La cigüeña de la torre

Una hermosa ceremonia.

25.03.06 | 13:37. Archivado en Iglesia española, Papa
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La cigüeña hoy llega tarde. No se quedó dormida en su nido. Cuando la noche era cerrada, emprendió viaje a la plaza de San Pedro en el Vaticano. Y ahora llega cansada pero feliz.

La imposición de anillos a los nuevos cardenales fue verdaderamente hermosa. El Papa está estupendo. Con sus setenta y nueve años cumplidos. En plena forma. Tiene poquita voz pero vocaliza tan bien que se le entiende perfectamente. Casi sobran las traducciones.

En la misa mucho latín. Que hacía que negros, amarillos y blancos pudieran participar, contestar y cantar. Yo pediría a nuestros obispos de España que, de cuando en cuando, hasta que ojalá pudiera ser siempre, las partes comunes de las misas se dijeran en latín. Cada vez el turismo está más extendido. Y bueno es que, si un español viaja fuera o si un extranjero viene a España, puedan entender algo de la celebración eucarística.

Luego, muchos detalles hermosos. La unción del Papa al celebrar. Su detalle cariñoso al arzobispo emérito negro, que iba en una silla de ruedas, al imponerle el anillo. Recibió a todos, y a todos se lo impuso, sentado. Pero después de imponérselo al cardenal Peter Poreku Dery se levantó para darle un estrecho abrazo. En el rito de la paz, catorce de los quince cardenales concelebrantes se acercaron al Pontífice para darle el abrazo. Y, después, Benedicto XVI fue al extremo del altar para dárselo al cardenal inválido. Fue el único cardenal doblemente abrazado. Yo creo que no fue solamente por él. El Papa abrazaba, por dos veces, al hermoso catolicismo africano.

Al cardenal Cañizares, y a algún otro, se le pasó besar la mano del Santo Padre en la imposición del anillo. Seguro que fueron los nervios del momento pues no me cabe la menor duda del afecto fidelísimo de Don Antonio a Su Santidad.

Mucha comunión en la boca. Entre ellas las de Don Carlos Amigo y la del cardenal Somalo. Al que encontré viejecito, como al cardenal Ruini. Don Carlos, como siempre, con espléndida figura. No vi al cardenal Rouco, que seguro que allí estaba. Ni casi a la de la Vogue, una fugaz imagen al final de la ceremonia al lado de Bono que parecía feliz. Aunque Bono parece feliz siempre. Me pareció que iba de negro y sin mantilla. Ella se la pierde.

La homilía del Papa muy propia de la celebración del día. La Anunciación del Señor. Muy bella. Y con especial mención de los ministerios mariano y petrino. Como para que los protestantes estén contentos.

Me pareció especialmente próximo al Santo Padre el cardenal Cafarra. No me extraña. Y de aspecto principesco el cardenal Cordero Lanza de Montezemuolo.

Os repito que una hermosa ceremonia. Donde se vio la universalidad de la Iglesia. Terminemos con esa oración litúrgica que deberíamos repetir más, aunque yo lo haga todos los días. Por nuestro Santo Pontífice Benedicro XVI: Qué el Señor le conserve y le de vida. le haga feliz en sus días y no le entregue a la voluntad de sus enemigos. Que son los de Dios y de su Iglesia.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por valeriano del Corral López 27.02.08 | 23:59

    No soy quien para dirigir un mensaje respecto a su Santidad,pero oienso que tendriamos que cambiar de "ship" (omcomo se escriba) para elegir obispos.
    Necesitamos de todas las tendencias; eso enriquece a la Iglesia. Siempre, naturalmente, bajo el signo de la caridad, comprensión y humildad.
    Pienso que todos son de la misma dirección contra la que no tengo nada que o'poner, pero meagradaría de todo

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