Algunas consideraciones sobre el artículo “Transición Social” de Marta Beatriz Roque.
24.04.09 @ 18:49:00. Archivado en Sobre el autor
Por Eduardo Mesa
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Me alegra saber que la opositora Marta Beatriz Roque es católica, que participa en misa y comulga. Coincido plenamente con su criterio de que se va dando en la Isla una transición social, peculiar y lenta, pero transición al fin. Comparto su esperanza en un pueblo que poco a poco va perdiendo el miedo, comparto también su asombro ante aquellos que no ven o no quieren ver que algo va cambiando, aunque no sea al ritmo deseado.
Le agradezco su reconocimiento de lo difícil que ha sido ser creyente en Cuba, aseverando la discriminación, el repudio que tantas veces ha sido puesto en duda.
Aunque su artículo es crítico con la jerarquía eclesial de la Isla y con el Vaticano afirma que es en la religión de forma general y en particular en la Iglesia Católica en donde se pueden encontrar ejemplos significativos de esta transición que acontece.
Comparto varias de las afirmaciones que hace Marta Beatriz Roque en este artículo, hay, sin embargo, una que me gustaría precisar y otras que me atreveré a mirar desde una perspectiva diferente. Comenzaré por la precisión de que si bien es cierto que la visita del Papa “dio un giro bastante grande al comportamiento social para exteriorizar su deseo de estar en presencia de Dios” como señala Marta Beatriz, dicha visita no fue el inicio sino el colofón de una etapa.
Las iglesias comenzaron a llenarse a finales de los años ochenta cuando a partir del E. N. E. C. la Iglesia Cubana dejó atrás un tiempo de reclusión a donde había sido relegada por el poder revolucionario. Aunque es preciso señalar que este tiempo de reclusión, desde la perspectiva de la fe, fue especialmente fecundo; laicos como Oswaldo Payá Sardiñas, Dagoberto Valdés y otros menos conocidos -pero también de gran entereza moral- se formaron en esa etapa de abierta represión, etapa de abuelas que esperaron contra toda esperanza, de sacerdotes y religiosas que gastaron su vida en sembrar semillas de frutos que no recogerían. Un tiempo que el ENEC hizo visible pero que comenzó mucho antes.
La frustración que significó la caída del Muro del Berlín con todas sus repercusiones en el orden material y moral contribuyó notablemente a la venida de nuevos fieles y al regreso de muchos hijos pródigos, cuando esto sucedió la Iglesia ya había salido a la calle, las puertas de los templos ya estaban de par en par abiertas. Esos signos de transición que Marta Beatriz Roque observa en el ámbito eclesial no comenzaron con la visita del Papa, aunque hayan sido confirmados y potenciados con la visita del Sumo Pontífice.
Por otra parte, no me parece justo considerar “una limosna” del régimen el acceso de capellanes católicos y religiosas a las cárceles. Durante años se ha perseverado en la pastoral peninteciaria para expresar de forma permanente el derecho que tiene la Iglesia a asistir espiritual y materialmente a los presos y el derecho de éstos a recibir esta asistencia. No creo que lo ocurrido el 25 de diciembre signifique poco para la libertad religiosa, ni para la libertad en su sentido más amplio. No creo que el gobierno ceda de buena gana ni siquiera esa pequeña brecha en donde un control absoluto es su mayor deseo. Habría que preguntarle a esos presos que significó para ellos la celebración de esas misas el 25 de diciembre.
Es cierto “que la alta jerarquía no quiere enfrentarse al gobierno” probablemente porque prefiere, como expresé en otra ocasión en que abordé este tema, construir y fundar antes que desafiar(…) porque trabaja por un cambio más profundo que el sólo cambio de los poderes establecidos. También cabría agregar porque escucha a unos fieles que desean cambios y a la vez los temen, que desean libertad y paz o para ser más preciso: desean libertad en paz. Esos fieles católicos no son de otra galaxia, son los mismos cubanos que a tientas participan de esa transición social que Marta Beatriz, atinadamente, define como lenta.
Deploro que el cardenal Bertone no recibiera a los opositores, en lo personal esa decisión no me parece justa. Dicen que “de Roma viene lo que a Roma va”, si este fuera el caso tampoco me parece justo. Es cierto que en los últimos años muchos Jefes de Estado y Ministros de turno han ignorado a la oposición, pero es comprensible que el desdén mostrado por el Secretario de Estado Tarcisio Bertone duela más, la gente espera de la Iglesia otra cosa. El tiempo definirá las consecuencias de esa actitud, no hay actos neutros en la historia.
No obstante a eso, me gustaría insistir en la idea de que la Iglesia, por un camino u otro, coincide con los fines de la oposición pacífica y democrática; ella quiere también la plena realización material y espiritual del cubano, aunque de estas dos realidades -como es lógico- haga mayor enfásis en la segunda.
La aspiraciones de realización plena, de dignidad plena son imposibles de llevar a cabo si no hay libertad y la Iglesia lo sabe. Aunque siga su propio camino, aunque establezca otras prioridades, aunque no esté exenta de miserias y fallos es un error no pensar en ella como una aliada de la libertad y la democracia, es un error atacar a sus líderes presentándolos como jerarcas ajenos a sus bases, persistiendo en la idea del divorcio entre Jerarquía y pueblo, una idea que también ha sido esgrimida por régimen y desmentida por los hechos.
Me resulta curioso que los reproches de Marta Beatriz Roque a la Iglesia no son muy diferentes a los que algunos exiliados tienen para ella misma y para esa oposición pacífica de la que es digna representante.
Todos los cubanos que deseamos la libertad de Cuba tenemos una idea formada de lo que habría que hacer, una idea de que es más eficaz y justo para terminar con esa tiranía. Todos de un modo u otro defendemos los intereses y estrategias que consideramos más adecuados para alcanzar la libertad. Sigamos por este camino de discrepar con respeto que traza con maestría Marta Beatriz Roque, yo, además, me alegro por su fe, puesta en Jesús Nazaret, Señor de la Historia y no en las personas y avatares a quienes su artículo enjuicia.
Transición Social
Por Marta Beatriz Roque
http://marthabeatrizinfo.blogspot.com/2009/02/transicion-social.html
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Eduardo I. Mesa
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