Señales contrapuestas salen de Camp Clinton. Por un lado, signos que muestran a una campaña plegando velas, preparando una salida airosa tras dieciséis meses de dura competición y una derrota ajustada, pero derrota. Por otro lado, pruebas de una candidata que no se resigna, que quiere seguir adelante y en cuyo discurso no contempla la rendición. Dos realidades contrapuestas que conviven en los medios estos días.
Hoy ha sido el jefe de campaña de Hillary, Terry McAuliffe, el que ha dicho que no ve que esto vaya a durar hasta la convención. Dado que esa parece la única vía posible para que logren la nominación, es casi tanto como admitir que quieren agotar las primarias pero que se resignan a una inevitable victoria de Obama. Pero no es eso lo que dice por ejemplo, la propia Hillary, que ha señalado que si no se alcanza una solución para sentar a Florida y Michigan, debe acudirse al Comité de Credenciales de la Convención. También, y esto es destacable, ha solicitado a varios Superdelegados su apoyo "secreto", sin necesidad de hacerlo público para evitar consecuencias si finalmente se retira. Malos tiempos para ser Clintonista.
De propina: según la cuenta de varias publicaciones, Obama ya ha adelantado a Hillary en número de Superdelegados con los apoyos recibidos estos últimos días.
La bola de cristal: a Hillary le queda un gran dulce que disfrutar antes de despedirse de estas primarias, sus números en West Virginia son simplemente estratosféricos.
Sábado, 26 de julio
Paco Sande
Vicente Torres
Emilio Castellote Madrid.
Manuel Molares do Val
José Luis Palomera Ruiz
Rufino Soriano Tena
Angel Escuredo
Vicente A. C. M.
Javier Dorado
José Javier Solabre Heras