Hoy, por algunas dificultades que tengo con el ordenador, sale esto sin imagen. Y, además, me voy a permitir entrar en mi terreno personal. Fuera de las disputas eclesiales.
Yo tengo que estarle muy agradecido a Dios. Porque me ha dado muchísimo. Una familia maravillosa empezando por mi compañera de hace tantísimos años -me enamoré de ella cuando apenas tenía ella dieciocho años y hoy estoy más enamorado que entonces-, por mis cinco hijos, mi nuera y mis tres yernos, mis ocho nietos y el que viene en camino, mis padres, mis suegros, mis hermanos, mis cuñados, mis tíos, mis sobrinos... Todo una bendición del Señor.
Pero si he sido afortunado en mi familia no lo he sido menos con mis amigos. Los he tenido, y los tengo, excepcionales. Tal vez hoy me pilléis especialmente emotivo. Acabo de llegar de Avilés, de ver a un amigo queridísimo y el domingo estaré en Tafalla con otro no menos querido. Ambos crucificados. Uno a la quimio y a la radio el otro a la diálisis. Uno es cura y el otro es laico. Qué
dos tipos grandes en la Iglesia.
Me parece recordar que hay una obra de misericordia que es visitar a los enfermos. Y parece que es misericordia para con ellos. Mentira podrida. Es obra de misericordia para con nosotros. Somos nosotros los que ganamos. Muchísimo.
Yo con mis amigos enfermos sólo puedo hacer dos cosas. Rezar por ellos y quererlos. Y ambas cosas lo hago mucho. Y ellos lo saben. A mi amigo asturiano le encontré muy bien. Él sabe que lo suyo es serio. Pero está espléndido. De aspecto y de ánimo. Yo volví encantado. Y estuvimos juntos casi siete horas. Compartidas, amistosas, entrañables. Compartidas además con mi mujer y con otro queridísimo amigo de Asturias. Y ya establecimos fecha y lugar para el próximo encuentro. Mi amigo de Tafalla, con quien habíamos estado hace muy poco, nos espera el domingo, con su encantadora Mariásun con espárragos de su tierra -los de abril para mí, los de mayo para el amo y los de junio para ninguno-, con ilusión de ellos y nuestra. Y compartirá mantel con nosotros otro cura notabilísimo que nunca podremos saber si es más amigo de ellos o de nosotros.
Os animo a disfrutar de la amistad. Yo, desde este blog, seguramente desabrido, os invito a ello. Y en él he encontrado ya amigos para siempre, aunque a muchos de ellos no les conozca personalmente. Pero todo ocurrirá. Y hasta el abrazo personal.
Si queréis, rezad por mis amigos. Yo lo haré por los vuestros. Como ya os dije no sé hacer otra cosa por ellos. Rezar y quererlos.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Margallo
Isabel Gómez Acebo
Rodrigo del Pozo Fernández
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Teresa Forcades i Vila
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital| Febrero 2012 | ||||||
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