Voy a hablar de nuevo de los Jesuitas. Así se podrán confirmar al gunos lectores de mi obsesión por ellos. Derivada sin duda de que me echaron de la Compañía, o no me admitieron, o de que un jesuita abusó de mi cuando era niño, o seguramente fue un legionario pero que tenía un primo jesuita. Yo y mis sioux estamos dispuestos a recibir de nuevo al general Custer y su Séptimo de Caballería. Y no vean como temblamos de miedo.
Pues, en esta ocasión, es otra vez el Papa quien me da pie para el artículo. Porque con Benedicto XVI siempre hay tema. Con fecha 15 de mayo pasado escribió una hermosa carta al P. General de los Jesuitas. De la de cosas que podría hablar el Papa a los hijos de Loyola. Para todos los gustos. Les podía recomendar un cumplimiento filial y efectivo del cuarto voto, felicitarles por su apoyo a la teología de la liberación, recomendarles la vuelta a la sotana, alegrarse con ellos por la militancia de tantos jesuitas en la contestación eclesial, reprenderles por ello... Hay mil cuestiones sobre las que cabía una carta del Papa.
Y vino por la más insospechada. Por lo que nadie pensaba. Por la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Quiero imaginarme la sonrisa feliz en el cielo de mi queridísimo P. Caballero.
¿Quién se acordaba hoy de la Haurietis aquas. Pues se acordaba el Papa. Y pide a los jesuitas, reclama, exige, que vuelvan a esa devoción tan suya y hoy tan olvidada. Y que considera tan importante. Tan central.
La prodigiosa expansión de aquella devoción, desde las apariciones a la madre Alacoque en Paray le Monial, fue impulso jesuítico. Y rara fue la iglesia del mundo que a los pocos años no tuviera una imagen del Sagrado Corazón. Los pueblos y las naciones se consagraban a Él. Fueron numerosísimas las casas católicas en las que se entronizó su imagen o que se colocó en la puerta de entrada al domicilio. El Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío fue jaculatoria universal. Los Detentes se contabilizaban por millones. Y numerosas congregaciones religiosas, masculinas y femeninas, llevaban en su nombre el del Sagrado Corazón.
Y fue devoción odiada por los impíos. Hay toda una literatura contraria al Corazón amante de Cristo. Que hasta fue fusilado y dinamitado. Eran unos días en los que aquel odio estaba compartido. No podría decir si odiaban a los jesuitas por el Sagrado Corazón o al Sagrado Corazón por los jesuitas. Ya sé que no puede decirse que eran una misma cosa. Blasfemia sería. Pero para muchos ignorantes sí lo era.
Después, en la barrida postconciliar, desapareció el Sagrado Corazón. Hasta extremos tan lamentables que, creo, y si estuviera equivocado rectificaría inmediatamente, que aquella admirable revista que llegaba a infinidad de hogares y que leían millones de personas, que se llamaba El Mensajero del Corazón de Jesús pasó a llamarse simplemente Mensajero. Me parece una vergüenza. Y fue como si el Sagrado Corazón hubiera dicho: Pues os vais a enterar de lo que vale un peine. Porque fue desaparecer su nombre bendito y desaparecieron los suscriptores y los lectores. Los primeros alcanzaban un número increíble en aquella época. No recuerdo la tirada pero ciertamente eran más de cien mil. Y tal vez rebasaran los doscientos mil. Seguro que algún lector sabrá los datos. Con ese número, el de los que lo leían seguramente rebasaba el millón. Hoy, no sé si se mantiene la revista. Caso de que siga existiendo tiene escasísimo eco.
Pues, ya lo saben los jesuitas. El Papa quiere que recuperen lo abandonado.Y que fue una de las grandes glorias de la Compañía. Esta carta es un respaldo firme de los trabajos de P. de la Colombiere, del P. Hoyos, del P. Ramiere, del P. Orlandis, del P. Caballero... Aún está por venir la del respaldo de otros, cuyo nombre hoy me callo.
Concluyo con unas recomendaciones. Y con las recomendaciones ya se sabe lo que pasa. El que quiere las sigue y el que no, no. Que leáis la hermosa carta del Papa. Si tenéis en vuestras casas una imagen del Sagrado Corazón, yo tengo la que cuando me casé me regaló mi madre, le dirijáis una mirada de amor y una oración. Que bien puede ser la jaculatoria que os recordé antes. Y los que no la tenéis, entronizad una. No vais a estar nunca mejor acompañados. Y ya, ante la próxima fiesta del Sagrado Corazón, rezad su novena. Un sacerdote de mi diócesis natal, Don Guillermo Juan Morado, acaba de publicar una muy hermosa. La encontraréis en el Centre de Pastoral Litúrgica, Rivadeneyra, 6,7. Barcelona.
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No estoy de acuerdo con la opinión acusativa.Solo al comienzo demuestra que la fe la tiene basada en el devocionismo barato.Ahora han cambiado las cosas el modo de pensar. hasta de creer, los mismos jovenes cuestionan el modo de creer las personas mayores, y simplemente porque nuestra fe la basamos en devocionismo egoista y que no nos lleva a la conversión , a vivir nuestra fe como debe ser a demostrarla en obras ; en una palabra a creer en DIOS y que ese Dios está también en mi hermano.Si todos actuaramos asi no estariamos sufriendo tantas injusticias ....cuánta gente vive deprimida y una de las causa es porque no tiene claro el motivo de su fe, el porque creer. Lo mágico,irreal no basta. JESÚS FUE MUY CLARO EN SU ANUNCIO.No se quedo en devocionismos.
No estoy de acuerdo con la opinión acusativa.Solo al comienzo demuestra que la fe la tiene basad en el devocionismo barato.Ahora han cambiado las cosas el modo de pensar. hasta de creer,hasta los mismos jovenes cuestionan el modo de crer nuestro de personas mayores, simplemente porque nuestra fe la basamos en devocionismo egoista y que no nos lleva a la conversión , a practicar nuestra fe a demostrarla en obras ; en una palabra a creer en DIOS y que ese Dios está también en mi hermano.Si todos actuaramos asi no estariamos sofrindo tantas injusticias ....
Creo que yo fui una de los tantos lectores que disfruto durante muchos anos de esa enriquecedora revista.
Empece a leerla mas o menos a los 15 anos. Hoy tengo 69, he cambiado de pais, y me he acordado con carino del Mensajero del Corazon de Jesus.
Creo entender que se llama hoy, simplemente, El Mensajero. Pero me surge una duda: sigue con el mismo enfoque de ensenanza Crisstiana, o es solamente una revista informativa, mas ?
Me gustaria tenerla nuevamente, pero solo si es como yo la recuerdo.
Gracias.
Estoy totalmente deacuerdo con este señor. Personalmente soy muy devoto del Sagrado Corazón, no como una devoción dulzona y amerengada, sino del amor de mi Señor Jesús que derramó hasta la última gota de su sangre por mí... devoción harto bendecida por Papas y enriquecida con numerosas gracias, seguida por numerosos santos entre ellos fundadores/as.
Creo que el Papa (y concretamente éste) cuando habla, sabe lo que habla; así que no estaría mal que en el mundo católico contempláramos más ese Corazón que no hace más que ofrecernos su gracia y salvación. Eso sí...siempre el bien molestará al malo, también su representación e imagen. Dios los bendiga.
Sábado, 18 de febrero
Juan Fernandez Krohn
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Asoc. Humanismo sin Credos
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