A mí me parece normal.
05.12.07 @ 13:43:28. Archivado en Obispos, Iglesia española, cardenales
Yo tengo un hermano religioso. En Brasil. Cuando viene a España, cada tres o cuatro años, a pasar un mes de vacaciones, aprovecha toda la familia para que ejerza en nosotros su ministerio sacerdotal. Gozosamente. En él y en nosotros.
Este año dio la primera comunión a dos de mis nietos. Sobrinos nietos suyos. Procuramos retrasar o adelantar esos acontecimientos para que esté él entre nosotros. Y es un día feliz. Mis hijos y mis nietos le adoran. Él y yo no pensamos lo mismo sobre algunas cosas. Y a mis hijos les ocurre lo mismo. Sin embargo vivimos unos encuentros en los que, por encima de todo, está el amor que nos tenemos.
Tal vez hubo algún tiempo en el que nos herímos. Tampoco demasiado. Hoy hablamos de todo y con gran respeto entre nosotros. Nadie quiere imponer al otro sus "sensibilidades" religiosas. Cada cual tiene las que tiene y todos estamos convencidos de que cada uno sigue el camino que cree es el que Dios le señala. Seguros de que no hay una única senda para seguir a Dios.
Pues, desde esa experiencia fraternal, entiendo perfectamente que Don Antonio María Rouco sea el obispo consagrante de su sobrino. Con enorme gozo compartido entre consagrante y consgrado. Día feliz para la familia Rouco que ese día estará toda en la catedral de Lugo.
No entendería que un obispo se empeñara en hacer miembro del episcopado a un sacerdote indigno. Pero todo el mundo reconoce que no es éste el caso. Muchos podrían ser buenos candidatos para el obispado lucense. Pero si lo es también Don Alfonso Carrasco, que lo es, su parentesco con el cardenal de Madrid no debe cerrarle ningún camino.
No son días los de hoy, como lo fueron antaño, prebendas, goces y rentas en los obispados. Más bien suponen la cruz de Jesucristo. Don Alfonso Carrasco Rouco no la va a llevar sobre su pecho, que también, sino sobre todo sobre sus hombros. Durísima. Pesadísima. Aunque también hermosísima si fuera a ser un obispo santo.
Es normalísimo que en el día de la sucesión apostólica sea su tío el consagrante principal. En el gozo y en la responsabilidad. A Don Antonio María le han crucificado muchas veces. Y hoy también. Cuando imponga las manos sobre la cabeza de su sobrino carnal estoy seguro de que sabe que no le entrega una corona de oro o de rosas. Le da una corona de espinas. Como aquella con la que escarnecieron al Divino Maestro de todos los obispos.
Lugo me queda muy cerca y muy lejos. Mi casa gallega está muy próxima al obispado lucense. Aunque desde Madrid esté a 500 kilómetros de la catedral de Lugo. Si voy a mi parroquia, en ella se reza por nuestro obispo Julián. Pero si esa misa no me acomoda y voy a la que se celebra a catorce kilómetros se rezaba por nuestro obispo José. Este verano, o tal vez incluso esta Semana Santa si la paso en Galicia, ya se hará por nuestro obispo Alfonso. Aseguro al nuevo obispo que lo haré de todo corazón.
Que el Señor, que inició en él la obra buena, Él mismo la lleve a término. Y sea el gran obispo que la diócesis necesita. Lo de menos es como se llama, cuales son sus apellidos. Creo que que tiene cualidades para llenar esa tremenda carga que depositan sobre él. Que se entregue y Él no le va a faltar.
Día gozoso el de su ordenación episcopal. En pleno invierno estacional y también en el de la Iglesia. Procuraré asistir a su ordenación aunque mi casa esté helada. Y besar sus manos nuevas de obispo. Si no pudiera hacerlo, desde ahora vaya ya mi beso a esas manos que seguro van a ser de fe, de esperanza y de caridad.
A ambos, a mi cardenal y a Don Alfonso, mi afecto, mi respeto y mi esperanza. Muy acrecentada después de la extraordinaria encíclica del Papa que le ha nombrado obispo de Lugo.
Sea, Don Alfonso, obispo dócil a Benedicto XVI y será espléndido sucesor de los Apóstoles. Estoy convencido de que lo será. Me parece un excelente nombramiento. Pero ya todo está en su persona. Que el Señor le ayude y le bendiga. Yo sólo puedo encomendarle a Él.
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Se le ve el plumero. Es usted un neofranquista y quiere que la Iglesia vaya por unos caminos que el SACROSANTO CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II rechaza. Un saludo.
A Mons Fernando Sebastián, Ob. de León, lo ordenó el Cardenal Tarancón en 1979.
A Mons. Antonio Vilaplana, Ob. de Plasencia, Mons. García Lahiguera,arz. de Valencia, en 1976.
Mons. Gregorio Martínez Sacristán, ob. de Zamora, lo ha ordenado este año el Cardenal Rouco. Y a Mons Vicente Juan, Ob. de Ibiza, lo ordenó hace dos años el Arz. Leonardo Sandri, sustituto de la Secretaría de Estado.
En fin, si hiciéramos un estudio estadístico, creo que las conclusiones serían: lo más frecuente es que ordene el nuncio y, si se trata de un obispo auxiliar, el obispo diocesano; en segundo lugar y, más o menos, con la misma frecuencia, el metropolitano de quien el nuevo obispo va a ser sufragáneo y algún obispo relacionado con el nuevo por lazos de afecto, cercanía o autoridad.
En todo caso, me parece que el hecho de q...
Martínez Sistach (Jubany, su ob. dioc.). Gil Hellín (López Trujillo, prefecto de la Congregación en que trabajaba). Rouco, García-Gasco y Martínez Fernández, (Suquía, su ob. dioc.). García Aracil (Roca, su ob. dioc.). Francisco Pérez (el papa Juan Pablo II). Barrio (Rouco, su ob. dioc.). Osoro (Kada, el nuncio). Amigo (el Card. González Martín, Primado). Pujol (Monteiro, nuncio).Cañizares, Rodríguez Plaza y Ureña (Tagliaferri, nuncio).
Ceballos, Cases, Benavente y Algora (Tagliaferri, nuncio). Del Río y Álvarez Afonso (Monteiro, nuncio). J. Vilaplana (Roca, su ob. dioc.), Yanguas (Cañizares, su metropolitano). Sánchez González (Díaz Merchán, su ob. dioc.)
Es el consagrado el que elije al consangrante y a los dos co-consagrantes, a menos que en la bula de nombramiento se provea de otra manera ( hoy día rarisismo).
En cada sitio hay tradiciones distintas, pero son solo tradiciones. En los paises que hay un solo Cardenal, suele ser este el que consagre a la mayoria de sus hermanos ( pero no porque sea impuesto) en otros suele ser el metropolitano el que consagra a los sufraganeos. Y en muchos sitios el nuncio, por razones obvias, representa al Santa Padre, pero sobre todo es el gran "hacedor" de obispos en la Iglesia local. Pero nada obliga a que sea el.
Pero no faltan casos en que el ordenante es algún cardenal u obispo a quien se le atribuye "autoridad" entre los fieles y, particularmente entre los obispos. Ejemplos: los que ha citado Antonio Lasierra en un mensaje anterior pueden servir para todos estos casos.
jaja, vaya par...
Rouco chapoteando en el nepotismo
y el cigoño diciendo como puede, que tiene un hermano religioso y progre...
En todo caso, hablamos de costumbres, no de normas legales.
http://www.galegos.info/detalle.php?id=1811&tabla=gallegos
Jesuita, Pacopepe! Pero que sorpresa!
Comentario por Ayay 05.12.07 @ 16:05
Noticias frescas, como no lo ha dicho el en el blog, que yo sepa por lo menos una vez. Así se ve que el Blogger quiere a la compañia de Jesús lo que ocurre es que el cree que la actual va a la deriva. Asi que venir a intentar molestarle por ese lado creo que te va a salir rana, por cosas más gordas que le han dicho no ha mencionado nada, por esta ni se molesta fijo, fijo.
Por cierto, Paco Pepe, ¿ha leído Vd. en Religión Digital las declaraciones del Cardenal Martínez Sistach, que atribuye a la COPE, en lugar de a la secularización propiciada por el nacionalismo eclesiástico, el bajísimo porcentaje de catalanes que colaboran con la Iglesia mediante su I.R.P.F.?
Ud. nos comunica que tiene tiene un hermano jesuíta. Ante tan notable noticia alguno exclamará:¡Ándele!; algún otro, ¡Atiza!, y no faltará un ¡Bah! mezcla de incredulidad y desdén.
Las distintas "sensibilidades" religiosas entre Ud. y su hermano jesuíta, entre todos, me atrevería a escribir que son útiles. Quizá necesarias. Si cada ser humano es irrepetible, no parece un desatino proponer que no somos idénticos.
Los orientales ofrecen arroz a sus difuntos en las sepulturas. Un católico que depositaba en el cementerio un ramo de flores a los suyos, exclamó: Si piensa Ud. que sus muertos van a salir a coger el arroz, va Ud. listo.
A lo que el oriental respondió: Mis muertos recogerán el arroz, cuando los suyos recojan las flores.
Distintos, pero no distantes.
Anda ya...
Enlace permanente Comentario por acolito 05.12.07 @ 17:01
He aquí la grandeza del beato Juan XXIII, predicó siempre con el ejemplo. Como te comentaba antes no puede promoverse al año de Lugo para un Dicasterio (cogito, ergo sum), creo sinceramente que no llegarán a tanto.
Enlace permanente Comentario por acolito 05.12.07 @ 16:46
Acolito, buen comentario, pero Lugo es una diócesis bastante digna, y ¿qué quieres que al año le nombren arzobispo, luego cardenal o directamente de prefecto de algún dicasterío?
Después de lo todo lo removido, unos añitos en Lugo, supongo es lo más logico. Aunque la lógica y el sentido común de vez en cuando...
Se fue o lo echaron?
Que la Nunciatura investigue.
Silverio Nieto fue del Opus.
Se fue o lo echaron?
Que la Nunciatura investigue.
http://www.galegos.info/detalle.php?id=1811&tabla=gallegos
Jesuita, Pacopepe! Pero que sorpresa!
Un abrazo,
Fendetestas
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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