Otro que me gustaría que se fuera.
31.12.06 @ 11:22:05. Archivado en Iglesia española
Esta mañana de domingo, cosa rara en mí, estaba oyendo la COPE. Digo rara porque suelo ver la programación religiosa de TV2. El cardenal estuvo muy bien en su condena del terrorismo. Hasta que tuve el disgusto de encontrarme con Antonio Pelayo, corresponsal de la COPE en Roma. Lo que ya me ha dado el día.
Antonio Pelayo es un cura vallisoletano (1944)absolutamente progre y absolutamente hábil para mantenerse a flote, es decir, cobrando, en todas las situaciones.
Durante muchos años paseó unos impresentables pelos de loca por el mundo. Vamos, una especie de David Bisbal canoso. Porque aquello no eran rizos, eran tirabuzones. Si en un cantante ya me repelen en un cura me repateaban. El paso inexorable de la edad le debió hacer recapacitar y la última vez que le vi en imagen ya llevaba una cabeza relativamente normal.
En lo que no ha cambiado es en lo que tiene bajo el pelo. Cauto, porque los días hoy no son los que a él le gustaban, pero notándosele siempre que lo de ahora le gusta poco. Aunque la pela sea la pela y haya que poner a mal tiempo buena cara.
La COPE, de tan fulgurantes éxitos radiofónicos, no es capaz de acertar con sus programas religiosos. Que deberían ser lo específicamente suyo. Son en general de un aburrimiento supino. Lo que ya está mal. Pero en ocasiones además están infestados de submarinos enemigos. Contrarios a la línea que dice tener la COPE. Aunque no pocos nos preguntemos si esa línea existe.
No oigo esa programación casi nunca. Generalmente porque me parece de una elementalidad rayana en el encefalograma plano. Y otras por que me encuentro allí a personas que no deberían estar. Y que, además, dado el escasísimo nivel de los fijos, destacan sobre ellos. Durante mucho tiempo, y no sé si sigue, por ejemplo Joaquín L. Ortega. O esa monja de peluquería y boutique caras que responde al ¿pintoresco? nombre de Ninfa.
Pues Antonio Pelayo es otro submarino. No cree en lo que la COPE cree. No le tiene simpatía a los obispos a los que se la tiene la Cadena. Disimula afectos a Papas que no son los que le gustan. Y se le nota mucho. Si bien, para notarlo, quizá hagan falta cuatro o cinco neuronas más que las que tienen algunos de los que llevan eso.
Luego habrá quienes se quejen del éxito de Federico, César, Nacho y hasta Cristina. Y del cero patatero de los programas religiosos. Pero, chicos, es que no necesitáis ni entrenar para ser cada día más bobos. Os sale solo.
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Con peleles como usted, Federico, y la linea dura de la Cope, tendremos para cientos de años de Psoe en España.
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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