Ante el último atentado terrorista.
31.12.06 @ 12:15:49. Archivado en Obispos, Iglesia española
Que ha sido muy estruendoso. Y parece que con dos muertos. Este Blog no quiere ser político. Habla de la Iglesia. Pero a veces se cruzan los caminos.
El atentado de ayer ha precipitado las reacciones episcopales. Creo que el primero que salió al paso de ellas fue ese lujo episcopal que tenemos en el arzobispo castrense. No será un genio ni un doctor de la Iglesia pero me parece que será difícil encontrar a un obispo más cercano, más sonriente, más padre, que Don Francisco Pérez. En él todo es proximidad, afecto, simpatía. Ama a los niños y a los mayores. Y se nota que les ama. Va con el corazón en las manos. Fijaros en cualquier entrada suya para celebrar una misa en un templo. Es larguísima. Besa a un bebé, aprieta las manos de una anciana, hace una cruz sobre la frente de un joven... No llega nunca al presbiterio. Pero cuando llega ha dejado detrás mil sonrisas. Es un obispo del que no se sabe bien si sonríe bendiciendo o si bendice con una sonrisa.
En esta triste ocasión los muertos en el atentado no han sido fieles de su diócesis personal. No eran militares. Pero una vez más allí estaba Don Francisco. Aunque esta vez no sonriera sino que lloraba por dos ecuatorianitos muertos absurdamente. Cuando iban a esperar a unos seres queridos que, con enorme esfuerzo económico, venían a festejar con ellos unas fiestas.
Don Antonio María Rouco, mi cardenal arzobispo, ha estado, como siempre, en su lugar. Él es más serio que Don Francisco. No es que la púrpura cardenalicia le haya dado solemnidad. Es su modo de ser. Genético, somático o lo que queráis. Yo creo que muchos no han sabido llegar al gran corazón de Don Antonio. Que lo tiene. Muy grande. Y disfruta teniéndolo. Pero reconozco que es más difícil descubrirlo. Es que el de Don Francisco se le ve a leguas.
Pues, Don Antonio ha estado espléndido ante el bombazo. Que no sé bien si ocurrió en su diócesis o en la sufragánea de Alcalá.
Ya me sorprende más la nota inmediata de la Conferencia Episcopal Española. Muy buena. ¿Se consultó a Blázquez? ¿Ya no se cuenta con Blázquez para nada? No tengo datos para decir algo al respecto. Si el obispo de Bilbao quiere contestar, que conteste. Seguramente los asesinos de dos pobres ecuatorianos son diocesanos suyos o de Uriarte. Tal vez deberían retratarse más. Eso es, al menos, lo que yo pienso.
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Francisco José Fernández de la Cigoña
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