La cigüeña de la torre

La muerte de un amigo: El capitán Etayo

30.05.06 | 10:59. Archivado en Iglesia española

Hoy es un día triste para mí. Y también alegre. Carlos Etayo Elizondo, aventurero genial, católico cabal y patriota siempre ha comparecido ante Dios para dar cuenta de su vida.De su hermosa y entregada vida.

Carlos tuvo dos pasiones: la causa de Dios y la Mar. Y una pasioncilla que hacía tiempo había abandonado: la caza. De lo que el capitán Etayo fue para la historia de la navegación no voy a hablr aquí. Sólo diré que cruzó tres veces el Atlántico en carabela, la última vez con más de setenta años, acreditándose como uno de los más grandes navegantes del siglo, con reconocimiento mundial. Seguramente, como suele ocurrir, con más eco en el extranjero que en su propia patria.

Pero, sobre todo, lo que a Carlos le caracterizó fue su militancia católica. Que conjugaba con su nunca desmentido carlismo. Aunque era lo católico lo que más le distinguía. Organizaba actos, difundía libros y hasta Christmas navideños en contra de los de la UNICEF despojados de toda sinificación cristiana.

Nos hicimos amigos enseguida y rara era la vez en que venía a Madrid que no nos viéramos y en muchas que no comiéramos juntos. En una ocasión vino a buscarme a las oficinas de Renfe donde yo trabajaba. Fuimos a la cafetería laboral a tomar un café o unas cervezas e inmediatamente con su larga barba, seguramente la más descuidada que vi en mi vida, fuimos el centro de todas las miradas. Como se lo había presentado a algún compañero este informó sobre quien era mi extraño acompañante y paulatinamente se fue reuniendo gente con nosotros. Cuando nos fuimos había a nuestro alrededor quince o veinte compañeros que le interrogaban asombrados sobre sus aventuras. Durante una hora o más.

Hace mucho tiempo me llevó a Pamplona para abrir con una conferencia un ciclo que él había organizado sobre temas religiosos. Llegué por la mañana en tren. Me esperaba en la estación. En un coche que andaba de milagro, cosa que en su vida no era extraña pues estaba llena de milagros, seguramente los mayores haber llegado por tres veces a América en unos cascarones increíbles, me llevó de excursión por la provincia. Entre otros sitios me llevó a una laguna que creo estaba en Pitillas. Pero tal vez estuviera en otro lugar. Estaba llena de patos. Cuando alguno levantaba el vuelo, alzaba los brazos como si sostuviera una escopeta y decía pam. Añadiendo: ha caído. Luego fuimos a Pamplona a comer en Las Pocholas. Era la primera vez, no sería la última, que pisaba aquel excelente restaurante. Las dueñas acudieron inmediatamente a saludarle con muestras de gran amistad.

Y, después, la conferencia. En un salón de actos parroquial. La dí, al parecer con agrado de la concurrencia. Y el arzobispo Cirarda prohibió el ciclo. La mía fue la primera y la última.

Podría hablar muchísimo de él. De un personaje increíble que parecía salido de siglos antaños. Sólo diré que era de una austeridad absoluta. Él parecía no existir. Hasta en su atuendo desaliñado. Todo lo dedicaba a lo que llamé la causa de Dios. Pues hasta sus expediciones navales estaban impregnadas de profundo sentido católico.

Ya no podremos mantener esas larguísimas conversaciones en las que continuamente maquinabas actuaciones de propaganda católica. Algunas de ellas un tanto descabelladas. Yo me lo he perdido. Tu has ganado mucho. Pues ya habrás recibido el abrazo amoroso que Cristo da al siervo bueno y fiel. Porque has sido bueno y fiel como los mejores.

Sople serena la brisa/ruja amenazas la ola/mi gallardía española/se corona de sonrisas. Ay, si la gallardía española fuera como la de mi amigo Carlos. Ya podría rugir la ola que, cuanto más brava fuera, más sería tu sonrisa. Que ya es eterna pues se ha fundido con la que Dios, al verte, te ha dirigido.

Un abrazo muy, muy fuerte, queridísimo capitán Etayo.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Domingo, 21 de octubre

    BUSCAR

    Editado por

    Síguenos

    Hemeroteca

    Octubre 2018
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
    1234567
    891011121314
    15161718192021
    22232425262728
    293031