Leonardo Boff con las comunidades cristianas populares de Sevilla y alrededores.
30.06.07 @ 11:01:16. Archivado en Iglesia española
Pues todo un éxito. Viene el gran santón, tocan a rebato, se reunen los miembros de Sevilla, llaman a los de Marchena, Lebrija y el Puerto de Santa María, llegan simpatizantes y sobre todo curiosos y apenas se reunen doscientos mal contados.
No los conté yo. Ellos son quienes dan la cifra. Por lo que no faltará algún desconfiado que dude si llegaron a cien.
Pues eso es lo que hay. Un absoluto camelo. No son nadie, no reunen a nadie, no significan nada. Todo es una pura engañifa en un juego al que ya nadie juega. Hubo un tiempo en el que algunos creyeron que un documento firmado por las Comunidades de base, cristianas, populares y lo que queráis de San Serenín del Monte de Arriba, de Enmedio y de Abajo, por las de Trompetilla de Pagalajar Vieja y Nueva y por las de Tocomocho del Castillo, de la Vega, de la Sierra, del Otero y del Ajonjolí eran una fuerza tremenda en la Iglesia. Ya sabemos todos que nada y los poquísimos de siempre. Un cura bien o mal casado, cada vez más viejo, su mujer o compañera que va a regañadientes, tres féminas, gordas y entradas en años y el marido de una de ellas, porque otra es soltera y el de la tercera le dijo que si quería ir acompañada desenterrara a su abuela y una monja desnortada que es la más ilusionada en la comunidad.
Pues, ¡hala!, todos a aplaudir a Boff. Que supongo se habrá ido desolado de España. Por los escasísimos auditorios.
Y, por cierto, ¿quién le pagó el viaje? Porque de la generosidad de los asistentes seguro que no salió.
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No podría ser de otra manera teniendo en cuenta que él no debe tener dinero ya que lo da todo a los pobres por ser la opción preferencial. ¿Cómo iba a costearse si no esos viajes, hoteles y comilonas?
Los “amigos” suelen tener aspiraciones más prosaicas conformándose con utilizarlos en algo práctico en su provecho, pero raramente se molestan en leerlos o escucharlos, aunque los oigan.
Así es que me parece que les haces un favor acordándote de ellos y dándoles una repercusión que no merecen ni por su tendencia, que nos es ajena, ni por el nivel de como la suelen exponer.
Si yo fuera obispo, me preocuparía que un gerifalte del PSOE saliera a la palestra a elogiarme.
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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