un profeta. Porque quienes piensan como yo no dicen esas estupideces. Y quienes están enfrente no van a prostituir tan excelsa palabra. Sólo aplicable a los suyos.
Tal vez pudieran decir que era un profeta de calamidades. Cosa que hicieron muchas veces los profetas. Pero no. Palabra tan santa, tan falsa y tan manipulada sólo queda para los suyos.
Pues dejémosles que disfruten. Aunque sus profetas se vayan apagando con el paso de los años. Hasta pasar a no ser nadie. En poquísimo tiempo.
La de profetas que conocí. Comín, García Nieto, Llanos, Escarré, Urbina, Benzo, Iniesta, Floristán, Burgaleta, Llimona, Xirinacs, Podestá, Miret, Díez Alegría, Tamayo, Fray Betto, Casaldáliga, Padim, Bambarén, Proaño, Méndez Arceo, Illich, Cardenal... La relación sería interminable. Algunos todavía viven. De algunos de los supervivientes ya no se acuerda nadie. Y a los pocos que todavía siguen siendo "profetas" les quedan tres telediarios. De los muertos, qué voy a decir. Yacen en el morfandolio de la incelutria. Ya nadie piensa en ellos. Ni suenan sus nombres salvo para algún especialista en historia de letra pequeñísima.
Cierto que el hundimiento del comunismo destrozó muchas reputaciones proféticas. Por ejemplo la del "eximio" poeta monseñor Martillo y Hoz. Juan Pablo II y Benedicto XVI se encargaron de acabar con otras cuantas. Esa nueva "Iglesia" parece que tampoco cuaja.
Pues, a seguir soñando. Que no cuesta dinero. Si eso os hace felices pues lo que queráis. Por mí como si os queréis dedicar a amaestrar pulgas. Que puede ser un empeño muy entretenido pero absolutamente inútil.
Decid, si queréis, que vuestros iconos son buena gente, preocupados por los pobres, lo que no me creo en todos, disconformes con la Iglesia, simpáticos, lo que queráis. En lo que quizá tengáis razón. Pero lo de profetas es de cachondeo. Y os desacredita a quienes lo decís y a quienes de lo decís. Tienen de profetas lo que yo de encajera de bolillos.
Para terminar, una levísima alusión a Don Luiz Flavio Cappio, obispo de Barra, en Brasil. Será piadoso, amante de los pobres, austero, lo que se os ocurra. Pero profeta, poco. No fue capaz ni de profetizar su huelga de hambre. Que no pasó de un ayuno de Adviento.
Vamos, de coña. Menudo profeta. Comprendo que su profetismo os haya dejado desarbolados. Y que a falta de sustancia alguien pueda terminar su mensaje con un ¡Viva don Luiz Flavio! Pero no tiene más valor que si yo terminara este artículo con un ¡Viva el Vitigudino Club de Fútbol! Que no sé si existe.
Don Luiz quedó muy mal emprendiendo algo que fue incapaz de terminar. ¿Es eso ser un profeta? Pues, ¡vaya profetas!
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Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
y siempre fueron bastante incomprendidos por los que se oponen a su Reino.
A tu edad se esperaría algo con mayor verdad y más fundamento. Que no todo el que dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino aquel que escucha la palabra de Dios y la PONE EN PRACTICA.
24 dias de ayuno y oración no son un simple ayuno de adviento. ¿Alguno de los presentes lo ha hecho así? ¿verdad que no? hay que tener una buena causa para eso, y una gran voluntad y oración constante que te dé fuerzas para mantenerlo y seguir adelante.
En cuanto a profetas, haberlos haylos y Pedro Caaldáliga y Leonado Boff lo son, profetas mayores de nuestro tiempo, aunque a ti te dé la rabieta de nuevo. Como dice Lido, anuncian y denuncian, obedeciendo la voz de Dios, y siempre fueron bastante incomprendidos por los oponen a su R...
PROGRE: ¡Oh, profeta, profeta, profeta!
FRANCINO: No, no, que ahora toca Casaldàliga, que acaba de dedicar un soneto a las babas de Fidel Castro.
PROGRE: Sí, sí, ¡Oh profeta, profeta!
IÑAKI: Eh, eh, que hoy los profetas que sacamos son Buxarrais y Castellanos, que cantan un villancico en el que nace Evo entre hojas de coca.
PROGRE: Vale, vale. ¡Oh, profetas, profetas!
Éste sólo es un pobre hombre.
Pretenden dar un zapatazo a la Iglesia, pero son tan zopencos que no saben que no se puede dar una coz al aguijón.
¿Como es que usted no se ha contado en esa lista de profetas?
lo sabe todo, siempre tiene razon, es el guardian de la fé catolica y siempre baticina lo que va a pasar. Consejos vendo y ...
Por cierto, D.Alfredo Floristan era un gran hombre, lastima que no lo hubiera conocido cigoño.
Jamás fue tan fácil ser profeta.
Nunca el término profeta había llegado ser tan prostituido como en esta etapa postconciliar, en la que le adjudican el apelativo a todo aquel que sirve a la izquierda política que ha sembrado de miseria allá donde ha plantado sus zarpas.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Francisco José Fernández de la Cigoña
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