El arzobispo de Granada y dos monjas indias.
30.03.07 @ 21:23:01. Archivado en Obispos, Iglesia española
Don Francisco Javier Martínez, el más joven de nuestros arzobispos, aunque hubiera nacido el mismo año que el arzobispo castrense y sólo un año después del compostelano, lleva mucho tiempo en el ojo del huracán.
No le conozco de nada y en alguna ocasión he sido crítico con alguna de sus decisiones. Sigo pensando que en Córdoba no acertó pero también me parece que aprendió no poco y ha llegado a Granada con un bagaje importante.
Creo que los católicos españoles tenemos una regla del nueve para saber quien es un buen obispo. Yo la aplico siempre. Si los enemigos de la Iglesia, declarados o disimulados, ponen mal a un obispo es que ese obispo es bueno. Y a Don Francisco Javier lo ponen a escurrir un día sí y otro también. Por el motivo que sea. Todo vale.
Se pretendió, incluso, que se lo llevaran de Granada, como se hizo de Córdoba. Me parece que las aguas han vuelto a su cauce y ya han decaído las noticias permanentes de que le quedaban dos telediarios. Pienso que se ha asentado en Granada y que aquella hermosísima ciudad va a tener arzobispo para largo. Y también creo que los granadinos van a tener un buen arzobispo. Porque este es de los que mejoran con los años.
Ahora se la pretenden armar con dos monjas indias que el arzobispo no ha querido recibir en su diócesis. Evidentemente no hay el menor racismo en la decisión del prelado. Si ya tiene cincuenta monjas no andaluzas en sus conventos.
Aquí se produce una colisión de intereses. El de unas monjas, envejecidas y escasas, que ven como se mueren sus monasterios o conventos, y que recurren a cualquier medio para repoblarlos, y el del arzobispo que quiere tener monjas y no sucedáneos.
Entiendo a las monjas. Entiendo su amor a la congregación y a su casa. Y también su preocupación por quien las cuidará cuando ya no puedan ni moverse. Y se traen a indias que muchas veces no pasan de ser muchachas de servicio bien tratadas y vestidas de monjas.
También entiendo, y más, al arzobispo. Bienvenida la que tenga vocación de monja. Sea india, andaluza o peruana. Pero una chiquita reclutada forzosamente apenas con la promesa de que no va a pasar hambre nunca y, en ocasiones, hasta con una recompensa monetaria a la familia, hace muy bien el arzobispo en no recibirla como monja en su obispado.
Bendita sea la India si sus conventos nos llenan los nuestros. Como nosotros llenamos antaño los de tantos países del mundo. Pero que vengan monjas. No jovencitas que huyen del hambre y la miseria y que ni tienen ni idea de lo que es la vocación.
Don Javier Martínez: Tal vez no me tenga usted demasiada simpatía por algún encontronazo anterior. Yo sí se la tengo. Por lo de la Facultad, por lo del canónigo, por lo de las monjas... Y, sobre todo, porque le cae ustad fatal a quienes odian a la Iglesia. Con eso a mí me sobra para caerme muy bien.
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Buenas noches. Que mañana espera un largo día de liturgias (dos) con sus correspondientes homilías, dos horas de confesionario, estación penitencial y canto del Miserere.
ojala venga dentro de 5 años a sustituir a Rouco aqui en Madrid. Nos vendría genial.
D. Javier es bueno. Con defectos, claro, mira tú. Jamás aspiraría a Madrid, ni soñaría con otra sede más que la que apacienta. Ha aprendido las lecciones de sus errores (casi siempre, la falta de mano izquierda). Pero me da lástima, porque haga lo que haga, aunque sea estornudar, lo criticarán. ¡Pastor valiente!
Un artículo irreprochable y lleno de sentido común como todos los suyos y complementado y reforzado con el comentario de Hermenegildo.
No conozco nada del arzobispo de Granada, que supongo que como todos tendrá coasas criticables, pero la margen de la mala uva hay que ser estúpido para acusarle de racista por una decisión de puro sentido común. A algunos individuos, basta dejarlos hablar para que se pongan en ridículo ellos mismos.
La prueba del 9 no siempre funciona. Porque, ¿qué pasa si no sólo los enemigos de la Iglesia se oponen a un obispo, sino también los que la aman? Pregunte al clero granadido y a los fieles de a pie.
Lo de menos es el triste asunto de su pelea con el canónigo de marras -su tocayo, también Javier Martínez-. Lo peor es la nula atención que presta a su clero: ¿le parece normal que a un cura que llame al obispado para pedir cita le diga una señorita -la todopoderosa Angelines- que de qué quiere hablar con el Sr Arzobispo?
Virtudes Parra
Añadió que las dos jóvenes se trasladaron entonces al Convento de la Piedad de Granada, "desde donde se organizó su regreso a la India" tras recordar la Curia a las dominicas la prohibición vigente sobre el ingreso de extranjeros.
Las postulantes pasaron más de un mes en España antes de regresar el 25 de febrero a su país natal, donde sólo una de ellas ha ingresado en un convento, añadió la fuente.
La madre superiora del Convento de la Piedad de Granada, perteneciente a la orden de las Madres Dominicas, explicó que las jóvenes decidieron prepararse para tomar los hábitos en Granada porque en la Piedad hay una monja india con la que "se carteaban desde hacía tiempo".
Conocedoras de que "no hay permiso para que haya extranjeras en los conventos" desde que fue nombrado arzobispo de Granada Francisco Javier Martínez, organizaron todo para que acudieran a uno de la localidad granadina de Huéscar, dependiente del Obispado de Guadix, donde no existe esta prohibi...
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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