Obispos auxiliares
29.01.07 @ 12:03:45. Archivado en Obispos, Iglesia española
Hablábamos ayer de un obispo perdido. Pero es que perdidos están todos los obispos auxiliares. Obispos que lo son, aunque no lo parezcan, aunque casi nadie les conozca. Como si no existieran.
España no es nación de obispos auxiliares. En otras, hasta diócesis de segunda división tienen uno o dos auxiliares. No es por tanto extraño que en esos países se jubilen muchos sin haber pasado a residenciales.
No es el caso de nuestra patria en la que la gran mayoría de los auxiliares terminan como obispos con diócesis propia. Es más, sobre los que no llegan a titulares de un obispado español, pesa una tacha de castigo o inutilidad.
Son muy raros en España los auxiliares a los que se les ha aceptado la renuncia en esa condición. Dos en Barcelona, Daumal y Tena, uno en Madrid, Iniesta, habría que remontarse a Don Ricardo Blanco, hace ya años fallecido, para encontrar otro, y el valenciano Sanus. Salvo error por mi parte no recuerdo a más. Subiríamos a los inicios del siglo pasado para recordar a otros. Algunos excelentes en Valencia o Santiago. Después vino aquel rarísimo caso de monseñor Riesco, que todavía nadie ha aclarado, el de un toledano fallecido en accidente y que iba para más altos destinos y pocos más. Si es que algún otro ha habido que ahora no me viene a la memoria.
Tenemos, además, dos auxiliares, aún en activo, que ya están totalmente amortizados. Uno porque está a punto de cumplir los setenta y siete años, Carrera, y otro por estar en las puertas de los setenta y cinco, Echenagusía. Dos más que se han quedado sin diócesis propia.
Están por último los que deben ser obispos residenciales. No hay muchos. Tres en Madrid: Herráez, Franco y Romero Pose, tres en Valencia: Escudero, Giménez Valls y Benavent, el ovetense Berzosa, el getafense Zornoza y los toledanos Borobia y Rubio. Diez que en realidad son ocho. O tal vez siete. Don Eugenio Romero por su enfermedad no parece que vaya a tener diócesis propia. Ni tampoco Borobia, también muy tocado y apenas con tres años de episcopado por delante. Don Ángel Rubio por edad aún podría coger el último tren pues no presentará la renuncia hasta el 2014. Pero dejaría al cardenal Cañizares sin obispo auxiliar porque el otro es más bien un desauxilio.
Los dos madrileños que quedan, excluído don Eugenio, están más que maduros, a punto de cumplir los doce años in partibus. Pero parece que el cardenal no quiere soltarles. De todas maneras no creo se prolongue mucho la retención. Posiblemente quiera un par de auxiliares que asuman las funciones de los antiguos y, una vez hechos con la tarea, vía libre a Fidel y a César Augusto. Más prescindible el segundo que el primero. Me refiero a las necesidades administrativas de la diócesis. Que yo prefiero a monseñor Franco que a Don Fidel. Incluso no me extrañaría que en uno de los próximos nombramientos apareciera el nombre del hasta hoy obispo in partibus de Ursona.
Entre los valencianos debe ser inmediata la promoción de monseñor Escudero. Posiblemente en este año. Y muy posible también la de monseñor Giménez Valls. Tiene muy poco sentido dejarle al nuevo arzobispo de Valencia tres auxiliares de su antecesor. Don Enrique Benavent es muy joven y seguirá de auxiliar del próximo arzobispo. Y, ¿pará qué necesitará Valencia tres auxiliares si Barcelona tiene sólo uno y Sevilla y Zaragoza ninguno? Supongo que en lo sucesivo Valencia pasará a tener un auxiliar. Lo que, además, garantizará que no sigan inundando España de obispos valencianos.
Quedan, por último, los auxiliares de Oviedo y Getafe. Monseñores Berzosa y Zornoza. Muy jóvenes ambos. Si es cierto el mal entendimiento del primero con su obispo es probable que le den pronto diócesis propia. Al segundo le auguro más tiempo en la sufragánea madrileña. Pero seguro que los dos van a ser buenos obispos residenciales.
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Escribe una señora indignada por la participación de un sacerdote en la obra surgida a raiz de las apariciones de la Virgen en el Escorial.
Dejar claro que toda la obra de El Escorial está APROBADA y RECONOCIDA por la Iglesia. Ya en el año 1.985, el Cardenal de Madrid, D. Ángel Suquía la erigió canónicamente y a continuado con su labor el actual Cardenal de Madrid, D. Antonio María Rouco Varela.
Más información en:
http://www.defensaaparicionesescorial.es
http://debellopallico.blogspot.com/
Espero, pacopepe, que si lo ves conveniente, confirmes con Prudentius lo que aquí comento para dar fe de la verdad de lo que aquí escribo.
¿Para cuando el nuevo obispo de Santander?
No le conozco personalmente pero no me parece que este haciendo mal su trabajo
Creo que fue usted quien me animó a publicar aquel tostonazo sobre los obispos de Calahorra en el siglo XIX. He publicado ya, siempre referido a ese siglo, los arzobispos de Granada y los obispos de Tuy y de Lugo. Estos últimos en gallego pero tengo la versión castellana. Hice también los de Almería pero hace ya mucho tiempo y rquerirían actualización. Creo que están a punto de aparecer los de Osma y creo que ya me han aceptado los de Córdoba. ¿los cuelgo aquí? No sólo se lo pregunto a usted sino también a otros lectores. Me parece largo y pesadísimo. Pero ustedes me dirán.
El Praetor de Barcino ha de reconocer, entre otros, los espacios a que se refiere Prudentius y procurar el cumplimiento de los fines que menciona, porque existen y son objetivamente pro bono Ecclesiae.
Se admite filialmente su praefectura: nadie la niega ni la cuestiona. Ni se pide su traslado.
Lo que no puede es impedir que se alcancen esos legítimos fines, ni negar los espacios necesarios para procurar su consecución.
Si se niega, por favoritismos o por complacer a los polìticos nacional-socialistas o por los motivos que sean, no es ilegítimo pedir a Roma el nombramiento de Auxiliares al servicio exclusivo de la Iglesia o, incluso, un obispo coadjutor que garanticen con la autonomía necesaria la consecución de aquellos fines.
Vivo en el escorial y estoy últimamente indignada con la actitud que un sacerdote esta realizando en el pueblo promocionando las apariciones de la virgen.
Puede comprobar todo en esta dirección de mi asociación.
http://www.victimasaparicionesdelescorial.org/
Un abrazo
Carmen
A esos inutiles no les interesa el bien de la organización, sino que no sea evidente su ineptitud. Su máxima es "donde hay patrón, no manda marinero", o "aquí mando yo" y ningunea al auxiliar. Sobre todo, si es un trepa que se siente inferior, es narcisista y aspira, incluso, a seguir trepando. Ni hace, ni deja hacer, por su GRANDIOSO EGO.
De ahí la importancia de los nombramientos de obispos coadjutores, con funciones propias fijadas en el acto de su nombramiento, cuando el residencial es un incompetente y, por los motivos que sean, no conviene cesar fulminantemente al inepto.
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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