Cuando PNV y ETA encuentran puntos en común
27.06.08 @ 21:19:06. Archivado en Política nacional
El lehendakari lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a sacar adelante en el parlamento de Vitoria una proyecto soberanista gracias al voto de Batasuna. Este simple apoyo debería sonrojar a Ibarretxe. Sólo de pensar que aquellos que defienden el asesinato como modo de logro social apoyan una sola línea de una ley escrita de su puño y letra debería darle vergüenza. Es el último punto del cortejo al PCTV que, entre otros, Joseba Egibar ha escenificado en las últimas semanas.
Que un gobernante elegido democráticamente se pliegue a estas cosas, no merece calificativo. Es el precio que va a tener que pagar Euskadi para que el siga cediendo su nombre al cartel del PNV. Los delirios de unos cuantos, que se creen herederos iluminados de los que diseñaron la bandera vasca como alegoría de la unión del pueblo, la tierra y la divinidad, van a provocar lo que bien describía Patxi López: Ibarretxe quiere poner a los ciudadanos vascos, tan dignos como cualquier otro ciudadano, como las víctimas de un delirio llamado soberanismo.
La pretensión de un pueblo de creerse nación es muy legítima. Todo es planteable, pero siempre ha de ser mediante la legalidad y la palabra. Más que nada porque todo lo bueno de las sociedades se ha logrado siguiendo ese camino. Ese mismo marco que le da posibilidad al lehendakari a ser el presidente de los vascos es el que quiere pisotear. Su poder emana de la Constitución y del Estatuto de Autonomía, por lo que resulta insultante y sobre todo, deprimente, que un gestor público trate de saltarse a la torera las leyes que tienen por objetivo garantizar la convivencia. Es el peor ejemplo que le pueden dar a un ciudadano. Si el lehendakari se pasa por el arco las leyes, ¿por qué va a tener un ciudadano de a pié que cumplirlas?
De todo lo dicho entorno al nacionalismo vasco, lo que más entristece en los últimos años siempre ha sido escuchar en boca de sus dirigentes, aquello de la resolución "del conflicto vasco". En Vitoria se ha vuelto a escuchr. El conflicto lo crean unos cuantos a base de bombas y muertos y da pena que una formación como el PNV adopte las palabras y la formulación de una banda de criminales. Que yo sepa el único conflicto es que hay una banda terrorista que atemoriza a los propios vascos. Que se lo digan a esos comerciantes a los que destrozan su modo de vida cuando intentan volar los cuarteles o las sedes de los partidos "en defensa" del pueblo vasco.
Decía el fallecido Mario Onaindía en su "Guía para orientarse en el laberinto vasco" que el PNV y ETA siempre se habían mostrado distantes pero con un gran admiración mutua. Es triste comprobar como estos dos mundos del nacionalismo vasco, en días como hoy, encuentran puntos en común. Muy triste y sobre todo, muy poco esperanzador para todos los que viven en un lugar tan maravilloso como es Euskadi.
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