ZP-Rajoy: ¿Dónde están las propuestas?
26.02.08 @ 17:14:21. Archivado en Política nacional, Medios de Comunicación
La mañana se levantado cuestionada: ¿Quién ha ganado el debate? ¿Zapatero o Rajoy? El debate de anoche estuvo a la altura de las circunstancias que proporciona la era de la información, aunque ambos aspirantes tardaron en entrar en calor. Llegado el final del debate la pelea se intensificó y acabó dando buenas muestras de lo que debe ser un enfrentamiento dialéctico en las formas, pero no en el fondo.
Zapatero salió a por el empate y no acabó perdiendo de milagro. Durante las intervenciones repartidas en los distintos bloques, repitió una y otra vez los mismos datos, muestra de mala distribución de los mismos en su estrategia. Especialmente bien estuvo cuando acusó a Rajoy de regularizar inmigrantes a golpe de bonobús o cuando insistió en demostrar que el líder del PP no cree en el trasvase del Ebro. Trató de ser el hombre de Estado, un estadista con los números como muestra de su gestión para ganar en solidez, tal y como hizo su vicepresidente Pedro Solbes ante el novato Manuel Pizarro.
Sin embargo, Rajoy no es Pizarro. Salió a la mesa con una chaqueta mal medida, y al principio se le notó acartonado e incómodo hasta que poco a poco fue calentando a medida que avanzaba el debate. Acabó el primer tiempo con garra, sumido en una agresividad quizá ligeramente desmedida antes del descanso, periodo que le devolvió a los primeros momentos. No le sentó nada bien la pausa al jefe del PP, que tardó en recuperar el ritmo y acabó acusando con el dedo a Zapatero de agredir a las víctimas del terrorismo, lo que muchos entendieron como una muestra bien de agotamiento, bien de nerviosismo.
La actitud de ambos candidatos no estuvo mal, trataron de mostrarse uno, como el hombre del Gobierno y el otro, como un candidato agresivo. Y lo consiguieron. Lo que no estuvo tan logrado fue el contenido del debate donde se echaron de menos las propuestas, con muy pocas novedades a lo ya visto en los últimos cuatro años. La oferta de ideas, más allá de la pelea, tendrá que esperar hasta el próximo lunes.
Zapatero comete el error de acordarse de Aznar una y otra vez y Rajoy cae en la demagogia y en la manipulación de los datos para plantar cara. Caso claro fueron los argumentos acusatorios del popular acerca de la crisis económica o de la inversión en Sanidad del Gobierno. El socialista tenía argumentos para contrarrestar los ataques, elementos de actualidad para explicar a los españoles las razones de muchas de sus preocupaciones, pero no lo hizo. Trató de escudarse en que él es mejor que lo pasado cuando lo que debería hacer es tratar de demostrar que es mejor que lo que está por venir. Este error se debe a un mal planteamiento inicial, ya que el debate debe servir para que uno muestre al pueblo lo que es capaz de ofrecer. Y no fue así. Al final, la idea que prevalece es la de la tensión ante las cámaras de televisión ante la laguna total de actos y propuestas, lo que deja un sabor agridulce de este gran acontecimiento que tanto se ha hecho de rogar en este país. Como primera vez de ambos, no está mal, aunque para el lunes queremos más.
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