Las incoherencias de Forcano
03.12.07 @ 13:42:36. Archivado en Iglesia española, Sacerdotes


Jamás he visto a Forcano. Por lo que ni sé si la fotografía que ilustra el artículo es la de su persona. Google dice que sí. Pero vayan ustedes a saber.
Este exclaretiano, de 72 años, figura permanente en la contestación eclesial, acaba de dirigir una carta a Don Joaquín Martín Abad, vicario episcopal para la Vida Consagrada de la archidiócesis de Madrid.
Tampoco conozco a Don Joaquín. Aunque una vez estuve con él. Quiero decir que si me lo tropiezo en la calle ni me daría cuenta de que era el vicario de Don Antonio María para la Vida Consagrada.
Y me divierte contar el encuentro. En esta ocasión hasta voy a dar nombres. Entre mis amigos curas hay uno que lo es desde hace ya bastantes años. Y muy querido. Hacemos una extraña pareja. Por otra parte muy bien avenida. Pienso que a alguien que nos encontrara a los dos por la calle, si le preguntaran cual de nosotros dos era el cura, si no fuera por la crucecita que lleva en su solapa, dirían que yo. Que tengo más aspecto de cura que él.
Pues ese cura, hasta el momento innominado, tiene muchos bemoles. Yo he hablado muchas veces de mi parroquia de Santa María de Caná. Pues mi amigo el cura hizo algo parecido arquitectónicamente en Las Matas. Una iglesia también notabilísima. Pienso que entre las diez mejores iglesias que se han construido en los últimos años en Madrid figura sin duda la de lo que antes fue un barrio obrero y ferroviario de Las Rozas y hoy es espléndido lugar residencial. Pues la levantó mi amigo el cura. Y con muchas más dificultades de las que que hubo en Pozuelo. Donde todo fue entrega generosa.
Ese cura y yo comemos de vez en cuando. En gratísimos encuentros. Y una vez, paseando la comida, llegamos a la Encarnación. Yo le mencioné el extraño fenómeno de la sangre de San Pantaleón, que nunca presencié, y él me dijo: Vamos a ver la iglesia. Que estaba cerrada. Llamó a un timbre y nos recibió Don Joaquín Martín Abad, que alli vive. Estuvo amabilísimo, nos enseñó la iglesia y el espléndido relicario donde se conserva la sangre coagulada de San Pantaleón que se licúa el día de su fiesta.
Ese es todo mi conocimiento con Don Joaquín Martín Abad. Que es casi seguro no se acuerda del encuentro. Mi amigo debió decirele mi nombre pero no hizo el vicario ninguna muestra de sonarle. Aunque los eclesiásticos fingen muy bien. Y repito que estuvo encantador en la visita. Dedicando a ella mucho tiempo. Pero por su amigo el cura. No por mí. Aunque yo fuera el visitante novato. Y agradeciéndole mucho su disponibilidad y sus saberes.
Mi amigo, y ahora voy a decir su nombre, porque creo que no le perjudico en nada, en otro caso jamás lo haría, vive feliz su ministerio. A su modo, porque él es peculiar. ¿Le mandan a un sitio?, pues va feliz. ¿Le quitan?, pues sigue con su feliz sonrisa. Haciendo lo que le manden. Por supuesto que con su notable personalidad. Que a veces escuece. Tal vez por eso sea mi amigo.
Tan curtido por los años, y por los golpes, sigue siendo ingenuo. Con esa bendita ingenuidad de las almas buenas. Yo, entre mis amigos, no hago propaganda de mi Blog. Y mi amigo el cura no sabía que existía. Un día se encontró con un compañero de curia arzobispal que iba de punta en blanco.
¿Dónde vas así vestido? Tengo un reunión... Pocas horas después convocaban a todos a una cita en la que se anunció el nombramiento espiscopal del tan trajeado. Entonces mi amigo no me leía porque yo ya lo había anticipado.
No descubro nada al decir el nombre de mi amigo. Los importantes ya saben que lo es. Porque se lo dijo él. Y todos saben también que yo en él no tengo mis fuentes. En otro caso jamás diría el nombre.
Queridísimo Luis Ayestarán, iba a hablar de otra cosa y tú has sido el protagonista. Hasta el momento. Daño estoy seguro que no te he hecho. Sobre todo porque a ti no te hace daño nadie. Y mira que lo han intentado. En estos momentos mi amistad no es un episcopado, al que jamás aspiraste, pero tampoco es una cruz negra. Sin duda te acuerdas de un viaje reciente que hicimos juntos.
Por eso te he nombrado. Porque en nuestra Santa Madre Iglesia caben muchas idiosincrasias. Fraternales. Te acordarás de una de nuestras gratísimas comidas en la que estábamos con el vicario y con quien entonces era secretario suyo y hoy magnífico párroco, en la que el entonces joven sacerdote se mostró estupefacto de aquel ambiente entre personas que a él le parecían tan distintas. Y que evidentemente no éramos nada distantes.
Pues, a lo que era el título del artículo. Que ya me había perdido. La amistad hace estas cosas. Señor Forcano: el vicario episcopal para la Vida Consagrada no hace esas cosas motu propio. Y cualquiera que lea Redes Cristianas, cosa que yo hago todos los días, entiende que eso no debe estar en una casa de la Iglesia.
Lo único que me parece extraño es que el superior agustino necesitara la admonición episcopal. Lo que dice muy poco sobre los agustinos. O viven en el morfandolio de la incelutria o en la pura traición eclesial. Pero hoy ya he escrito bastante.
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Católicas por el Derecho a Decidir
¡Catolicas por el derecho a decidir matar! y como pueden ver no faltan los Irimegos y encrucillados
Semejantes acusaciones, tan generales, evidentemente son injustas.
En cuanto a la pena de muerte, es extraño que Benjamín Forcano se escandalice de verla aplicada contra los criminales peligrosos, cuando el admite el aborto de seres humanos inocentes.
http://www.periodistadigital.com/religion/object.php?o=728371
(si descuadra, elimina este post, por favor)
Yo por mi parte puedo aportar al tema que nos ocupa que leí hace ya tiempo un libro de este autor sobre Leonardo Boff, defendiendo en todo momento a Boff, me pareció bueno, bien redactado etc. aunque echo en falta que la Institución, merecedora por otra parte de toda clase de críticas, tampoco lo hace todo mal, el actual Papa, (que por cierto, sale bastante malparado en este libro); es un ejemplo de toma de decisiones y de sentido común.
En ocasiones se busca la crítica la misma Institución, baste recordar algunas polémicas decisiones de Don Antonio Rouco sin ir más lejos)
Sólo decirle al Sr Forcano que "in medio, est virtus".
Se nota que se fía de lo primero que le dicen, que no discierne bien. Esa foto está en un artículo de Benjamín Forcano sobre Pere Casaldáliga en
comitesromero.org/murcia/LibroDisco/PedroCasaldaliga
Forcano, empezó a distanciarse y entró en la frontera, no sé ahora mismo en que lado está, pero con una actitud muy critica con la Iglesia oficial, institución.
En muchas cosas que afirma pienso que tiene razón, en otras muchas pues no.
La objetividad es díficil conseguirla.
Estaría más acertado que promoviera la casa o el consultorio de alguno de sus amigos videntes para la asamblea de Redes Cristianas que el colegio de los Agustinos.
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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