Estimado José María (Aznar), Santiago contesta
05.11.07 @ 23:52:23. Archivado en Política nacional
Tras algunas páginas del libro que acabas de publicar, no he podido resistirme a decirte lo que pienso. Te diriges a mí como ciudadano español, joven y de futuro. Y sin embargo, no hablas ni del futuro, ni de España, ni de nada. Lo que único que he podido leer es tu insistencia en justificar lo que hiciste durante ocho años de Gobierno y durante los cuatro que llevas "retirado" de la primera línea política de este país. Lo haces porque te sientes "humillado" como español. Permíteme que te sugiera que dejes de opinar tal y como lo hiciste ayer con tu amigo Federico, porque así lo único que logras es que nadie se tome en serio a aquel que señalaste de forma dactilar como tu delfín. No le has dejado volar, siempre has querido estar ahí. Has cometido el mismo error que tú le echaste en cara a Felipe González cuando Almunia y Borrell jugaban a ser líder de la oposición y tú no te esforzabas en esconder la carcajada que todo aquel bodevil te provocaba. Tu liderazgo en el partido no tuvo mancha alguna, pero tu plan de futuro para el PP parece haber fracasado.
Y a pesar de esto, de tu rostro de derrota el 14-M, sigues buscando explicaciones. Y esto el pueblo lo toma de una forma: aquel día el que perdiste fuiste tú y no Rajoy.
“Recuerda, Santiago, los ataques que ha sufrido mi partido, el Partido Popular: durante la Guerra de Irak, en campañas electorales e incluso en la noche previa a las elecciones del 14 de marzo de 2004, cuando rodearon nuestras sedes ‘de forma espontánea’, según dijeron”.
Recuerdo, José María, que la bendición de España a la invasión de Irak la otorgaste tú sin preguntar. Una pregunta que mis amigos sí me hicieron el 13-M, para conocer mi voluntad y mi punto de vista mediante una invitación que decliné. "¿Te vienes a protestar por este timo de ETA?", dijeron ellos. Un timo que la Justicia ahora confirma.
Tu partido, el Partido Popular, recibió el ataque ciudadano propio de quien no está satisfecho con el que era trabajo, el de servir a los ciudadanos. Apoyaste una invasión y además, solicitas que no se te critique por hacerlo de forma cainita, mentirosa y sumisa. "Les aseguro que esas armas de destrucción masiva están ahí, señorías", aseveraste en la tribuna. Y luego asumiste, con la asquerosa ligereza de quien no se siente responsable de la muerte de miles de personas, "no fui tan listo para saber que no había armas".
“Israel (…) está en primera línea de la lucha contra el terrorismo. Por eso hay que apoyarlo. Y también, claro está, apoyar la creación de un Estado palestino , que Yasir Arafat, por cierto, no quiso aceptar en el año 2000. Cuando rechazó aquella oportunidad, ldije que nunca, nadie, se lo iba a perdonar. Me respondió con evasivas. En el fondo, necesitaba la violencia para mantener su liderazgo”.
Ocho de años de Gobierno pueden servir para muchas cosas. Pero para seguir siendo injusto, también. Esta frase se desacredita por sí sola, porque sabes que no es cierta. Sabes que el problema de Israel y Palestina va mucho más allá de Arafat, Rabin, Olmert o Hamás. Sabes que la única salida es los territorios palestinos invadidos por los sionistas sean devueltos. Una propuesta que Arafat no pudo rechazar. Porque otra cosa no hubiera acabado con su liderazgo, y sí con su vida y con la única persona -a las pruebas actuales me remito- que ha sido capaz de dar una voz única a ese pueblo.
Ahora escuchame a mí, José María. Entiende que tú ya no gobiernas, comprende que ya no lideras el PP. Deja de orinar en tiesto ajeno y dedicate a aconsejar magnates millonarios de los medios de comunicación. Ora en las más altas tribunas con tu experiencia gestora por bandera. Gana todo el dinero que puedas. Pero José María, hazme un último favor: deja de llorar la derrota y disfruta de tu vida, ¡¡que España no se ha roto!!
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