Mártires de 1936
30.04.07 @ 14:01:52. Archivado en Iglesia española, Sacerdotes, Religiosos, Monjas, Papa
La próxima beatificación de medio millar de mártires de la Guerra civil española ha vuelto a poner de actualidad esos procesos canónicos por los que la Iglesia reconoce méritos sobresalientes de hijos suyos y nos los propone como modelos dignos de imitación y como intercesores nuestros ante Dios Nuestro Señor.
Curiosamente en días en que algunos se empeñan en resucitar una llamada memoria histórica esos mismos se indignan por el hecho de que la Iglesia también la tenga. En una vergonzosa utilización de la ley del embudo.
Después, siempre hay alguien que saca a relucir a los menos de veinte sacerdotes vascos fusilados en la España nacional y el caso de aquel convencido católico que fue Carrasco Formiguera. E incluso el de excelentes y honradas personas que sin profesarse católicos o siéndolo, fueron ejecutados o asesinados en la España nacional.
Me refiero a personas que fueron condenadas a muerte o simplemente paseadas por ser alcalde o concejal socialista, persona de conocidas ideas republicanas o masón. No a individuos con las manos manchadas de numerosos y atroces asesinatos.
Yo repruebo todas esas muertes. Que manchan una causa. Reconozco sin el menor problema las virtudes personales de todos esos muertos y me parece perfecto que el Partido Socialista, el PNV o la masonería quieran evocar su memoria.
Pero el mártir, en el sentido eclesial, tiene una definición técnica. Mártir, para la Iglesia, no es cualquier persona ejecutada o asesinada. Aunque su vida haya sido ejemplar. Sólo lo son aquellos que han muerto por odio a Dios y a la Iglesia. Como ciertamente fueron asesinados siete mil eclesiásticos en la zona roja. Ni los sacerdotes vascos, ni Carrasco Formiguera, ni el alcade socialista de mi pueblo, Vigo, ni mi abuelo materno, asesinado también en Vigo pero por los del Bando rojo, ni el abuelo de Zapatero, que no es el único que perdió un abuelo, fueron asesinados por odio a Dios y a la Religión. Lo fueron por otras causas por lo que la Iglesia no puede reconocerles como mártires. Serán ciertamente mártires de la República, del socialismo, de la masonería, en el caso de mi abuelo de los empresarios, pero no de la Iglesia.
Y me parece verdaderamente estúpido y muestra de una ignorancia supina el pretender involucrar a la Iglesia en algo que no tiene nada que ver con ella. Sería algo así como si mañana un forofo loco del Real Madrid asesinara a un seguidor del Barça, buenísima persona, honrado padre de familia y ciudadano ejemplar. Pues muy normal que el Barça coloque en su Estadio una placa recordándole y, hasta, si se quiere, que su pueblo natal le dedique una calle. Pero lo absurdo es que el Real Madrid pasara a considerarle socio ejemplar de los colores blancos.
Hubo más de los ejemplos que se aducen comunmente entre los católicos ejecutados en la España nacional. Recuerdo, por ejemplo, a un militar de alta graduación del Cuerpo Jurídico ejecutado por su colaboración con la República y que murió como cristiano ejemplar.
Ni siquiera niego que algunos de esos muertos pueda llegar a los altares. Pero no por el camino del martirio. Porque ese no existió. Tampoco voy a insistir en en la enorme diferencia en cuanto a los números. Estoy en Galicia y no tengo a mano mis ficheros. Pero, unos fueron quince o diecisiete sacerdotes y los otros siete mil. Más casi trescientas monjas. Y entre los seglares la diferencia es todavía mayor. Toda muerte injusta es espantosa. Condeno todas ellas. Y en el día de hoy muchísimos creen que ninguna muerte es justa. Pero hace setenta años era convencimiento general que las había justísimas.
Vine a Galicia a celebrar los cincuenta años de la salida del colegio concluido en Bachillerato. Me tocó cenar al lado de la mujer, encantadora por otra parte, de un compañero a quien hacía cincuenta años que no veía. Como la mañana y parte de la tarde la pasamos los compañeros en el Colegio, ella se dedicó a pasear por la ciudad. Y me comentó que le había extrañado ver que en las iglesia que se tropezó estaba la lápida de los "caídos por Dios y por España". Que en Cataluña prácticamente habían desaparecido y que le parecía que eso era avivar viejos rencores.
Yo dije algo para salir del paso porque evidentemente no era ese el momento de mantener una discusión que además no se lo merecía pues, aunque era la primera vez que la veía, era un encanto de señora. Como evidentemente no va a leer esto voy a dar mi opinión. Porque me hizo pensar sobre ello.
En primer lugar creo que el nombre de José Antonio Primo de Rivera sobra en todas esas listas salvo quizá en la de su parroquia. Murió como católico pero no por católico. Creo que la Iglesia cedió en eso lo que no debía ceder. Comprendo los tiempos y la terrible persecución que había padecido. Pero José Antonio no pintaba nada en esas listas. Como también sería absurdo que figuraran en todas ellas los nombres de los generales Mola, Fanjul o Goded.
Tampoco tienen mucho sentido, en mi opinión, esas listas de nombres en las iglesias de la España nacional porque quienes en ellas figuran son de muy variopinta adscripción. Responden de numerosos jóvenes que murieron en el frente de batalla y por muy diversos motivos. Unos se alistaron voluntarios convencidos de que iban a salvar a la Religión y a la Patria. Otros estaban movidos sólo por un sentimiento patriótico y la Religión les traía sin cuidado o casi. Los hubo que, más bien simpatizando, se encontraron en el fregado por la edad pero por ellos se hubieran quedado en sus casas. Y no faltaría quien, deseando por sus convicciones estar en el otro bando, no le quedó más remedio que enrolarse en el que habían caído.
Pero en Cataluña, en Valencia, en Asturias, en La Mancha, en buena parte de Andalucía y de Aragón o de Extremadura, muchísimos de los asesinados, que lo fueron todos, encabezados por los sacerdotes del pueblo, fue a causa de sus sentimientos católicos. No voy a decir que la totalidad pero muchísimos. Pues me parece una vergüenza que la Iglesia retire sus nombres de sus muros.
Tal vez el lugar adecuado de esas lápidas en la España Nacional fueran los muros del Ayuntamiento. Pero, en la España Roja, su sitio estaba en los de la Iglesia. Aunque alguno de ellos se hubiera colado por otros motivos.
Eso es lo que pienso. Y por eso lo digo.
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Beata Apolonia, ruega por nosotros.
MUY INTERESANTE!!! sobre todo el apartado de exhumaciones
ELOY FERRER CADRAI,va a ser beatificado en Roma el 28 de octubre de 2007.
y forma de apuntarse a la peregrinación.
Muchas gracias .Rosa.
¿Tendré que agradecerle su compasión por lo del "síndrome"? ¿Y si fuera mi postura consecuencia de vivencias propias y testimonios corroborados? ¿Se ha parado a pensar la diferencia que hay entre la Justicia que nivela derechos y deberes y la beneficencia que perpetua el desnivel? ¡Claro que en la Iglesia se ha hecho mucha beneficencia, pero ha llegado a ser norma lo de la ENCARNACIÓN? ¿O puede que dispuestos a teorizar le endosemos también el "síndrome" al Crucificado? ¿O no nos exculpó ante el Padre?
Rvdo. Padre Fray Manuel de la Sagrada Familia. MONJE JERÓNIMO.
Asesinado en Paracuellos de Jarama.
HONOR Y GLORIA A QUIENES DIERON SU VIDA POR DIOS Y POR UNA ESPAÑA CATOLICA
La Iglesia Española vive de los frutos de estos martirios,los católicos actuales, los que viven su fe hoy en España,la llama de la fe, en las familias cristianas no se ha apagado gracias al testimonio de estas personas: mártires de Cristo, su sangre ha dado fruto en varias generaciones de españoles, en las vocaciones consagradas, etc.
Sobre la muerte de la Madre Mª Luisa López de Uralde creo recordar que fue cuando escribí a Roma para pedir propaganda de las Mártires a raiz de la beatificación en 2001 cuando me comunicaron que acababa de fallecer; me imagino que seguiría destinada en Carabanchel.
Conocí también a la M. Carmen González-Quevedo, tía de Teresita y su Maestra de Novicias. Entre los numerosos hermanos del padre, D. Calixto, había cuatro Carmelitas de la Caridad y dos Jesuitas; también otro (u otros dos, no recuerdo) de los hermanos recibió el martirio.
Por cierto, el Colegio de Teresita, en la Gran Vía de San Francisco, lo dejaron las Carmelitas de la Caridad y es ahora sede del Colegio Arzobispal de la Inmaculada y San Dámaso.
Celebro que le hayan sido de utilidad los datos que aporté sobre la Madre Apolonia Lizárraga del Santísimo Sacramento.
Sin duda, una gran mujer. Su gran confianza en la divina providencia hizo que rechazara en vísperas de la persecución el ocultar documentos, bienes y valores de la Congregación, y después se consideraba culpable del daño que su pérdida ocasionó, lo que le provocó una auténtica "noche oscura", de la que sólo la sacaron los consejos del también mártir Monseñor Irurita. Conocí a la autora de su biografía "Yo soy religiosa", M. Mª. Luisa López de Uralde, ya fallecida, biógrafa también de la Venerable Teresita González-Quevedo, a la que mi familia tiene gran devoción.
Buceando por internet he encontrado en Ecclesia el dossier de la Conferencia Episcopal informando de esta próxima beatificación. Aunque no figuran los nombres de los mártires, sí está el Instituto respectivo al que pertenecían los religiosos mártires (462 de los 498). Entre ellos sí figura una Carmelita de la Caridad, que sin duda es la Madre Apolonia Lizárraga del Santísimo Sacramento, pues las demás "Vedrunas" mártires ya están beatificadas. El decreto de martirio de Madre Sacrameto Lizárraga es de 22 de Junio de 2004. El enlace de Ecclesia es:
http://www.revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=10617&Itemid=54
Que los mártires intercedan por todos y nos hagan testigos de Jesucristo.
Hipotéticamente: si yo considero que el cristianismo consiste en matar infieles y asesino a un moro y como consecuencia soy condenado a muerte, no soy martir, aunque haya muerto por lo que yo considero cristianismo.
El martir es el que muere por odio al cristianismo explícitamente.
Sin embargo, los nombres de los mártires de mi Diócesis no están en ningún sitio. Y fueron muchos, en la Revolución de Octubre y en la Guerra Civil. Y no se ha iniciado ningún proceso de beatificación o canonización. Es la Archidiócesis de Oviedo. Los que serán beatificados en Roma lo serán por ser religiosos y gracias a sus congregaciones. Pero de los Diocesanos, ninguno. (??? !!!)
1. Las sandeces que han salido de la pluma de Tovical no son de Tovical. Está claro que ni siquiera Tovical las entiende. Parecen salidas de un libro de uno de los teólogos (¿?) de la liberación. Probablemente Leonardo Boff o Jon Sobrino. Ni siquiera Castillo es capaz de escribir semejante idiotez.
2. Le guste a quien le guste y le disguste a quien le disguste, las víctimas de sistemas autoritarios o totalitarios por la única motivación de su fe, le hace ser mártir. Es más, en su proceso de beatificación no necesita ni milagro. Si la muerte ocurrió por otras motivaciones, por desgracia para ellos, no lo son.
...Y todavía quedan muchos millares por llegar a los altares. Es cuestión de MEMORIA HISTÓRICA.
sigue...
¿Para cuando la beatificación de los religiosos vascos asesinados por Franco?
Es de justicia.
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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